miércoles, 4 de noviembre de 2015

Excursión 264: La Raja de la Pedriza por los Escenarios

FICHA TÉCNICA
Inicio: Manzanares El Real
Final: Manzanares El Real
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  14,4 Km
Desnivel [+]: 258 m
Desnivel [--]: 258 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí

Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 26

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Otro miércoles más en el que volvió a reunirse el mágico grupo de amigos que componen el GMSMA, para realizar la ruta número 264 de su ya dilatada historia.

Después de hacer las preceptivas reverencias ante los héroes pirenaicos y los besos y abrazos de rigor, 26 senderomagos, con un tiempo algo desapacible, a la voz de “vámonos” de nuestro querido y respetado Boss, comenzamos a caminar desde la plaza del Ayuntamiento de Manzanares El Real, con rumbo a la espectacular Raja de La Pedriza, también conocida como El Callejón de La Pedriza, una antigua y abandonada mina al aire libre de donde se sacaba material para hacer los adoquines de las calles de Madrid hasta mediados del siglo pasado.

Aunque con poca visibilidad, debido a la persistente niebla que nos acompaño durante buena parte del recorrido y bajo una fina lluvia, solo esporádicamente nos permitían ver más allá de unos pocos metros, aunque ello no era impedimento para ir disfrutando de la riqueza paisajística y orográfica que nos brindaba nuestra entrañable Pedriza.

La senda señalizada con hitos, discurría entre húmedas jaras y resbaladizas rocas, que obligaban a mantener nuestra atención permanente, aunque no por ello la caminata dejaba de ser desenfadada y alegre escuchando los chascarrillos y ocurrencias de nuestro querido Joaquín. Un servidor, se vio sorprendido por la “sugerencia” de Melchor, para que realizara esta crónica, con la responsabilidad que eso conlleva, máxime una vez leída la increíble NO crónica de las rutas por el Pirineo de nuestro  compañero Juan.

Continuamos caminando y alrededor de las doce del medio día, hicimos una primera parada bajo la fina y perseverante lluvia, para dar buena cuenta de nuestros respectivos bocadillos y remojar nuestros gaznates con unos largos tragos de vino de las celebradas botas colectivas que disfrutamos los miembros del grupo, para continuar posteriormente hacia nuestro objetivo.

No a mucho tardar, oteamos el inconfundible risco de El Berrueco, también conocido como La Muela, que ayuda a localizar la escondida y sorprendente Raja de La Pedriza, a la cual era conveniente acercarse con mucha precaución, teniendo en cuenta el estado peligroso del terreno.

Nuestro amigo Juan, como siempre discreto y diligente, enseguida preparó un sistema de cuerdas para facilitarnos el descenso al resbaladizo callejón, donde uno tras otro fuimos descendiendo, para recorrerlo y disfrutarlo. Su tamizada luz, sus muros rebosantes de agua y las innumerables cuerdas que colgaban de sus paredes, le conferían un cierto halo de misterio, que lo hacían muy atractivo y sugerente.

Continuamos nuestro paseo cruzando el caudaloso arroyo de Santillana a través de una dificultosa y resbaladiza pasarela de madera, expectantes por si algún miembro del grupo decidía sorprendernos arrojándose al agua para que nuestras cámaras de fotos comenzaran a disparar y recogieran ese momento histórico, pero como no venía José Luis R. no hubo suerte y los voluntarios brillaron por su ausencia.

La segunda parte del recorrido, transcurrió por la orilla del embalse de Santillana, que a consecuencia del bajo nivel de sus aguas, nos permitió recorrer buena parte de su perímetro semejando un idílico paseo por el Coto de Doñana, disfrutando del paisaje y la visión bucólica que nos proporcionaban las innumerables aves acuáticas que colonizan su entorno marismeño. Aprovechamos la magia del lugar para realizar nuestra segunda parada de avituallamiento acomodados en unas sorprendentes rocas negras.

Finalmente y después de unos 15 estupendos kilómetros de recorrido, regresamos a nuestro punto de partida en Manzanares el Real, donde, para despedir el magnífico día que habíamos disfrutado, nos hidratamos convenientemente con unas frías y reconfortantes jarras de cerveza.

En consecuencia, la agencia Madi, ha decidido otorgar la puntuación de 4,5 sicarias a esta deliciosa ruta. Téo y yo, aprovechamos la ocasión para enviaros un cariñoso abrazo a cada uno de vosotros. 
José Luis Fernández

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