miércoles, 25 de enero de 2017

Excursión 331: Circo de las Guarramillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 6 a 7horas
Distancia:  12,8 Km
Desnivel [+]: 701 m
Desnivel [--]: 701 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 36

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Entre el gran abanico de rutas que al cabo del año hace el GMSMA,  sobre todo en invierno, algunas les toca discurrir por zonas nevadas. Ésta ha sido una de ellas. Empezamos la ruta en el aparcamiento del  Puerto de Cotos, donde nos habíamos citado a las 10:00 horas de una preciosa y soleada mañana, aunque el termómetro marcaba unos gélidos -2 ºC. 

Éramos esta vez 36 senderomagos.  Antes de empezar a andar  había que pertrecharse con los necesarios bastones y guetres para poder caminar sobre la nieve. Como siempre pasa, alguno necesitaba ayuda  a la hora de colocárselos. No pasa nada, para éso estamos. ¿Verdad Fernando?

Iniciamos la ruta. Cruzamos la carretera que va a Valdesquí y enfilamos el sendero PR31 que es el que discurre por la Loma del Noruego. A continuación introduzco una reseña que he encontrado en Internet, de por qué se llama así:
¨Como ocurre muchas veces con los lugares por donde paseamos, conocemos los nombres y la forma de acceder, pero nunca nos preguntamos el por qué de dichas denominaciones. Así que, por si alguien se ha planteado alguna vez quién es ese noruego de la loma, ahí va la historia de un personaje que todavía hoy  perdura en el recuerdo, dando con su nacionalidad apellido a una de las muchas crestas de la Sierra de Guadarrama.

Birger Sörensen nació en 1877, en la ciudad noruega de Fredrikstad. LLegó a Madrid para encargarse de la sucursal de la empresa familiar Compañía de Maderas Sörensen Jakhelin y CIA, situada en la Calle Argumosa de Madrid. Esta empresa tenía su centro de actividades en la localidad de Barum, en la región noruega de Christiania. Curiosamente, en esta región noruega se inauguró la primera escuela europea de esquí moderno y se celebró el primer campeonato internacional.

Con este historial,  Birger Sörensen no podía dejar de pensar en la nieve y en sus viajes hasta Rascafría, donde acudía al aserradero de la Sociedad Belga de los Pinares del Paular  para hacer encargos de madera, encontró en la Sierra de Guadarrama un reducto donde dar rienda suelta a su afición por el esquí. 

También descubrió que en la España de la época existían algunos personajes extraños a los que les gustaba el deporte y la naturaleza, y que sentían pasión por nuestra sierra. A la cabeza de esos excursionistas se encontraba Manuel Bartolomé Cossío y otros ilustres guadarramistas como Manuel González de Amezúa, fundador del Club Alpino Español. 

Junto a Sigurd Christiansen, su apoderado en la empresa familiar, comenzó Sörensen a iniciar a estos entusiastas españoles en la práctica del esquí, e incluso les fabricó los esquíes en su fábrica de madera. Así que podemos decir que en la fábrica madrileña de la Calle Argumosa, en el actual barrio de Lavapiés, se fabricaron los primeros esquís de España. 

Por desgracia, Birger Sörensen falleció muy joven, en 1910, a los 33 años de edad, víctima de unas fiebres tifoideas. El hombre avanzado, llegado de Noruega, que introdujo el esquí moderno en España, no pudo sortear una enfermedad que no supo cómo combatirse hasta años más tarde.  Queda su recuerdo en la toponimia de la Sierra de Guadarrama, en un enclave frecuentado por esquiadores, que rinden homenaje, muchos de ellos sin saberlo, a Birger Sörensen, el noruego.”

