miércoles, 29 de julio de 2026

Excursión 937: Dos Hermanas con luna llena

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos 
Final: 
Puerto de Cotos
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 8,1 Km 
Desnivel [+]: 478 m 
Desnivel [--]: 478 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 40

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miércoles, 22 de julio de 2026

Excursión 936: Refugio de Majada Hambrienta desde Valsaín

FICHA TÉCNICA
Inicio: CENEAM. Valsaín
Final: CENEAM. Valsaín
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,1 Km 
Desnivel [+]: 581 m 
Desnivel [--]: 581 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable:
Valoración: 
Participantes: 18

MAPAS 
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RESUMEN

miércoles, 15 de julio de 2026

Excursión 935: Del Puerto de Navacerrada a Boca del Asno

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Boca del Asno. Valsaín
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,6 Km 
Desnivel [+]: 36 m 
Desnivel [--]: 625 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 18

MAPAS 
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RESUMEN
Hace unas semanas husmeando por internet encontré un camino que no conocía hasta ahora, y mira que tengo pateada la zona de Valsaín sobre todo en verano: el Camino de Vueltas Viejas.

Hasta el siglo XVIII se utilizaba el puerto de la Fuenfría como paso habitual entre las poblaciones de Madrid y Segovia. Sin embargo, su trazado presentaba un problema importante para el tránsito de carruajes, sus fuertes pendientes, sobre todo en el lado madrileño. Este problema se acrecentaba durante los meses de invierno,

Por lo tanto, urgía la necesidad de gestar un nuevo paso que solventara estos problemas. Bajo el reinado de Carlos III, se encargó al arquitecto Juan de Villanueva el estudio y la construcción de ese nuevo trazado.

Así en 1778, se proyectó el camino real de las 7 revueltas, cuyo trazado prácticamente coincide con la actual carretera del puerto de Navacerrada, lo que situaba en el mapa al puerto de Navacerrada como nuevo punto de conexión entre Madrid y Segovia.

La entrada en servicio en 1789 de este nuevo paso provocó que fuera cayendo en desuso el paso tradicional del puerto de la Fuenfría, y con él, sus ventas y hospederías. A lo largo del nuevo trazado del camino real surgieron nuevas fondas y ventas.

La Fonda de Navacerrada, estaba situada donde ahora se encuentra el restaurante Fonda Real. En esta fonda se cobraba el portazgo de Navacerrada. El portazgo era una tasa que se tenía que satisfacer por derecho de paso y tráfico de mercancías. Estos portazgos constituían una pesada carga para los trajinantes especialmente para arrieros y carreteros y encarecían mucho el precio de los transportes. En 1881 fueron abolidos.

La hospedería del Ventorrillo o Venta de Cercedilla o Venta de Navarejos, situada a medio camino entre la Fonda de Navacerrada y el Puerto, estaba ubicada a la altura de la curva del Ventorrillo, donde está ahora la estación invernal de la Comunidad de Madrid.

La casa de postas de Castrejones, estaba situada entre la sexta revuelta y antes de iniciar la séptima, a la derecha, junto a una fuente de piedra que sigue en pie hoy en día. Aquí más información de las antiguas ventas de Navacerrada.

La venta de los Mosquitos, de la Cantina, de Peña Agudillos o Parador de la Soledad, estaba situada a la izquierda de la carretera justo antes de pasar el puente de la Cantina en dirección a Segovia.

Sin embargo, antes de la construcción de este nuevo camino real a través del puerto, según estaba documentado desde hacía siglos (se hace referencia a la misma en documentos del siglo XIII), existía una pequeña senda de montaña que conectaba el valle de Valsaín con la vertiente madrileña por el puerto de Manzanares (conocido ahora como puerto de Navacerrada).

Se trataba de una senda que era utilizada habitualmente por pastores, y por los vecinos de los pueblos de ambos lados del puerto que veían en ella un camino más directo, sin necesidad de tener que dar un rodeo para cruzar por el puerto de la Fuenfría que estaba más alejado.

El Camino de Vueltas Viejas es parte de ese camino histórico, poco conocido y recorrido. Se trata de un camino que se lanza hacia las laderas de los bosques de Valsaín, para conectar luego con la senda Sotela y de ahí al resto de pistas que recorren esos bosques.

