miércoles, 6 de mayo de 2015

Excursión 231: Puerto de la Quesera - Riaza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pto de la Quesera
Final: Riaza
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17,8 km
Desnivel [+]: 798 m
Desnivel [--]: 1.281 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 18

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Pensé que la sorpresa de ser el cronista de turno se tenía nada más llegar, antes de iniciar la ruta, gran error, a mitad de la excursión te pueden sorprender, y fue así como me dio la noticia Antonio, cuando menos lo esperaba. En un primer momento me negué “no tengo tiempo”, pero Paco N. me convenció “es cosa de media hora, somos pocos, es fácil etc, etc” así es que aquí me tienen de cronista por un día.

La convocatoria decía “dadas las buenas perspectivas meteorológicas vamos a ver algo de la preciosa excursión que dejamos inacabada al principio del pasado invierno”, en la excursión 208 para ser exactos.

Efectivamente las condiciones meteorológicas eran muy buenas, con sol toda la ruta, en algún momento alguna brisa fresca, las hermosas vistas también, que esta vez sí pudimos disfrutar los 18 senderomagos que nos reunimos en la Plaza de Riaza a las 11 de la mañana, una hora un poco tarde para lo que nos tiene acostumbrados. Algún comentario se escuchó por los pocos que veníamos siendo últimamente…  “a este paso las rutas serán solo de 5 senderomagos como a los inicios”, “habría que llevar la contabilidad y a quien falte a más de 10 excursiones seguidas se le da de baja y se readmite el ingreso de chicos”, “a pesar de no especificar los  kilómetros y desnivel cuánto rajado hay“, “hoy no ha venido ninguno del Atleti, ¿por qué será?”.

No sé  si Antonio omitió decir los kilómetros que estaban previstos  (aunque eso es sólo un decir, luego hacemos los kilómetros que él estima oportunos), ni el desnivel que tendríamos que hacer, ¿a propósito o porque se le “pasó”?.

Desde Riaza, subimos en parte de los coches hasta el puerto de la Quesera, ¡qué diferencia con la vez anterior!, sin niebla ni hielo y con una temperatura muy agradable. Efectivamente podíamos admirar el paisaje nada más empezar a subir a mano izquierda el Hayedo de la Pedrosa,  qué por estas fecha no ofrece los colores ocres del otoño, pero sí los incipientes verdes de la primavera.

Tras ascender unos 200 metros, alcanzamos la primera de las cimas que Juan, nuestro guía de hoy, nos tenía preparadas, la Peña la Silla (1.935 m), desde la que divisamos gran parte de los que tendríamos que recorrer, algunas con neveros, reliquias de nieve del reciente invierno.

A partir de aquí todo fue un baja sube, baja, descendiendo al Collado de la Lagunilla (1.781 m), ascendiendo al Alto del Parrejón (2.013 m), dominado por un enorme hito de piedras, donde poco antes tomamos el aperitivo, más tarde de la habitual hora del  Ángelus, por el retraso del inicio, pero, para compensar, incluyendo  palmeritas y hasta patatas fritas de Carlos.

Desde allí,  descendimos al Collado Cervunal (1.932 m), subimos al Alto del Cervunalillo (2.016 m), bajamos al Collado de la Buitrera (1.983 m) y ascendimos hasta alcanzar el vértice geodésico de la Buitrera (2.045 m), que además da nombre a la cuerda que seguíamos, en resumen, que venga pa’rriba venga pa’bajo, algunas pa’bajo un poco complicadas entre riscos que nos hacía  aminorar la marcha y a algunos poner culo a tierra para evitar caídas, los bastones nos sobraban.

Intentábamos recordar si era la misma ruta que hicimos al inicio del invierno, alguna parte si, otras no. Qué diferencia entre una ruta y otra, en la anterior no veíamos más allá de unos metros y teníamos que tener cuidado de no separarnos mucho para no perdernos y en esta una luz y paisaje preciosos, viéndonos todos a la distancia. La anterior con frio, mucho frio. Esta ya algunos con manga corta.

