miércoles, 13 de mayo de 2026

Excursión 920: Los Cambroños de Los Molinos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Los Molinos 
Final: Los Molinos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,8 Km 
Desnivel [+]: 436 m 
Desnivel [--]: 436 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 38

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












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RESUMEN
Iris 
era una diosa de la mitología griega. Estaba encargada de la comunicación entre los dioses y los hombre, representaba la unión ente el mundo terrenal y el celestial.

Muchos integrantes del GMSMA han sido “telefónicos”. Para conmemorar el centenario de Telefónica el escultor Jaume Plensa realizó una macroescultura dedicada a Iris, simbolizando la conexión entre la tecnología y las personas. Esta belleza de obra se encuentra en el lago central del Distrito Telefónica en Madrid.

¿Y todo esto a que viene? Vamos a explicarlo. Una parte del GMSMA estaba disfrutando de unos días por tierras helenas, y al resto de los senderomagos Iris nos venia a informar que Antonio había llegado a su ruta 700. Con tal motivo en nombre de Zeus, bajo la atenta mirada de testigos, Paz le nombro SEMIDIOS. Había entrado en el Olimpo de los Dioses y la casualidad quiso que se produjese en la base de este mítica montaña. El primer encargo del nuevo semidios a Iris fue enviar el siguiente mensaje: Miércoles próximo (13-05-2026), Los Molinos, Falda de la Peñota, Cambroños. Habrá que descífralo.

¿Los Molinos? Anda, pero si es un pueblecito de la Comunidad de Madrid, en pleno Parque de la Sierra del Guadarrama. Desde donde se pueden realizar múltiples rutas de senderismo. Ya sabemos dónde es el punto de encuentro.

¿Laderas de la Peñota? Es una montaña de 1945 metros de altitud, con una silueta singular, formada por tres pequeñas cumbres, la más altas es la central llamada también Pico Carpentier (en honor al naturalista Alejo Carpentier) . Se le ha denominado también Tres Picos, Pico Gibraltar. Limite entre las provincias de Madrid (cara sur) y Segovia (cara norte). Tiene unas magnificas vistas. 

¿Cambroños?
Es un arbusto del género adenocarpus hispanicus, de la familia de las fabáceas o leguminosas, es una variedad endémica de la Península Ibérica. Tiene hojas de color verde y una floración amarillenta. Se puede confundir con otros arbustos, como genistas y piornos. Se pueden diferenciar por el tipo de hoja, la presencia de espinas, la disposición de las flores, el tipo de vaina (frutos), y el hábitat. Su presencia sirve como barrera de erosión, suavizan las condiciones ambientales extremas, aumentan la fertilidad del suelo. Se utilizaba como leña. Sirve de alimento para animales y de cobijo para otros más pequeños.

El color amarillo es muy frecuente en la flora silvestre, tiene un patrón ultravioleta peculiar imperceptible para el ojo humano, es una señal de polen abundante y néctar de buena calidad que atrae a los polinizadores.

Los cambroños florecen en primavera, tiñendo de color amarillo las laderas de estas montañas, su color alterna con el verde de sus hojas, la de los pinos y los robles. En Los Molinos, probablemente se encuentre la mayor concentración de esa especie dentro del Sistema Central. Todos los años el municipio de Los Molinos organiza el Festival de la Floración del Cambroño, este año 2026 se realiza del 18 de abril al 17 de mayo, con el lema “Los Molinos en amarillo

Ya hemos descifrado el mensaje. El día y a la hora concertada nos reunimos 38 incondicionales senderomagos. ¡Madre mía, madre mía! da igual que llueva, haga viento o haga un calor de justicia “si hay que ir, se va”. Pero Iris se había olvidado de pedir a Zeus un buen día, sin lluvia, ni nubes ni niebla.

Esta ruta se esta convirtiendo en un clásico de primavera. (GMSMA 702 y GMSMA 774).

Empezamos con los saludos, y felicitando a Antonio. Hay que ponerse las capas de agua y abrir los paraguas. En esta ocasión Carlos R iba a guiar la ruta.

Salimos del pueblo a buen ritmo, pasamos por debajo del puente de la vía del tren que une Madrid con Segovia. Y nos dirigimos hacia el camino de la Solana, una pista ancha que permite una charla muy animada., los senderomagos que habían ido a Grecia iban contando los pormenores de su estupendo viaje.

Las cumbres de La Peñota estaba tapada por nubes bajas, pero su laderas lucían unos colores esplendidos, amarillos, verdes. Para apreciar mejor estos arbustos salimos de la cómoda pista y fuimos campo a través, pasamos sin ninguna dificultad por los arroyos de La Peñota y de Navarderos.

Dejamos el cambroñal y nos adentramos en un bonito pinar. Vamos en busca del camino de Los Lomitos, (PR-30).

