miércoles, 25 de febrero de 2026

Excursión 902: La Maliciosa desde el Puerto de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: x a x horas
Distancia: xx Km 
Desnivel [+]: xx m 
Desnivel [--]: xx m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 20

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta




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RESUMEN
Los domingos Antonio lanza la propuesta de la actividad del miércoles próximo. Para aprovechar la nieve que iba quedando, nos convocaba para subir a La Maliciosa desde el puerto de Navacerrada. La semana anterior también trascurrió por nieve y algunos senderomagos acabaron un poco perjudicados. Tal vez ese fue el motivo de que el número de participantes fuese algo menor a lo habitual.

Por una serie de comentarios que hice con Antonio en el parking , allí mismo me adjudicó la crónica.

Sol llevó a su perrita recién adoptada; tiene pelaje blanquecino. Su nombre es Cristal, muy adecuado, se la ve recelosa, con mucho miedo a la gente y a los ruidos. Ha debido de sufrir un montón. Qué terrible es cualquier tipo de maltrato. Seguro que con paciencia y mucho mimo cambiará y se irá adaptando a caminar junto al grupo, su vida mejorará, seguro.

La ascensión a esta montaña es una ruta clásica de senderismo en nuestra querida Sierra de Guadarrama. Pero no todas sus caras son fáciles de abordar, hay para todos los gustos y estados físicos. Sin olvidar las condiciones climáticas, al ser una zona sin arbolado, en verano te puedes “achicharrar” y en invierno el acumulo de nieve y de hielo puede dificultar la progresión. La cara norte es la más popular por ser la mas accesible y la sur la más peligrosa.

El GMSMA ha hecho la cumbre en múltiples ocasiones, pero no por eso deja de tener su atractivo, cada día es distinto con sus retos, sus desafíos, sus momentos mágicos, y muchas risas compartidas.

Desde el primer ascenso en el 2012 (GMSMA 094), se ha realizado en pleno mes de agosto, en invierno, con nieve, con lluvia, con vientos heladores, incluso de noche, en una de las habituales convocatorias nocturnas de Paco Nieto para ver en verano cómo se pone el sol y da paso a una esplendida luna llena (GMSMA 140). Se ha subido desde el Puerto de Navacerrada siguiendo la vertiente segoviana (GMSMA 257) o por la madrileña (GMSMA 829). También desde La Barranca por la senda Mariano (GMSMA 603), por el Regajo del Pez y Regajo del Cancho Negro.

Los descensos también han sido variados y algunos más complicados. En febrero del 2017 bajaron (GMSMA 335) hacia la Barranca por el Peñotillo y la senda de los Almorchones con bastante nieve. Y mas recientemente en el verano 2025 en pleno mes de septiembre con un calor sofocante una parte de senderomagos realizaron una bajada muy exigente hacia la Ventana de La Maliciosa, pasando por los Riscos de la Maliciosa y la ladera este de las buitreras (GMSMA 874), algunos lo pasaron regular. De cada una de estas rutas se ha dado cuenta en las respectivas crónicas.

Ya en el punto de encuentro Antonio me adjudicó la tarea de relatar este día. No nos podemos negar, es la mínima contribución que podemos hacer a este grupo que nos da tanto.

¿Y como abordo yo la crónica?. ¡Se han dicho ya tantas cosas!, y no es cuestión de hacer “un copia y pega”. Algunos relatos han sido muy divertidos y chispeantes como la que hizo Jorge M (GMSMA 724) con curiosas leyendas sobre brujas. Y qué decir del aspecto historio al que nos tiene acostumbrados Carlos R (GMSMA 675). Y por supuesto no podemos olvidar las crónicas en verso (GMSMA 514) de nuestro querido Paco Cantos, al que le echamos muchísimo de menos, un gran conocedor de La Pedriza. Y qué bonito poema hizo el tristemente fallecido Fran R. ( (GMSMA 548).

¿Y si lo hago con la ayuda de IA? todavía no estoy familiarizada con esta nueva herramienta, lo he intentado pero no me ha gustado el resultado, por ahora yo sigo siendo analógica.

Como iremos viendo tiene algunas peculiaridades. Podíamos decir “es un pon y quita de pinchitos” y de “reliquias abandonadas”

Antonio cedió el testigo de guía a Carlos R. que dio puntual el pistoletazo de salida. Subiríamos por la vertiente madrileña. Al poquito de salir algunos ya se pusieron los pinchos en las botas, otros un poquito más arriba y salieron “desbocados con ganas de pisar nieve”

A medida que íbamos subiendo se apreciaban las obras del demolición del albergue juvenil Álvaro Iglesias, se puso este nombre en honor a este joven que perdió la vida intentando rescatar a las victimas de un incendio en la calle Carranza de Madrid. Este edificio fue construido en los años 50, quedando abandonado a partir del 2007. Fue punto de salida de varias ediciones del Maratón Madrileño hasta el 2006, que se traslado a la plaza de Cercedilla. Parece ser que en la explanada que ocupaba será destinada para aparcamiento de autobuses y caravanas.

Al llegar al collado de Emburriaderos la nieve desaparece, y aquí los pinchos sobran. Pero al ratito comienzan las rampas con nieve, y otra vez a pararse para ponerse estos artilugios, ¡Vaya trajín!. 

Algunos subían por caminitos de huellas y otros “to pa arriba”. Aunque las pistas estaban cerradas algunos esquiadores de travesía nos pasaron a buena velocidad, tal vez queriendo imitar a los recientes medallistas olímpicos Oriol Cardona y Ana Alonso.

Sol y Cristal iban un poco apartadas, subiendo tranquilamente a su ritmo. Llegamos a la Bola del Mundo o Alto de Guarramillas, otra estructura casi abandonada. Como repetidor de TV dejó de funcionar en 2010, pero al parecer sigue dando cobertura a algunas emisoras de radio. Hicimos la paradita del tentempié, o el ángelus como lo bautizó Jorge M. Aprovechamos para hacer la foto de grupo. Allí nos abandonaron “las estrellas fugaces” y también Cristal que para ella era suficiente para comenzar su nueva etapa.

El 13 de Septiembre del 2025 finalizo aquí la 20ª etapa de la vuelta ciclista a España. Hubo muchas protestas de diferentes grupos ecologistas por el riesgo de impacto ambiental. Se convocó una manifestación a favor de Palestina y en contra de la participación de un equipo israelí, acudió muchísima gente.

Había que proseguir la bajada, seguimos por pendiente nevada, no se aprecia el camino, pero no hay pérdida. A la altura de las escasas ruinas del antiguo refugio de La Maliciosa (otros lo llaman del Ventisquero de la Condesa), había que pararse a quitarse los pinchitos.

Seguimos descendiendo hasta el Collado del Piornal, donde nos encontramos un grupo numeroso de cabras pastando alegremente. Este paso de montaña comunica la vertiente de los regajos del Cancho Negro y del Pez hacia La Barranca y el curso alto del río Manzanares. Hay varias competiciones de carreras de montaña que pasan por este punto, como la del kilómetro vertical La Barranca. Aquí también se encuentra un pluviómetro metálico abandonado, pintarrajeado; estos instrumentos servían para medir la precipitación de lluvia o nieve durante un periodo determinado, y representaron el trabajo de décadas de seguimiento del clima en zonas de montaña, actualmente se han sustituido por instrumentos más modernos que automatizan los datos.

Nos quedaba afrontar la subida hacia la cumbre. Por supuesto el sendero PR-16 estaba tapado por un manto brillante. Y ¿qué pasó? Pues que había que ponerse otra vez los “pinchitos”. Fuimos subiendo a buen ritmo, aunque a alguno se le atragantó la cuestecita. Salimos hacia la cumbre bordeando la portilla del tubo de todos, daba vértigo estos pasitos. Hicimos las fotos típicas en el punto geodésico, con grafitis, ¡vaya gracia! no entiendo esta manía.

Para mi La Maliciosa es una cumbre especial, es la única que veo desde mi casa, me alegró la vista durante la pandemia de la COVID, y fue la primera ruta que hice cuando se levanto el confinamiento. Junto con el Montón de Trigo, tiene una de las vistas más impresionantes de casi toda las montañas de la Sierra de Guadarrama.

Podemos ver las cumbres de Peñalara, Cuerda Larga (Valdemartin Cabezas de Hierro), Siete Picos, Montón de Trigo, La Pedriza y el Yelmo, La Peñota, y nuestro emblemático Cerro de San Pedro. Vemos también varios embalses, como el de Santillana, de Navacerrada, de El Pardo, del Ejercito del Aire y del Pueblo de Navacerrada (valle de la Barranca), embalse de Valmayor y el de Navalmedio. No hay que olvidarse de los pueblos de Navacerrada, Matalpino, Becerril y Cerceda.

Aunque allí se estaba de maravilla , por consenso casi unánime se acordó posponer la comida y hacerla en el collado del Piornal o en la Bola del Mundo. En general la bajada fue a un ritmo rápido, incluso algunos recordando tiempos juveniles lo hicieron corriendo y saltando.

Un poquito por encima del collado del Piornal, ¿cuál era la siguiente tarea? Naturalmente, quitarse los pinchitos.

El tiempo empezaba a cambiar, seguía despejado, soleado, pero con viento frio. En la Bola del Mundo intentamos protegernos para comer, el viento cada vez era mas gélido. La única zona que estaba un poco mas protegida estaba a la sombra. No nos podíamos sentar en el suelo porque había placas de hielo. No todo el grupo llegó a la vez, cuando unos estaban terminando casi de comer, otros estaban llegando. Los primeros metían prisa porque se quedaban helados. A nuestra dicharachera, alegre y disfrutona benjamina Irene casi casi se le atraganta el bocata.

La calidad de nieve empeoraba. Y… otra vez “los pinchos”. Mientras que algunos terminaban de recomponerse, en plan de broma alguien sugirió que podíamos formar un circulo como los pingüinos para no perder frio. Carlos R con su sonrisa picarona propuso bajar como dichos animalitos “deslizándose panza abajo”, claro que no le hicimos caso.

Para evitar tener algún traspié por las pendientes nevadas, nuestro guía sugirió ir hasta la antigua cafetería de Dos Castillas y bajar más cómodamente. Otro establecimiento abandonado y que estaba situado en la salida del telesilla, ¡qué rico el caldito que te servían en invierno o la cervecita en verano!.

Bajamos sin problemas. Pero se acabó la nieve y ya no nos servían nuestros compañeros metálicos. así es que otra vez a quitarlos.

El camino hacia el collado de Emburriaderos es un poco incomodo por lo pedregoso. Al parecer hay restos de trincheras de la guerra civil en algunos tramos.

Y colorín, colorado, se acabó nuestra aventura. Algunos lo celebraron en la cafetería de Venta Arias.

¿Y que calificación le doy? Como es una de las montañas que más me gustan y por lo bien que me lo pasé le pongo un 4,5
Flor Valverde

jueves, 19 de febrero de 2026

Excursión 901: Puerto de la Fuenfría y Casa Eraso desde el Puerto de Navacerrada con mucha nieve

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 16,4 Km 
Desnivel [+]: 338 m 
Desnivel [--]: 338 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

MAPAS 
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RESUMEN
La mañana había empezado con retraso en el Puerto de Navacerrada, pero pronto el grupo encontró su ritmo tras alcanzar la pista de El Escaparate y el Camino Schmidt.

El día, luminoso e inesperadamente benévolo, nos permitió alcanzar sin grandes dificultades la Senda de los Cospes, tras cruzar la pista el Bosque y el arroyo del Telégrafo. Pasamos junto a la helada fuente de la Fuenfría y llegamos al Puerto de la Fuenfría, donde la nieve sin pisar marcó el comienzo de la verdadera aventura.

Aquí surgió la propuesta: continuar hasta el Convento de Casarás (Casa Eraso) o volvernos. La decisión estaba tomada; faltaba elegir el camino. Algunos optaron por la antigua Calzada Romana de la Fuenfría (Cordel de Santillana), más directa y más histórica… y, ese día, mucho más dura.

La nieve acumulada obligaba a hundirse hasta las rodillas. Cada paso era una pequeña batalla blanca. Otros, más pragmáticos, descendieron por la Carretera de la República, que discurre algo más baja, buscando terreno bastante más amable.

Poco a poco, entre resoplidos y bromas para disimular el esfuerzo, tras cruzar, como pudimos, el arroyo Minguete y el de la Argolla. El grupo volvió a reunirse en las ruinas del literario convento, ligado a historias de caballeros templarios.

