miércoles, 7 de mayo de 2014

Excursión 187: La Atalaya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Cta de La Granja a Torrecaballeros
Final: 
Cta de La Granja-Torrecaballeros
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,1 Km 
Desnivel [+]: 536 m 
Desnivel [--]: 536 m
Tipo: Circular

Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 32

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)


PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)



RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Esta vez se trataba de encontrar una excusa para acabar a una buena hora en “El rancho de la Aldegüela”, en Torrecaballeros, y así poder repetir la reciente experiencia de disfrutar de sus figones y además, esta vez, de su spa. Fernando S. se había quedado con ganas de una sobremesa relajada así que embarcó por segunda vez a Casilda en el recibimiento al GMSMA. ¡Gracias, Casilda, por tu paciencia!

La subida a La Atalaya reunía los requisitos exigidos: No demasiado larga, no demasiado costosa, pero suficiente para despertar el apetito. Además, la primavera parece la época más propicia para realizarla, con todos los campos reverdecidos desde las cumbres hasta el horizonte mesetario, con la temperatura agradable para un recorrido  sin ninguna sombra.

Al poco de empezar nos topamos con una hembra de mastín que criaba varios cachorros con pelaje de hiena y que nos dejó pasar mansamente. Atravesamos el praderío donde pastaban las vacas y descansaban las yeguas, y enseguida remontamos suavemente la cuesta. Llamaban la atención a lo lejos los Chorros de La Granja despeñándose por la ladera mientras la población iba quedando a vista de pájaro.

Pronto llegamos por la pista a la ladera derecha del río Cambrones, que tan gratos recuerdos del verano rememora. Un poquito más, media vuelta, y ascenso, ya algo más empinado, a la cima de La Atalaya. Desde allí hubo tiempo de localizar numerosos hitos del entorno, en particular el campo de tiro desde donde José Mª hizo sus prácticas en la mili disparando cañonazos a la montaña que habíamos culminado; incluso nos mostró el lugar exacto donde estuvo situado su campamento. También pudimos seguir con la vista el recorrido de varias de nuestras excursiones por estos contornos; a nuestros pies, como en un mapa con Segovia destacada al fondo, la última de ellas: de Palazuelos al embalse del Pontón Alto por el Eresma, luego la Cañada Real Soriana y vuelta por Trescasas.

Se tomó la foto de grupo, hicimos unas risas y con la vista ya puesta en Torrecaballeros, que se destacaba al norte, acometimos el descenso con rapidez por los prados mientras José Mª  desgranaba las últimas batallitas de la jornada.

Llegados al “Rancho de la Aldegüela” nos repusimos del esfuerzo más que de sobra con un menú preparado expresamente para la ocasión, del que tengo que destacar, en lo que a mí concierne, el excelente bacalao con salsa de puerro. Se brindó con champán a la salud de Antolín y José Luis R., a sus expensas, para celebrar que acarrean un año más a sus espaldas. Tras ello, llegó el emotivo y esperado acto de entrega de estrellas senderomagas con varios agraciados, a saber: Negra para Carlos M, verde para Fernando D.H., Fernando S. y para mí; blanca para Enrique C. y Julián. Los condecorados recibimos un beso de Casilda, entre los que destacó con mucho el que recibió Fernando S., como siempre...Al menos a  Fernando D.H. le quedó el consuelo de ostentar el nombre más bonito.

Casi se me pasa: Los olvidados Pacos de Alcalá, que llevaban una temporada muy afectados, hasta el punto de ser tildados como “los tristes de Alcalá”, por fin expresaron el motivo de su oprobio, que no era otro sino el de no haber recibido nunca sus insignias estrelladas, a pesar de que contaban con merecimientos sobrados para ello, así que allí mismo se improvisó la entrega de sendas estrellas azul y verde, para Paco C. y Paco D., respectivamente, que fueron también bendecidas con un beso de Casilda; eso sí, estas estrellas son pequeñitas...

A continuación hicimos una visita a las instalaciones del “Rancho”, en la que Casilda nos relató la historia del lugar, su evolución y muchos detalles interesantes acerca de su ornamentación, arte y arquitectura. Como aún no estaba en uso la piscina con vistas al verde mar de Castilla, muchos se lanzaron al spa como locos y disfrutaron de lo lindo. Algunos nos quedamos un ratito de charla en el bar del hotel para finalmente volver a nuestra rutina verdaderamente saciados.

Madi ha dictaminado que el día fue insuperable, pero que la marcha parecía de las que cuentan los fundadores del GMSMA que se hacían al inicio, o sea el preludio de una buena comida, así que una vez más nos tenemos que conformar con 4’5 sicarias.
Melchor


No hay comentarios:

Publicar un comentario