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miércoles, 9 de octubre de 2024

Excursión 808: Pasarela de la Presa de Relleu. Alicante

FICHA TÉCNICA
Inicio: Relleu. Alicante
Final: Relleu. Alicante
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 5 Km 
Desnivel [+]: 139 m 
Desnivel [--]: 139 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 32

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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RESUMEN
Para la última excursión del GMSMA en esta salida a Alicante tenía que elegir una ruta corta, que facilitase el regreso a tiempo a Madrid, y que tuviese suficientes alicientes como para dejar un buen recuerdo, y ésta, para mostrarles la pasarela de la presa de Relleu y su impresionante desfiladero, conocido como el pequeño "Caminito del Rey de Alicante", me pareció la más adecuada.

Este tranquilo pueblo de Relleu es de origen musulmán, está situado en el interior de la comarca de la Marina Baja, de tradición agrícola y escasa población.

Se ha dado a conocer por la pasarela de su pantano, construido sobre el lecho del río Amadorio.

La presa del hasta hace poco solitario embalse se sitúa a la entrada de un angosto y espectacular desfiladero, conocido como L’Estret del Pantà (el estrecho del pantano), por el que en enero de 2022 se construyó la famosa pasarela, su mayor atracción turística actualmente.

Si no hay prisa, que no es nuestro caso, se puede iniciar la ruta en el mismo pueblo, recorriendo en ese caso, unos 12 km. La otra opción, que es la que seguimos, es salir de un aparcamiento a poco menos de 2 km de la entrada a la pasarela.

Relleu, en valenciano significa "relieve", debe su nombre a la accidentada orografía que conforma su término municipal.

Antes de echar a andar nos hicimos la foto de grupo porque luego todo iban a ser prisa por salir hacia Madrid. Por la carretera caminamos unos metros hasta cruzar el río Amadorio por un puente, desviándonos enseguida a la izquierda, para seguir junto a su seco lecho unos metros por una pista de tierra.

Pasada una primera zona de pinos y arbustos, entramos en el típico secarral calizo que tanto abunda en la mitad sur de Alicante.

El día está despejado y la temperatura invita a caminar relajadamente mientras se charla. Pasado el primer kilómetro de la ruta, llegamos a un promontorio sobre el lecho del Barranco de la Cova, uno de los cauces que tributan sus aguas al pantano de Relleu.

Desde la escarpada ladera, se tienen unas magníficas vistas del barranco, y también de las montañas circundantes, una de ellas Aitana, en donde estuvimos hace unos días, que a lo lejos dejaba ver su característica antena de esfera blanca.

Bordeando lo que sería la lámina de agua del embalse, llegamos a lo que queda de la Casa del Guarda. En la actualidad, el lecho del embalse está parcialmente colmatado de sedimentos y permanece seco la mayor parte del tiempo, salvo en época de lluvias abundantes.

Esta presa fue construida para abastecer de agua a los habitantes y tierras de Villajoyosa, ya que, debido a las continuas sequias, propias del clima mediterráneo, les habían llevado a abandonar sus cultivos por falta de agua.

Sus quejas a Felipe IV surtieron efecto y aprobó la construcción de esta presa en 1653, que tras varios litigios fue proyectada por Cristóbal Antonelli en 1607 y terminada de construir en 1689, lo que la hace, al igual que la de Tibi o de Elche, de las más antiguas de Europa.

Durante los siglos XVIII y XIX se realizaron obras de ampliación de la presa. En 1777 y 1877 se recreció el muro.

Tiene una altura de 32 metros (originalmente eran 28) y una longitud de 30 metros. Se considera uno de los más estrechos y altos de su época, gracias a aplicar técnicas novedosas, con una construcción en forma de arco-bóveda que traslada el empuje del agua a las paredes del barranco.

La construcción en 1957 del embalse de Amadorio, aguas abajo de ésta, llevó al abandono al antiguo y condenó al olvido a esta magnífica obra de ingeniería hidráulica, situada en un entorno natural de gran belleza y valor ambiental.

Enseguida llegamos a la vertical de la presa, punto donde comienza la vertiginosa pasarela. Una caseta de madera hace de puesto de control, habilitada para regular el acceso, debido a la gran afluencia de público. Allí entregan un casco, que a la salida hay que devolver.

Tras el pago de la tasa de entrada, comenzamos la aventura, primero cruzando un puente de madera que da acceso a una plataforma cuadrada en forma de mirador del cañón, por el que discurre el resto de la pasarela.