Como ya lo había subido un par de veces en rutas circulares, para este miércoles propuse a Antonio realizar un recorrido lineal en bajada desde el Puerto de Navacerrada hasta el área recreativa de la Boca del Asno. Se trata de una ruta que transita por bosque y bajo arbolado, lo que puede suponer una buena alternativa para los meses de calor.

Quedamos en la Boca del Asno para realizar el reparto de vehículos, y subimos al puerto de Navacerrada para comenzar la excursión. Tres de nuestros compañeros segovianos se quedan en la Boca del Asno y realizarán una ruta alternativa yendo a nuestro encuentro a mitad de camino.

Una vez en el puerto, nos reunimos con otros compañeros que habían subido directamente hasta este punto, y nos sorprende y alegra ver entre ellos a Joaquín S. que hoy se ha animado a caminar con nosotros después de mucho tiempo.

Nos dirigimos hacia la última esquina del segundo aparcamiento del puerto de Navacerrada, el más alejado y situado junto a la carretera que conecta con el puerto de Los Cotos. Hay que sortear el quitamiedos que separa el aparcamiento del talud. Unos metros más adelante, un pequeño hito de piedras al borde de la ladera y próximo al quitamiedos junto a la carretera marca el inicio de la senda.

Empezamos en este punto el recorrido de la ruta, ya que la construcción de este aparcamiento dio al traste con la última parte del trazado del Camino de Vueltas Viejas que se encaminaba hacia el puerto. Su talud sepultó los últimos metros del camino tradicional con tierra y grandes rocas.

Esa senda, que en un principio no parece muy marcada, nos permite enlazar con el camino histórico unos metros más abajo.

¡Una vez alcanzado el camino tradicional nos acercamos hasta el punto donde el talud lo ha cubierto. Se aprecia una pequeña senda más abajo que quizás empalme con la subida del Camino Sotela, porque desde el aparcamiento y hasta el cruce del puerto, yo no he apreciado que haya ningún acceso desde la parte baja del talud.

Volvemos unos metros sobre nuestros pasos para retomar el camino hacia la derecha, y en ligero descenso, vamos avanzando por este, sorteando a nuestro paso pequeños pinos que han ido creciendo a lo largo del camino. En pocos minutos llegamos al trazado de la vía del tren entre el puerto de Navacerrada y el Puerto de Cotos.

En ese punto nos encontramos con una vía ya prácticamente renovada entre el puerto de Los Cotos y el túnel del puerto de Navacerrada. La renovación ha sido integral: nuevas torres de catenaria, nueva catenaria, sus contrapesos, nueva base de balasto sobre el que ya descansan las nuevas traviesas y sobre ellas las vías. Solo resta por cubrir las traviesas con más balasto.

En algunos sitios había leído que se cruzaba la vía por la traviesa 77, pero como la vía se ha renovado por completo, y se han retirado las antiguas torres de catenaria, ahora la atravesamos a la altura de la torre 84.

Cruzamos la vía, todavía en obras, y tomamos un pequeño sendero al otro lado, que se introduce en el pinar.

En algunos mapas el antiguo trazado parece que trascurre mas a la izquierda, pero por donde bajamos nosotros es un trazado cómodo. En pocos metros llegamos al tendido eléctrico que lleva el suministro del puerto de Navacerrada al puerto de Cotos. Se podría bajar por la derecha, directamente aprovechando la ancha calle de servicio de la línea de alta tensión. Esa bajada es muy abrupta e inclinada y termina en el arroyo de las Puentes situado más abajo. Nosotros optamos por seguir de frente por el camino, siguiendo un trazado con menos pendiente.

En algún tramo despejado a nuestra espalda podemos ver la Bola del Mundo y la ladera norte del arroyo Seco, por donde discurrían las antiguas pistas de arroyo Seco y Negro ya desmanteladas hace unos años. Un poco más abajo la pista se une a otra que viene por la izquierda. En ese punto, giramos a la derecha.

