miércoles, 13 de noviembre de 2013

Excursión 163: La Almenara

FICHA TÉCNICA
Inicio: Robledo de Chavela
Final: Robledo de Chavela
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 16,6 Km
Desnivel [+]: 730 m
Desnivel [--]: 732 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 26

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
La Almenara, ese monte tricúspide que vemos siempre en el extremo occidental de la sierra de Guadarrama nos esperaba desde hace tres años en que sólo 4 senderomagos (excursión 40) lo subimos en medio de un tremendo chaparrón.

Esta vez en Robledo de Chavela y con total puntualidad, nos dimos cita 26 senderomagos. La ascensión por el camino de Navahonda en continua subida nos llevó hasta el collado donde la abandonamos y a través de un portillo atravesamos la valla que separa el camino de la montaña. Por una senda bien marcada llegamos al pie de las rocas que forman la cumbre. Allí ya tocó hacer un poco de trepada pero sin problemas accedimos a la cima. El acceso a uno de los dos vértices geodésico que hay en la cima era complicado pero para eso está el “camaraderismo” (palabra creada por Manuel). Algunos tomamos un pequeño tentempié y otros echaron mano al bocadillo principal. Los que tenían prisa, por sus estudios, emprendieron el regreso por donde habíamos subido. 

Antonio estudió el descenso desde lo alto y decidió que la bajada por la ladera contraria a la que habíamos subido era factible y añadiría un poco de picante a la marcha. Así que tiró para abajo y, claro, los otros 22 que quedábamos nos fuimos detrás. Divertida bajada por riscos y abundante vegetación. El rumbo lo marcaba la antena más grande de la estación de seguimiento espacial de Robledo, la misma que el 21 de Junio de 1969, entonces situada en la estación de Fresnedillas, recogió la frase del astronauta Neil Armstrong “este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la Humanidad”.

Llegamos por fin a la valla que habíamos atravesado al principio de la subida pero en la que no encontramos puerta ni portillo y que finalmente tuvimos que atravesar por las bravas para conseguir llegar a la ermita de Nuestra Señora de Navahonda. Allí tras la foto de grupo, organizada por nuestras mascotas Teo y Lucas, hicimos

la parada para comer (los que aún teníamos bocadillo).

El retorno por el citado camino de Navahonda no supuso más dificultad que subir hasta el collado con la tripa llena. Luego la bajada fue coser y cantar para llegar a tomar las bien ganadas cervecitas en Robledo de Chavela.


Esta excursión ha sido valorada por los expertos que saben de ello con 4’5 sicarias.
José María

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