Está construida con tablones de madera, apoyados en voladizo en la pared del desfiladero, que tiene, en su primera fase, unos 220 metros de longitud y 60 de altura, al final de los cuales se halla un mirador con suelo de cristal.

A primeros del año 2024 se inauguró la primera ampliación de la pasarela, que ganó 150 metros más, alcanzando un total de unos 370 metros.

Tal como se informa
aquí, están previstas dos ampliaciones más, la primera para construir otro mirador de cristal al final del trazado actual, (aquí mas información) y otra para convertirlo en uno de los senderos en pasarela más largo de Europa, haciéndolo circular, lo que alargaría su atractivo y solucionaría el problema actual de tener que ir y volver por el mismo recorrido, lo que crea atascos, esperas y comprometidas situaciones en algunos casos.

La pasarela en sí, aunque muy aérea, no conlleva ninguna dificultad y no hace falta equiparse con material de seguridad por no tratarse de una vía ferrata.

La parte más vertical es el tramo final, antes del mirador de cristal, y el que más impone, tanto es así que algunos no llegan hasta él por miedo, ni que decir tiene que no es apta para personal con vértigo. En nuestro caso, dos participantes lo pasaron mal, solo hay que ver sus caras en las fotos.

Ni que decir tiene que no todos se atrevieron a posar sobre el mirador de cristal por sus imponentes vistas hacia el fondo del barranco.

Superado este punto, continuamos por la ampliación realizada, que ya no es recta, si no una sucesión de escaleras que bajan hasta los 30 metros sobre el lecho del río y que proporciona excelentes vistas hacia el primer tramo.

Tras las innumerables fotos, de regreso paramos a tomarnos el tentempié de media mañana junto a las dos mesas de madera que hay bajo la caseta de control.

Después volvimos por el mismo camino hasta la intersección que nos lleva por la otra parte de la ruta circular, pasando junto a un pino monumental.

Un poco más adelante, nos encontramos, a la derecha, los restos de un horno de cal, utilizada en la fabricación de morteros para la construcción de viviendas, muros o para el enlucido de las paredes de las casas, siguiendo la tradición introducida en la península por los romanos.

Éste y otros cercanos, se utilizaron para la fabricación de la cal que mezclada con el relleno de mampostería sirvió para la construcción del muro de la presa de Relleu.

Al llegar a un cruce de caminos, seguimos el de la derecha, una pista de tierra blanca en cuesta, que con el calor que ya hacia, nos obligó a un respiro a la sombra de unos pinos.

Al final de la subida, conectamos con la carretera, que en cómoda bajada nos llevó al aparcamiento donde habíamos dejado los coches, donde nos despedimos del grupo, deseándoles un buen regreso y el firme deseo que esta estancia por tierras alicantinas haya sido de su agrado, al menos Vicky, nuestros amigos de aquí y yo hemos puesto mucho cariño en intentar conseguirlo.

Los que no viajábamos a Madrid, nos fuimos a recorrer los bonitos rincones del pueblo, que aparte de su iglesia, posee una ermita, torres y los restos de un castillo con excelentes vistas, declarados Bien de Interés Cultural. Terminamos la jornada comiendo en el restaurante El Balcón de Relleu.

En resumen, una excursión estupenda, con el aliciente de conocer la impresionante pasarela sobre el desfiladero de la presa y a la que califico con un 4, porque se nos hizo corta.
Paco Nieto


lunes, 7 de octubre de 2024

Excursión 806: Paseo ecológico de Calpe-Benissa y Peñón de Ifach. Alicante

FICHA TÉCNICA
Inicio: Calpe. Alicante
Final: Calpe. Alicante
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,8 Km 
Desnivel [+]: 338 m 
Desnivel [--]: 338 m
Tipo: Circular
Dificultad: Moderada
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 34

MAPAS 
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RESUMEN
Hoy volvemos a la costa, para disfrutar de su brisa mientras caminamos en una ruta que en realidad son dos, una de paseo por playas y calas, siguiendo un sendero ecológico, y otra más montañera de subida al Peñón de Ifach.

La primera parte me la sugirió en su día Marcos H, que la conocía porque tiene apartamento en Calpe y la realicé para conocerla no hace mucho. Coronar el Peñón lo había hecho hace ocho años y, ya entonces, me pareció una estupenda experiencia.

Y para dar a conocer esta variada ruta, quedamos en el aparcamiento de tierra que hay junto a las salina de Calpe.