Unos cuantos metros más adelante, y en una curva cerrada, el antiguo Camino de Vueltas Viejas giraba a la izquierda y se lanzaba ladera abajo en sucesivas vueltas y revueltas (de ahí su nombre) hacia el fondo del valle. La senda hoy en día está muy poco marcada, por lo que nosotros optamos por seguir la pista que traemos.

Tras varias curvas, alcanzamos el arroyo de las Puentes, en el punto donde cruza la calle del tendido eléctrico que habíamos dejado más arriba. En este punto se juntan el arroyo de las Puentes y el arroyo Frío.

Si hacemos el camino a la inversa, hay que tener en cuenta que hay que atravesar el camino de servicio de la línea eléctrica junto a uno de los apoyos de ésta, para poder seguir el camino en ascenso, ya que desde el arroyo éste prácticamente no es visible.

Continuamos bajando por la ancha pista forestal, que sigue el curso del arroyo de las Puentes. Esta pista desemboca en el Camino Sotela a la altura de un cargadero de troncos, justo en el punto dónde comienza a estar asfaltado. La antigua senda conectaba con el Camino Sotela antes de cruzar el arroyo de las Puentes.

Tomamos la pista asfaltada unos 800 metros, hasta encontrar a nuestra izquierda un antiguo camino forestal que cruza el arroyo de las Pintadas. Al otro lado de este, aprovechamos un largo pino caído en la sombra para realizar la parada del ángelus.

Terminado éste, continuamos bajando por un sendero prácticamente perdido, que baja paralelo al arroyo por su margen izquierda, para tratar de quitarnos un tramo de la pista asfaltada.

Este sendero abandonado, luego se hace más ancho, y desemboca en el puente de las Pintadas, donde nos juntamos con nuestros tres compañeros que estaban realizando la ruta alternativa y nos esperaban por allí.

Una vez agrupados, tomamos la pista asfaltada que a la izquierda va al encuentro de la carretera de las Siete Revueltas. Antes de llegar a la misma, tomamos una desviación a la derecha para coger un sendero que entre helechos y bajo el pinar, nos deja en el aparcamiento del puente de la Cantina, o también llamado de los Mosquitos.

Cruzamos al otro lado de la carretera, para atravesar una pequeña portilla giratoria. Junto a ella nos encontramos los restos de lo que fue en su día la venta de los Mosquitos o de la Cantina, que hemos nombrado al comienzo de esta crónica.

Durante mucho tiempo esta venta aparecía erróneamente situada en los mapas. Concretamente la situaban en la zona donde estuvo la casa de las Postas, entre la sexta y séptima revuelta, las primeras según se viene desde La Granja, más arriba de su situación real.

Sin embargo, su ubicación correcta, es junto al puente de la cantina, enfrente de la fuente de la Canaleja o del Peñón.

Construida a finales del siglo XVIII, hasta ella llegaban los carros cargados de vino procedente de Navalcarnero y Arganda. Iban tirados por una recua de ocho mulas o bueyes que transportaban regularmente grandes cubas hasta La Granja y Segovia. En la venta, los viajeros que realizaban el trayecto Madrid-La Granja y viceversa, degustaban los almuerzos especialidad de la casa de pan y tocino. En 1851 se construyó en este lugar una casa para la Guerra Civil que estuvo en activo hasta finales de 1913. (Info CENEAM)

En las ruinas de la venta, podríamos optar por bajar por el sendero que transcurre paralelo al río Eresma hasta el área recreativa de la Boca del Asno. Sin embargo, elegimos continuar un tramo por la asfaltada carretera forestal de la Fuente de la Reina, o también conocido como camino forestal de la Casa de la Pesca.

Un poco antes de cruzar el puente de la Casa de la Pesca, donde se juntan los arroyos Minguete y del Telégrafo, giramos a la derecha por un pequeño sendero, y aprovechando unas grandes rocas, cruzamos al otro lado del arroyo del telégrafo.

Seguimos caminando por la senda que transcurre paralela al arroyo, atravesando la incorporación del arroyo de las Pamplinas, hasta alcanzar la poza de los Baños de Venus.

