PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RUTA EN WIKILOC
RESUMENNo sé si es más difícil hacer los cerca de setecientos metros de desnivel de esta excursión o hacer la crónica de una excursión que se ha hecho n veces, cuando n tiende a infinito y que podremos decir dentro de poco cuando llevemos más de mil excursiones.
Bueno, pues una vez más que el
GMSMA hace esta excursión y que deja obsoleto el magnífico recopilatorio que hizo Flor, en su crónica de la
excursión 902:
La Maliciosa desde el
Puerto de Navacerrada, en febrero de este año.
Picoteando por los enlaces de esta crónica a las otras excursiones que hizo el GMSMA por estos lares y al objeto de no ser cansino repitiendo lo mismo en cuanto a la toponimia y recorrido de esta excursión que casi podríamos hacer a ciegas, me centraré en hacer una crónica totalmente parcial y personal con mis impresiones.
Para entretenerme con la crónica voy a hacerla al revés, esto es empezando por el final y acabando por el principio, muy al revés de cómo le dice el Rey de Corazones al Conejo Blanco en Alicia en el País de las Maravillas, de “empezar por el principio y parar en el final y allí pararse”.
Con lo que en este mundo al revés de la crónica de nuestra clásica excursión iremos contando cómo nos fue desde que nos paramos en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada una vez hecha la excursión.
Ah, primero de nada y para empezar lo que habitualmente es lo último, le doy cuatro sicarias y media. “La sentencia es primero y el juicio después”, dice la Reina De Corazones. Cuatro sicarias porque creo que es lo mínimo para cualquier excursión que se considere clásica y media más por haber resultado muy agradable en cuanto a temperatura.
Me fui pensando lo mismo que Alicia, de que “
voy a escribir un libro”, en este caso una crónica de lo que he visto, “
si es que llego a casa”.
Alicia después de sus disparatadas aventuras, aumentos y disminuciones de tamaño, y yo después de tanta subida y bajada por las cumbres.
Nos despedimos en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada, cantando como Conejo Blanco, aquello de “no ves, no ves, ya son más de las tres, me voy me voy me voy…”
Pero como dice
Gato Risón, “
lo que no ha empezado no se puede terminar”, así que prosigamos con la crónica al revés, “
que empezó mañana para que ayer se pueda acabar”.
Llegamos cuatro senderomagos, podemos decir que no demasiado cansados, pero desde luego notando que habíamos ascendido casi setecientos metros, pero con un alivio en medio de la ola de calor que nos encontrábamos y que hizo que fuese una excursión bastante llevadera sin mucho calor. Además, el retorno desde la Bola del Mundo lo hicimos por la pista asfaltada que baja desde las antenas.
Oye es gratificante verlo al revés porque siempre piensas en la pista que sube y se te hace cansado el solo pensarlo, pero hablando de la pista que baja, es realmente gratificante ver este recorrido de esta forma. No nos importó que fuera por asfalto, pues íbamos despreocupados del suelo y pudimos ir tranquilamente hablando, y al ser en bajada no vas con la lengua fuera sino empleándola para hablar. “
Primero andar, después charlar, sería un gran placer”, dice la
Morsa a
Alicia.
En
La Bola, tras el retorno de
la Maliciosa, Jorge llegó el primero como suele ser habitual, nos paramos a comer en el
vértice geodésico y haciéndole alguna foto al pobre vértice, dado que el protagonismo siempre se lo llevan las antenas y siempre se pasa de este cilindro de hormigón, casi olvidado. No pasa así en otros picos, donde todo el mundo quiere encaramarse o arrimarse al vértice para hacerse una foto. Podemos decir que es un vértice paria, eclipsado por las antenas.
El caso es que nos dieron como algo más de las dos de la tarde, en este punto tras cerca de una hora de regresar de
Maliciosa y era buen momento para comer y ver lo que habíamos hecho de recorrido mirando atrás. “
Comer según la ley que así lo manda el Rey”, dice el
Lagartijo Bill que veríamos poco antes en
la Maliciosa.
La subida a Bola desde el Collado del Piornal es lo más malicioso de ir a La Maliciosa, porque no se deja ver desde el principio, esto es cuando estas en Bola y te diriges a la Maliciosa. Si empezaras por el final, esto es desde Maliciosa y ves la súbdita que te espera al principio simplemente no empezarías. Vaya lío con esto del mundo al revés.