En este punto nos encontramos una curiosa piedra en forma de ¿caracol? o ¿dromedario?, aquí hicimos la paradita para el “ángelus”, aunque un poco incomodos por la lluvia. Ya sabemos la querencia que tiene Carlos R por la fuentes, y en este camino encontró una que estaba buscando desde hace tiempo. 

Nos desviamos a la derecha y tomamos un camino por un pinar con algunas piedras mojadas que a alguno le costo un buen resbalón. Salimos a otra pista. En este pequeño tramo entre pistas un senderomago perdió el móvil.

Pasamos por debajo del puente bajo las vías del tren, había agua. Iniciamos una bajada embarrada y con mucha vegetación. Desde un montículo un grupito de caballos preciosos nos observaba atentamente nuestro caminar.

El día empezó a clarear, ya pudimos observar toda la silueta de La Peñota y sus laderas amarillo-verdosas (estos colores recuerdan la canción de Serrat, “le daré verde a los pinos y amarillo a la genista”, bonitas palabras).

Llegamos al cordel de la calleja de los poyales. La vegetación empieza a cambiar. Vemos unas fincas con esplendidos robles, prados verdes, con plantas de asfódelos o gamones; pues vaya con lo que me gustan y ahora me entero que era la flor favorita de Perséfone, reina del inframundo y que simbolizan el pesar, el dolor y la memoria.

En Harry Potter la infusión de asfódelos y ajenjo se conocía como la droga de la muerte en vida.

Alejandro sabe de mi gusto por las flores, en esta ocasión me regaló una preciosa “flor de cardo”. Pero bueno ¿soy un cardo?, me dice que no , que es la flor nacional de Escocia. Ahh bueno, entonces genial.

Aprovechando que ya no llovía y que había un muro de piedra estupendo, sacamos las viandas para comer. Se repartieron bombones y caramelitos de café, ¡qué rico postre!.

Empezaba a hacer calor, había que quitarse las prendas de agua. Había que subir hacia el muro del embalse de los Irrios, previamente pasamos por un arroyo del mismo nombre.

Esta pequeña presa se construyo en los años 50 del pasado siglo para abastecer de agua a Los Molinos, actualmente esta abandonada. El muro de contención se tuvo que romper para que desaguara cuando llegara el agua a esa altura.

Nos dirigimos hacia el camino de las Cuevas. Estábamos próximos a las vías del tren, y vimos pasar uno de los poquísimo trenes que transitan por esta línea.

Al lado del camino nos encontramos un búnker que fue utilizado por el ejercito republicano, todos estas construcciones tenían un patrón similar, eran de hormigón, con forma circular con dos aperturas para ametralladoras. ¡Que tremendas huellas dejaron estas contiendas!.

Pasamos por prados donde pastaban tranquilamente vacas, había muchos terneritos bajo la atenta miradas de sus madres.

Llegamos a la zona donde habíamos dejado en la mañana los coches. El tiempo no tiene nada que ver. Soleado, incluso con calor.

Retomemos el incidente del teléfono móvil perdido. Ya he comentado anteriormente que en un pequeño tramo entre dos pistas un integrante del grupo lo extravió.

Fue a buscarlo sin esperar a que otro lo acompañase, este le espero a que volviese, pero no lo hizo. No había forma de contactar con él. Esto produjo una gran inquietud. ¿Pero donde ir a buscarlo?. En vez de volver por el camino que habíamos seguido horas antes y llegar hasta los coches, tomó otra dirección. Por casualidad se le vio en el pueblo de Guadarrama. Contactó con su hijo y geolocalizaron el móvil, pero no se puso en contacto con nadie del grupo. Escribió al correo colectivo exponiendo su queja, aunque reconociendo que el había cometido un fallo.

Cuando se va en grupo es muy importante guardar unas normas de seguridad. Habría que marcar un decálogo de sugerencias para que no se produzcan incidentes desagradables.

¿Qué calificación le doy? 4. La convivencia con el grupo fue estupenda, la floración maravillosa, pero la lluvia y el incidente no me permiten darle un 5. Como siempre gracias a todos por hacerme disfrutar un día más.
Flor Valverde

FOTO REPORTAJES

FOTOS

miércoles, 6 de mayo de 2026

Excursión 919: Las chorreras de Collado Hermoso

FICHA TÉCNICA
Inicio: Collado Hermoso 
Final: 
Collado Hermoso
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 16,3 Km 
Desnivel [+]: 617 m 
Desnivel [--]: 617 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 24

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
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RESUMEN
Mientras una buena parte del grupo estaba haciendo rutas por la legendaria Grecia, otro tanto nos apuntamos a descubrir los encantos de Collado Hermoso, donde nunca habíamos estado.

