miércoles, 15 de junio de 2016

Excursión 304: La Pedriza de Norte a Sur

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: 
Canto Cochino
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  16,2 Km
Desnivel [+]: 692 m
Desnivel [--]: 1388 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 25

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
Parece que fue ayer cuando envié la anterior crónica y aquí estoy con otra nueva y parezco la “mala burra que de ver la carga suda”. Con gran alivio el “Cabo Furriel” (el que asigna servicios a la tropa entre otras cosas), encontró a uno que no quería ser descortés y que consideraba que me tocaba.

Una vez dicho el sí, se suceden las instrucciones a seguir en el relato –ya sabes, tú pon lo de siempre, es muy fácil y lo que se te ocurra—y pensaba que no me fuese a pasar como aquel chiste que me contaba mi abuela y que lo daba como cierto:

Esto era un soldado en el frente y analfabeto, el cual le pidió a otro compañero que le escribiese una carta a su novia y éste le pregunta ¿qué le pongo? Tú pon, dile, dile, y el otro con muy mala uva eso le puso, ¿qué más? Tú pon, dile, dile y así hasta llenar la hoja. El relato no contaba la cara que debió poner la novia o el lector.

Pasadas las 9:30 llegamos el grupo alcalaíno al aparcamiento de Manzanares el Real y empezaron los saludos y las primeras charradas con los que iban llegando y llegado el momento nos acercamos al autobús contratado por la organización para el desplazamiento al puerto de la Morcuera punto de inicio de la marcha. En el autobús estaban ya algunos preocupados de que no llegaba nadie y hubo que explicarles que “habíamos cogido un capazo”  (entretenerse hablando) y nos habíamos despistado.

Durante el viaje hacia el puerto de la Morcuera, que se me antojó largo, iba todo el mundo contento contando chascarrillos y riéndonos a placer sin presagiar el aciago día que nos esperaba. En el puerto estaban dos senderomagas y la perrita Mecha. Por lo tanto 23 del autobús y dos más son 25 senderomagos para iniciar la marcha.

Al inicio, hacía un viento frío y empezaba a estar nublado y por delante según las previsiones nos quedaban 15 Km. de Pedriza unos pocos metros de subida y muchos de bajada por buenos senderos, pero no seamos “ababoles” (bobos, tontos) ¿cuándo se han cumplido las premisas iniciales? Los Km. se alargan, los metros de subida suben y los de bajada bajan y en cuanto a los senderos en muchos tramos no hay sederos hay piedras, que de éstas no faltan, como no podía ser de otra manera habiéndola diseñado nuestro explorador de cabecera Paco Cantos.

Comenzamos subiendo para variar y en contra de nuestra costumbre no era muy empinado pero pronto se vislumbraban  los “tozales” (lugares altos) a los que nos querían llevar, pasamos el collado de la Najarra y enseguida se fue estirando el grupo pero había buena visibilidad y empezaron las quejas a los de cabeza ¡no vayáis tan deprisa!.

Paradita y reagrupamiento, al reanudar la marcha la primera imagen bucólica, unas cuantas vacas negras sentadas plácidamente sin importarles nuestra presencia. Más adelante parada de avituallamiento y con las cabras merodeando pero mantenidas a raya por Mecha que las perseguía. 

Ya el cielo empezaba a amenazar lluvia, algunas gotas comenzaron a caer, aquí las dos estrellas fugaces y Mecha se dieron la vuelta a la vista de cómo se estaba poniendo de gris el cielo. Antes de reanudar la marcha nos hicimos la foto de grupo.

A por el Bailandero, curioso nombre, por el lado que ascendimos no tenía demasiada dificultad, pero al iniciar la bajada ya sé de dónde le viene el nombre, se sucedían unos bailes y contoneos de piedra en piedra sorteándolas, que generan un nuevo paso de baile de salón “El Bailandero”. Pero todo no va a ser malo ya que veíamos hacía rato en el Collado de Pedro de los Lobos, la segunda imagen bucólica unos caballos con sus potrillos que supuso el entretenimiento de muchos con foto va foto viene, deben estar acostumbrados ni se inmutaban. Este acontecimiento provocó que aún se estirase más el grupo.

