miércoles, 11 de mayo de 2016

Excursión 294: Valdemanco - Cascada del Cancho

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valdemanco
Final: Valdemanco
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  16,4 Km
Desnivel [+]: 274 m
Desnivel [--]: 274 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 37

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
En esta ocasión nos cita Antonio en el bonito pueblo de Valdemanco en las cercanías de La Cabrera donde nos reunimos 37 senderomagos. Vamos un poco preocupados, pues las predicciones meteorológicas pronostican alta probabilidad de lluvia con tormentas en la zona. Sin embargo, milagrosamente el día transcurre con sol y muy agradable temperatura. (No sabemos qué tipo de acuerdo tiene Antonio con todos los santos para que esto ocurra tan frecuentemente).

Iniciamos la marcha saliendo de Valdemanco, siguiendo la senda de los Huertos, y cruzando un túnel que salva las vías del ferrocarril Madrid-Burgos, en desuso desde 1998. La senda que seguimos discurre paralela a las vías del tren, desde donde se puede observar a nuestras espaldas, la Sierra de La Cabrera con el Cancho Gordo como risco más significativo. Entre endrinos, jaras en flor y otros matorrales con preciosas flores silvestres (entre las que destaca el cantueso), andamos por la zona conocida como El Castillejo. 

Seguimos descendiendo hacia el sur, buscando la garganta que forma la Cascada del Cancho. A nuestra izquierda vemos la gran cantera de granito de Navalafuente .En la zona existe un predominio casi absoluto de roca granítica, donde canteros venidos de Colmenar Viejo, comenzaron en los años 50 del pasado siglo, a extraer enormes bloques de piedra, con los que se elaboraban adoquines destinados a distintas calles de Madrid. 

Dejamos la cantera y proseguimos la marcha por el llamado Camino de Guadalix, llegando hasta la carretera M-631, la cual cruzamos para continuar por la senda que nos lleva a la depuradora de Bustarviejo y  al arroyo de Garguera que seguimos por su orilla izquierda, que en rápido descenso, y con mucha agua nos lleva a las cercanas cascadas. Por la zona abundan los fresnos, sauces y endrinos. 

Continuamos descendiendo el cauce del arroyo que está cada vez más encajonado y cubierto de jaras en flor. En la loma del desfiladero con preciosas vistas de Navalafuente y de las chorreras del arroyo de Garguera paramos a comer.Tras el descanso, descendemos por las rocas del desfiladero para escuchar y ver de cerca la cascada, que se mostraba impetuosa en su avance, ya que salva un desnivel considerable en varios saltos. En ésta época, y tras las abundantes y recientes lluvias el arroyo baja caudaloso. Nos acercamos a la base de la cascada mayor y nos deleitamos con su espectacular salto de agua. 

Continuamos el descenso que nos lleva hasta un puente cercano al Molino del Jaral. En este lugar realizamos la foto de grupo, pues los que hacen la ruta corta nos dejan para llegar a la cercana Navalafuente y volver a Madrid. Continuamos ascendiendo una pequeña cuesta con bonitas vistas de jarales y margaritas en flor. Nos acercamos de nuevo a la carretera M-631 y recorremos el camino tradicional entre Navalafuente y Valdemanco, que discurre paralelo al arroyo Albalá, en algunos momentos muy cercano al mismo, lo cual alegra nuestra vista y oídos. 

Llegamos a la Cantera de los Navazales donde los grandes bloques de granito se apilan como inexpugnables murallas, y continuamos en dirección norte, hacia la sierra de La Cabrera. La senda transcurre bajo la sombra de robles y encinas con un tupido manto de flores silvestres. Cruzamos el arroyo Gamonal, que un poco más abajo se une al arroyo Albalá y llegamos a una choza de piedra, antiguo refugio de pastores, que se llama Choza de Jaramala, y donde Antonio decide alargar la excursión,  para visitar la preciosa Laguna del Carrizal. Para ello, cruzamos la carretera M-633, que une Valdemanco con Venturada, y rápidamente tras girar a la derecha, en dirección oeste, nos encontramos con esta bonita laguna endorreica, con un fondo granítico que impide el drenaje de las aguas y que al no tener salida fluvial, forma temporalmente una laguna de 1,28 Hectáreas que permite la reproducción de diversas clases de anfibios como la ranita de San Antón, el tritón jaspeado, el gallipato, el sapo y la rana común entre otras especies. 

Bordeamos la laguna, dando una vuelta completa y observamos un espectáculo único donde se reflejan las montañas del fondo en las claras aguas de la laguna. Una vez disfrutado de la quietud y tranquilidad del lugar continuamos la marcha ascendiendo hasta llegar a un puente de piedra que cruzamos y que salva las aguas del río Albalá. 

Proseguimos a la derecha e iniciamos otro ligero ascenso que nos lleva de nuevo al arroyo Albalá el cual tuvimos que vadear, con cierto riesgo a la integridad física de los senderomagos, debido a la cantidad de agua que llevaba, y por lo mojado de las piedras de su cauce. Continuamos el camino entre jaras en flor y rocas graníticas, llegando al túnel que pasa bajo las vías del ferrocarril y que habíamos cruzado por la mañana, llegando final y felizmente a Valdemanco.

En resumen preciosa excursión, sin lluvia, excelente temperatura, abundante agua por los arroyos que hemos visitado y una explosiva vegetación con abundantes flores primaverales silvestres, que han despertado nuestros sentidos y la delicia de los asistentes.

En Valdemanco nos hemos tomado las cervezas de rigor, donde varios senderomagos con nuevas estrellas y otras celebraciones nos han invitado en un bar de la plaza mayor del pueblo.

Por todo lo que he contado, califico esta preciosa marcha con cinco sicarias.
Nicolas 

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