Comenzamos nuestra ruta en el inicio de la Calle Camino de los Molinos, junto al incipiente río del Sordillo, con esa mezcla de ilusión y calma que siempre acompaña a las mañanas de senderismo de los miércoles.

El aire fresco nos fue guiando hasta un puente sobre río del Sordillo, tomamos la pista de la izquierda para adentrarnos en plena naturaleza, con un verde que a mi me recordaba el de Asturias.

Apenas habíamos calentado las piernas cuando nos desviamos a la izquierda para ir a contemplar el Monasterio de Santa María de la Sierra.

Sus viejas ruinas, silenciosas y majestuosas, parecían custodiar el valle desde hace siglos. Allí hicimos una pequeña pausa para hacernos un montón de fotos y la de grupo, imaginando la vida que un día habitó aquellos muros de piedra escondidos entre pinares.

Únicamente se conserva destacable en la actualidad parte de la iglesia, que es de estilo y características cistercienses, de gran sobriedad y finura. Aquí más información.

Regresamos al Camino de los Molinos para continuar ascendiendo lentamente hasta alcanzar el arroyo del Charco. Nada más cruzarlo, un sendero a la izquierda nos condujo hasta la primera de las sorpresas del día: la Chorrera baja del Arroyo del Charco. El agua caía con fuerza entre las rocas, regalándonos uno de esos rincones donde el tiempo parece detenerse y donde siempre apetece quedarse un poco más de la cuenta.

Regresamos a la pista y seguimos avanzando junto a un antiguo molino restaurado, testigo silencioso del paso de los años. El camino se internó entonces en un frondoso pinar siguiendo el curso del arroyo Viejo de Sotosalbos, donde había un pequeño refugio de pescadores, medio oculto entre la vegetación, mientras el aroma de la tierra húmeda y el aroma de las agujas de los pinos llenaba el ambiente.

La subida fue suave pero constante, entre curvas y revueltas adornadas por acebos que daban un toque especial al recorrido. A mi me llevaban Raquel y Enrique  casi en volandas. A cada tramo el paisaje se abría un poco más, dejándonos bonitas vistas del entorno.

En una de sus numerosas curvas, paramos a tomar el tentempié de media mañana. Pasamos junto a una pequeña fuente manantial antes de alcanzar el arroyo Segovia, cuyo sonido fresco volvió a regalarnos un instante de calma.

Al llegar a la Pradera de la Mojonera el paisaje cambió por completo. Aquel amplio claro, utilizado antiguamente para resguardar el ganado, transmitía serenidad y amplitud. Poco después descendimos hasta el arroyo Viejo para remontarlo hasta alcanzar unas preciosas chorreras, con varios saltos, a las que se llega con algo de dificultad, otro rincón escondido donde el agua volvía a convertirse en protagonista.

Aprovechamos las estupendas vistas del agua precipitándose a lo largo de la pequeña garganta para dar cuenta de los bocadillos, el sitio no podía ser mejor.

Tras el prolongado descanso, descendimos hasta alcanzar de nuevo la pista, desde la que iniciamos otra subida hasta llegar al punto más alto de la ruta.

Pasamos junto a varios cargaderos de pinos, donde se apilaban los troncos ordenadamente.

Desde allí pudimos contemplar la inmensa llanura segoviana y los pueblos de su alrededor a lo lejos, una imagen que invitaba a detenerse a identificar cada uno de ellos.

La bajada nos condujo hacia otras de las chorreras más espectaculares del recorrido. Primero alcanzamos la Chorrera Alta del Arroyo del Charco, dividida en dos hermosas caídas de agua que formaban un rincón realmente mágico. La plataforma natural frente a ella nos regaló otro momento memorable de la jornada, entre fotografías y el sonido hipnótico del agua golpeando las piedras.

Apenas unos cientos de metros más adelante, un sendero evidente nos llevó hasta la Chorrera Media del Arroyo del Charco, otro pequeño tesoro escondido entre el bosque. 

Retomamos finalmente la marcha descendiendo cómodamente hacia Collado Hermoso.

Antes de llegar al final todavía nos esperaba un par de sorpresas, el Mirador Estelar del que aquí se da más información,  y una pequeña charca de anfibios, último detalle de una ruta llena de agua, bosque y rincones con alma.

Terminamos la jornada con la sensación de haber recorrido no solo senderos y pinares, sino también lugares capaces de despertar esa calma sencilla que solo se encuentra caminando entre montañas.

Y para remate de fiesta, casi todos nos acercamos a Torrecaballeros a ver la casa rural de los Hebrero, donde fuimos agasajados por Carolina y Lucio con unos cafés y por Alejandro y Carmen con unas ricas pastas por Roy, su segundo nieto, recién nacido. Gracias a todos.

