miércoles, 4 de mayo de 2016

Excursión 293: Gargantilla del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Gargantilla del Lozoya
Final: Gargantilla del Lozoya
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  14,9 Km
Desnivel [+]: 481 m
Desnivel [--]: 482 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 43

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
La convocatoria del Boss para este miércoles, prometía una tranquila y bonita excursión de 17 km (fueron menos al final), con espectaculares vistas de los montes, aún con un poco de nieve en sus atalayas, diseñada por Melchor, que sería también el guía eventual de la excursión, la número 293 del GMSMA.

A las 8.30 ya estábamos los senderomagos de Campamento metidos en el coche camino de la N-I, soportando el terrible atasco que había en la M-40, que según me explicaron a la llegada, fue debido “a un accidente en la M-50 y que había provocado atascos en las demás autovías, debido al efecto alas de mariposa”. Bueno es otra forma de explicar el caos que se forma en estos tramos viales en las mañanas laborables madrileñas y que en esta ocasión casi nos hace llegar tarde al punto de encuentro, a pesar que la cita era a las 10.30.

El inicio y fin de ruta era Gargantilla de Lozoya, pequeña población madrileña que se cree formada por gente que huía de la peste o para no pagar impuestos (hoy tendría millones de habitantes y no los 300 actuales, je je je je…). Dicen los doctos que aquí tuvo lugar la ceremonia de la proclamación de Juana la “Beltraneja” como princesa heredera del Trono de Castilla, así como sus desposorios con el Duque de Guyena, hermano de Luis XI de Francia. El pueblo cuenta con una nueva fuente en la plaza de la que se sacaron diversas instantáneas y que fue testigo de los saludos y bienvenidas de rigor entre la gran concurrencia de senderomagos que había hoy; por cierto que se notaba la algarabía de la hinchada rojiblanca con que cuenta el GMSMA por su reciente triunfo sobre el Bayer (enhorabuena).

Iniciamos la marcha saliendo del pueblo y posando los telefónicos delante de la central del mismo para recuerdo un poco nostálgico de nuestra etapa laboral y entregándonos de sopetón al ascenso de Los Collados y Las Salineras, con más de 300 metros de desnivel. ¿Por qué casi todas las marchas se inician con una subida de órdago?

Menos mal que en los pequeños descansos que hacíamos para retomar aliento, éramos recompensados con una hermosa panorámica del embalse de Riosequillo y sus poblaciones anexas. Además, el terreno estaba plagado de vegetación colorida y olorosa, que según los muchos expertos en agro que tiene el GMSMA correspondía al romero, tomillo y cantueso-Lavandula stoechas-tomillo borriquero (que en cada sitio le llaman diferente). Sea como sea,  la dificultad del repecho de estos 2 kilómetros iniciales  fue esfumándose con estos deleites de la vista y el olfato, acompañados del murmullo de los muchos regueros de agua que  había.

Llegados arriba y después de hacer un amago de reagrupación de los 43 participantes [el Boss ordenó por los walkie-talkies seguir sin parada], se continuo la marcha por encima de los diferentes collados y cerros (Peñote, Portillo, Chaparral, Fuentes,..), esta vez sin ninguna dificultad orográfica y con el suelo plagado de flores blancas, amarillas y moradas, con los robles iniciando sus brotes de hojas, exponente ejemplar de los que significa la Primavera. Angel V., nuestro fotógrafo oficial en la prensa castellano-leonesa y pronto en la prensa de papel couché, no pudo vencer la tentación de desparramarse por la alfombra floral y tomarse una foto de recuerdo.

Hablando de fotografías, hasta ahora Paco N. y Angel R. erán adictos a posar subidos en todo risco, piedra o hito destacado en el camino, pero veo que ha surgido una nueva tendencia que parece molar mucho y consiste en posar encima de los piedros realizando figuras arriesgadas, teniendo a Jorge M. como pionero y que quizás nos adoctrine en su técnica en próximas marchas.

En este paisaje casi idílico transcurrieron los siguientes 3 kms, disfrutando de la maravillosa panorámica con algo de nieve en las cimas y bajo las acertadas reseñas de José María, que además de nuestro reportero oficial es uno de los muchos “ingenieros de picos y montes”  que abundan en GMSMA:

“…aquél “monte” es el Nevero, el otro “pico” es Cebollera, aquel “monte” Peña Cabra, los “Montes Carpetanos”, “pico” de  Peñalara, los “montes” de Cuerda Larga que destaca “pico” Cabeza Hierro,… “

Yo siempre he dicho que esto de venir al monte y conocerte todos los picos como les ocurre a la gran mayoría de los senderomagos, debe ser tan satisfactorio como ir a un guateque y saber a quién le gustas realmente, jajajaja…

Y cuando ya estábamos embelesados por tanta belleza, he aquí que llegamos a un mirador natural, donde la vista ya era de escándalo: a nuestros pies el embalse de Pinilla con el valle de Lozoya-Rascarfria-El Paular y al fondo recortando el cielo, el macizo de Peñalara y Cuerda Larga. Allí tomamos un pequeño refrigerio admirando un paisaje del que Turner hubiera querido disponer para sus cuadros.

