miércoles, 3 de julio de 2024

Excursión 787: Cuerda de las Cabrillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de Navacerrada
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 11,9 Km 
Desnivel [+]: 595 m 
Desnivel [--]: 595 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 20

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
Llevaba tiempo sin caminar con el GMSMA y en esta ocasión lo pude hacer, no sé si elegí el mejor día, visto cómo transcurrió la ruta, bastante exigente y con el factor calor en contra.

Una vez reunidos en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada, iniciamos la ruta, que más bien me pareció dos, una montañera, aérea y exigente por la cresta de las Cabrillas y la otra de vuelta, mucho más apacible y sombreada siguiendo el Camino del Calvario.

Comenzamos a subir la senda que deja las pistas de esquí del Puerto de Navacerrada a la izquierda y alcanza el collado con excelentes vistas del Valle de la Barranca, la Bola del Mundo y la Maliciosa. Nos recreamos con las panorámicas, en el que es el inicio de las crestas puntiagudas de la Cuerda de las Cabrillas, todo un rosario de riscos cercanos a los dos mil metros de altura, que se erigen al sur del puerto de Navacerrada y corren paralelos a la sierra de la Maliciosa, la que nos queda a la derecha cuando subimos al puerto de Navacerrada por la carretera.

La idea era sortear todos los riscos que se encuentran en la espina dorsal, nunca mejor dicho, de la cuerda, tarea no sencilla porque cruzar algunos de ellos no es fácil.

La cuerda se puede bordear siguiendo la apacible senda de la Tubería que corre paralela a ella, en la vertiente del Valle de la Barranca. Sin duda es la mejor alternativa si no se cuenta con el tiempo adecuado o suficiente capacidad de sufrimiento.

Nosotros, ávidos de aventura nos atrevimos a seguir el rectilíneo trazado que pasa por cada una de las cumbres. El resultado final ganó en vistas y diversión, lo primero porque desde lo alto de cada risco pudimos disfrutar de la incomparable visión de la Bola del Mundo, La Maliciosa, el Valle de la Barranca, Navacerrada, mirando al este, y de Cercedilla, el Valle de la Fuenfría, el de Navalmedio, La Peñota, Peña el Águila y Siete Picos mirando al oeste. Y lo segundo porque trepar y destrepar riscos es más apasionante que andar por cómodo camino, aunque eso sí, más arriesgado y exigente.

Así que, una vez en la cuerda, superamos, a modo de aperitivo, el Risco de Emburriaderos, que con sus 1959 metros es el más alto de todos, aunque no el más escarpado ni complicado, aunque tiene una bajada "graciosa".

Desde los riscos no faltaron las fotos inmortalizando el momento. Al llegar al Collado de Emburriaderos (1.847 m), nos reagrupamos, tomamos el aperitivo de media mañana y nos hicimos la foto de grupo.

Dos de los compañeros, que tenían prisa se volvieron hacia el Puerto, siguiendo la senda de la Tubería, nosotros continuamos de nuevo haciendo el cabra por los riscos de la cresta.

Alcanzamos Peña Horcón, donde algunos envalentonados le hincaron el diente a sus desafiantes riscos, un hueso, más difícil de roer que el anterior, compuesta en realidad por varios riscos, el de mayor altura de 1.879 metros, que pusieron a prueba sus dotes de sortear piedras y más piedras, aunque desde ellas, hay que confesarlo, obtuvieron las mejores panorámicas, compensación suficiente para tanto trepe y destrepe granítico bajo un sol implacable.

El resto del grupo, más sensato, preferimos bordear la imponente mole, siguiendo una vereda no exenta de rocas y cierta dificultad, pero mucho más asequible que la cresta.

Con el grupo muy disgregado, remontamos la última ladera de Peña Horcón, pasamos junto a una pequeña cueva y, apurando las fuerzas, alcanzamos la Portilla del Árbol Caído, un colladito que anuncia la cercanía de la roma Peña Pintada (1.858 m), donde nos agrupamos bajo los primeros pinos que tocábamos en el día.

A falta de tres compañeros, más rezagados, iniciamos la bajada al Mirador de las Canchas (1.765 m), palco de lujo para contemplar La Maliciosa, donde a la sombra de dos impresionantes pinos paramos a dar cuenta de los bocadillos.