A lo largo de esta senda podemos ver restos del camino empedrado que bordea todo el rio Eresma desde el arroyo Minguete hasta el embalse del Pontón Alto, conocido como el Camino de las Pesquerías Reales. Se comenzó a construir en 1767, pero las pesquerías tuvieron que ser arregladas (y también ampliadas) continuamente durante casi un siglo, debido a los destrozos ocasionados por las avenidas de agua. Algunos tramos de los que podemos disfrutar hoy en día fueron rehabilitados en los años 2000 por el Centro Montes y Aserraderos de Valsaín.

Junto a la poza se encuentra su refrescante fuente situada en un lateral de ésta. Esta fuente aparece bautizada en algunos mapas como la del Batán de Vargas, o La Teja. Algunos compañeros aprovechan el agua que brota de su caño para refrescarse un poco.

Como el objetivo era comer en el área recreativa, sin perder mucho tiempo, reanudamos la marcha hacia la zona de los Vadillos. En ese punto se junta el arroyo del Telégrafo con el arroyo del Puerto del Paular o de Cotos, y toma el nombre ya de río Eresma.

Cruzamos el río Eresma por el puente de los Vadillos y vamos a seguir su curso por su ribera derecha. El camino pasa cerca de la fuente de los Vadillos, situada cerca del curso del Eresma, y un poco más adelante toca tangencialmente la carretera del puerto.

En ese punto hay un paso peatonal y un portón que impide el paso de vehículos. Aquí abandono un rato al resto de mis compañeros que se dirigen raudos hacia el área recreativa. 

Salgo a la carretera y retrocediendo unos 40 mts por el arcén izquierdo, voy a la busca de la fuente de Caño Seco, que tras varias búsquedas infructuosas conseguí ubicar entre dos carteles de curva cerca del kilómetro 16, al otro lado del quitamiedos de la carretera. Parece mentira, pero conseguí ubicarla gracias a las aplicaciones Google Earth y Street View, ya que en sus imágenes se puede apreciar el pilar de la fuente en un lateral de la carretera. Sin embargo, no existe próxima a la misma ningún rincón donde se pueda dejar el vehículo, y por eso aprovecho que esta vez paso cerca para poder acercarme y conocerla.

Efectivamente la localizo fácilmente en ese punto. Prácticamente invadida por vegetación alrededor se ubica esta fuente de piedra de cuyo caño brota abundante agua, llevando la contraria a su nombre. Después de realizar algún video y alguna foto para poder mostrársela luego a mis compañeros, deshago el camino por el arcén y por la portilla, vuelvo a retomar la senda hacia la boca del asno.

Acelero la marcha, y paso junto a la fuente del Tío Casto, que me acerco a ver, pero hoy está prácticamente desaparecida bajo la vegetación.

Antes de llegar al área recreativa, alcanzo a Jose Mari, y juntos llegamos a ella, punto final de la ruta de hoy. Algunos compañeros se habían adelantado porque tenían prisa y ya se habían marchado.

Sin embargo, el resto de nuestros compañeros ya estaban sentados en algunas mesas dando buena cuenta de los bocadillos y otras viandas. Algunos nos acercamos al quiosco para coger alguna bebida fresca para acompañar la comida y de postre también cae algún que otro helado.

Como no habíamos hecho todavía la foto de grupo hoy, aprovechamos para realizarla al lado de las mesas.

En resumen, sombreada y tranquila ruta, prácticamente toda ella en descenso, que algunos agradecieron enormemente, no pasamos calor y nos permitió conocer durante parte de la ruta un camino por el que el GMSMA no había pasado.

Por todo ello le otorgo a la ruta una calificación de 4,5 sicarias.
Carlos Revilla

miércoles, 8 de julio de 2026

Excursión 934: Bola del Mundo y la Maliciosa desde el Puerto de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,9 Km 
Desnivel [+]: 691 m 
Desnivel [--]: 691 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















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RESUMEN
No sé si es más difícil hacer los cerca de setecientos metros de desnivel de esta excursión o hacer la crónica de una excursión que se ha hecho n veces, cuando n tiende a infinito, y qué podremos decir dentro de poco cuando llevemos más de mil excursiones.

Bueno, pues una vez más que el GMSMA hace esta excursión y que deja obsoleto el magnífico recopilatorio que hizo Flor, en su crónica de la excursión 902: La Maliciosa desde el Puerto de Navacerrada, en febrero de este año.

Picoteando por los enlaces de esta crónica, a las otras excursiones que hizo el GMSMA por estos lares y al objeto de no ser cansino repitiendo lo mismo en cuanto a la toponimia y recorrido de esta excursión, que casi podríamos hacer a ciegas, me centraré en hacer una crónica totalmente parcial y personal con mis impresiones.

Para entretenerme con la crónica voy a hacerla al revés, esto es empezando por el final y acabando por el principio, muy al revés de cómo le dice el Rey de Corazones al Conejo Blanco en Alicia en el País de las Maravillas, de “empezar por el principio y parar en el final y allí pararse”.

Con lo que. en este mundo al revés de la crónica de nuestra clásica excursión. iremos contando cómo nos fue desde que nos paramos en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada una vez hecha la excursión.

Ah, primero de nada y para empezar lo que habitualmente es lo último, le doy cuatro sicarias y media. “La sentencia es primero y el juicio después”, dice la Reina De Corazones. Cuatro sicarias, porque creo que es lo mínimo para cualquier excursión que se considere clásica y media más por haber resultado muy agradable en cuanto a temperatura.

Me fui pensando lo mismo que Alicia, de que “voy a escribir un libro”, en este caso una crónica de lo que he visto, “si es que llego a casa”. Alicia después de sus disparatadas aventuras, aumentos y disminuciones de tamaño, y yo después de tanta subida y bajada por las cumbres.

Nos despedimos en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada, cantando como Conejo Blanco, aquello de “no ves, no ves, ya son más de las tres, me voy me voy me voy…

Pero como dice Gato Risón, “lo que no ha empezado no se puede terminar”, así que prosigamos con la crónica al revés, “que empezó mañana para que ayer se pueda acabar”.

Llegamos cuatro senderomagos, podemos decir que no demasiado cansados, pero desde luego notando que habíamos ascendido casi setecientos metros, pero con un alivio en medio de la ola de calor que nos encontrábamos y que hizo que fuese una excursión bastante llevadera sin mucho calor. Además, el retorno desde la Bola del Mundo lo hicimos por la pista asfaltada que baja desde las antenas.

Oye es gratificante verlo al revés porque siempre piensas en la pista que sube y se te hace cansado el solo pensarlo, pero hablando de la pista que baja, es realmente gratificante ver este recorrido de esta forma. No nos importó que fuera por asfalto, pues íbamos despreocupados del suelo y pudimos ir tranquilamente hablando, y al ser en bajada no vas con la lengua fuera sino empleándola para hablar. “Primero andar, después charlar, sería un gran placer”, dice la Morsa a Alicia.

En La Bola, tras el retorno de la Maliciosa, Jorge llegó el primero como suele ser habitual, nos paramos a comer en el vértice geodésico y haciéndole alguna foto al pobre vértice, dado que el protagonismo siempre se lo llevan las antenas y siempre se pasa de este cilindro de hormigón, casi olvidado. No pasa así en otros picos, donde todo el mundo quiere encaramarse o arrimarse al vértice para hacerse una foto. Podemos decir que es un vértice paria, eclipsado por las antenas.

El caso es que nos dieron como algo más de las dos de la tarde, en este punto tras cerca de una hora de regresar de Maliciosa y era buen momento para comer y ver lo que habíamos hecho de recorrido mirando atrás. “Comer según la ley que así lo manda el Rey”, dice el Lagartijo Bill que veríamos poco antes en la Maliciosa.

La subida a Bola desde el Collado del Piornal es lo más malicioso de ir a La Maliciosa, porque no se deja ver desde el principio, esto es cuando estas en Bola y te diriges a la Maliciosa. Si empezaras por el final, esto es desde Maliciosa y ves la súbdita que te espera al principio simplemente no empezarías. Vaya lío con esto del mundo al revés.

El caso es que en el collado del Piornal, cuando ya lo has pasado a la ida, el pluviómetro pasa el pobre desapercibido y ya hay poco interés en fotografiarle. Solo te vas fijando en lo altas que quedan las antenas y en ver por dónde vas esquivando piedras del camino.

