miércoles, 9 de octubre de 2013

Excursión 158: Camino Majariego de Santiago. Etapa 4. Segovia - Añe

FICHA TÉCNICA
Inicio: Segovia
Final: Añe
Tiempo: 6 horas
Distancia:  24,1 Km
Desnivel [+]: 211 m
Desnivel [--]: 358 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 26

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Cuando, dentro de unos años, Paco Nieto haya creado una nueva pestaña de efemérides en nuestro blog, estoy seguro de que el 9 de octubre de 2013 será una fecha especialmente destacada: Será recordada y posiblemente celebrada como el “día de Los Cochinillos”. Seguro que también nos acordaremos de que el evento se desarrolló en casa de Marcos e Isabel, cuyo corazón es mayor que toda Armuña, lo cual no es poco, ya que en este día no hubo otro lugar tan grande.

Eran cuatro los ejemplares que llegaron despanzurrados en sendas cazuelas de barro de gran tamaño, con su piel expuesta, pincelada con tonalidades doradas arrebatadas al horno del panadero, con su abundante jugo aún crepitando, con su olorcillo tentador. Teníamos hambre, sí, pero no podíamos dejar de contemplar la estampa de los cuatro tostones en sus cazuelas ocupando toda una mesa en el patio. En estas que va Marcos y se nos arranca con una “bendición de la mesa” digna del Cándido de los mejores tiempos, seguida por el troceado de los cochinillos a lo largo del espinazo con el canto de un plato, que luego estampó en el suelo. ¡Memorable! ¡Y eso que estaba malito y desganado!

Luego ya fue la fruición, el trasiego de platos con sus raciones correspondientes hacia las posiciones de los más de 30 comensales que nos agrupábamos en dos largas mesas bajo el porche, el yantar más o menos desaforado según el comedimiento de cada cual, las loas a los cochinillos entre dentellada y trago de vino... Salvo Marcos, que ingería quedamente un puré de zanahorias acompañado de un Acuarius de limón. ¡Qué injusto es a veces el destino!

Las fuentes de ensalada dispuestas previamente en las mesas sirvieron para aligerar los estómagos ya saciados y dar paso a las pastas, chocolates y bollería, que se fueron consumiendo al ritmo en que se iba haciendo el café. Hubo tertulia, mientras pasaban de mano en mano algunas botellas de licor. Incluso se brindó con “champán”. Luego se siguió animando el ambiente: Los más bailongos se lanzaron al ruedo y con gran habilidad se marcaron unos pases muy bien medidos. Como las mujeres eran escasas y además bailaban bien, fue muy disputada su compañía.

Después ya fue el acabose: Me acuerdo de oír a mi alrededor peticiones cada vez más insistentes para “el niño de las monjas”.  Estaba yo preguntándome quién de nosotros tendría tal apelativo, cuando Joaquín sale a escena y dice que va a cantar. Pensé yo: Ya está, Joaquín es “el niño de las monjas”, pero ¿por qué? Pronto salí de dudas: ¡Vaya interpretación! y ¡Vaya coro! Todos los asistentes acompañaban a Joaquín siguiendo sus gestos y entonando el estribillo con devoción; incluso yo me sumé arrobado a los cantos grupales, casi diría tribales. Era de admirar como Joaquín expresaba todos los matices de la copla con verdadera maestría. Ya estaba clara la conclusión: Joaquín, cantador de coplas; “El niño de las monjas”, el himno del GMSMA.

Ante tal muestra de arte, nuestro showman Fernando no se pudo resistir y pidió cantar su “Vivir sin tí”; primero lo hizo en playback, pero enseguida se animó a cantarlo de verdad. Le quedó bien, pero claro, echaba de menos su saxofón, así que salió raudo a por él y volvió para ofrecernos varias piezas a cual más sentida. ¡Ojo con Fernando, qué las embelesa!. Habrá que convencer a su mujer de que le acompañe, ya que, según dice él, le sujeta algo.

¿Qué decir de lo que sucedió después? Nuestro polifacético José María se nos reveló como un declamador sublime. Nos recitó una composición de José Larralde: “Cosas que pasan”. Más que recitarlo, lo sentía, lo vivía, era él el poeta y era él el protagonista del poema. Yo me lo creí tanto que cuando acabó me extrañó encontrarme en Armuña en lugar de en La Pampa. Tras unos instantes de pasmo y silencio, la ovación que recibió fue atronadora y no hubiera acabado aún si correspondiera a sus merecimientos.