No me extraña que Paco N. escogiera esta visión para tomar una instantánea a la nueva incorporación Luz LL. que sería cabecera de la excursión en el blog. Al hilo de esta cuestión, he detectado que tanto estar en la foto cabecera de la excursión en el blog como en el tema semanal pictórico de nuestro galáctico dibujante Marcos C., se está convirtiendo en objeto de deseo casi comparable con ser portada de Interviu.

Los siguientes 2 kms se caminaron en un plis-plas, bajando sin parar hacia el río Lozoya a su salida del embalse de Pinilla, disfrutando de la descrita bella panorámica y como detalles: hicimos foto de grupo en “El Chaparral”, pasamos por debajo de la carretera de Lozoya M-604 y nos refrescamos en una generosa fuente que hay seguido.

El par de kilómetros que nos separaban del Puente del Canto, lugar previsto del bocata, para nuestro deleite discurría al lado del río Lozoya que nos fue acompañando con el murmullo de sus hoy abundantes aguas cantarinas que se mezclan y fluyen por los recovecos y hoyas que a lo largo de los siglos se han ido dibujando en la piedra calcárea que forma su curso. Cuántas fotos se hicieron los senderomagos en estas cascadas formadas en ese tramo, y no digamos cuando llegamos al puente. Parecíamos auténticos japoneses paseando por Toledo.

El Puente del Canto o del Congosto, de origen medieval seguramente, se levanta sobre unas de estas profundas gargantas del río y que mediante un arco de medio punto prolongado da paso al camino segoviano que se dirigía a El Paular. La estampa de un lado y otro del puente es espectacular y allí dimos cuenta del bocata como si estuviéramos en la platea de un teatro, admirando las rocas recortadas y la figura del puente, a la vez que escuchábamos la sinfonía que hacían los remolinos y cascadas del río.

No había mejor lugar para que el Boss en presencia de José María impusiera a Paco N. la estrella blanqui-roja, perdón perdón perdón, estrella roja sobre fondo blanco correspondiente a las 200 excursiones realizadas por este entusiasta senderomago que junto con otros ilustres dan vida y futuro al GMSMA.

Después de saborear las viandas en este envidiable paraje, nos pusimos de nuevo en marcha para recorrer el último tramo de la ruta que discurría por sendas fáciles a la derecha del Lozoya al que cruzamos en el puente que hay a la altura de La Horcajada, atravesamos de nuevo la M-604 y nos adentramos en los últimos 3 km que tenían un leve desnivel hasta llegar de nuevo a Gargantilla. Esta parte de la excusión la hicimos bajo un sol ya casi justiciero, aunque las amenas charlas en los diferentes grupos de caminantes y el recuerdo de tanta belleza disfrutada nos hicieron más liviano el calor.

Al pasar una alambrada entre unas piedra grandes, un asustado lagarto atrajo las miradas entusiastas de los afortunados senderomagos que pasaban, los cuales trataron de conseguir una fotografía rápida antes de que se escondiera. Que yo sepa, solamente Angel R. y el Boss tuvieron la suerte de plasmar esos tonos amarillo verdosos y azules del precioso y no pequeño saurio.

De reseñar en este trayecto también la vista lejana del viaducto ferroviario de Taboada (1928) de unos 45m de altura máxima que correspondiente a la línea Madrid-Burgos y que algunos aficionados han utilizado para hacer puenting, Los caballos y vacas pastando tranquilamente con sus jóvenes crías, un rebaño de ovejas que se encaminaba solo al aprisco quizás empujado por el calor y una escultura de un lobo en un cercado, fueron algunas anécdotas de esta parte. Ya cerca del pueblo pasamos al lado de unas antiguas minas de plomo y plata que se explotaron sólo unos años a mediados del siglo XIX,

Eran las 4 de la tarde más o menos cuando nos saludaba la cigüeña en su nido fijado a la antigua espadaña de la iglesia local. Si bien Gargantilla de Lozoya cuenta con historia, fuente, arquitectura rural,…no puede presumir de tener un bar abierto el miércoles a las 16:00 para que los senderomagos del GMSMA pudieran finalizar su excursión como es tradicional con una jarrita fría de cerveza; de los 3 bares que contamos ninguno abierto, por lo que algunos se desplazaron a Lozoya para cumplir la costumbre de celebrar el final de la excursión.

Melchor, aunque a lo largo de la marcha ya muchos te fueron felicitando por la bonita ruta propuesta y guiada, yo debo decirte  que aunque tu exigente consorte alguna vez pueda ponerte algún ” pero”, hoy lo has hecho de vicio. Gracias tío

Y siempre aceptando la posible corrección posterior de “nuestros mayores” y “estrellas rojas”,  le doy 4,5 sicarias a esta vistosa y agradable excursión.
Alejandro

P.D. Enhorabuena también a la numerosa hinchada merengue del GMSMA que a estas horas han conseguido llegar a la final de Milán. Madrid es una ciudad envidiada por muchos, pero hoy sobre todo por el mundo del futbol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario