Mostrando entradas con la etiqueta z0710. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta z0710. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de octubre de 2026

Excursión 956: Cerro de San Pedro y yacimiento arqueológico de Navalahija

FICHA TÉCNICA
Inicio: Colmenar Viejo
Final: 
Colmenar Viejo
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,2 Km 
Desnivel [+]: 490 m 
Desnivel [--]: 553 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

miércoles, 7 de octubre de 2026

Excursión 955: Puerto del Reventón desde San Ildefonso

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Ildefonso 
Final: 
San Ildefonso 
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 13 Km 
Desnivel [+]: 862 m 
Desnivel [--]: 862 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 23

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













lunes, 7 de octubre de 2024

Excursión 806: Paseo ecológico de Calpe-Benissa y Peñón de Ifach. Alicante

FICHA TÉCNICA
Inicio: Calpe. Alicante
Final: Calpe. Alicante
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,8 Km 
Desnivel [+]: 338 m 
Desnivel [--]: 338 m
Tipo: Circular
Dificultad: Moderada
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 34

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hoy volvemos a la costa, para disfrutar de su brisa mientras caminamos en una ruta que en realidad son dos, una de paseo por playas y calas, siguiendo un sendero ecológico, y otra más montañera de subida al Peñón de Ifach.

La primera parte me la sugirió en su día Marcos H, que la conocía porque tiene apartamento en Calpe y la realicé para conocerla no hace mucho. Coronar el Peñón lo había hecho hace ocho años y, ya entonces, me pareció una estupenda experiencia.

Y para dar a conocer esta variada ruta, quedamos en el aparcamiento de tierra que hay junto a las salina de Calpe.

Nos acompaña por primera vez Javier, otro amigo de Senderismo con Buen Rollo, mi grupo de Alicante, que curiosamente, ¡cosas de la vida!, conoce a Ara de las rutas que también le gusta hacer los fines de semana por Madrid.

Iniciamos la marcha acercándonos a la Playa de la Fossa, desde la que impacta la panorámica del Peñón emergiendo literalmente del mar. El día estaba nublado y una densa niebla cubría la parte superior del enorme peñasco, que fue diluyéndose a lo largo de la mañana.

Al final de la playa, con una estratégica orientación hacia el Peñón, se encuentra un mirador con las letras en grande de Calpe y un corazón, que aprovechamos para hacernos un montón de fotos, incluida la de grupo.

El paseo continúa bordeando el Parque de Calalga y su pedregosa playa. Al final de ella comienza el Sendero Ecológico de Calpe, con unas bonitas vistas al mar y al siempre presente Peñón de Ifach, además de una valiosa diversidad de flora y fauna junto la belleza del Mediterráneo.

Siempre próximos al mar, caminamos por un pequeño carril de tierra, protegido por barandillas de madera. La ruta no tiene prácticamente desnivel aunque hay varias subidas y bajadas por escaleras.

Pasamos por la Cala del Mallorquí, rodeada de urbanizaciones que casi se caen al mar. Un poco más adelante, alcanzamos el Club Náutico y Cala de Les Bassetes, linde del término municipal de Benissa.

Tiene un atractivo espigón y una encantadora piscina natural con escalera y el Peñón de fondo a modo de postal.

Una preciosidad de rincón que invita a pasar allí el día y comer en su restaurante Coral Beach. Pero ese no era hoy nuestro plan, así es que tras un café, que tomaron algunos, continuamos el recorrido ecológico, ahora por el término municipal de Benissa.

El sendero coge altura y bordea, a vista de pájaro, el pequeño puerto deportivo de Les Bassetes, recorriendo una zona arbolada en la que se agradece la sombra de los pinos.

Junto a la Oficina de Turismo de Benissa, en cómodas y sombreadas mesas de madera, nos tomamos el aperitivo de media mañana. Unos paneles interpretativos ayudan a conocer la historia de Benissa, su fauna y su flora mientras disfrutamos de sus maravillosas vistas.

Desde allí descendimos a la Cala de la Fustera, terminando el recorrido al llegar a la Cala de Els Pinets, ya que desde allí comienza la parte un poco más agreste y sin acondicionar del paseo.

Desde tan privilegiado mirador contemplamos cómo la nube se había ya casi desprendido del Peñón. Hacia el noreste, bonitas vistas de Cap Blanc y Punta de Moraira o Cap d´Or y más lejos aún, el Cabo de la Nao.

Dimos la vuelta y al llegar de nuevo a la Cala de la Fustera, algunos no pudimos resistirnos a darnos un bañito en sus azules aguas, mientras otros también se mojaban, pero por dentro, en el bar Mandala Beach, que está junto a ella.