Después de los caballos una larga subidita, pasando por la loma de Asómate de Hoyos y  sin llegar a su pico, excepto dos que luego tuvieron que desandar el camino, empezamos a buscar el descenso hacia la Pedriza, pero la lluvia comenzó a caer y en el rato de espera de reagrupamiento se arreció y allí invocando a todos los santos paró y reanudamos la marcha ya de bajada pero las nubes gris oscuro venían hacia nosotros, hoy no nos íbamos a librar de “chipiarnos” (mojarnos mucho).

Hasta ahora el paisaje sólo había sido de altura, pero ya empezaba a cambiar, piedras, pedruscos y mallos como los de Riglos (estos de Madrid se creen que sólo ellos tienen piedras verticales), poco a poco el descenso que a veces parecía ascenso, para ir bordeando las dificultades, a lo lejos se seguía oyendo el soniquete ¡no vayáis tan deprisa!

Nos dirigíamos a Peña Lindera, Alto y Collado Matasanos y caminar entre grandes formaciones rocosas siempre empequeñece, la pena es la lluvia persistente y para incomodar la “boira” (niebla), que provocó pequeñas dudas de dirección, que con gran maestría las resolvieron esos que entienden el GPS.

Entre rocas hicimos una parada para comer y hacer fotos. Una vez en marcha ya la lluvia no nos iba a dejar en toda nuestra bajada, con miedo a las piedras mojadas que se vuelven traicioneras y resbaladizas, se oía algún lamento de hastío ¡A ver cuando tengo 90 años y me eximen de subir a la Pedriza!

Después, el Dedo, Cuatro Torres, Seis Torres, Esfinge, el Puro y otras formaciones, qué más da, piedras con formas imaginarias dependiendo del lugar que se mire.

Por fin parece que ya bajamos de verdad, pero había que salvar una pequeña dificultad, teníamos que meternos en un gua y al final pasar por un agujerito. Enseguida empezaron los comentarios de los primeros en pasar y sin mirar a nadie –cuidado con los de la cintura de avispa y de extremidades largas- no vayamos a tener que utilizar métodos de extracción petrolíferos. Sin incidentes todos fueron enhebrando el agujerito de la aguja, pero esto retrasó un poco.

¡¡Horror!! el jefe se pone delante, murmuraciones entre la tropa ¿pues no tenía mal el tobillo? Y empezó la cadencia de paso cuál cómitre con su tambor en galeras, azuzando a los galeotes para que la nave coja velocidad y la cogió y llegar pronto al Collado de la Ventana.

¡Vais muy deprisa! se oía. No tiene pérdida todo para abajo -contestaba- por un camino entre pinos zigzagueante y con paraditas a contemplar desde el Collado de las Abejas el Callejón de las Abejas (curioso eje de la anterior crónica) y otros lugares desmerecidos por la lluvia.

Se hacía larga la bajada totalmente mojados “chipichape” (mucha agua) en las botas  y las piernas empezaban a resentirse, pero por fin el ver el arroyo de la Dehesilla y el refugio Giner de los Ríos, hacía vislumbrar el fin, mejor sendero y más suave el desnivel.

Canto Cochino, el autobús y el bar, parada obligatoria en el que una vez reunidos todos y recobrado fuerzas, al autobús y a Manzanares. Despedida y cierre.

Casi 17 Km. de Vellón (esto de Pedriza) y unas 7 horas de las que unas 4 fueron con lluvia.
¡SIEMPRE NOS QUEDARÁ LA PEDRIZA!

Valoración: 4 miserables Sicarias, pero a la organización y la preparación 5 Sicarias. 
José A. Aguerri


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