Nos acompaña por primera vez Javier, otro amigo de Senderismo con Buen Rollo, mi grupo de Alicante, que curiosamente, ¡cosas de la vida!, conoce a Ara de las rutas que también le gusta hacer los fines de semana por Madrid.

Iniciamos la marcha acercándonos a la Playa de la Fossa, desde la que impacta la panorámica del Peñón emergiendo literalmente del mar. El día estaba nublado y una densa niebla cubría la parte superior del enorme peñasco, que fue diluyéndose a lo largo de la mañana.

Al final de la playa, con una estratégica orientación hacia el Peñón, se encuentra un mirador con las letras en grande de Calpe y un corazón, que aprovechamos para hacernos un montón de fotos, incluida la de grupo.

El paseo continúa bordeando el Parque de Calalga y su pedregosa playa. Al final de ella comienza el Sendero Ecológico de Calpe, con unas bonitas vistas al mar y al siempre presente Peñón de Ifach, además de una valiosa diversidad de flora y fauna junto la belleza del Mediterráneo.

Siempre próximos al mar, caminamos por un pequeño carril de tierra, protegido por barandillas de madera. La ruta no tiene prácticamente desnivel aunque hay varias subidas y bajadas por escaleras.

Pasamos por la Cala del Mallorquí, rodeada de urbanizaciones que casi se caen al mar. Un poco más adelante, alcanzamos el Club Náutico y Cala de Les Bassetes, linde del término municipal de Benissa.

Tiene un atractivo espigón y una encantadora piscina natural con escalera y el Peñón de fondo a modo de postal.

Una preciosidad de rincón que invita a pasar allí el día y comer en su restaurante Coral Beach. Pero ese no era hoy nuestro plan, así es que tras un café, que tomaron algunos, continuamos el recorrido ecológico, ahora por el término municipal de Benissa.

El sendero coge altura y bordea, a vista de pájaro, el pequeño puerto deportivo de Les Bassetes, recorriendo una zona arbolada en la que se agradece la sombra de los pinos.

Junto a la Oficina de Turismo de Benissa, en cómodas y sombreadas mesas de madera, nos tomamos el aperitivo de media mañana. Unos paneles interpretativos ayudan a conocer la historia de Benissa, su fauna y su flora mientras disfrutamos de sus maravillosas vistas.

Desde allí descendimos a la Cala de la Fustera, terminando el recorrido al llegar a la Cala de Els Pinets, ya que desde allí comienza la parte un poco más agreste y sin acondicionar del paseo.

Desde tan privilegiado mirador contemplamos cómo la nube se había ya casi desprendido del Peñón. Hacia el noreste, bonitas vistas de Cap Blanc y Punta de Moraira o Cap d´Or y más lejos aún, el Cabo de la Nao.

Dimos la vuelta y al llegar de nuevo a la Cala de la Fustera, algunos no pudimos resistirnos a darnos un bañito en sus azules aguas, mientras otros también se mojaban, pero por dentro, en el bar Mandala Beach, que está junto a ella.

Más fresquitos, desandamos el Sendero Ecológico hasta alcanzar de nuevo la Playa de la Fossa. En su inicio, nos agrupamos para comenzar la segunda parte de la ruta, ascender a todo un símbolo de la Costa Blanca, el Peñón de Ifach.

Fue declarado Parque Natural por la Generalidad Valenciana en 1987. Pertenece al Sistema Prebético, que empieza en la Sierra de Cazorla y termina en el Peñón. En el 2015, se amplió el límite de protección de 45 a 53,3 hectáreas.
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Esta enorme mole calcárea, creada por millones de toneladas de conchas y caparazones, desciende de manera abrupta hacia el mar y está unida al continente por un istmo detrítico.

Debido a sus características físicas, es un vértice geodésico de tercer orden, que fue utilizado en su momento para la triangulación de España.

Algunos prefirieron ver tan imponente mole desde el puerto, comiendo una paella en uno de los muchos restaurantes que allí hay. 

Un buen plan, menos exigente y más cómodo, aunque se quedaron sin disfrutar de las maravillosas panorámicas que desde su vértice geodésico se tienen.

Nada más comenzar el ascenso, nos encontramos un mirador junto a las ruinas de un yacimiento arqueológico con restos de la Pobla de Ifach, un poblado medieval que se levantó a finales del siglo XIII -1298- bajo el mandato de Roger de Llúria, Almirante de la Corona de Aragón, que fue destruido parcialmente en el año 1359 en pleno conflicto castellano-aragonés y abandonado sobre el año 1400. Más  información en este estupendo vídeo.