La bajada desde la Maliciosa se hace más llevadera que la subida, eso sí hay que ir con cuidado de ver por donde pones el pie, lo que te libera de no ir mirando lo que te queda, pero pienso que las vistas son más espectaculares que en la ida. La Bola es impresionante desde su cara sur y vas viendo las Cabezas de Hierro y el Cerro Valdemartín así como el Ventisquero de la Condesa y La Pedriza al fondo. En la ida solo te vas fijando en el suelo y en los roquedos de La Maliciosa para ir atisbando los hitos del camino.

Arriba en la Maliciosa, aprovechamos para tirarnos las fotos junto a este sí, demandado vértice símbolo de coronar la cumbre. Allí nos encontramos con la Cabra Agustina y el Lagartijo Bill, la primera encantada de recibir visitas y el lagartijo de una pata amputado, esperando recibir algo nuestro. Allí nos cantaron aquello de “Feliz No cumpleaños, a tú, te doy”, porque aunque siempre suele ser el cumpleaños de alguien del GMSMA, es esta ocasión con solo cuatro que llegamos ya hubiera sido mala suerte el tener que zamparnos una bolsa de bombones nosotros solos, así que preferimos celebrar un “no cumpleaños”.

No recuerdo la primera vez que subí a la Maliciosa, pero sí que creo que experimenté una satisfacción similar a la que describe Antolín en la primera subida del GMSMA a esta cumbre en mayo del 2012 en la excursión 094: Puerto Navacerrada - Maliciosa - Sierra de los Porrones. Curiosamente este año ha sido también la primera vez que al menos suben hasta La Bola del Mundo, en su estreno montañero con el grupo las mascotas de Sol; primero Cristal y luego Mori. Cristal en la excursión anteriormente mencionada de febrero de este año que, tras su fuga de los humanos por Cantabria, ha sido ahora reemplazada por Mori, con un comportamiento cariñoso muy distinto al de Cristal. Mori es un amor, que deseamos le dé muchas alegrías a Sol.

De todas formas, hemos subido ya tantas veces a Maliciosa, que ni mi mala memoria me permite volver a experimentar ese asombro y gozo por culminar la ascensión. No sé si por eso en esta excursión hubo tal cantidad de estrellas fugaces que aparte de sus motivaciones para irse pronto tampoco tuviesen la expectativa de gozar con la conquista de esta cumbre.

Siguiendo con la crónica al revés, ascendimos a Maliciosa desde el Collado del Piornal por una senda pedregosa, ayudados por hitos que van marcando el camino zigzagueante.

Eso si, no se esperen encontrar el más mínimo cartel orientativo por parte de los gestores del Parque Nacional, pero tampoco hay problema de perderse o de no ir por el mejor camino de ascensión en ausencia de nieve.

El caso es que uno se va acostumbrando a sortear piedras sueltas y cuando dejas de descender desde Bola llegas al famoso pluviómetro del Collado del Piornal, que está en estado de gestión conservacionista de no hacer nada con él y el pobre está hecho una herrumbre.

Digo yo que, aunque la naturaleza ha hecho lo suyo oxidando el hierro si se restaurase y se pusiera algún cartelito con su glorioso pasado de servicio, un banquito y un poco cuidado su entorno, pues quizás diera para estar un ratito más allí, disfrutando de las bonitas vistas antes de acometer la subida.

El camino desde Bola, “depende de donde quieras ir, si no sabes dónde quieres ir cualquier camino es válido, no importa el camino que escojas” le dice Gato Risón a Alicia.

En este caso, las estrellas fugaces que sí tenían claro que querían volver ya a casa, optaron por volver por las Guarramillas, visitando a la Virgen de las Nieves y cuatro de los once que teníamos menos prisa apuntamos a la Maliciosa, pero sin ir directamente hacia ella.

El camino de descenso desde Bola arranca un poco a la izquierda en dirección SE, no como pareciera natural en dirección directa a la Maliciosa. sino un poco más escorado a la izquierda, por una senda que podríamos decir cómoda solo porque es en bajada, pero bastante incómoda por la cantidad de piedras sueltas que hay que ir pisando con cuidado de no torcerse un tobillo.

