viernes, 6 de marzo de 2026

Excursión 903: Laderas del Monte Abantos

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo de El Escorial 
Final: 
San Lorenzo de El Escorial
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 16,2 Km 
Desnivel [+]: 533 m 
Desnivel [--]: 533 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 42

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












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RESUMEN
Tuve la suerte de ir por primera vez a una ruta de senderismo con el GMSMA. Llegué por una amiga mía de la Republica Dominicana, quien en su país conoció a Sol y a Antonio y sabiendo mi interés por caminar, me recomendó que le escribiera a Antonio y éste, muy amablemente, me invitó y me hizo saber, cuando le pregunté si iban a hacer la ruta, a pesar de la posibilidad de lluvia, y me contestó que el grupo iba hiciera el tiempo que hiciera y que yo podía no ir. Me asusté pero me dije: ¡Ni modo, ya te metiste en ésta y ahora vas contra viento y marea!

Antonio me recogió en la parada de autobús y de ahí fuimos a recoger a Sol y a Cristal, su mascota. Me sorprendió cuando llegamos al parking de San Lorenzo de El Escorial ver ¡taaanta gente! No me lo esperaba.

En un principio me puse nerviosa por el hecho de no conocer a nadie, sin embargo me puse en modo “confía Josy”

Al poco tiempo comprobé cómo muchos se acercaban a saludar, muy amigablemente, y eso me alegró y me tranquilizó. Muy inclusivo el grupo.

Antonio me dijo que tenía que hacer la crónica, lo que me asustó un poco porque no tenía ni idea de la ruta, pero Paco Nieto me tranquilizó al decirme que él añadiría los nombres de los sitios por los que pasáramos.

Empezamos la caminata y, después de vadear el arroyo del Romeral, tuvimos una primera parte en la que todo fue cuesta arriba, que no sé cuanto duró. Yo no estoy acostumbrada y pensé: ¡Que “fit” están todos y qué animados!.

Yo era la última todo el tiempo y agradecí que siempre viniese alguien conmigo de los que “nos cuidan” a los que vamos atrás.

Descubrí las laderas del Monte Abantos, gracias a que Carlos R organizó esta maravillosa ruta por su cara oriental y sur.

Durante el camino pasamos por varios miradores (Mirador de la Arista de Abantos, Mirador de la Barranquilla, Mirador de la Penosilla) desde donde se veía bastante cerca el Monasterio de El Escorial.

Este gran sitio me asombra, ya que lo considero mágico y enigmático en el sentido de que tiene toda una aura de misterio alrededor de su arquitectura y su emplazamiento A los interesados en el tema les recomiendo el artículo escrito por Paco Nieto en una revista con la que colaboró: Los misterios de San Lorenzo de El Escorial. Aquí enlace a él.

Aclaro que yo soy amante de todo lo que no se ve pero que se siente y que es tan real como lo otro. Decidí que no era casualidad que la vida me llevará a ver El Escorial, una vez más.

Me gustó que muchos se acercaran y conversaran. Buenas pláticas, en una hablamos de fantasmas, en otra de cómo somos los seres humanos, el sentido común, el Museo del Prado, sobre el Camino de Santiago, que yo he hecho hasta Burgos, y más cositas.

Me fijé en los distintos pinos que nos rodeaban. Me llamaron la atención unos que tenían el tronco rojo. Antonio me dijo que se llamaban pinos albares o bermejos. Otros tenían un tronco como el adjunto y Antonio me dijo que eran pinos negros y otros que se llaman abetos, que se parecen al pino de navidad. Me gusta la variedad dentro de la misma familia y si hubiera tenido tiempo, hubiera abrazado a algunos.

También noté que había mucho musgo y liquen que tengo entendido que es símbolo de salud ambiental.

También pasamos por varios caminitos rodeados de jaras y retamas. Cuando rozan mis piernas imagino que me están limpiando de cualquier negatividad que tenga pegada en mi campo energético. Sé que las plantas tienen el poder de absorber la negatividad igual que los gatos y los perros.