Allí dimos cuenta de los bocadillos, al abrigo de los muros centenarios, que realidad fueron de la fonda real, construida en 1565 por encargo de Felipe II a su secretario Francisco de Eraso, para lugar de descanso y parada en el camino hacia el palacio de la Granja de la que hoy solo quedan ruinas.

Comimos con ese apetito que solo se gana en la montaña. La comida supo a gloria. El sol seguía acompañando y, por un momento, todo parecía sencillo. Pero quedaba lo más exigente: la vuelta.

La nieve, que por la mañana estaba más firme, se había vuelto blanda y traicionera. Cada paso se hundía más que el anterior. El avance se hizo lento, pesado, casi interminable. Empezaron a aparecer las primeras caras de agotamiento, las miradas largas al horizonte, los silencios. Y esa pregunta que todos, en algún momento, nos hacemos en mitad del esfuerzo: “¿Qué narices hago yo aquí?”

Sin embargo, se seguía andando. Paso a paso. Sin épica grandilocuente, sin discursos heroicos. Simplemente avanzando. La montaña enseña eso: no se conquista de golpe, se supera a base de constancia.

Finalmente, tras algo más de dieciséis kilómetros de nieve, desnivel y voluntad, el grupo regresó al Puerto de Navacerrada, siguiendo el mismo recorrido de la ida.

Exhaustos. Cansados. Con las piernas cargadas y las botas empapadas. Pero también con esa satisfacción íntima que solo deja una jornada dura y compartida.

Fue una excursión de esfuerzo y belleza, de dudas y risas, de historia bajo la nieve y compañerismo en cada huella.

De esas que, mientras las haces, parecen interminables… y que, al recordarlas, se convierten en pequeñas hazañas personales. Por todo ello le otorgo 4 sufridas sicarias.
Antonio López



miércoles, 11 de febrero de 2026

Excursión 900: La Pedriza por el río Manzanares y Charca Verde desde El Tranco

FICHA TÉCNICA
Inicio: El Tranco 
Final: 
El Tranco
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,9 Km 
Desnivel [+]: 198 m 
Desnivel [--]: 198 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
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RESUMEN
Cuando recibes el encargo de hacer la crónica de una de las salidas del GMSMA, te abruma la responsabilidad de hacer llegar la experiencia al resto del grupo que participan ese día y, también, a los que no han podido venir o a los que nos leen en el blog.

Es un reto, sobre todo, porque es la excursión nº 900 y eso es un importante hito para el grupo. ¡Seguimos aquí! Pero lo principal, es disfrutar del recorrido y de lo que nos deparara la Naturaleza.

En estos días tan lluviosos, que al final habrán sido dos meses de borrascas, nuestro entorno se ha transformado y el monte nos muestra una nueva cara. Y la Pedriza no iba a ser menos, como así pudimos comprobar.

Ya reunidos para salir los 28 senderomagos, a ratos nos llovía y luego paraba otros. Nos preparamos con capas de lluvia, paraguas, pantalones de plástico, chubasqueros, en definitiva, bien pertrechados para afrontar la jornada.

Partimos desde el área de El Tranco, que es el nombre que recibe la poza que está más cerca de Manzanares El Real, en el límite del Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares. Esta poza fue muy conocida, hace años, como piscina natural para el baño,

Al lado de la poza hay un pequeño puente de hormigón que se utiliza para el paso de los coches a los chalets de la zona, el cual estaba cortado por la Policía Municipal de Manzanares el Real porque el agua rebasaba con creces su altura.

En este punto, empezamos a ver el enorme caudal que llevaba el río. Aquí hay un mojón del Camino de Santiago desde Madrid que dice: A Santiago, 628 km. ¡Ánimo!. En este tramo coincide con el GR-10. Aquí nos hicimos la foto de grupo.

Seguimos entre los últimos chalets y empezamos a adentrarnos en el camino acuático de la garganta de la Camorza, margen izquierda del rio.

Al llegar a la zona en donde estaba la última presa del río, demolida hace 20 años, lo habitual es subir por las diaclasas diagonales que surcan una gran piedra granítica. Así lo hicimos, con precaución y algo de “ambiente”, pues la grieta tenía verdín y estaba resbalosa. Daba un poco de susto pero el grupo lo superó con creces. A algunos nos convino más utilizar el camino que evita la grieta, que va por debajo de ella, más cerca del río.