Algunas veces pienso que no estaría mal dejar estos senderos expeditos para los caminantes por los gestores del PN o a poco que los que pasamos tantas veces por ahí quitásemos a modo de contribución algunas piedras, conseguiríamos hacer un recorrido más amigable y que no desalentara su recorrido. Quizás los puristas conservacionistas de la naturaleza estén ya pensando en enviarme a la hoguera por este comentario, pero así veo que están gestionados los caminos en otros países y desde luego mucho más limpios, mejor señalizados y en suma mejor gestionados que lo que veo por aquí.

Cuando uno está en Bola del Mundo y mira a la Maliciosa, ahí abajo, elevándose en la vista por debajo de donde estás, parece algo chupado digno de ocupar las próximas dos horas en ida y vuelta antes de comer.

Es especial en temporada estival donde no hay dificultades añadidas como pudieran ser las de nieve o hielo en invierno, parece pan comido, el ir a la Maliciosa. Pero encierra una trampa que es lo que no se ve, la empinada cuesta desde el Collado del Piornal a Bola en el regreso.

Así que si te lo sabes y has mirado alguna vez, la Bola desde la Maliciosa, ves lo que tienes que ascender, quizás se te quiten las ganas de ir y volver cuando estás en Bola. Y aquello de ir y volver a Maliciosa desde Bola quizás ya no parezca tan sencillo.

El caso es que por los motivos que fueran solo cuatro senderomagos de los once que arrancamos la excursión proseguimos con el plan previsto de ir y volver a la Maliciosa desde la Bola.

Hicimos el Ángelus contemplando por un lado la Maliciosa y por otro el edificio que parece estar igualmente en estado de gestión “No Gestión”. Aunque vimos un par de operarios trabajando en los soportes de los cohetes espaciales a rayas rojas y blancas, que si no fuera porque están en horizontal, cualquiera diría que se trata de algún preparativo de propaganda interestelar de algún seguidor colchonero. Nunca dejes de creer y que no te cuenten historias de que se trata de antenas de un repetidor de televisión en desuso.

Allí mismo hicimos la foto de grupo, repetida varias veces por Jorge y por un voluntario ajeno al grupo, una vez Antonio, Sol y Mori, se unieron a nosotros.

Anteriormente estuvimos en el Indicador de Montañas, unos repasando si se les había olvidado alguna, otros descubriendo el nombre de la que no identificaban a lo lejos.

Todo esto después de que acabáramos la ascensión desde el Puerto de Navacerrada y estando Javier esperándonos arriba, fuésemos llegando a cuentagotas los demás y fuésemos a este indicador a hacer tiempo de espera para que nos alcanzaran los más rezagados.

El camino de subida que hicimos asciende por la cara norte de Bola y la única dificultad aparte de la propia de la subida, es no despistarse al comienzo y girar inmediatamente a la izquierda pasado el primer edificio según se sube hacia el telesilla.

Luego vas subiendo poco a poco, pasando por una fuente que sirve de refresco y poco más adelante hay que tomar una desviación hacia la derecha y hacia arriba en zigzag porque si sigues de frente te vas hacia Cotos por la Loma del Noruego.

Lo anterior a esto fue el encuentro en el aparcamiento del puerto de Navacerrada con risas sobre la advertencia de Antonio de que tendríamos fresquito en la cumbre en medio de la ola de calor. La verdad es que no hizo falta abrigo, pero tampoco pasamos calor.

Hubo pinturas de la bandera de España en la cara, con ceras que nos trajeron Carmen y Alejandro tras celebrar la victoria de España ante Portugal en octavos en los Mundiales de Futbol de EEUU.

Y como dicen los gemelos Tweedledee y Tweedledum, “Adiós es lo último porque lo primero es un apretón de manos”. Apretón de manos que nos dimos al encontrarnos otro miércoles más.

Y colorín colorado, esta crónica ha acabado o mejor dicho por aquí ha empezado. o terminado según se quiera ver.
César R. Bachiller