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PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
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RESUMEN
El primer día de julio, nuestro grupo de senderismo volvió a reunirse para disfrutar de una nueva jornada por los montes de Valsaín, un territorio que nunca defrauda y que, por muchas veces que se recorra, siempre ofrece nuevos rincones por descubrir.
La marcha comenzó en La Pradera de Navalhorno, junto a su histórico aserradero, desde donde iniciamos el camino cruzando un portón para seguir una amplia pista forestal.
Pronto la abandonamos desviándonos a la izquierda por la Senda de los Reales Sitios, un precioso sendero, con la Atalaya de frente, que discurre entre robles y pinos, proporcionando desde el primer momento la agradable sensación de caminar bajo la protección del bosque.
Nuestro primer punto destacado fue el Puente Negro. Nada más llegar a él, giramos a la derecha para remontar el Arroyo de la Chorranca, disfrutando del murmullo constante del agua y del frescor que siempre le acompaña.
Más adelante, tras pasar junto a una chorrera con poca agua, alcanzamos el Puente del Vado de los Tres Maderos, donde enlazamos con una pista forestal que seguimos durante un corto tramo antes de volver a abandonarla en una curva para internarnos nuevamente por un sendero que serpentea entre magníficos pinares y algún que otro roble.
Así llegamos hasta la Fuente de la Plata. Aunque en esta ocasión nos recibió completamente seca, el lugar conserva todo su encanto. Junto a la fuente existe una mesa de madera, y en ella aprovechamos para realizar la tradicional fotografía del grupo.
La Fuente de la Plata se encuentra situada en la esquina sureste del muro que rodea los jardines del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.
Muy cerca cruzamos una acequia que conduce el agua hasta el Estanque del Mar, gran depósito desde el que se alimentan las célebres fuentes monumentales de los jardines del Real Sitio.
Unos pocos metros después, abandonamos el camino principal para seguir un sendero donde el grupo decidió dividirse. Cinco compañeros optamos por una variante más suave, renunciando a la ascensión a la Silla del Rey, más exigente.
Nuestra ruta alternativa nos llevó a un paraje cubierto de helechos, donde hicimos una parada para el tentempié de media mañana.
Tras el descanso, continuamos primero hasta la Fuente de Marcos y, desde allí, a la siempre curiosa Cueva del Monje. Animados por las buenas condiciones del día, continuamos la subida hasta el Cerro del Puerco, donde todavía se conservan excelentes restos de trincheras y búnkeres utilizados durante la Guerra Civil.
Además de su interés histórico, este lugar ofrece unas magníficas panorámicas de la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama y del valle del Eresma.
Tras disfrutar del entorno, descendimos tranquilamente hasta La Pradera de Navalhorno, donde nos esperaban los vehículos, parando previamente a la sombra de los pinos para tomar los bocadillos.
Mientras tanto, según me contó Paco Nieto, el grupo principal continuó por el sendero que se separa de los jardines de La Granja para pasar junto a las ruinas de la antigua Casa del Cebo. El recorrido atraviesa frondosos bosques de robles y pinos, en los que abundaban los helechos, hasta llegar al Arroyo de los Carneros y enlazar con el camino forestal de Majalapena. En este tramo sobre todo, vieron gran cantidad de mariposas, unas amarillas, otras marrones, e incluso negras y la roja pavo real.
Retrocediendo unos metros visitaron la Fuente del Chotete, donde realizaron el habitual tentempié de media mañana acompañados por el agradable sonido del agua. Continuaron después por la pista, cruzando nuevamente el Arroyo de los Carneros hasta alcanzar un puente de madera junto al que se forma una pequeña laguna.
Nuevamente cruzaron una zona de helechos con mariposas revoloteando a su alrededor.
Allí el croar incesante de las ranas puso la banda sonora a uno de los rincones más agradables de toda la jornada.
A partir de ese punto comenzó para ellos un ascenso lento y constante que los condujo hasta el Salto del Corzo y posteriormente al Collado del Corzo, situado a los pies de uno de los lugares más emblemáticos de toda la zona: la Silla del Rey.
Desde el collado emprendieron la corta, pero empinada, subida hasta este histórico mirador, donde una gran roca fue tallada en forma de asiento.
Una inscripción recuerda que el "El 23 de agosto de 1848 se sentó S. M. Don Francisco de Asís de Borbón”, para contemplar desde este privilegiado balcón natural los jardines y el Real Sitio de La Granja.
Aquel sencillo asiento de piedra terminó dando nombre a un lugar que hoy constituye uno de los miradores más conocidos de los montes de Valsaín, aunque actualmente, la vegetación y los pinos impiden tener unas buenas panorámicas.
Tras numerosas fotografías descendieron por el lado opuesto hasta el promontorio rocoso conocido como el Moño de la Tía Andrea, otro extraordinario balcón natural desde el que resulta difícil abandonar la contemplación del paisaje.
Desde allí divisaron las cumbres de Peñalara, Peña Cítores, el Puerto de Cotos, Siete Picos, el Montón de Trigo y la Mujer Muerta. Más cercana aparece la silueta del cerro de Matabueyes, visitado recientemente por nuestro grupo el pasado lunes con luna llena. Hacia el norte se abre toda la llanura segoviana, con La Granja a nuestros pies y numerosos pueblos extendiéndose hasta perderse en el horizonte.
El regreso comenzó volviendo al Collado del Corzo para tomar el Camino del Salto del Corzo. Poco después lo abandonaron para seguir la pista forestal de la Fuente de los Neveros, donde la sorpresa fue encontrar abundante agua en la fuente que da nombre al camino, lo que sirvió para rellenar las cantimploras y dar de beber a nuestras sedientas mascotas.
La siguiente parada fue la escondida Fuente de las Tres Varas. Aunque es necesario desviarse unos metros para encontrarla, el esfuerzo merece la pena y, además, también manaba agua de la que bebieron los perretes.
El descenso continuó por diferentes senderos que cruzan los arroyos de los Neveros y de la Chorranca antes de alcanzar la Fuente de Marcos. Allí llegó el momento de comer los bocadillos, acompañados únicamente por el fino hilo de agua que aún brotaba de la fuente.
El último tramo de la jornada siguió el antiguo canal que abastecía de agua a la serrería de Valsaín.
Es un recorrido muy agradable, prácticamente llano, que pasa por una pradera y un pinar que conduce directamente hasta La Pradera de Navalhorno, justo frente a la serrería, donde finalizó la caminata.
Como no podía ser de otra manera, la mejor forma de poner el broche a una magnífica jornada fue reunirnos todos en el quiosco Frontón de Valsaín. Entre cervezas, refrescos y comentarios sobre los mejores momentos del recorrido, revivimos las anécdotas del día y comprobamos, una vez más, que el verdadero valor de estas salidas no reside únicamente en los paisajes recorridos, sino también en la amistad, la convivencia y las experiencias compartidas.
Una jornada completa, variada y llena de rincones de gran belleza, en la que el agua de las fuentes, los frondosos bosques, la historia de los Reales Sitios y las magníficas panorámicas de la Sierra de Guadarrama volvieron a recordarnos por qué siempre merece la pena regresar a los montes de Valsaín.
La única parte negativa de la jornada fue que Marcos C tuvo que abandonar la ruta por un fuerte dolor de rodilla que le impedía caminar y que Toffe se lesionó una patita, pero a pesar de su ostensible cojera, terminó la ruta como un campeón, esperemos que se recuperen pronto. Le otorgo 4 sicarias a esta bonita ruta
Enrique Cid
FOTO REPORTAJES


















