Aún quedaba por escuchar a Antonio Villaverde, precedido por una introducción de Paco Cantos, en una interpretación épica de nuestra convivencia digna del mejor orador griego. ¡Qué gran cronista se está perdiendo el GMSMA!

A mí me comprometió Fernando y no tuve más remedió que salir del paso contando el único chiste de que me acordaba en ese momento, que para descrédito mío acababa de contar a algunos por el camino (menos mal que habían sido pocos).

Ya totalmente saciados de arte, de conversación y de compañía, fuimos retirándonos poco a poco, impregnados de las esencias de la amistad.

¡Coño! ¡Casi se me olvida! Qué habíamos estado andando por la campiña segoviana, por los caminos que surcan los campos de cereal, ya sólo mostrando los rastrojos y oliendo a granja (para decirlo suavemente), por entre los pinos, que vuelven a sangrar su resina como antaño, por la antigua vía de tren entre Segovia y Medina del Campo, convertida en vía verde. Que estuvimos en Segovia, en la confluencia entre el Eresma y el Clamores, que contemplamos la ciudad desde lo alto de Zamarramala, camino de Valseca, qué pasamos por Los Huertos donde hicimos un alto, qué descubrimos una ermita románica construida sobre una antigua villa romana. ¡Qué hicimos parte del camino de Santiago! Hay que decir principalmente que todo esto lo hicieron José María y Carlos, 24 Km. entre Segovia y Añe; los demás sólo hicimos a pie el tramo entre Valseca y Añe, mucho más llevadero.

Se nota que me voy haciendo mayor porque no puedo evitar mi deriva gastronómica. Si sumamos a esto que en esta ocasión era inevitable la admiración artística, esto no va a parecer propio de un grupo de senderismo. Para evitarlo, ya sabéis lo que hay que hacer: Las próximas veces, bocadillo montañero.
Sicarias, sicarias... Va a haber que inventar una unidad mayor, como en el mus, que se puede contar por amarracos. Bueno... 5 sicarias y ¡Olé!
Melchor

Un día mágico que quedará escrito en letras de oro en los anales del GMSMA. Todo gracias a la generosa invitación de Marcos e Isabel a comer cochinillo asado al estilo segoviano en su casa de Armuña.

Hoy, hablaremos poco de la excursión. Ha sido una marcha con la exigencia justa para hacer honor a nuestro prestigio. Lo realmente importante era sentarnos todos alrededor de una buena mesa y pasarlo muy bien y se consiguió con matrícula de honor.

Marcos, el “Cándido de Armuña”, partió los cochinillos con un plato después de realizar todo el ritual a la vieja usanza y como mandan los cánones, luego lo tiró al suelo con mucho arte. Todos nos chupamos los dedos.

A continuación, una sobremesa entrañable con cante y baile donde no faltó el himno del GMSMA “El Niño de las Monjas” cantado por Joaquín, ¡a capela!  (Muy a la altura de esta otra gran artista, La Niña de la Puebla).

Fernando nos regaló otro recital con su saxófono y entre risas y anécdotas de viejo “rockero” (en este caso de jazz), nos recordó que había mucha gente en estos momentos en España que lo está pasando muy mal.
José María salió al ruedo y nos dejó a todos con la boca abierta con una historia en versos magistralmente recitada (Yo no sabía que tenía como vecino a un gran actor!!!).

Antonio Villaverde y Melchor también amenizaron el evento con historias mitológicas y humorísticas. También hubo un reconocimiento a la grandiosa labor de Paco Nieto y su Blog que nos ha lanzado a la fama nacional e internacional (A fecha de hoy, 19.714 visitas, ¡una pasada!). También fue homenajeado Melchor, nuestro nuevo cronista recién fichado, que plasma como nadie la esencia de cada excursión. Varios senderomagos expresaron en los brindis sus sentimientos por esta gran familia que formamos el GMSMA.

Y por supuesto, todos manifestamos nuestra gratitud  a nuestro gran leader Antonio con una gran ovación pues sin él, el GMSMA no existiría. Él es el alma del grupo.