Presenta un recinto amurallado con más de 800 m. lineales de muralla, siendo el área norte la que se encuentra en mejor estado, con más de 250 m. de perímetro conservado y con once torres que se encuentran unidas por un adarve o camino de ronda que permitía recorrer todo el perímetro amurallado.

La mejor conservada es la torre campanario, que conserva 10 metros de altura.

Desde aquí tenemos unas estupendas vistas de la playa de la Fossa, al norte. Proseguimos, y al alcanzar unas mesas de madera con fuente junto al Centro de Visitantes, algunos paramos a tomarnos los bocadillos antes de continuar el ascenso.

Repuestas las fuerzas, pasamos por el torniquete donde se controla el acceso, que no puede exceder de 300 diarios, aunque es gratuito, previa reserva en este enlace.

A unos pocos metros más arriba, otro mirador nos ofrece unas extensas panorámicas de las playas de poniente, donde se encuentra el puerto y los restaurantes.

Tras numerosas zetas que minimizan la pendiente de subida, con inmejorables vistas del Mediterráneo, llegamos al túnel, de unos 45 metros, que comunica las vertientes norte y sur del Peñón. Fue excavado en la piedra en 1918 por uno de los propietarios privados que tuvo el Peñón de Ifach, Vicente Paris Morlá, quien también acondicionó los caminos actuales.

Tiene cuerdas a uno y otro lado del túnel, ya que el piso es bastante irregular y además, debido al continuo paso de visitantes, se encuentra bastante resbaladizo, sobre todo cuando llueve y el agua se filtra por sus paredes.

A partir de este punto, el camino se complica, pasando a ser un estrecho sendero que remonta la escarpada vertiente.

Es en esta zona es donde las gaviotas se han convertido en dueñas y señoras del Peñón. El graznido que producen sobrevolando nuestras cabezas es ensordecedor.

No teniendo depredadores en el lugar, las rocas está infestada de estas aves que, sobre todo en los meses de primavera, se encuentran criando, por lo que se vuelven muy agresivas.

Desde aquí es necesario ascender con mucho cuidado, por lo resbaladizo de la roca y la pendiente, lo que ha a obligado a dotar de cuerdas y cadenas donde agarrarse, en los tramos más peligrosos, aún así no es raro que haya accidentes, sobre todo torceduras o esguinces, aunque en algunas ocasiones llegan a ser caídas de trágicas consecuencias.

A mitad de la subida, nos desviamos hacia el Mirador de los Carabineros, un espolón de estupendas vistas hacia la punta este del peñasco. Era un antiguo punto de vigilancia de este Cuerpo encargado de combatir el contrabando.

Tiene una pequeña explanada de pocos metros donde aún se aprecian algunas de las paredes y cimientos de lo que conformarían una pequeña caseta para guarecerse de las inclemencias del tiempo en tan inhóspito lugar.

De vuelta, retomada la senda, seguimos por el sendero de la izquierda de la bifurcación, para subir el último tramo, el más empinado, acompañados del incesante vuelo de gaviotas que anidan en los recovecos de las rocas.

Desde los 327 metros de su vértice geodésico se tienen una inmejorables panorámicas de 360 grados, en las que, en días claros es posible divisar la isla de Formentera, Ibiza y el cabo de Santa Pola. No era nuestro caso, porque estábamos rodeados de un mar de nubes.

Tras las fotos de rigor, muy desperdigados, iniciamos el descenso, aún más exigente si cabe.

En el primer mirador nos encontramos una pareja que había subido con cuerdas por la pared vertical que desde allí se tiene. Solo pensarlo me da algo de envidia sana, pero también cierto pánico.

Con calma, alcanzamos de nuevo el túnel y de allí la zona de las mesas donde paramos, en la que estaban esperando los más avezados.

Todos juntos, continuamos el descenso hacia la zona del puerto marítimo y de allí a la salina, junto a la que habíamos dejado los coches, dando así por terminada esta ruta con dos ambientes a la que le otorgo un 5. De vuelta, algunos pararon en Benidorm, recorriendo algunos de sus rincones más emblemáticos.
Paco Nieto

domingo, 6 de octubre de 2024

Excursión 805: Sierra de Aitana desde la Font del Partagat. Alicante

FICHA TÉCNICA
Inicio: Font del Partagat. Benifato 
Final: Font del Partagat. Benifato 
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11 Km 
Desnivel [+]: 668 m 
Desnivel [--]: 668 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Para la tercera ruta del GMSMA por Alicante, abandonamos la costa para ascender a la Sierra de Aitana, una de las más característica de la provincia, por ser la de mayor altura, además de albergar diferentes ecosistemas de gran valor ambiental, protegidos por microrreservas de flora, así como la figura europea LIC (Lugar de Interés Comunitario) y ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), dentro de la Red Natura 2000.