El caso es que en el
collado del Piornal, cuando ya lo has pasado a la ida, el
pluviómetro pasa el pobre desapercibido y ya hay poco interés en fotografiarle. Solo te vas fijando en lo altas que quedan las antenas y en ver por dónde vas esquivando piedras del camino.
La bajada desde la Maliciosa se hace más llevadera que la subida, eso sí hay que ir con cuidado de ver por donde pones el pie, lo que te libera de no ir mirando lo que te queda, pero pienso que las vistas son más espectaculares que en la ida. La Bola es impresionante desde su cara sur y vas viendo las Cabezas de Hierro y el Cerro Valdemartín así como el Ventisquero de la Condesa y La Pedriza al fondo. En la ida solo te vas fijando en el suelo y en los roquedos de La Maliciosa para ir atisbando los hitos del camino.
Arriba en la
Maliciosa, aprovechamos para tirarnos las fotos junto a este sí, demandado vértice símbolo de coronar la cumbre. Allí nos encontramos con la
Cabra Agustina y el
Lagartijo Bill, la primera encantada de recibir visitas y el lagartijo de una pata amputado, esperando recibir algo nuestro. Allí nos cantaron aquello de “
Feliz No cumpleaños, a tú, te doy”, porque aunque siempre suele ser el cumpleaños de alguien del GMSMA, es esta ocasión con solo cuatro que llegamos ya hubiera sido mala suerte el tener que zamparnos una bolsa de bombones nosotros solos, así que preferimos celebrar un “no cumpleaños”.
No recuerdo la primera vez que subí a
la Maliciosa, pero sí que creo que experimenté una satisfacción similar a la que describe Antolín en la primera subida del
GMSMA a esta cumbre en mayo del 2012 en la
excursión 094: Puerto Navacerrada - Maliciosa - Sierra de los Porrones. Curiosamente este año ha sido también la primera vez que al menos suben hasta
La Bola del Mundo, en su estreno montañero con el grupo las mascotas de Sol; primero Cristal y luego Mori. Cristal en la excursión anteriormente mencionada de febrero de este año que, tras su fuga de los humanos por
Cantabria, ha sido ahora reemplazada por Mori, con un comportamiento cariñoso muy distinto al de Cristal. Mori es un amor, que deseamos le dé muchas alegrías a Sol.
De todas formas, hemos subido ya tantas veces a
Maliciosa, que ni mi mala memoria me permite volver a experimentar ese asombro y gozo por culminar la ascensión. No sé si por eso en esta excursión hubo tal cantidad de estrellas fugaces que aparte de sus motivaciones para irse pronto tampoco tuviesen la expectativa de gozar con la conquista de esta cumbre.
Siguiendo con la crónica al revés, ascendimos a Maliciosa desde el Collado del Piornal por una senda pedregosa, ayudados por hitos que van marcando el camino zigzagueante.
Eso si, no se esperen encontrar el más mínimo cartel orientativo por parte de los gestores del
Parque Nacional, pero tampoco hay problema de perderse o de no ir por el mejor camino de ascensión en ausencia de nieve.
El caso es que uno se va acostumbrando a sortear piedras sueltas y cuando dejas de descender desde Bola llegas al famoso pluviómetro del Collado del Piornal, que está en estado de gestión conservacionista de no hacer nada con él y el pobre está hecho una herrumbre.
Digo yo que, aunque la naturaleza ha hecho lo suyo oxidando el hierro si se restaurase y se pusiera algún cartelito con su glorioso pasado de servicio, un banquito y un poco cuidado su entorno, pues quizás diera para estar un ratito más allí, disfrutando de las bonitas vistas antes de acometer la subida.
El camino desde Bola, “depende de donde quieras ir, si no sabes dónde quieres ir cualquier camino es válido, no importa el camino que escojas” le dice Gato Risón a Alicia.
En este caso, las estrellas fugaces que sí tenían claro que querían volver ya a casa, optaron por volver por las
Guarramillas, visitando a
la Virgen de las Nieves y cuatro de los once que teníamos menos prisa apuntamos a la
Maliciosa, pero sin ir directamente hacia ella.
