Bueno, bueno, bueno, ¿Y esto que es? Es miércoles, pero no es un miércoles cualquiera. Una parte muy numerosa de senderomagos estaban en
Portugal, Carlos M. les guiaría siguiendo una parte del
camino de Santiago. Paco (nuestro querido bloguero) y Viky estaban por tierras andaluzas. ¿Y los demás nos quedamos sin ruta?. ¡No puede ser!. Para complacernos Antonio encargó a Carlos R hacer un plan alternativo.
Y como no era “un miércoles cualquiera” la excursión sería lineal, casi exclusivamente con desnivel negativo. El inicio sería el
Puerto de Navafría y se bajaría hasta
Pinilla del Valle. El punto de encuentro se fijó en esta localidad, pero hubo una pequeña confusión, que rápidamente Carlos lo arregló y nos reagrupo en la
antigua fragua. Había que organizar los coches, unos se quedaron en este pueblo y en otros subiríamos hasta el
Puerto de Navafría. Allí ya nos esperaban Celia y Rosana que venían directamente de la vertiente segoviana.
Desde este pequeño puerto, el
GMSMA ha subido al
Pico del Nevero desde
las Lagunillas (excursiones
066,
097,
411,
513,
786), al
Pico del Nevero en ruta nocturna con luna llena (
309), al
Cerro de Picardeñas (
711),
La Horizontal (
534), El
Chorro de Navafría (141, 360),
Reajo Alto (
230). La
097 fue peculiar y la más larga, bajaron desde el
Puerto de Navafría a
Rascafría.
El
Puerto de Navafría se encuentra en los
Montes Carpetanos, dentro del
Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Es el límite entre la
Comunidad de Madrid y la provincia de
Segovia. Y bajo la cartel informativo de
Comunidad de Castilla León, provincia de
Segovia posaron muy orgullosos los 3 segovianos del grupo. Siempre que tienen oportunidad revindican que estas tierras pertenecían a la histórica
Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia.
En 1833, el secretario de Estado de Fomento, Javier de Burgos, impulsó una histórica reforma administrativa que dividió el territorio español en 49 provincias y sentó las bases del mapa provincial actual de España, se rediseñaron nuevos límites geográficos, y los segovianos perdieron todos sus “sexmos” del sur, esto provocó un impacto económico catastrófico, paso de ser una de las potencias de la Corona de Castilla, en los siglos previos, a convertirse a mediados del siglo XIX en una de las regiones mas empobrecidas del país.
Salimos del puerto y nos dirigimos por una pequeña senda hacia el aparcamiento de
las Lagunillas. Al poco pasamos por una valla, y nos dirigimos hacia un
reloj de sol. Se inauguró el 25 de junio del 2014 para conmemorar el primer aniversario de la declaración del
Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama. Esta construido en granito sobre una base de arena, tiene una banda central, con los solsticios marcados en los extremos y con los zodiacos grabados en negro.
Es un reloj humano o analemático (¡vaya nombrecito!), el observador actúa como indicador colocándose sobre la fecha correspondiente en el suelo, su propia sombra proyectada sobre los bloques de piedra marca la hora solar exacta (más o menos). Inmediatamente Ángel y Julián se ofrecen para comprobar la exactitud del mismo. Imágenes muy graciosas, se ponen los palos por encima de la cabeza para aumentar la sombra. En el parque del
Guadarrama hay otros dos relojes de estas características, el dedicado a
Camilo José Cela en la
pradera de Navarrulaque y el de
Federico García Lorca en el mirador de
La Gitana del
Puerto de Cotos.
Por una senda muy cómoda nos dirigimos hacia el
área recreativa El Mirador, donde esta permitido estacionar autocaravanas, aunque esta prohibido acampar. Es una gran explanada rodeada de arbolado, hay una fuente estupenda con un caño desde donde brota bastante agua muy fresquita, muy cerca se encuentra un pilón donde esta prohibido utilizar detergentes. Las vistas desde aquí son estupendas. Parece mentira que con todas las rutas que se han realizado el
GMSMA nunca había visitado estado aquí, a Carlos R. le encanta y le llena de gozo enseñar lugares inéditos.
Nuestro próximo objetivo era el antiguo
vivero de Cebedilla. Por cierto, otro lugar que era una primicia para el grupo, otro gozo para Carlos.
Desde el siglo XVI existían ordenanzas para la conservación de los montes. Durante el siglo XIX influyeron varios factores negativos para que se produjese una grave deforestación. Durante décadas hubo una sobreexplotación de maderas, pastoreo, y montes públicos pasaron a manos privadas que talaron rápidamente el arbolado.
Por iniciativa estatal y privada se comenzó a restaurar la masa forestal. En 1848 se creo la primera
Escuela de Montes y 18 de octubre de 1853 el
Cuerpo de Ingenieros de Montes de la administración. El fin principal de la reforestación no era solo ornamental o maderero, sino proteger el suelo de la erosión y regular la calidad y cantidad del caudal hídrico del
río Lozoya, vital para el suministro de agua a
Madrid.
