miércoles, 4 de marzo de 2015

Excursión 223: Ruta de las Cabras

FICHA TÉCNICA
Inicio: El Boalo
Final: El Boalo
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 6,9 km
Desnivel [+]: 481 m
Desnivel [--]: 471 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 36

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
 
En un lugar del Boalo, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que  un grupo de senderomagos  de los de botas, bastones, mochila antigua, rocín flaco y galgo…. me voy, me voy, cosas del pueblo.

A la convocatoria de Antonio, miércoles 4 a las 10 de la mañana en la plaza del Boalo, 36 senderomagos preparados, toma las riendas Paco Cantos y nos orienta hacia una tremenda pared vertical, como no, repleta de “cantos”.

A la salida del pueblo pasamos por un mercadillo (un único puesto)  aventando bien sus mercancías y nos encaminamos hacia la ermita de San Isidro; ya habíamos caminado 1,5 Km. en llano, parece que la excursión prometía, pero… abrimos la puerta al campo, somier de muelles como es preceptivo y nos topamos a la izquierda con la Maliciosa, cubierta en su cumbre con un algodón de nubes sujeto por sus chorreras de nieve y, de frente, una pared “a priori” inexpugnable si no eres cabra y, hablando de cabras, fue este el momento en que Melchor, estaba esperando a ¿? y cuando pasaba me dijo.. ¿Paco qué tal lo ves?  Respondí... ¿qué? pues lo de la crónica de la excursión,… pensé ¡por fin se han acordado de mi!, yo que lo primero que hacía todos los miércoles (como todos) era ir a saludar a Melchor a preguntarle que si esto que si lo otro, para estar a su lado al comienzo de la marcha  y nada, pero por fin me llegó el día.

Bueno, empecemos que ahora viene a lo que hemos venido: superar la pared de granito. Ya llevábamos 240m de desnivel y las primeras cabras vinieron a visitarnos, extrañadas por el rebaño tan largo y estirado que Paco Cantos lideraba. Éste impuso tal ritmo que las amenazas, de no se qué hacerle en las piernas, las interpreto fatal, y antes al contrario, lo aceleró aún más, tanto es así que en la cota 1.250m ya habíamos ascendido 400m desde la apertura del somier y solo habíamos andado algo más de 1 Km cuando realizamos la primera parada para el primer avituallamiento y, principalmente, para el agrupamiento del rebaño, donde creo que tuve un momento en blanco, no lo recuerdo bien, seguramente por la emoción de la asignación.

Parada larga, costó poner en marcha nuevamente al personal, ya que el pastor habitual, no sé por qué, en esta ocasión, cerraba el rebaño; unos dicen que si... otros que creen... otros que le dijeron… que vieron... bueno, yo no estuve y sólo constato que siempre llegaba el último ¿?, cierto es que en una excursión tan alargada, se precisarían dos relatores para abarcarla.

Subimos un poquito más hacia el este, por debajo de la Torreta de los Porrones, una pequeña bajadita por un abrigo natural y como en los reportajes de la 2, una manada autentica de cabras apareció frente a nosotros y de repente sobre nuestras cabezas, a no más de 4-5 metros de altura, un águila real desplegó toda su grandeza y se lanzó al valle, dos o tres vueltas de cortesía y desapareció hacia el oeste, y con él también las cabras, que cuando fuimos a verlas nuevamente, ya no estaban.

Por fin llegamos a la guinda de la andada “las clavijas” y como decepción, las esculturas de latón, que dan nombre a esta ruta, habían desaparecido. Las clavijas, tengo que decir, que me resultó la parte mas cómoda y segura de la subida, principalmente por el espíritu de solidaridad del GMSMA siempre bien presente; los expertos te indicaban dónde poner cada una de las extremidades, se necesitaban las cuatro, como las cabras, hasta arnés y cuerda, para quien lo requiriera, todo un lujo (ver documentos gráficos). Esta subida estiró aún más el rebaño. 

Subimos, a esto hemos venido ¿no?, unos 150m más hasta alcanzar la Torreta de los Porrones, vistas espectaculares, más de 180º de visión,  toda la cuenca alta del Manzanares; a nuestra espalda, la sierra de los Porrones, chorreante de neveros; al este, los fantasmas de la Pedriza y el Yelmo, nos recordaban algunos de nuestros maravillosos miércoles, como no, el siempre solitario cerro de San Pedro marcando territorio; más abajo, a nuestros pies,  Manzanares el Real, su castillo, el embalse de Santillana; alargando la vista al sur, las otras torres, las de la Castellana, y perdiéndonos, como el águila real, hacia la derecha, todo el valle repleto de afluentes y arroyos, que desembocan en el río Navacerrada, toda una exhibición de la naturaleza, que algunos acompañaron con un segundo avituallamiento.

Un empujoncito más, solo 40m de subida y coronamos la ruta, el Torreón del Robledillo (1.365,7 m), no está mal,  416 m de desnivel en unos 1.800 m de recorrido, bueno ya parecía todo fácil, estábamos arriba y nos dirigimos hacia la Cruz del Mierlo, pues elegimos, cómo no, las dificultosas piedras frente al camino placentero.

Llegamos al collado de Valdehalcones y  a la Cruz. Tuvimos que esperar al relator oficial del evento, que también en esta ocasión empujaba, desde atrás, a… , al rebaño. El tiempo de espera, de nuevo, se aprovechó por algunos para hacer el tercer avituallamiento, y ya, cuando todos estábamos alrededor de la Cruz, Joaquín nos relató, con su indiscutible maestría, la historia del cabrero Mierlo, (los que aún no la han escuchado, que no se pierdan la próxima subida a la Cruz), sitio ideal, cómo no, para hacernos la fotografía del grupo.

Todo lo vivido y solo 3,5 Km. recorridos.  Lo que dan de sí la piedras y como todo lo que se sube se baja, de cabeza para abajo. Ya nadie se queja, el rebaño está más unido, el cuarto avituallamiento, el de verdad, nos espera. Pasamos por una gran cueva de piedra y en menos que canta un gallo teníamos nuevamente la puerta de somier abierta, diciéndonos que esta excursión se había terminado, atrás dejábamos las cabras, su ruta y ahora la Maliciosa se mostraba sin sus abrigos de nubes, en todo su esplendor.

De nuevo en la Ermita de San Isidro, nos juntamos y nos dirigimos hacia los coches, por cierto, seguía el puesto del mercadillo. Lo siguiente es conocido por los miembros y "miembras" de esta congregación, Las Postas, cervecitas, cocidito, cuarto avituallamiento, vino y porrón. Faltó el Niño de las Monjas, el piano y no dejamos que Fernando escalabrase a otro relator...

Y créanme vuestras mercedes, si les digo que garbanzos, carnes y verduras  sobraron; alegrías, risas y abrazos no faltaron. Las piedras, cantos y más piedras que por doquier nos acompañaron, merecen otorgar a esta jornada cuatro sicarias y media.
Paco Donaire

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