El camino de descenso desde Bola arranca un poco a la izquierda en dirección SE, no como pareciera natural en dirección directa a la Maliciosa. sino un poco más escorado a la izquierda, por una senda que podríamos decir cómoda solo porque es en bajada, pero bastante incómoda por la cantidad de piedras sueltas que hay que ir pisando con cuidado de no torcerse un tobillo.
Algunas veces pienso que no estaría mal dejar estos senderos expeditos para los caminantes por los gestores del PN o a poco que los que pasamos tantas veces por ahí quitásemos a modo de contribución algunas piedras, conseguiríamos hacer un recorrido más amigable y que no desalentara su recorrido. Quizás los puristas conservacionistas de la naturaleza estén ya pensando en enviarme a la hoguera por este comentario, pero así veo que están gestionados los caminos en otros países y desde luego mucho más limpios, mejor señalizados y en suma mejor gestionados que lo que veo por aquí.
Cuando uno está en
Bola del Mundo y mira a
la Maliciosa, ahí abajo, elevándose en la vista por debajo de donde estás, parece algo chupado digno de ocupar las próximas dos horas en ida y vuelta antes de comer.
Es especial en temporada estival donde no hay dificultades añadidas como pudieran ser las de nieve o hielo en invierno, parece pan comido, el ir a la Maliciosa. Pero encierra una trampa que es lo que no se ve, la empinada cuesta desde el Collado del Piornal a Bola en el regreso.
Así que si te lo sabes y has mirado alguna vez,
la Bola desde
la Maliciosa, ves lo que tienes que ascender, quizás se te quiten las ganas de ir y volver cuando estás en
Bola. Y aquello de ir y volver a
Maliciosa desde
Bola quizás ya no parezca tan sencillo.
El caso es que por los motivos que fueran solo cuatro senderomagos de los once que arrancamos la excursión proseguimos con el plan previsto de ir y volver a la Maliciosa desde la Bola.
Hicimos el Ángelus contemplando por un lado
la Maliciosa y por otro el edificio que parece estar igualmente en estado de gestión “
No Gestión”. Aunque vimos un par de operarios trabajando en los soportes de los cohetes espaciales a rayas rojas y blancas, que si no fuera porque están en horizontal, cualquiera diría que se trata de algún preparativo de propaganda interestelar de algún seguidor colchonero. Nunca dejes de creer y que no te cuenten historias de que se trata de antenas de un repetidor de televisión en desuso.
Allí mismo hicimos la foto de grupo, repetida varias veces por Jorge y por un voluntario ajeno al grupo, una vez Antonio, Sol y Mori, se unieron a nosotros.
Anteriormente estuvimos en el Indicador de Montañas, unos repasando si se les había olvidado alguna, otros descubriendo el nombre de la que no identificaban a lo lejos.
Todo esto después de que acabáramos la ascensión desde el
Puerto de Navacerrada y estando Javier esperándonos arriba, fuésemos llegando a cuentagotas los demás y fuésemos a este indicador a hacer tiempo de espera para que nos alcanzaran los más rezagados.
El camino de subida que hicimos asciende por la cara norte de Bola y la única dificultad aparte de la propia de la subida, es no despistarse al comienzo y girar inmediatamente a la izquierda pasado el primer edificio según se sube hacia el telesilla.
Luego vas subiendo poco a poco, pasando por una
fuente que sirve de refresco y poco más adelante hay que tomar una desviación hacia la derecha y hacia arriba en zigzag porque si sigues de frente te vas hacia
Cotos por la
Loma del Noruego.
Lo anterior a esto fue el encuentro en el aparcamiento del puerto de Navacerrada con risas sobre la advertencia de Antonio de que tendríamos fresquito en la cumbre en medio de la ola de calor. La verdad es que no hizo falta abrigo, pero tampoco pasamos calor.
Hubo pinturas de la bandera de
España en la cara, con ceras que nos trajeron Carmen y Alejandro tras celebrar la victoria de
España ante
Portugal en octavos en los
Mundiales de Futbol de EEUU.
Y como dicen los gemelos Tweedledee y Tweedledum, “Adiós es lo último porque lo primero es un apretón de manos”. Apretón de manos que nos dimos al encontrarnos otro miércoles más.
Y colorín colorado, esta crónica ha acabado o mejor dicho por aquí ha empezado. o terminado según se quiera ver.
César R. Bachiller