Respecto a la ruta anterior, quizás por ser ésta más exigente, se había producido alguna baja, a cambio nos acompañan por primera vez Tomás y Regina, compañeros de Senderismo con Buen Rollo, mi grupo de Alicante.

La larga carretera que lleva al punto de inicio pasa  por las estrechas calles del pueblo de Benifato,  y por una sinuosa pista asfaltada alcanza la Font del Partagat, enclavada en un área recreativa con mesas redondas, bancos de piedra, zona de barbacoas, un pequeño grupo de casas y una ermita, al abrigo de grandes árboles

Debe su nombre a una fuente de tres caños que mana agua pura y cristalina proveniente de la cara norte de la Sierra de Aitana, en el Valle de Guadalest, comarca de la Marina Baja. Propiciada por la acumulación caótica de cascotes de diferentes tamaños que permiten el drenaje del agua de lluvia entre sus vacíos, formando acuíferos que se abren paso con la ayuda de la pendiente.

Este lugar está considerado como la “puerta de entrada” principal a la Sierra de Aitana y desde él se pueden realizar varias rutas de senderismo que se adentran en este sorprendente macizo montañoso, techo de Alicante.

Reunidos todos, iniciamos la ruta ascendiendo por la pista forestal que sale a la izquierda del área recreativa, entre bancales de almendros. Hacía algo de fresco y el cielo está un poco nublado.

Pronto llegamos a una bifurcación, en la que seguimos el camino de la derecha, en dirección suroeste; el otro es el que utilizaremos para el regreso. Un poste de señalización nos indica PR-CV21, Port de Tudons 10,7 Km, que aunque no es nuestro destino, sí va en la dirección por donde debemos continuar.

La vereda, señalizada como "Sender Botanic Passet de la Rabosa", no es muy ancha, pero cómoda de seguir, con bonitas vistas del valle y de los cortados de la Sierra de Aitana, entre bancales de almendros. Varios carteles informan de la extraordinaria geología, flora y fauna de este lugar.

Con la subida y el aumento de temperatura, nos sobra ropa y vamos parando a discreción para quitarnos alguna prenda y, de paso, beber agua.

Al poco llegamos a otra bifurcación, en la que de nuevo tenemos que seguir por la derecha, ya que el otro camino sube a la Font de la Teula y preferimos no desviarnos.

Un poco más adelante, hacia el oeste, pasamos por encima de la Font del Anouer, donde nos hicimos la foto de grupo. Un poco más adelante, alcanzamos el Pou de Neu, o lo que queda de lo que fue un pozo de nieve de grandes dimensiones, tenía unos 15 m de diámetro y 12 metros de profundidad, con una capacidad de unos 1800 m³ y carente de muro de coronación. Ahora está totalmente abandonado, una pena.

Los antiguos pozos de nieve de Aitana son uno de sus elementos más destacados de la zona, testigos del comercio del frío en siglos pasados, siendo el origen de muchos caminos de herradura que hoy en día se usan en las rutas de senderismo por esta zona.

A su lado, se encuentra la curiosa Font de Forata, formada por cinco pilones por los que va saltando el agua en cascada. Es la fuente más alta de la provincia de Alicante, está a casi 1400 metros de altura.

En este cruce de caminos, continuamos ladera arriba por el estrecho sendero que, en dirección sureste, asciende, entre matorral bajo.

A nuestra vista, tenemos los altos acantilados a la derecha, y en su cima la Base Militar, de la que se divisa su peculiar y enorme balón blanco de una de sus antenas que controlan el espacio aéreo del Mediterráneo occidental.

Con el cielo cada vez con menos nubes y al abrigo de los altos riscos de Aitana, divisamos de frente el espectacular Arc, un agujero redondo en la piedra, que parece estar hecho con compás.

Ascendemos con los agradables aromas del tomillo blanco, la sanguina o cornejo y el cojín de pastor, o pierno azul. Algunas plantas rupícolas, que recen sobre las rocas, como la corona de rey, son testimonio de épocas pasadas en las que el clima era mucho más frío, permitiendo la proliferación de estas especies, no muy habituales por Madrid.