Una vez hecha esta reseña continuamos con la ruta:
Seguíamos subiendo por una senda bien visible por lo pisada que estaba la nieve, pudiendo admirar las vistas tan preciosas que se divisaban: La Cuerda Larga, Siete Picos, Montón de Trigo, La Pinareja y muy al fondo se asomaban las cumbres nevadas de Gredos. Con estas vistas, fruto de un día tan claro y soleado, pasamos Peña del Águila (2004 m) y nos paramos a tomar un tentenpie. Allí mientras reponíamos fuerzas, nuestro amigo Fernando Lappano nos relató un accidente que hacía pocos días le había sucedido a un familiar suyo y que milagrosamente había terminado sin consecuencias trágicas. Nos alegramos de ello.

Reanudando la marcha llegamos después de una fuerte subida a la llamada Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas  (2248 m). Ésta es la montaña más occidental de todas las que forman la Cuerda Larga. Tiene en su cima un repetidor con unas grandes antenas que se construyó para dar cobertura de señal de radio y TV a las dos Castillas. ¿Cuál es la razón que se conozca a este pico por Bola del Mundo? Pues parece ser que cuando se construyó la estación, en España solo había un canal de televisión (TV1) y que éste aparecía al principio de su emisión con unas antenas emitiendo ondas sobre un globo terráqueo. Se asoció unas antenas con las otras y… ya está: Bola del Mundo.

Nos hicimos la foto de grupo y las estrellas fugaces, o sea las que tienen que volver antes a casa, nos abandonaron, volviendo por el mismo camino que habíamos subido. Nosotros continuamos hacia el Nordeste por la senda PR11y pasando el Collado de las Guarramillas ascendimos una dura pendiente hasta el Cerro de Valdemartín (2282 m). Allí algunos se encontraron con un antiguo colega de Telefónica que iba con otro grupo. El mundo es un pañuelo. La vista era portentosa. Teníamos al Sur toda la Cuenca Alta del Manzanares, al Este las Cabezas de Hierro y al Noroeste todas las pistas de Valdesquí, que hacían que a alguno de nuestros esquiadores se les pusiese los dientes largos.

A partir de aquí tocaba bajar  por la ladera, dejando las pistas a nuestra izquierda. Llegamos a unos promontorios rocosos, donde nos dispusimos a comer el deseado bocata. Sentados sobre las rocas, rodeados de nieve, con el sol dándonos en la cara, comiendo y bebiendo el vino que nos traen tan generosamente Jose Luis, Jesús, Santi …, el caldito de los hermanos Sangüesa y las risas de los chascarrillos que iban saliendo, se estaba de vicio allí. Pero había que seguir bajando. Recogimos todos los posibles desperdicios, como es nuestra costumbre. Ante todo evitar que cualquier resto nuestro pudiera contaminar el idílico lugar. 

Bajamos  por una ladera muy empinada en dirección al Arroyo de las Guarramillas. Hay que señalar que la nieve estaba blanda, si no, no habríamos podido bajar sin crampones. Hubiera sido una temeridad.  Antes de llegar al arroyo había una zona de hielo cubierta de una fina capa de nieve y algunos nos caímos, pero sin más trascendencia. Llegamos al arroyo y caminamos paralelos a él hasta enlazar con la senda  PR-27. 

Varios de nosotros fuimos a ver la Poza de Sócrates que estaba semicongelada y como no podía ser de otra manera, nos hartamos de hacerla fotos. Continuamos por la PR-27 hasta alcanzar el refugio Pingarrón. Fue construido a principios del siglo XX y reformado después. Dispone de un aforo de 25 plazas. Sin entretenernos demasiado dejamos el refugio y caminamos el pequeño trecho que nos quedaba hasta el aparcamiento de Cotos.

Nos subimos a los coches y nos fuimos a tomar las merecidas cañas al bar “Las Dos Castillas” en el Puerto de Navacerrada.

No se puede terminar la crónica de la excursión sin felicitar a nuestro querido compañero Antonio Villaverde que hoy cumplía 100 excursiones con el grupo. ¡Enhorabuena tío!

Esta excursión no ha sido larga,  pero debido a la belleza y a lo emblemático del lugar, nuestra agencia de calificación Madi le otorga 4,5 sicarias.
Joaquín Pérez.

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de José María Pérez

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