sábado, 3 de mayo de 2014

Excursión 186: Següenco - Covadonga

FICHA TÉCNICA
Inicio: Següenco. Asturias
Final: 
Covadonga. Asturias
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,9 Km 
Desnivel [+]: 516 m 
Desnivel [--]: 803 m

Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas y agua: No

Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 21

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (real, archivo gpx)
Track de la ruta (recomendable, archivo gpx)


RESUMEN
Otro primaveral día de sol nos dio la bienvenida al despertar en Corao para nuestra segunda excursión por esos lares. Esta vez, desde el hotel “El Espino” se organizaba la intendencia y Antonio nos guiaba en la ruta.

Tras el desayuno bien surtido, los microbuses nos llevaron en un pis pas hasta Següenco ascendiendo desde Cangas por una coqueta carretera. Desde allí partimos en dirección sur por un caminito que ascendía suavemente y permitía mantener animadas conversaciones. Así llegamos al puerto de La Vara y poco después a un monumento que es todo un ejemplo de economía de medios, ya que un burrito y un enanito de jardín se complementan para rendir homenaje a los pastores de la zona. Quizá por ello los pastores de por allí puedan tener algún asunto pendiente desde 2008 que pagan con los excursionistas que se cruzan en su camino...

Seguimos paseando hasta llegar al punto desde donde se contempla el valle del río Dobra en todo su tramo final desembocando en el Sella. Desde aquí también se intuye todo el trayecto del Sella hasta casi su nacimiento. Mientras, volviendo la vista atrás, nos admirábamos con la estampa del mar Cantábrico asomando por entre las cimas de la sierra de Cuera.

Después nos internamos entre praderas hacia el cañón del Dobra por una preciosa senda, hasta encontrar un buen lugar para tomar el tentempié. Aquí “la juventud” se entretuvo brincando por las crestas hasta que casi les perdimos de vista, mientras los demás nos regocijábamos con el paisaje y compartiendo la escasa manduca que habíamos improvisado antes de partir.

Íbamos justos de tiempo y no podíamos entretenernos en alcanzar el desfiladero del Dobra, así que volvimos sobre nuestros pasos para encarar el descenso hacia Covadonga. Pero hete aquí que un vaquero de la zona, al que consultamos, nos indicó un enrevesado itinerario que, además de retrasarnos, presentaba tramos difíciles, en particular uno a través de piedras en alineamiento vertical en el que Belén sufrió una aparatosa caída; hay que alabar de ella su templanza y valentía, pues, sin quejarse, se adelantó la primera para llegar cuanto antes al destino.

Superadas las dificultades de la senda embarrada y resbaladiza, accedimos por fin a un camino desde el que se entreveía entre la vegetación el Santuario.  Los más devotos, con Belén al frente, corrieron a visitar a La Santina en su Santa Cueva y, poco después, con al menos dos horas de retraso, un autobús de reserva nos llevó al restaurante Las Palmeras, bajando de Covadonga.

Comimos ávidamente una bien ganada fabada que estaba de vicio y un arroz con leche muy equilibrado en su sabor y en su textura, y, hay que decirlo, servido según las más ancestrales costumbres rurales.
¡Y qué bien volver después a “El Espino” para una buena ducha y un merecido descanso antes de iniciar la velada!

Esta vez Madi ha estado dudando mucho en la calificación. Hubo imprevistos que ocasionaron incidentes, pero la ruta era preciosa. ¡Qué menos que 4’5 sicarias!
Melchor


FOTOS

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