Al terminar la leve subida, la Garganta de la Camorza se abrió ante nosotros presentando un río con nueva apariencia: era un gran surco blanco que bramaba con fuerza, en definitiva, un espectáculo natural!.

Continuamos y, a nuestro paso, surgían arroyos y chorreras efímeras y de las grandes moles de piedras manaba agua por doquier. La lluvia seguía siendo intermitente y caminábamos con cuidado entre las piedras húmedas, pero no demasiado inseguras.

Salimos de la garganta, y no tuvimos opción de elegir la ruta, pues el acceso al puente de la Foca estaba anegado para cruzar a la otra orilla, así que continuamos por la margen izquierda, que traíamos y nos encaminamos, aguas arriba, hacia el siguiente puente.

Este tramo fue algo penoso debido a la crecida del rio y la vegetación de ribera y el barro de sus márgenes. Entre tanto, pudimos comprobar que el “gore tex” funciona.

Llegamos a la unión del arroyo de la Dehesilla con el río Manzanares, cruzamos el siguiente puente que encontramos sobre dicho arroyo, convertido temporalmente en río.

Salimos a una pradera y allí estaban tranquilamente los dos burros de transporte del Refugio Giner de los Rios, habituales del paisaje de La Pedriza y de muy buen carácter. Lety y Federico creo que se llaman.

Seguimos hasta el puente que está al pie de Canto Cochino, junto a los Barracones. Nunca lo había visto con tanta agua.

Allí mismo paramos para tomar el tentempié del Ángelus, y donde celebramos que Paco Donaire cumplía su salida número 400 o, como él decía, de las 500 que se ha perdido, y dimos buena cuenta de los bombones que nos repartió. ¡Enhorabuena!

Se suscitó la duda acerca de si subir hacia el collado Cabrón o continuar, hasta donde pudiéramos, el sendero hacia la Charca Verde. El consenso general hizo que nos inclináramos por ésta última opción, siguiendo el PR-M 18.

Pasamos junto al puente de las Ranas, el de Cola de Caballo y del Vivero. En un promontorio rocoso disfrutamos de las espectacular bajada del río.

La pertinaz lluvia nos acompañaba, bien directamente o de la que caía de los mojados árboles, pero sin hacer mella en nuestro ánimo: la potencia del rio, el pinar, los súbitos arroyos, la práctica ausencia de barro (suelo granítico) en esta zona, factores todos ellos que hacían grato el caminar. A veces, se abrían las nubes y nos dejaban ver las montañas de la Cuerda Larga con bastante nieve.

Por fin llegamos a la mítica Charca Verde y pudimos contemplar el enorme caudal que traía este habitualmente humilde rio, ¡impresionante y atronador!.

De vuelta, siguiendo volvimos sobre nuestros pasos hasta el puente del Vivero, que esta vez lo cruzamos para descender por la margen derecha del río, siguiendo la pista semi asfaltada hasta el área de Canto Cochino.

Aquí, hasta no hace mucho se erigían dos chiringuitos que han sido demolidos, y que al parecer molestaban, a quién ¿?.

Al pasar, recordamos con nostalgia las cervezas y los cafés y el buen ambiente que tenían. Parada obligada de escaladores, montañeros y familias. Ahora no queda ni rastro de ellos.

Bueno, pues se echó la hora de comer y había varias opciones para rematar la excursión. Al final, regresamos a donde hicimos el Ángelus, junto al puente de los Barracones, y allí dimos cuenta de las viandas. Tras lo cual, iniciamos el regreso por el camino de ida, de nuevo los tramos con “encanto” y con la sensación de que el cauce del rio se había ensanchado y que había más agua y menos piedras donde poner las botas.

Llegamos al punto de partida harto mojados y con el continuo murmullo del agua en los oídos, pero contentos de haber realizado, con bien, una singular y preciosa salida que nos permitió ver un espectáculo de la Naturaleza: nuestro rio Manzanares desbocado y embravecido. Siempre le han llamado aprendiz de rio pero hoy se ha hecho mayor. Si siempre estuviera así se debería llamar el Amanzanares.

A esta excursión le doy una calificación de 4 sicarias por el espectáculo y por ser la 900.
Ángel Muñoz