Pasamos por muchos arroyos (Arroyo del Barrancón, Arroyo de la Cebadillas, Arroyo de la Barranquilla, entre otros), donde el agua corría y fue un privilegio escuchar su sonido distinto en cada lugar y por supuesto verla caer, en algún caso, formando unas bonitas chorreras al deslizarse por las rocas.

Gracias a Dios tuvimos dos breaks. El ángelus y la comida. Y me gustó que algunos compartieron un chocolate maravilloso marca “lindt” y unos caramelitos de café.

Antonio me cuidó, ya que cuando vio que en la tarde mi energía flaqueaba, me dio en dos momentos distintos unos geles de glucosa que me devolvieron a la vida.

Fue una excursión muy buena, con un grupo muy acogedor y con gran clima. Ni calor, ni frio. Y nunca llovió!

Después fuimos a un bar a tomar unas cervezas donde nos reímos y tres mujeres muy generosas: Sol, Sagrario y Mariola pagaron la cuenta de todos por celebrar sus cumpleaños.

Por todo ello, a esta estupenda ruta le otorgo un 4 sobre 5.
Josy Avellano

miércoles, 25 de febrero de 2026

Excursión 902: La Maliciosa desde el Puerto de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 11,8 Km 
Desnivel [+]: 731 m 
Desnivel [--]: 731 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 20

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RESUMEN
Los domingos Antonio lanza la propuesta de la actividad del miércoles próximo. Para aprovechar la nieve que iba quedando, nos convocaba para subir a La Maliciosa desde el puerto de Navacerrada. La semana anterior también trascurrió por nieve y algunos senderomagos acabaron un poco perjudicados. Tal vez ese fue el motivo de que el número de participantes fuese algo menor a lo habitual.

Por una serie de comentarios que hice con Antonio en el parking, allí mismo me adjudicó la crónica.

Sol llevó a su perrita recién adoptada; tiene pelaje blanquecino. Su nombre es Cristal, muy adecuado, se la ve recelosa, con mucho miedo a la gente y a los ruidos. Ha debido de sufrir un montón.

Qué terrible es cualquier tipo de maltrato. Seguro que con paciencia y mucho mimo cambiará y se irá adaptando a caminar junto al grupo, su vida mejorará, seguro.

La ascensión a esta montaña es una ruta clásica de senderismo en nuestra querida Sierra de Guadarrama. Pero no todas sus caras son fáciles de abordar, hay para todos los gustos y estados físicos. Sin olvidar las condiciones climáticas, al ser una zona sin arbolado, en verano te puedes “achicharrar” y en invierno el acumulo de nieve y de hielo puede dificultar la progresión. La cara norte es la más popular por ser la mas accesible y la sur la más peligrosa.

El GMSMA ha hecho la cumbre en múltiples ocasiones, pero no por eso deja de tener su atractivo, cada día es distinto con sus retos, sus desafíos, sus momentos mágicos, y muchas risas compartidas.

Desde el primer ascenso en el 2012 (GMSMA 094), se ha realizado en pleno mes de agosto, en invierno, con nieve, con lluvia, con vientos heladores, incluso de noche, en una de las habituales convocatorias nocturnas de Paco Nieto para ver en verano cómo se pone el sol y da paso a una esplendida luna llena (GMSMA 140).

Se ha subido desde el Puerto de Navacerrada siguiendo la vertiente segoviana (GMSMA 257) o por la madrileña (GMSMA 829). También desde La Barranca por la senda Mariano (GMSMA 603), por el Regajo del Pez y Regajo del Cancho Negro.

Los descensos también han sido variados y algunos más complicados. En febrero del 2017 bajaron (GMSMA 335) hacia la Barranca por el Peñotillo y la senda de los Almorchones con bastante nieve.

Y más recientemente en el verano 2025 en pleno mes de septiembre con un calor sofocante una parte de senderomagos realizaron una bajada muy exigente hacia la Ventana de La Maliciosa, pasando por los Riscos de la Maliciosa y la ladera este de las Buitreras (GMSMA 874), algunos lo pasaron regular. De cada una de estas rutas se ha dado cuenta en las respectivas crónicas.

Ya en el punto de encuentro Antonio me adjudicó la tarea de relatar este día. No nos podemos negar, es la mínima contribución que podemos hacer a este grupo que nos da tanto.

¿Y como abordo yo la crónica?. ¡Se han dicho ya tantas cosas!, y no es cuestión de hacer “un copia y pega”. Algunos relatos han sido muy divertidos y chispeantes como la que hizo Jorge M (GMSMA 724) con curiosas leyendas sobre brujas.

Y qué decir del aspecto historio al que nos tiene acostumbrados Carlos R (GMSMA 675). Y por supuesto no podemos olvidar las crónicas en verso (GMSMA 514) de nuestro querido Paco Cantos, al que le echamos muchísimo de menos, un gran conocedor de La Pedriza. Y qué bonito poema hizo el tristemente fallecido Fran R. (GMSMA 548).

¿Y si lo hago con la ayuda de IA? todavía no estoy familiarizada con esta nueva herramienta, lo he intentado pero no me ha gustado el resultado, por ahora yo sigo siendo analógica.

Como iremos viendo tiene algunas peculiaridades. Podíamos decir “es un pon y quita de pinchitos” y de “reliquias abandonadas”

Antonio cedió el testigo de guía a Carlos R. que dio puntual el pistoletazo de salida. Subiríamos por la vertiente madrileña. Al poquito de salir algunos ya se pusieron los pinchos en las botas, otros un poquito más arriba y salieron “desbocados con ganas de pisar nieve”.

A medida que íbamos subiendo se apreciaban las obras del demolición del albergue juvenil Álvaro Iglesias, se puso este nombre en honor a este joven que perdió la vida intentando rescatar a las victimas de un incendio en la calle Carranza de Madrid. Este edificio fue construido en los años 50, quedando abandonado a partir del 2007. Fue punto de salida de varias ediciones del Maratón Madrileño hasta el 2006, que se traslado a la plaza de Cercedilla. Parece ser que en la explanada que ocupaba será destinada para aparcamiento de autobuses y caravanas.

Al llegar al collado de Emburriaderos la nieve desaparece, y aquí los pinchos sobran. Pero al ratito comienzan las rampas con nieve, y otra vez a pararse para ponerse estos artilugios, ¡Vaya trajín!. 

Algunos subían por caminitos de huellas y otros “to pa arriba”. Aunque las pistas estaban cerradas algunos esquiadores de travesía nos pasaron a buena velocidad, tal vez queriendo imitar a los recientes medallistas olímpicos Oriol Cardona y Ana Alonso.

Sol y Cristal iban un poco apartadas, subiendo tranquilamente a su ritmo. Llegamos a la Bola del Mundo o Alto de Guarramillas, otra estructura casi abandonada. Como repetidor de TV dejó de funcionar en 2010, pero al parecer sigue dando cobertura a algunas emisoras de radio. Hicimos la paradita del tentempié, o el ángelus como lo bautizó Jorge M. Aprovechamos para hacer la foto de grupo. Allí nos abandonaron “las estrellas fugaces” y también Cristal que para ella era suficiente para comenzar su nueva etapa.

El 13 de Septiembre del 2025 finalizo aquí la 20ª etapa de la vuelta ciclista a España. Hubo muchas protestas de diferentes grupos ecologistas por el riesgo de impacto ambiental. Se convocó una manifestación a favor de Palestina y en contra de la participación de un equipo israelí, acudió muchísima gente.

Había que proseguir la bajada, seguimos por pendiente nevada, no se aprecia el camino, pero no hay pérdida. A la altura de las escasas ruinas del antiguo refugio de La Maliciosa (otros lo llaman del Ventisquero de la Condesa), había que pararse a quitarse los pinchitos.

Seguimos descendiendo hasta el Collado del Piornal, donde nos encontramos un grupo numeroso de cabras pastando alegremente. Este paso de montaña comunica la vertiente de los regajos del Cancho Negro y del Pez hacia La Barranca y el curso alto del río Manzanares. Hay varias competiciones de carreras de montaña que pasan por este punto, como la del kilómetro vertical La Barranca. Aquí también se encuentra un pluviómetro metálico abandonado, pintarrajeado; estos instrumentos servían para medir la precipitación de lluvia o nieve durante un periodo determinado, y representaron el trabajo de décadas de seguimiento del clima en zonas de montaña, actualmente se han sustituido por instrumentos más modernos que automatizan los datos.

Nos quedaba afrontar la subida hacia la cumbre. Por supuesto el sendero PR-16 estaba tapado por un manto brillante. Y ¿qué pasó? Pues que había que ponerse otra vez los “pinchitos”. Fuimos subiendo a buen ritmo, aunque a alguno se le atragantó la cuestecita. Salimos hacia la cumbre bordeando la portilla del tubo de todos, daba vértigo estos pasitos. Hicimos las fotos típicas en el punto geodésico, con grafitis, ¡vaya gracia! no entiendo esta manía.

Para mi La Maliciosa es una cumbre especial, es la única que veo desde mi casa, me alegró la vista durante la pandemia de la COVID, y fue la primera ruta que hice cuando se levanto el confinamiento. Junto con el Montón de Trigo, tiene una de las vistas más impresionantes de casi toda las montañas de la Sierra de Guadarrama.

Podemos ver las cumbres de Peñalara, Cuerda Larga (Valdemartin Cabezas de Hierro), Siete Picos, Montón de Trigo, La Pedriza y el Yelmo, La Peñota, y nuestro emblemático Cerro de San Pedro

Vemos también varios embalses, como el de Santillana, de Navacerrada, de El Pardo, del Ejercito del Aire y del Pueblo de Navacerrada (valle de la Barranca), embalse de Valmayor y el de Navalmedio. No hay que olvidarse de los pueblos de Navacerrada, Matalpino, Becerril y Cerceda.

Aunque allí se estaba de maravilla, por consenso casi unánime se acordó posponer la comida y hacerla en el collado del Piornal o en la Bola del Mundo. En general la bajada fue a un ritmo rápido, incluso algunos recordando tiempos juveniles lo hicieron corriendo y saltando.

Un poquito por encima del collado del Piornal, ¿cuál era la siguiente tarea? Naturalmente, quitarse los pinchitos.

El tiempo empezaba a cambiar, seguía despejado, soleado, pero con viento frio. En la Bola del Mundo intentamos protegernos para comer, el viento cada vez era mas gélido. La única zona que estaba un poco mas protegida estaba a la sombra. No nos podíamos sentar en el suelo porque había placas de hielo.

No todo el grupo llegó a la vez, cuando unos estaban terminando casi de comer, otros estaban llegando. Los primeros metían prisa porque se quedaban helados. A nuestra dicharachera, alegre y disfrutona benjamina Irene casi casi se le atraganta el bocata.

La calidad de nieve empeoraba. Y… otra vez “los pinchos”. Mientras que algunos terminaban de recomponerse, en plan de broma alguien sugirió que podíamos formar un circulo como los pingüinos para no perder frio. Carlos R con su sonrisa picarona propuso bajar como dichos animalitos “deslizándose panza abajo”, claro que no le hicimos caso.

Para evitar tener algún traspié por las pendientes nevadas, nuestro guía sugirió ir hasta la antigua cafetería de Dos Castillas y bajar más cómodamente. Otro establecimiento abandonado y que estaba situado en la salida del telesilla, ¡qué rico el caldito que te servían en invierno o la cervecita en verano!.

Bajamos sin problemas. Pero se acabó la nieve y ya no nos servían nuestros compañeros metálicos. así es que otra vez a quitarlos.

El camino hacia el collado de Emburriaderos es un poco incomodo por lo pedregoso. Al parecer hay restos de trincheras de la guerra civil en algunos tramos.

Y colorín, colorado, se acabó nuestra aventura. Algunos lo celebraron en la cafetería de Venta Arias.

¿Y que calificación le doy? Como es una de las montañas que más me gustan y por lo bien que me lo pasé le pongo un 4,5
Flor Valverde

jueves, 19 de febrero de 2026

Excursión 901: Puerto de la Fuenfría y Casa Eraso desde el Puerto de Navacerrada con mucha nieve

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 16,4 Km 
Desnivel [+]: 338 m 
Desnivel [--]: 338 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
La mañana había empezado con retraso en el Puerto de Navacerrada, pero pronto el grupo encontró su ritmo tras alcanzar la pista de El Escaparate y el Camino Schmidt.

El día, luminoso e inesperadamente benévolo, nos permitió alcanzar sin grandes dificultades la Senda de los Cospes, tras cruzar la pista el Bosque y el arroyo del Telégrafo. Pasamos junto a la helada fuente de la Fuenfría y llegamos al Puerto de la Fuenfría, donde la nieve sin pisar marcó el comienzo de la verdadera aventura.

Aquí surgió la propuesta: continuar hasta el Convento de Casarás (Casa Eraso) o volvernos. La decisión estaba tomada; faltaba elegir el camino. Algunos optaron por la antigua Calzada Romana de la Fuenfría (Cordel de Santillana), más directa y más histórica… y, ese día, mucho más dura.

La nieve acumulada obligaba a hundirse hasta las rodillas. Cada paso era una pequeña batalla blanca. Otros, más pragmáticos, descendieron por la Carretera de la República, que discurre algo más baja, buscando terreno bastante más amable.

Poco a poco, entre resoplidos y bromas para disimular el esfuerzo, tras cruzar, como pudimos, el arroyo Minguete y el de la Argolla. El grupo volvió a reunirse en las ruinas del literario convento, ligado a historias de caballeros templarios.

Allí dimos cuenta de los bocadillos, al abrigo de los muros centenarios, que realidad fueron de la fonda real, construida en 1565 por encargo de Felipe II a su secretario Francisco de Eraso, para lugar de descanso y parada en el camino hacia el palacio de la Granja de la que hoy solo quedan ruinas.

Comimos con ese apetito que solo se gana en la montaña. La comida supo a gloria. El sol seguía acompañando y, por un momento, todo parecía sencillo. Pero quedaba lo más exigente: la vuelta.

La nieve, que por la mañana estaba más firme, se había vuelto blanda y traicionera. Cada paso se hundía más que el anterior. El avance se hizo lento, pesado, casi interminable. Empezaron a aparecer las primeras caras de agotamiento, las miradas largas al horizonte, los silencios. Y esa pregunta que todos, en algún momento, nos hacemos en mitad del esfuerzo: “¿Qué narices hago yo aquí?”

Sin embargo, se seguía andando. Paso a paso. Sin épica grandilocuente, sin discursos heroicos. Simplemente avanzando. La montaña enseña eso: no se conquista de golpe, se supera a base de constancia.

Finalmente, tras algo más de dieciséis kilómetros de nieve, desnivel y voluntad, el grupo regresó al Puerto de Navacerrada, siguiendo el mismo recorrido de la ida.

Exhaustos. Cansados. Con las piernas cargadas y las botas empapadas. Pero también con esa satisfacción íntima que solo deja una jornada dura y compartida.

Fue una excursión de esfuerzo y belleza, de dudas y risas, de historia bajo la nieve y compañerismo en cada huella.

De esas que, mientras las haces, parecen interminables… y que, al recordarlas, se convierten en pequeñas hazañas personales. Por todo ello le otorgo 4 sufridas sicarias.
Antonio López