miércoles, 12 de julio de 2017

Excursión 358: La Camorca desde Boca del Asno

FICHA TÉCNICA
Inicio: Boca del Asno

Final: Boca del Asno
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 18 Km 
Desnivel [+]: 884 m 
Desnivel [--]: 884 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
No soy yo muy dado al arte narrativo, pero ya que me pidió mi primo Paco Nieto hacer de cronista, se ve que andan escasos de voluntarios en estas fechas, allá vamos.

Nos citó en el aparcamiento del área recreativa de la Boca del Asno, una de las más concurridas los fines de semana de las cercanías de la Granja de San Ildefonso, aunque hoy y a estas horas de la mañana casi estamos solos. Aún no controlo quien es nuevo en el grupo, pero por lo comentado, había dos nuevos participantes, Valentín y Marien, bienvenidos.

Hechas las presentaciones comenzamos a caminar en dirección al río Eresma y tras cruzar un bonito puente de madera ascendimos por unos riscos. que ofrecen unas bonitas vistas de las cascadas y pozas que este estrechamiento rocoso forma en el río Eresma y que según parece debe su nombre a que se asemeja a la boca de un asno, aunque yo no le encontré el parecido.

Continuamos río abajo por lo que llaman el camino de las Pesquerías Reales, zona especialmente acondicionada para que el rey Carlos III disfrutara de su pasatiempo favorito. Pasamos junto a una roca que se asemeja a una barca, con escudo real y todo, poco antes de llegar aPuente de Navalacarreta, que pasmos bajo uno de sus ojos para después girar a la izquierdas, confirmandose lo que se rumoreaba, que dejábamos tan idílicos y fresquitos lugares para internanrnos en el bosque de Valsaín y lo que era peor, para ascender por una senda que aunque comenzó teniendo poca pendiente, cada vez se empinaba más. Si lo sé no vengo, fue lo primero que pensé, otra vez me ha engañado mi primo.

Menos mal que un pequeño desvío para conocer la Fuente de los Linos o del Tio Linos, que es como ponía el cartel, nos dio un pequeño respiro, amén de un agua muy fresquita que salia de un tubo con bastante fuerza y que alivió nuestra incipiente sed.

Retrocedimos para volver a la senda, más ancha, que traíamos, pero que enseguida dejamos nuevamente a la izquierda para seguir un sendero muy poco visible y olvidado de la mano de Dios, que puso a prueba nuestras rodillas y todos nuestros huesos, con pendientes del 40% crí entender, pero que a mi me parecieron del doble.

Aunque según contaron solo fueron 1,5 Km, a todos se nos hicieron eternos, menos mal que estaba libre de arbustos y no había que ir apartando ramas, que si no, todavía estamos allí ascendiendo los más de 300 metros que tenía.

Al alcanzar un pequeño collado algunos se echaron al suelo, no sé si para descansar o para dar gracias por haber llegado. La verdad es que al asomarnos al mirador natural que unos riscos cercanos proporciona, se nos olvidaron de momento todas las fatigas, al contemplar las cumbres que Ángel Vallés fue enumerando: Peñalara, Dos Hermanas, Peña Citores, el Puerto de Navacerrada, Siete Picos, Montón de Trigo, Collado de Tirobarra, La Pinareja y en primer plano, el Cerro de la Camorca, nuestro principal objetivo, y que a mi se me hacia muy lejos aún.

Sin aparente prisa descansamos en el collado mientras tomábamos algo entre trago y trago de un par de botas de vino, que con lo que pesan, era de alabar que las hubieran porteado hasta allí. Continuamos, ¿cómo no?, ascendiendo hasta alcanzar el Cerro Pelado, aunque la verdad, yo ni me enterré, porque entre que estaba rodeado de pinos y que es más plano que una plancha, ni nos dimos cuenta de haber hecho cumbre.

Bosque a través, descendimos sin senda a la vista y cruzando varios vestigios de trincheras hasta alcanzar una ancha pista, que luego me entré que se llama Cordel de la Fuenfría, justo un poco antes de la fuente del Cerro Pelado, de la que manaba una gota por minuto, como bien había pronosticado Valentín, buen conocedor de la zona. Al menos sirvió para que en su pequeña charca bebiera Teo, que llevaba una lengua más grade que su rabo.

Proseguimos por el cordel, en grato paseo hacia el Collado de la Comarquilla, que al poco de llegar a él dejamos para seguir por una senda empinada que sale a la izquierda y que en poco trayecto nos llevó al cerro de La Camorca y a sus 1.814 metros. En su cumbre hay un refugio, bastante apañado, en el que Paco escribió unas notas de recuerdo por su paso, en su libro de visitas.

Junto a las antenas también hay una caseta de vigilancia, donde un guarda vigila durante 11 horas seguidas los valiosos bosques que nos rodean, y los posibles fuegos que pudieran surgir. Tras hacernos muchas fotos, con las maravillosas vistas de fondo, y también la de grupo al pie de la escalera de la caseta, iniciamos el descenso.

Bajamos por la ancha senda que termina en la fuente de la Reina, en animada conversación y sin apenas esfuerzo, lo que agradecieron nuestros maltratados músculos después de las dos subiditas que arrastrábamos en el cuerpo. En la fuente, dudas de si comer allí o esperar a llegar al río, al final optamos por continuar, podían más las ganas de baño que las de comer. Tras rellenar agua en la fuente que dio nombre al puerto de la Fuenfría, por lo fria que siempre tiene su agua, nos volvemos a poner en marcha.

Continuamos por la la pista asfaltada, que según contaron era de uno de los ramales del GR-10, rodeada de pinos y helechos por la ribera del arroyo Minguete. Al llegar al puente del mismo nombre, nos desviamos a la izquierda para adentrarnos en el sendero de tierra que nos llevó al arroyo del Telégrafo, tras cruzar el arroyo de Nava las Horcas y del curioso nombre de arroyo las Pamplinas. Y tras dejar la pista y descender una loma, alcanzamos por fin la poza conocida como los Baños de Venus.

En la poza de tan mitológico nombre nos refrescamos, dándonos la mayoría un baño del que era dificil salir, y medio tumbados en sus rocas tomamos los bocadillos, bebiendo de la fuente que hay junto a ella y de, otra vez, las botas de vino que oportunamente afloraron no sé muy bien de quién. 

Tras el agradable chapuzón, continuamos descendiendo el Arroyo del Telégrafo por su margen izquierda, hasta alcanzar el río Eresma unos pocos metros después, al que acompañamos en su descenso hasta la Boca del Asno, vadeando previamente el arroyo del Tesoro y el de las Cárcabas. que venían casi secos,

Al alcanzar el Puente de la Boca del Asno, quisimos darnos otro baño en su magnífica poza, pero estaba atestada de chavales, lo que hizo que decidiéramos irnos al quiosco del área recreativa a tomarnos las cervezas y dar así por terminada esta exigente pero fantástica ruta.

Ah, y la calificación de esta ruta, que parece ser la pone siempre el cronista, es de 4, sicarias, estrellas, puntos o lo que sea, sobre 5.
Luis Aganzo

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS

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