miércoles, 5 de octubre de 2016

Excursión 317: Los Pinganillos de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  10 Km
Desnivel [+]: 559 m
Desnivel [--]: 551 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5+
Participantes: 26

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta

















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN

Está claro que no atino con los pretendientes a escritores. Si otra vez estoy por aquí es que dos noes fueron la respuesta a los requerimientos de escribir esta crónica. Algún afamado estrella negra ya dijo por segunda vez que había que hacer una lista alfabética y seguirla sin más. Bueno todo se andará.

En fin que vamos con ello. Después de una ardua preparación por parte de Paco Cantos y algunos ayudantes, y abiertas las puertas de la Pedriza a los no madrugadores, llegamos a Canto Cochino para empezar esta bonita excursión, seguramente y sin miedo a equivocarme mucho, de las más bonitas que hay en la Pedriza.

Allí estaban los burritos, que montó de nuevo Ángel, como si John Wayne cabalgara de nuevo, y que son propiedad del refugio Giner de los Ríos y que cuidan entre semana los guías de la Casa del Parque (rica y frescas cervezas artesanas La Pedriza y San Frutos para degustar en su bar) y también 30 coches y 5 autocares, este verano 5 coches ha sido la media diaria.

Así que nosotros para arriba por la Autopista, que empieza a recobrar alguna curva original hasta el Tolmo, donde hacemos una miniparada y saludamos a 100 de los chavales que venían en parte de los autocares, se confirma que el Tolmo cayó desde el macizo del Yelmo y no desde el Pájaro.

Reagrupados y con alguna queja de que se va muy rápido se retoma el camino para llegar, después de una buena subida, a las puertas del laberinto, antes del cual ha quedado muy claro, mediante las correspondientes broncas de que esta vez, nadie, ni el propio guía, se adelanta al guía.

Ale, guía, Paco Cantos, avanza y busca por el laberinto las entradas, las salidas, los mejores pasos y señala por dónde hay que ir hasta el bonito vivac de la Pedriza, donde no sé de qué manera un aprendiz de ermitaño consiguió trasladar su suelo de parquet para su escondido refugio. Sobre sus piedras suenan las señales horarias de las 12 y como es preceptivo, tocaba tomar el bocadillo de media mañana y disfrutar de las botas de vino.

Repuestos de la subida y con buen sabor de boca por las vistas que se empiezan a otear, avanzamos a espaldar de las buitreras, continuando la ascensión a Cancho Buitrón, al que no llegamos por tener que desviarnos a la izquierda para buscar entre estrechos desfiladeros y túneles retorcidos el paso que nos llevara al salón de los Guerreros, en el que alguno se creyó en algún parque nacional de los EE.UU.

A nuestro alcance: La Muela, el Pájaro, los Guerreros, la Torre de las Arañas Negras, el Cancho de los Muertos, los Tres Cestos, las Milaneras, las Torres, la Esfinge, la Pared de Santillana, toda la majestuosa Pedriza del Manzanares en una visión de 360º nos envuelve y nos cautiva. Los escaladores que están encima del Pájaro y los buitres de encima de la Muela nos saludan.

Buen sitio para comer y hacernos la foto de grupo. De allí a buscar la bajada a la Autopista y como estaba cerrado el bar de Canto Cochino, cada uno se tomó la cerveza donde pudo.

Dado lo bonito del recorrido y lo bien que se siguieron las indicaciones del guía, se le califica  a esta excursión con 5 +++ sicarias.
Antonio López

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