Se crearon viveros para el cultivo árboles para la repoblación de la
sierra de Guadarrama. Por su rápido crecimiento y su capacidad para asentarse en suelos degradados se eligieron coníferas autóctonas, fundamentalmente, pino silvestre (Pinus sylvestris). Pero este monocultivo provocó la falta de diversidad original. Actualmente hay iniciativas para repoblar con hayas, roble albar, acebos, sabina , mostajos. Es muy importante tener en cuenta el cambio climático, y en el futuro habrá que elegir especies resistente al calor y a la sequia.
El
vivero de la Cebedilla también sirvió para experimentar con otras especies de coníferas alóctonas o exóticas, curiosamente éstas se adaptaron muy bien, teniendo un crecimiento muy importante. Algunos ejemplares se incluyeron oficialmente en el catálogo de árboles singulares de la comunidad de Madrid en el año 2015, entre ellos se encuentran:
·
Abeto Rojo o Picea de Noruega (Picea abies) A.S. Nº107 y 108
· Pino de Lord Weymouth (Pinus strobus). Algunos nativos americanos era el árbol de la Paz .A.S. Nº141
· Ciprés de Lawson (chamaecyparis lawsoiana) . A.S. Nº53 o cedro de Oregón
· Abeto de Douglas o pinos de Oregón (Pseudotsuga menziesii) I, II y III. A.S. Nº178, 179 y 180.
Aprovechamos la sombra de este lugar peculiar, para la paradita del “el ángelus” y la foto de grupo.
Reiniciamos el camino por una amplia pista y observamos que fuera del vivero también crecieron esas coníferas peculiares. Pasamos por el cauce de algunos arroyos, pero estaban casi secos.
Cualquier momento es bueno para que Carlos nos interrogue sobre los montes o cerros que vamos viendo, se lo conoce todo.
· ¿Cómo que no te lo sabes como se llama? Pues es el
Cerro de la Cruz y allí subió el GMSMA (
892);
· Y ¿aquel otro? Ese si que me lo se, es
la Cachiporrilla (GMSMA
218, y
780).
Hubo un momento que junto a Juan nos dan una buena lección geográfica. Nos hablaron de los hoyos glaciares del valle:
Pinilla (bajo el
Pico del Nevero),
Porrinoso, (bajo el alto del mismo nombre),
Cerrado (bajo el
Alto de los Pelados),
Borrascoso…. Se sabían el nombre de todos los arroyos y donde nacían. Es difícil quedarse con tanto detalle, y más a esta edad en que las neuronas casi no retienen.
Seguimos caminando y entramos en una zona con predominio de robles. Empieza a hacer calor. Los que iban por delante tuvieron la suerte de ver a dos jabatos y un poquito después a una madre y su cría. No podía faltar la búsqueda de fuentes, y algunos bebieron en la del abrevadero
Reajo Milanes. Antes habíamos pasado por la
fuente de la Cebedilla, relativamente cerca del vivero.
En una curva de la pista había un roble precioso, muy frondoso, con un buen tronco. Nuestro amigo Ángel no pudo resistirse a la tentación y allá que se subió. ¡menuda agilidad que tiene!.
Campo a través acortamos la pista. Había muchos robles y muchas bellotas en el suelo. Leonor nos contó un chascarrillo muy gracioso “Eres más de pueblo que las bellotas, que nacen con boina”
Llegó el momento de la comida y cada uno buscó la mejor sombra. Pero hacía mucho calor. Como viene siendo costumbre, Juan nos deleito con un caramelo de café. Salimos a campo abierto. Sin una sombra. Era duro. Pero a cambio había una buena panorámica del valle. Vemos el
embalse de Pinilla,
la Cachiporrilla,
el Espartal, los
Altos de Hontanares, Peñalara, el
Puerto de Nevero…
Rosana dice aquel es el
Puerto del Reventón, donde subiéremos en unas semanas, Carlos dice “ que no, que estas confundida”, los dos quieren llevar la razón, Carlos saca su aplicación que identifica cumbres y al final le tiene que dar la razón a Rosana. Es un momento gracioso y único, por fin Carlos no acierta, es la primera vez. Próximo al
embalse de Pinilla, se encuentra el interesante
yacimiento del
Valle de los Neandertales, con hallazgos que datan desde el último tercio del
Pleistoceno Medio hasta mediados del
Pleistoceno Superior. También el grupo ha pasado por este lugar (GMSMA
371)
Seguimos bajando asfixiados, pero al final llegamos a
Pinilla del Valle. Como no hay ningún bar abierto nos desplazamos hasta
Lozoya.
¡Que bien sienta un refresquito frio!. Y como no es un “miércoles cualquiera”, Marcos nos invita por su cumpleaños.
Carlos subió a varios hasta el
Puerto de Navafría para recoger los coches que allí se habían quedado. Como hemos visto, no ha sido un “miércoles cualquiera”. Ha sido una ruta con pocos senderomagos, con desnivel negativo, descubriendo lugares nuevos, mucho calor, y la celebración de un cumpleaños. Para mi, los miércoles con el
GMSMA no son un día cualquiera. Este es mi centésima cuadragésima primera ruta, un bonito número capicúa y múltiplo de 3 (mis números preferidos)
Calificar las rutas no es fácil, influyen muchos factores. En esta ocasión le daré un 4 (aunque no sea múltiplo de 3).
Flor Valverde