miércoles, 2 de noviembre de 2016

Excursión 321: El Dinosaurio de la Maliciosa

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Barranca
Final: 
La Barranca
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  10,1 Km
Desnivel [+]: 610 m
Desnivel [--]: 610 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 25

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN

En una maravillosa mañana, con una temperatura más alta de lo normal para esta época del año, quedamos 25 valientes senderomagos en el aparcamiento de la Barranca para salir en busca del Dinosaurio, con no poca aprensión y algunos bocadillos de jamón para que no la emprendiera con alguno de nosotros. Esta vez sin el boss, que andaba de viaje y guiados por Paco Nieto, buen conocedor de esta sierra. Nos acompañaba por primera vez Fernando D.¡Bienvenido!

Un mastín buenísimo, al que llamamos Bernardo, se unió al grupo, lo que Mecha agradeció, ya que ningún otro perrillo venía esta vez.

Empezamos el camino cruzando la verja del embalse del pueblo de Navacerrada, cuya superficie, como un espejo, multiplicaba por dos la belleza del paisaje. Y, en seguida, comenzamos a subir por un caminillo, que no camino propiamente dicho, rodeados de pinos y maleza.  Como la pendiente era grande (en 1 Km ya habíamos subido 100 metros), teníamos muy buenas vistas de Navacerrrada, su pantano y el Cerro del Castillo, lo que nos daba ánimos para seguir subiendo.

Nuestro guía se desvió para descubrirnos un vivac escondido.  Íbamos disfrutando del paisaje, jade y dorado, sufriendo en la subida, sin descanso, cuando Paco nos descubrió un círculo solar, quien sabe si escenario de algún aquelarre antiguo. En cualquier caso, nos sirvió para descansar un poco, refrescarnos y hacer algunas fotos. Habíamos llegado hasta los Cuatro Puntos Cardinales, a 1650 metros (300 de subida) y ahora teníamos que bajar al Arroyo de Peña Jardinera y cruzar su cauce seco para luego volver a subir. Y todo esto para evitar las zarzas. 

Subiendo, subiendo, de pronto apareció él en la cima, ¡el Dinosaurio! Sólo veíamos su cabeza, agazapado entra las rocas con un ojo muy abierto observándonos. Según ascendíamos, se nos iba mostrando más y más el bicho, hasta que le vimos entero. Como habíamos alcanzado la hora del Ángelus, nos sentamos a tomar un refrigerio. Para nuestra tranquilidad, parecía que a Dino le gustaba vernos y que no nos iba a agredir. Incluso nos hicimos fotos muy cerquita. Ángel, que cuando ve una roca no se puede contener, se subió a su lomo.

Hora de seguir. Pasamos al otro lado del dinosaurio y ya no se veía igual. El ojo no aparecía y la forma no era tan explícita. Aparecieron una rocas difíciles de bajar, incluso para los perros, aunque con nuestra pericia, no tardamos en pasar. Ya habíamos llegado a lo más alto de nuestra excursión y ahora tocaba bajar. Nos encontramos con un tiburón y un gorila. ¡Esta sierra está infectada de fieras!

Y empezamos a bajar. El camino nos ofrece una alfombra verde de gayuba, tan suave que Santi se tumba y le cuesta levantarse para seguir adelante. Pero enseguida la suavidad se transforma en rudeza y nos encontramos un seco mar de helechos que debemos atravesar, sin senda ninguna, para llegar al embalse de La Maliciosa, que vemos como una dulce promesa en nuestro horizonte.

La bajada es trabajosa, y vamos, cual Indiana Jones, apartando la maleza como podemos y maldiciendo en bajito a nuestro guía, que va saltando como un duende, en la cabeza. Por fín llegamos a unas rocas y paramos a comer.

Y seguimos bajando entre jaras de más de 1 metro de altura. A Mecha la tuvimos que coger en más de una ocasión, porque se quedaba atascada. Por fín llegamos al pequeño embalse y nos pareció una bendición. Bernardo se dió un baño que fué la envidia de todos nosotros. Más de uno pensamos en zambullirnos, pero nos contuvimos.

Y ya, bajada por una antigua carretera, mucho más tranquila, aunque el calor seguía apretando. Cruzamos un puente sobre el río Navacerrada. Y llegamos a los aparcamientos.

En total, 10 Km de bonita excursión, con su dificultad y la belleza de los primeros colores otoñales, le otorgamos 4 sicarias.
Raquel Clabo

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. Muchas gracias por aceptarme como nuevo senderomago. La verdad es que estoy muy contento de haber conocido a personas tan encantadoras.
    Fernando Díez

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