miércoles, 19 de junio de 2013

Excursión 139: Hoces del Duratón y Priorato de San Frutos

FICHA TÉCNICA 
Inicio: Villaseca. 
P.N. Hoces del Río Duratón
Final: 
Villaseca. P.N. Hoces del Río Duratón
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11,1 km
Desnivel [+]: 315 m

Desnivel [--]: 314 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 24


MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Aunque nos quedamos con ganas de piragua (yo ya salí de casa en bañador), la excursión prevista navegando por las Hoces del Duratón tuvo que cambiarse por otra a pie, ya que el fresquito y la amenaza de lluvia desaconsejaban esta actividad, más placentera con buen tiempo.

Pero lo que perdimos en diversión con las canoas lo ganamos en vistas y olores, porque nada más llegar al aparcamiento de las afueras de Villaseca, el olor a tomillo nos invadió, preludio de otros más como los de sabinas, enebros y lavandas que tuvimos la suerte de saborear durante la excursión.

Del aparcamiento proseguimos por una amplia pista que nos condujo por verdes praderas en línea recta hasta los meandros del Duratón, río que nace en Somosierra, serpentea a lo largo de 25 kilómetros, desde Sepúlveda al embalse de Burgomillodo, encajonado entre acantilados calizos de hasta 70 metros de altura.

Las vistas de estos acantilados, surcados de continuo por los muchos buitres que viven entre sus escarpadas paredes, es impresionante desde cada uno de sus múltiples ángulos, pero el que más sobresale es el de la contemplación del Priorato de San Frutos encajado entre dos cortados sobrevolado por los buitres.

Con estas imágenes y tras tomar el aperitivo junto a las tumbas de los Santos, por si se nos pegaba algo, nos acercamos a ver la presa de Burgomillodo desde el acantilado que tiene de frente, otro balcón magnífico para deleitarse viendo este pequeño fiordo incrustado entre riscos.

Tras el dulce paseo regresamos por el mismo camino, adornado por todo tipos de colores que las amapolas, trigales y retamas ofrecían, eso sí, con algo más de prisa por la ligera lluvia que también quería participar en la excursión. Y tras agruparnos de nuevo en el aparcamiento, nos dirigimos a Sepúlveda, la “Septem Pública” a la que dieron nombre las siete puertas de su muralla, villa de vieja historia, en cuya pintoresca Plaza Mayor, pintada por Solana y Zuloaga, se ubican multitud de restaurantes, y en uno de ellos, dimos cuenta del cordero con el que habíamos estado soñando desde que iniciamos la marcha.

Entre risas y cantos celebramos este preludio de fin de temporada, con la vista puesta en las inminentes vacaciones, que cada cual tiene previsto pasar de muy diversa manera, pero seguro que añorando la vuelta en septiembre a nuestra bendita rutina de los miércoles. Por todo ello la Agencia de Senderismo Madi, ha decidido darle una nota de 5 Sicarias a esta bonita excursión.

Deseando que los atrevidos senderomagos que van al Pirineo tengan buen tiempo y fortuna en las bonitas excursiones que van a realizar, y dando la bienvenida a los nuevos incorporados, nos emplazamos hasta la excursión.
Paco Nieto

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