Para cerrar el acto, Marcos e Isabel nos dieron las gracias por acudir a su invitación cuando éramos todos nosotros los que estábamos emocionados por la generosidad y cariño que nos regalaron.

A mi primo Marcelo, cuyo bautizo de senderista ha sido hoy, le diré que se lo piense bien eso de  jubilarse pues ya ha visto lo duro que es la vida de un senderomago… pero haga lo que haga, que sepa que tendrá que seguir proveyéndonos del buen vino de Rioja.

Gracias de nuevo a Marcos e Isabel por su hospitalidad y a todos por lo buena gente que sois.
Antolín

Día inolvidable. Felicitaciones y agradecimientos a estos anfitriones de lujo, por sus desvelos y atenciones, gran excursión, magnífica casa y porche, marco propicio para una singular y excelente comida, y sobre todo cariño, mucho cariño con los miembros del grupo.

También gracias a las colaboradoras en la preparación y a todos los protagonistas activos en el sorprendente ambiente creado en la sobremesa, momento especial, emotivo, mágico. Creo que va a quedar grabado con fuerza en el recuerdo de este grupo de senderistas.
José Luis Hergueta

Gracias a todos por éste gran día. A Marcos y familia por su hospitalidad y generosidad. A José María por su extraordinaria representación, digna de un gran actor. A Melchor por las risas que nos ha brindado con la morenaza y los leones, regadas con el gran vino que hemos degustado. A Antonio Villaverde por sus relatos mitológicos. A Fernando por sus aportaciones "saxoales" y sus historias amorosas. A Joaquín por el niño de los curas. Y a los demás por vuestra compañía.
Manuel

MI ENHORABUENA Y MIL GRACIAS A LOS ANFITRIONES ISABEL Y MARCOS,  A ANTOLIN AND FAMILY POR LA LOGÍSTICA Y LA  AYUDAS EN COCINA.

Menciones especiales para los senderomagos Mágicos, cantantes, poetas, narradores Mitológicos, organizadores varios, Blogueros, montañeros puros, ballet de coros y danzas de Segovia, parejas de baile de estilos múltiples, conductores, maestro cortador de cochinos, espectadores varios y sobre todo a los comensales por los bien mandaos y educados al dejar la vajilla tan limpia.

Firmado,
Caminante acompañante del poeta, que esta mañana han hecho camino al andar, exactamente el tramo "estación de ferrocarril Segovia  a .... casa rural de Isabel y Marcos.
MUCHAS GRACIAS A TODOS
Carlos G.

En primer lugar agradecer a Marcos la invitación a los cochinillos, que estaban deliciosos, a su mujer y a las de Antolin y Marcelo la preparación de la comida.

Ya decían en la calurosa velada que habría que seguir haciendo excursiones por esa zona segoviana tan bien surtida.
Antonio

También me sumo al agradecimiento general a Isabel y Marcos por haber permitido que está tropa formada por tropecientosmil sendero magos invadiera su magnifica casa y nos tratara de esa forma tan amable y cariñosa. Salió todo perfecto: el aperitivo, la comida (los cochinillos estaban sensacionales), el vino, la sobremesa (con el recital de música, poesía, chistes y cuentos), el baile... todo, todo.

Esta mañana viendo las fotos en las que sale Marcos partiendo los cochinillos (que en paz estén) con el plato, se me caía la baba. ¿Es esto normal o es fruto de la edad? pregunto.
Gracias, gracias, gracias.
Un abrazo.
Joaquín

Para que no os hagáis ilusiones, indicaros que por deferencia a José María y Carlos he puesto la ruta que ellos dos realizaron, Segovia - Añe, de 24,1 Km, pero a efectos estadísticos el resto tendremos sólo los indicados en el perfil que envió Juan, de Valseca - Añe, de 12,9 km, que son los que contabilizará José María.

Me uno a los agradecimientos hacia Marcos e Isabel por abrirnos de par en par su casa, por su generosidad y hospitalidad, así como a todos los que ayudaron a que este encuentro fuese muy, muy especial, fiel reflejo del grado de crisol que el grupo ha conseguido, en el que, como comenté, cada hormiga o abejita ayuda desinteresadamente al bien común de todos, en función de sus capacidades o habilidades, descubriendo gratamente en cada excursión facetas ocultas de cada uno de nosotros.
Paco Nieto

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