La senda poco a poco se va acercando al acantilado, al que llega finalmente justo donde una pedrera muy vertical parece impedir seguir avanzando. De hecho, algunos se dieron la vuelta al toparse con la imponente y pedregosa pared.

Con mucho cuidado y superando algún que otro escalón con pequeñas trepadas, alcanzamos el famoso Passset de la Rabosa (Paso de la Zorra), una cerrada abertura en la roca que nos permite cambiar de vertiente.

Es un paso técnico que exige superar una zona de caos de rocas, una pequeña trepada y un paso estrecho por una fisura entre peñascos.

Al otro lado, nos sorprende una profunda sima por la que aparentemente hay que descender, pero, antes al contrario, se gira a la izquierda, siguiendo las marcas amarillas y blancas, se remonta una roca y, en un par de metros, alcanzamos la altiplanicie.

Hay tres grandes simas, por una de ellas pasamos justo al lado después del Passet de la Rabosa, llegando a alcázar más de 100 metros de profundidad. Sobreponiéndonos al vértigo, algunos nos acercamos a los acantilados para comprobarlo.

Las vistas son de infarto, con el círculo perfecto del Arc, a lo lejos, insertado por una senda que lo atraviesa y que desde aquí parece un hilo enhebrado en el ojo de una aguja. Lo utilizamos de fondo en las múltiples fotos que nos hicimos. 

Descendimos hasta un rellano para coger el desvío que sube al pico Aitana, no sin antes hacer un alto para tomar el aperitivo de media mañana, aprovechando la sombra de un cortado.

Repuestas las fuerzas, continuamos por la derecha, acercándonos primero a los altos acantilados del Aitana Oriental, una cumbre de 1549 metros de altura, 8 metros más baja que el Aitana, cerca del vértice geodésico y con unas fantásticas vistas del Valle de Guadalest y las sierras circundantes, como la Serrella o Bernia. En su buzón montañero dejamos constancia escrita de nuestro paso.

A pocos metros, a nuestra izquierda, presidiendo la cima, al filo de los cortados, el Acuartelamiento del Escuadrón de Vigilancia Aérea nº5, centro de telecomunicaciones, plagado de antenas, que da servicio a Alicante y su costa, popularmente llamado L´Aitaneta, que es el punto más alto accesible. porque el verdadero vértice geodésico está en el interior de las instalaciones militares, a 1.557 metros, pero su acceso está prohibido y protegido por doble valla y múltiples cámaras de vigilancia.

Con las estupendas vistas que se tienen desde allí, de las que destaca el omnipresente Puig Campana, con su característica brecha, provocada, según la leyenda, por la patada que Roldán le propició a la montaña para  que su agonizante amor pudiera vivir unos instantes más. El fragmento de roca, salió despedido a gran distancia, aterrizando en el mar, dando origen a la Isla de Benidorm.

Con tan estupendas panorámicas paramos a inmortalizar el momento, con la satisfacción añadida de haber subido al punto más alto de la provincia de Alicante.

Tras el emotivo momento, descendimos nuevamente al llano de las simas para continuar por el PR-CV21, siguiendo la senda que, entre arbustos, discurre por el cordal de Aitana, al filo de los escarpados acantilados.

Pasamos por las cimas de Peña Alta (1504m) y Alto de Tagarina (1434m) como puntos de mayor altura y en los que paramos, no sin cierto vértigo, a hacernos las inevitables fotos con estupendas vistas a ambos lados de la cresta.

Entre matorral y carrascal  descendimos al collado de Tagarina donde nos agrupamos para, a continuación, girar hacia la izquierda y bajar por la amplia pista forestal.

A la sombra de su primera cerrada curva paramos a tomar los bocadillos, con espléndidas vistas del Valle de Guadalest de frente. 

Repuestas las fuerzas descendimos entre algunos pinos y almendros, en dirección noroeste hacia el punto de partida, la Font del Partagat, a la que llegamos en tranquilo paseo.

Las cervezas nos las tomamos en el Restaurante Sonia L´Obrer, de Benimantell, porque en el que paramos primero, La Venta de Benifato, solo daban comidas. En resumen, una ruta muy entretenida, con solo un par de puntos en los que hay que estar atentos y de extraordinarias vistas desde la cima y cordal de Aitana, que hacen que esta excursión se merezca, de sobra, la máxima nota, un 5.
Paco Nieto