Todo el camino íbamos rodeando Riaza pero por las cumbres. De oeste a este se veía Riofrio de Riaza, y su embalse cercano,  los coches en el puerto de la Quesera, el Pico del Lobo, la Centenera,  el Ocejón, el hayedo de la Tejera Negra, Sierra de Pela, Alto Rey y al fondo los picos de Urbión, todo ello aderezado de un sinfín de contrastes de colores, ¿se necesita algo más para sentirse como en el cielo?.

Pues había más, continuamos descendiendo a la Pradera de Zópegado (1.896 m), donde después de tanta montaña rusa paramos a comer el bocadillo campestre con patatas de Carlos, palmeritas y chocolate alemán cortesía de Mari Angeles. Se echó de menos las botas de José Luis y Santi,  aunque ahí estaba Jesús C. con su botellita de agua rellena de vino. Luego seguimos hacia la Ermita que según el GPS de algunos marcaba hacia abajo,  pero no, Juan decía que hacia arriba (el GPS no se equivocaba, pero nos faltaba ver alguna sorpresa más de esta ruta).

Ascendimos al Portillo de los Lobos (1.908 m) y el Cerro Fontarrón (1.939 m), descendiendo al Cerro Gordo (1.906 m) y al Collado Cimero (1.780 m), subiendo hasta el vértice geodésico del Merino (1.799 m), desde cuya cumbre nos preguntamos si Juan estaba contratado para comprobar que seguían ahí los vértices geodésico o estaba haciendo un calentamiento para la excursión a los Picos de Urbión.

Ahí está la cámara de Antolín que la estrenó en esta excursión , y nos servirá como documento gráfico “lleva ya tomadas como 200 fotos” ,”puede ampliar hasta 60 veces” casi la pierde, casi la golpea ,afortunadamente todo se quedó en casi. Antolin además hizo uso del botiquín cuando Juan sufrió un corte en un dedo con una afilada piedra ayudando a bajar al resto entre los riscos del pico Merino (1.799 m), que tuvimos que destrepar por un estrecho hueco.

Tras el complicado descenso, llegamos al cerro donde hay instalada una gran cruz que contempla Riaza desde sus 1.735 metros de altura, aunque no todos nos acercamos a verla, pero hubo quien sí lo hizo, y buscando el descenso se rezagó del grupo, “está Enrique ahí abajo”?, Siiiiii fue la respuesta, Oh sorpresa al reunirnos todos en el Collado de la Fuente, ¡¡¡Enrique no estaba!!!.  Interrogatorio y tirón de orejas del boss  “quién dijo que sí?”,  todos orejas gachas .  Venga, unos a volver a buscar a Enrique. Menos mal que el reencuentro fue rápido, pero aún así le tocó invitar las cervezas por la espera y despiste.

Desde el collado iniciamos el descenso hacia la Ermita de la Virgen de Hontanares (1.420 m), y anda que si bajamos, en la Ermita había mucha zona recreativa, máquina de bebidas y bar, pero vacía y cerrado. Se aprovechó unos minutos para disfrutar de un descanso. Aquí Antonio seguía comiendo su sándwich, por lo visto en esta excursión le sobraba alguno……claro! el de Teo y Lucas, que no vinieron.

Continuamos descendiendo, ahora de forma muy suave, por la Dehesa hacia Riaza. El último kilometro y medio fue por carretera, ya no había forma de ir por el campo.

Llegamos a la plaza de Riaza a por las merecidas cervezas y coca colas, todos ubicados movimos mesas, sillas todo dispuesto…..¿¿¿Donde está Enrique???!!!!! Un grupo se había adelantado y estaban en el bar de al lado y Enrique con ellos, así es que tuvimos dos grupos de cervezas. Patatas de Carlos y palmeritas (hay que ver lo que cundieron).

Paco C.  por su marcha centenaria,  invito junto con Enrique , por perderse , a las cervezas. Muchas gracias.

Para cerrar  esta excursión con broche de oro compramos unos torreznos y unas morcillas buenísimas.

¿Cuantas sicarias  le damos? pues 5 por lo bonito de la ruta, ¡qué vistas! el tiempo agradable, el sube y baja, la buena y agradable compañía, un 5, ¡si un 5!, lo máximo.
Ana María Chini

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