Tras el descanso, sin que los tres compañeros nos alcanzasen, tuvimos que iniciar el descenso hacia El Ventorrillo. Lo hicimos esta vez siguiendo una senda que sale enseguida, a la derecha de la pista, por la que nunca el GMSMA había ido.

Entre un frondoso pinar alfombrado de helechos, llegamos a la fuente de Piornolón, construida en piedra y de la que manaba apenas un hilo de agua, que no obstante algunos se apresuraron a aprovechar para llenar las cantimploras, porque el extenuante calor había vaciado las existencias de agua considerablemente.

La senda no es muy ancha, pero cómoda de seguir, en continuo descenso, más pronunciado al final, y discurre entre pinos y frondosos helechos.

Tras una curva a la izquierda, alcanzamos la pista que conduce a la explanada donde hasta el año 1994 estaba situado un lugar de leyenda: el Real Sanatorio de Guadarrama, más conocido como 'Walpurgis', desde que en sus ruinas se rodara la película La noche de Walpurgis (1971).

Hoy solo queda unos carteles y lo que debió ser el brocal de un pozo, que vimos de lejos.

Dejamos la pista y continuamos por un sendero que, al poco, desciende hasta encontrar una nueva pista. Fue aquí donde una piña hizo resbalar a una compañera, rodando cuesta abajo, esperemos que el golpe en la rodilla no sea nada y pronto esté recuperada.

Por una senda en la que los helechos casi nos tapaban el camino, llegamos a una zona de chalets construidos hace muchos años, al parecer por iniciativa de componentes del Club Alpino. Este lugar y El Ventorrillo están íntimamente unido al inicio del esquí en España. Aquí más información.

Una fuente frente a unos de los chalets no ofreció mucha confianza para beber en ella. Continuamos desviándonos, a los pocos metros, a la izquierda, por una senda que va dar a un portón que da acceso a la carretera del puerto, justo un poco por encima de las instalaciones invernales del Ventorrillo, donde hay un monolito de granito erigido a la memoria de Manuel González de Amezúa el primer presidente del Club Alpino Español y pionero del esquí en España.

Aquí se quedaron los tres compañeros más rezagados, hasta que los más adelantados vinieron a buscarlos al terminar la ruta.

Por la amplia pista que nace allí mismo, pusimos rumbo al Valle de Navalmedio, descendiendo muy suavemente entre grandes pinos bermejos. Enseguida alcanzamos la fuente de los Helechos, situada a la izquierda de la pista y muy cercana a ella. Tenía un buen caño de agua y muy fresquita que, esta vez sí, ayudó a mitigar la sed y rellenar sufrientemente las cantimploras.

Cruzamos el Regajo de los Baldíos para, dejando continuar por el Camino del Calvario, dejando la pista que conduce al Pino de la Cadena a nuestra izquierda.

El Camino del Calvario hizo honor a su nombre, porque tiene una constante pendiente que no da tregua al descanso, solo mitigado por la frescura del arroyo de la Fraguilla, que aunque con poca agua, es suficiente para que su entorno, cargado de helechos, permanezca muy verde.

Al llegar a la Pradera de la Vaqueriza nos dimos un respiro para reagruparnos, mientras algunos fueron a buscar una fuente que queda cerca del camino, que alimenta al parecer un depósito de agua que hay un poco más abajo.

A falta de unos metros para llegar a la estación del puerto de Navacerrada, el camino gira a la izquierda, cruza el Regajo del Puerto, para al poco llegar a los edificios de la estación.

Pasamos junto a la Ermita-Refugio de la Virgen de las Nieves y, muy desperdigados, acometimos el último tramo hasta el puerto.

Conectamos con el Sendero Arias, giramos a la izquierda, bordeamos las ruinas de la que fue casa de la familia Ochoa, y alcanzamos el puerto de Navacerrada, justo al lado del monumento de homenaje al montañero.

En la terraza del bar Venta Arias nos tomamos las cervezas de fin de ruta, dando así por finalizada esta magnífica excursión 2x1, llena de contrastes, entretenida y con impresionantes vistas que puntúo con 4 sicarias..
Enrique Agudo