miércoles, 11 de mayo de 2016

Excursión 295: El Yelmo por el Hueco de las Hoces

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  11,2 Km
Desnivel [+]: 823 m
Desnivel [--]: 823 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 30

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
No pensaba yo ni mucho menos que la varita mágica de Melchor se iba a posar en mi, pero sí, después de 2 o 3 intentos frustrados de conseguir un redactor para la crónica, todos fallidos, me tocó.

Hay que empezar de nuevo por el principio de los escritores, así que los que hace mucho tiempo que no escribís id preparándoos. Así que allá vamos.

En esta ocasión Paco Cantos, uno de los mejores conocedores de la Pedriza y sus delicias había diseñado esta excursión hace más de un año, a la espera de tener un miércoles en que las piedras estuviesen secas, templaditas pero no requemadas y que no hiciese mucho calor, condiciones todas ellas para que la Pedriza no se convierta en un infierno.

Nos acompañó por primera vez Pilar, bienvenida, y como casi siempre que vamos a la Pedriza, Antonio B., amigo de Joaquín y que parece que ha nacido allí por todo lo que sabe de la zona.

Empezamos cruzando el río Manzanares, repletito de agua bajaba y decía “báñate ahora que a partir del 1 de junio de 2016, va a salir a 3000 euros el bañito, aprovecha ahora...pero  nada, ningún senderomago hizo caso al río porque la cabeza de la excursión ya enfilaba el Barranco de los Huertos hacia arriba y no era cuestión de perderse nada más empezar.

Para arriba que queda mucho hasta tomar, por indicación de Antonio B. el camino que nos llevara al Hueco de la Hoces, camino que balizó personalmente con hitos, que algún capullo no hace mas que tirar. Gracias a sus indicaciones avanzamos rápidos por los comienzos del festival pedricero, llegando en un pis-pas de 2 horitas a la primera sorpresa que había preparado Paco C., el la ha llamado " El Jardín Prohibido”.

La belleza del lugar con su pradera, y espectacular mirador sobre el Hueco de las Hoces, hizo callar los primeros rumores de llamar a las sicarias para que hiciesen su trabajo con Paco C, como diseñador de la ruta, y un servidor por alusiones. La verdad un sitio precioso y una entrada también preciosa que recordaba al laberinto de la Pedriza.

Hay comenzaron algunos y algunas a soñar con quedarse en buena compañía en este sitio a retozar un rato y más. Fruto de estos ensoñamientos después de desandar la entrada al Jardin Prohibido el Dd. Sanguesa sufrió un doloroso esguince en el tobillo derecho que apenas le permitía caminar. Ante lo cual, el comité de emergencias decidió que lo mejor sería evacuarlo desde la pradera del Yelmo, lugar accesible desde helicóptero, así que ha seguir andando y hacia el Yelmo, aunque una vez vendado el pie y entrado en calor, no hizo falta llamar al 112.

Alli en el la explanada del Yelmo entre Joaquin y Paco C, subieron a mas de 20 senderomagos a través de la estrechita grieta que da acceso a la cima y que es conocida como el Callejón del Miedo, que es lo que debió sentir alguno que a mitad de camino se dio la vuelta.

El resto, más prudentes nos quedamos sesteando en las piedras de la base, tomando el sol y el vino de la bota de José Luis.

Ya despues de comer empezamos el descenso a la pradera del Yelmo, donde más de uno y de dos y de media docena quería ver aterrizar al helicóptero que se llevara a Fernando, pero este dijo que no tenia ganas de volar y que se bajaba andando, cosa que hizo en un tiempo record, para un cojo, acompañado de Joaquin y Antonio B., ya que cuando nosotros acabamos la excursion ellos ya estaban la mar de contentos después de dos jarrotas de cerveza fresquita en el bar de Canto Cochino.

Mientras ellos bajaban el resto nos fuimos a buscar la lagunilla del Yelmo, disfrutando de las vistas del repleto embalse de Manzanares o de Santillana.

Al llegar a la lagunilla, desbordante de agua y verdor, Teo y Lucas se fueron al agua como rayos mientras el resto les contemplamos con un poquito de envidia por bañarse en uno de los rincones más mágicos de la Pedriza.

De allí, bajada a la Gran Cañada y vistazo al Mirador del Tranco, con continuas felicitaciones a Paco Cantos por la bonita excursion de había preparado.

Como parecía que no habíamos llegado demasiado mal hasta allí, tomamos la ruta más larga y dificil para bajar por el Collado de las Tres Coronas y la Tortuga, donde arreciaron las invocaciones a la aparición de las sicarias, ya que el camino, entre rocas y más rocas, muchas veces parecía que había sido soñado por Paco C. y no existía realmente.

Pero en esos momentos de invocación de rayos y centellas, el olor de una cerveza fresquita hace milagros, el camino reapareció llegando con bien al río Manzanares y a Canto Cochino.

Allí José María procedió al reparto de la bonita camiseta conmemorativa de la próxima 300 excursion, nos medio emborrachamos de cerveza y gracias a ello aparecieron en ese momento las sicarias, 5 para calificar a esta excursion de superior.
Antonio López

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