* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
Iris era una diosa de la mitología griega. Estaba encargada de la comunicación entre los dioses y los hombre, representaba la unión ente el mundo terrenal y el celestial.
Muchos integrantes del GMSMA han sido “telefónicos”. Para conmemorar el centenario de Telefónica el escultor Jaume Plensa realizó una macroescultura dedicada a Iris, simbolizando la conexión entre la tecnología y las personas. Esta belleza de obra se encuentra en el lago central del Distrito Telefónica en Madrid.
¿Y todo esto a que viene? Vamos a explicarlo. Una parte del GMSMA estaba disfrutando de unos días por tierras helenas, y al resto de los senderomagos Iris nos venia a informar que Antonio había llegado a su ruta 700. Con tal motivo en nombre de Zeus, bajo la atenta mirada de testigos, Paz le nombro SEMIDIOS. Había entrado en el Olimpo de los Dioses y la casualidad quiso que se produjese en la base de este mítica montaña. El primer encargo del nuevo semidios a Iris fue enviar el siguiente mensaje: Miércoles próximo (13-05-2026), Los Molinos, Falda de la Peñota, Cambroños. Habrá que descífralo.
¿Los Molinos? Anda, pero si es un pueblecito de la Comunidad de Madrid, en pleno Parque de la Sierra del Guadarrama. Desde donde se pueden realizar múltiples rutas de senderismo. Ya sabemos dónde es el punto de encuentro.
¿Laderas de la Peñota? Es una montaña de 1945 metros de altitud, con una silueta singular, formada por tres pequeñas cumbres, la más altas es la central llamada también Pico Carpentier (en honor al naturalista Alejo Carpentier) . Se le ha denominado también Tres Picos, Pico Gibraltar. Limite entre las provincias de Madrid (cara sur) y Segovia (cara norte). Tiene unas magnificas vistas.
¿Cambroños? Es un arbusto del género adenocarpus hispanicus, de la familia de las fabáceas o leguminosas, es una variedad endémica de la Península Ibérica. Tiene hojas de color verde y una floración amarillenta. Se puede confundir con otros arbustos, como genistas y piornos. Se pueden diferenciar por el tipo de hoja, la presencia de espinas, la disposición de las flores, el tipo de vaina (frutos), y el hábitat. Su presencia sirve como barrera de erosión, suavizan las condiciones ambientales extremas, aumentan la fertilidad del suelo. Se utilizaba como leña. Sirve de alimento para animales y de cobijo para otros más pequeños.
El color amarillo es muy frecuente en la flora silvestre, tiene un patrón ultravioleta peculiar imperceptible para el ojo humano, es una señal de polen abundante y néctar de buena calidad que atrae a los polinizadores.
Los cambroños florecen en primavera, tiñendo de color amarillo las laderas de estas montañas, su color alterna con el verde de sus hojas, la de los pinos y los robles. En Los Molinos, probablemente se encuentre la mayor concentración de esa especie dentro del Sistema Central. Todos los años el municipio de Los Molinos organiza el Festival de la Floración del Cambroño, este año 2026 se realiza del 18 de abril al 17 de mayo, con el lema “Los Molinos en amarillo”
Ya hemos descifrado el mensaje. El día y a la hora concertada nos reunimos 38 incondicionales senderomagos. ¡Madre mía, madre mía! da igual que llueva, haga viento o haga un calor de justicia “si hay que ir, se va”. Pero Iris se había olvidado de pedir a Zeus un buen día, sin lluvia, ni nubes ni niebla.
Empezamos con los saludos, y felicitando a Antonio. Hay que ponerse las capas de agua y abrir los paraguas. En esta ocasión Carlos R iba a guiar la ruta.
Salimos del pueblo a buen ritmo, pasamos por debajo del puente de la vía del tren que une Madrid con Segovia. Y nos dirigimos hacia el camino de la Solana, una pista ancha que permite una charla muy animada., los senderomagos que habían ido a Grecia iban contando los pormenores de su estupendo viaje.
Las cumbres de La Peñota estaba tapada por nubes bajas, pero su laderas lucían unos colores esplendidos, amarillos, verdes. Para apreciar mejor estos arbustos salimos de la cómoda pista y fuimos campo a través, pasamos sin ninguna dificultad por los arroyos de La Peñota y de Navarderos.