La ruta me ha encantado, es preciosa y muy cómoda, le otorgo un 5 porque no puedo el 10.
Santiago Pascual

martes, 5 de mayo de 2026

Excursión 918: Miradores de Vikos y fuentes del Voidomakis. Grecia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Monodendri 
Final: Vikos
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 7,6 Km 
Desnivel [+]: 433 m 
Desnivel [--]: 417 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta






















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RESUMEN
Los pueblos de la pequeña región de Zagoria, en el Épiro, al noroeste de la Grecia continental, parecen tener una querencia especial por la suelas rotas.

Pavimentan sus calles y caminos con piezas planas de caliza del lugar, de dos a tres dedos de grosor, puestas de canto y separadas un par de centímetros una de otra.
Cada pieza sobresale del ras, si es que lo hay, lo que le pareció al solador cuando las puso y casi a cada metro, la calzada es atravesada por una hilera emergente de más losas de canto de modo que el conjunto da como resultado un pavimento no apto para personas con fascitis plantar o con algún esguince mal curado, pero que aporta una gran belleza al conjunto arquitectónico del pueblo.

Por uno de esos caminos empezamos en la pequeña villa de Monodendri (Μονοδέντρι), caminando por las calles de suelo empedrado para salir a un camino, también empedrado, que nos lleva al pequeño Monasterio de Santa Paraskevi (Μονή Αγίας Παρασκευής).

Este camino, de suave bajada, nos ofrece por nuestra derecha un anticipo de lo que va a ser el espectacular Cañón de Vikos (o Bikos) del que espero que cuenten cosas muy interesantes los que anduvieron por sus profundidades.

Pasado el zaguán del edificio, encontramos una vieja escalinata a nuestra izquierda. Fue breve el recorrido monacal, apenas 75 metros.

La escalinata enlaza con una senda de esas que en algunas ocasiones y a algunos caminantes quitan el hipo. Se trata de una senda muy aérea, lo justo en anchura para que pase una persona y lo justo en altura para apreciar la profundidad del Cañón. Está prohibido caerse.

A derecha e izquierda podemos contemplar las abruptas y verdes laderas coronadas de cantiles calizos. Dicen que es uno de los cañones más profundos del mundo atendiendo a la relación entre la diferencia de cotas superior e inferior y la distancia entre las cotas más altas de uno y otro lado. Es impresionante.

Tras caminar tan solo 1,5 km. decidimos darnos la vuelta. La senda se estrecha aún más y quedan más cosas por ver. Nos tomamos un café en Monodendri.

El siguiente tramo de nuestra particular excursión discurre por otro sendero, no tan aéreo pero igual de espectacular: el Mirador de Oxiá. En esta ocasión nos acompaña Dimitri, nuestro conductor, que tenía ganas de conocerlo.

A nuestros pies tenemos el cauce seco por el que pasarán los compañeros del otro equipo y a nuestras cabezas, más calizas. Vuelve a ser espectacular. Volvemos sobre nuestros pasos hasta el autobús. Ya llevamos 4,8 km. acumulados en nuestras piernas.

Nueva parada. El Bosque de Piedra (Πέτρινο Δάσος, Pétrino Dásos) un curioso conjunto de calizas emergentes que por su estructura en estratos de entre 5 y 20 cm dan la apariencia de milhojas pétreas de hasta 10 metros de altura.

Nos damos un paseo por el pequeño laberinto para meter a nuestras, ya doloridas piernas, otros 500 metros, ¡por lo menos!

Seguimos en el autobús que nos lleva a la localidad de Vicos (Βικος), donde termina la ruta "de los otros".

La idea es bajar al fondo del Barranco de Vikos para conocer la poza que según nuestra guía, Bea, es espectacular.

La bajada es un tanto abrupta. Una senda pavimentada con losas, de caliza, por supuesto, desciende casi 300 m. en solo 2 km de recorrido. 

Terminando el descenso llegamos a una pequeña pradera donde nos encontramos con la ermita de Santa María de Vikos (Μονή της Παναγίας του Βικου) y, enseguida, llegamos a las fuentes del Voidomatis (Βοϊδοματης), que es el nombre del río que hasta aquí sería el Vikos.

El agua estaba fría. Era difícil mantener los pies sumergidos más de un par de minutos. Nadie se atrevió a bañarse, pero se estaba muy bien en este lugar de pozas azules y sombras acogedoras.

Queríamos haber coincidido en este punto con el grupo de "los otros", pero llegaba la hora de volver. Nos cruzamos con ellos al poco de ponernos en marcha. La subida, al tran-tran. Y al final, la consabida cervecita.

Y tras la foto de grupo para que conste esto como excursión puntuable, nos ponemos en marcha camino del hotel.

Por las vistas y el esfuerzo hecho (9,3 km. y 420 m. desnivel), le otorgo 4 sicarias a esta jornada.
Juan