miércoles, 23 de septiembre de 2015

Excursión 253: Cerro de la Cabeza

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo de El Escorial
Final: San Lorenzo de El Escorial
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  11,9 Km
Desnivel [+]: 602 m
Desnivel [--]: 603 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No

Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 37

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Hay una pista por encima de San Lorenzo de El Escorial que llaman “La Horizontal”, así que partimos del restaurante del mismo nombre, situado en sus proximidades, para dar un relajado paseíto antes de comer en él.

Ahora bien, la tal “Horizontal” no era más que un señuelo para hacernos creer que la cosa iba a ser coser y cantar. Nada de eso: Piedras sueltas, resecos hierbajos omnipresentes, polvo, cuestas que cuestan, al subir al bajar, vallas infranqueables que había que franquear, matojos que había que apartar de la cara, e incluso un corto trecho por un inesperado camino embarrado. Un día de lo más idóneo para invitar a Javier a su primera salida con el grupo.

Menos mal que había vistas (inmejorables las del monasterio y el bosque de La Herrería a vista de pájaro), menos mal que el día era soleadito pero fresco, menos mal que la compañía era insuperable. Y menos mal que estaba lista la comida a la llegada para reconfortarnos, con el añadido de la rondalla del GMSMA como sobrepostre.

Sé que, además del Escorial, en la distancia se veía el puerto de la Cruz Verde, unas veces mirando hacia arriba y otras hacia abajo, detrás del cual aparecía un llamativo pico bien picudo, el cual, gracias a José Mª, sé que se llama Cerro de San Benito. Sé que Abantos estaba siempre ahí, en un momento casi al alcance de la mano y sé que no llegamos al puerto de Malagón, con las ganas que yo tenía.

Recuerdo vagamente cerros y miradores pedregosos donde parábamos a contemplar el paisaje y también un collado donde tomamos el tentempié con ganas, aunque alguno que llegó justo de tiempo se quedó con ellas (con las ganas). Me acuerdo más del cerro de La Cabeza, del falso donde nos hicimos la foto de grupo y del verdadero, que obligaba, para conocerlo, a sortear una valla para luego traspasar otra por una estrecha abertura y recuerdo la bajada, parando en el Centro de Educación Ambiental a contemplar el árbol singular "Olmo de Los Llanillos" de más de 150 años de edad.

Concluyendo, que más valen un montón de amigos con los que charlar, recordar y reír, que un montón de cerros pelados y laderas resbaladizas por los que caminar, pero que cuando se juntar las dos cosas, lo primero se agradece de verdad y lo segundo, sin saber cómo, parece el paraíso. Total: 4 sicarias.
Melchor

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