Dejamos el cambroñal y nos adentramos en un bonito pinar. Vamos en busca del camino de Los Lomitos, (PR-30).
En este punto nos encontramos una curiosa piedra en forma de ¿caracol? o ¿dromedario?, aquí hicimos la paradita para el “ángelus”, aunque un poco incomodos por la lluvia. Ya sabemos la querencia que tiene Carlos R por la fuentes, y en este camino encontró una que estaba buscando desde hace tiempo.
Nos desviamos a la derecha y tomamos un camino por un pinar con algunas piedras mojadas que a alguno le costo un buen resbalón. Salimos a otra pista. En este pequeño tramo entre pistas un senderomago perdió el móvil.
Pasamos por debajo del puente bajo las vías del tren, había agua. Iniciamos una bajada embarrada y con mucha vegetación. Desde un montículo un grupito de caballos preciosos nos observaba atentamente nuestro caminar.
El día empezó a clarear, ya pudimos observar toda la silueta de La Peñota y sus laderas amarillo-verdosas (estos colores recuerdan la canción de Serrat, “le daré verde a los pinos y amarillo a la genista”, bonitas palabras).
Llegamos al cordel de la calleja de los poyales. La vegetación empieza a cambiar. Vemos unas fincas con esplendidos robles, prados verdes, con plantas de asfódelos o gamones; pues vaya con lo que me gustan y ahora me entero que era la flor favorita de Perséfone, reina del inframundo y que simbolizan el pesar, el dolor y la memoria.
En Harry Potter la infusión de asfódelos y ajenjo se conocía como la droga de la muerte en vida.
Alejandro sabe de mi gusto por las flores, en esta ocasión me regaló una preciosa “flor de cardo”. Pero bueno ¿soy un cardo?, me dice que no , que es la flor nacional de Escocia. Ahh bueno, entonces genial.
Aprovechando que ya no llovía y que había un muro de piedra estupendo, sacamos las viandas para comer. Se repartieron bombones y caramelitos de café, ¡qué rico postre!.
Empezaba a hacer calor, había que quitarse las prendas de agua. Había que subir hacia el muro del embalse de los Irrios, previamente pasamos por un arroyo del mismo nombre.
Esta pequeña presa se construyo en los años 50 del pasado siglo para abastecer de agua a Los Molinos, actualmente esta abandonada. El muro de contención se tuvo que romper para que desaguara cuando llegara el agua a esa altura.
Nos dirigimos hacia el camino de las Cuevas. Estábamos próximos a las vías del tren, y vimos pasar uno de los poquísimo trenes que transitan por esta línea.
Al lado del camino nos encontramos un búnker que fue utilizado por el ejercito republicano, todos estas construcciones tenían un patrón similar, eran de hormigón, con forma circular con dos aperturas para ametralladoras. ¡Que tremendas huellas dejaron estas contiendas!.
Pasamos por prados donde pastaban tranquilamente vacas, había muchos terneritos bajo la atenta miradas de sus madres.
Llegamos a la zona donde habíamos dejado en la mañana los coches. El tiempo no tiene nada que ver. Soleado, incluso con calor.
Retomemos el incidente del teléfono móvil perdido. Ya he comentado anteriormente que en un pequeño tramo entre dos pistas un integrante del grupo lo extravió.
Fue a buscarlo sin esperar a que otro lo acompañase, este le espero a que volviese, pero no lo hizo. No había forma de contactar con él. Esto produjo una gran inquietud. ¿Pero donde ir a buscarlo?. En vez de volver por el camino que habíamos seguido horas antes y llegar hasta los coches, tomó otra dirección. Por casualidad se le vio en el pueblo de Guadarrama. Contactó con su hijo y geolocalizaron el móvil, pero no se puso en contacto con nadie del grupo. Escribió al correo colectivo exponiendo su queja, aunque reconociendo que el había cometido un fallo.
Cuando se va en grupo es muy importante guardar unas normas de seguridad. Habría que marcar un decálogo de sugerencias para que no se produzcan incidentes desagradables.
¿Qué calificación le doy? 4. La convivencia con el grupo fue estupenda, la floración maravillosa, pero la lluvia y el incidente no me permiten darle un 5. Como siempre gracias a todos por hacerme disfrutar un día más.
Flor Valverde
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