Más fresquitos, desandamos el Sendero Ecológico hasta alcanzar de nuevo la Playa de la Fossa. En su inicio, nos agrupamos para comenzar la segunda parte de la ruta, ascender a todo un símbolo de la Costa Blanca, el Peñón de Ifach.

Fue declarado Parque Natural por la Generalidad Valenciana en 1987. Pertenece al Sistema Prebético, que empieza en la Sierra de Cazorla y termina en el Peñón. En el 2015, se amplió el límite de protección de 45 a 53,3 hectáreas.
​
Esta enorme mole calcárea, creada por millones de toneladas de conchas y caparazones, desciende de manera abrupta hacia el mar y está unida al continente por un istmo detrítico.

Debido a sus características físicas, es un vértice geodésico de tercer orden, que fue utilizado en su momento para la triangulación de España.

Algunos prefirieron ver tan imponente mole desde el puerto, comiendo una paella en uno de los muchos restaurantes que allí hay. 

Un buen plan, menos exigente y más cómodo, aunque se quedaron sin disfrutar de las maravillosas panorámicas que desde su vértice geodésico se tienen.

Nada más comenzar el ascenso, nos encontramos un mirador junto a las ruinas de un yacimiento arqueológico con restos de la Pobla de Ifach, un poblado medieval que se levantó a finales del siglo XIII -1298- bajo el mandato de Roger de Llúria, Almirante de la Corona de Aragón, que fue destruido parcialmente en el año 1359 en pleno conflicto castellano-aragonés y abandonado sobre el año 1400. Más  información en este estupendo vídeo.

Presenta un recinto amurallado con más de 800 m. lineales de muralla, siendo el área norte la que se encuentra en mejor estado, con más de 250 m. de perímetro conservado y con once torres que se encuentran unidas por un adarve o camino de ronda que permitía recorrer todo el perímetro amurallado.

La mejor conservada es la torre campanario, que conserva 10 metros de altura.

Desde aquí tenemos unas estupendas vistas de la playa de la Fossa, al norte. Proseguimos, y al alcanzar unas mesas de madera con fuente junto al Centro de Visitantes, algunos paramos a tomarnos los bocadillos antes de continuar el ascenso.

Repuestas las fuerzas, pasamos por el torniquete donde se controla el acceso, que no puede exceder de 300 diarios, aunque es gratuito, previa reserva en este enlace.

A unos pocos metros más arriba, otro mirador nos ofrece unas extensas panorámicas de las playas de poniente, donde se encuentra el puerto y los restaurantes.

Tras numerosas zetas que minimizan la pendiente de subida, con inmejorables vistas del Mediterráneo, llegamos al túnel, de unos 45 metros, que comunica las vertientes norte y sur del Peñón. Fue excavado en la piedra en 1918 por uno de los propietarios privados que tuvo el Peñón de Ifach, Vicente Paris Morlá, quien también acondicionó los caminos actuales.

Tiene cuerdas a uno y otro lado del túnel, ya que el piso es bastante irregular y además, debido al continuo paso de visitantes, se encuentra bastante resbaladizo, sobre todo cuando llueve y el agua se filtra por sus paredes.

A partir de este punto, el camino se complica, pasando a ser un estrecho sendero que remonta la escarpada vertiente.

Es en esta zona es donde las gaviotas se han convertido en dueñas y señoras del Peñón. El graznido que producen sobrevolando nuestras cabezas es ensordecedor.

No teniendo depredadores en el lugar, las rocas está infestada de estas aves que, sobre todo en los meses de primavera, se encuentran criando, por lo que se vuelven muy agresivas.

Desde aquí es necesario ascender con mucho cuidado, por lo resbaladizo de la roca y la pendiente, lo que ha a obligado a dotar de cuerdas y cadenas donde agarrarse, en los tramos más peligrosos, aún así no es raro que haya accidentes, sobre todo torceduras o esguinces, aunque en algunas ocasiones llegan a ser caídas de trágicas consecuencias.

A mitad de la subida, nos desviamos hacia el Mirador de los Carabineros, un espolón de estupendas vistas hacia la punta este del peñasco. Era un antiguo punto de vigilancia de este Cuerpo encargado de combatir el contrabando.

Tiene una pequeña explanada de pocos metros donde aún se aprecian algunas de las paredes y cimientos de lo que conformarían una pequeña caseta para guarecerse de las inclemencias del tiempo en tan inhóspito lugar.

De vuelta, retomada la senda, seguimos por el sendero de la izquierda de la bifurcación, para subir el último tramo, el más empinado, acompañados del incesante vuelo de gaviotas que anidan en los recovecos de las rocas.

Desde los 327 metros de su vértice geodésico se tienen una inmejorables panorámicas de 360 grados, en las que, en días claros es posible divisar la isla de Formentera, Ibiza y el cabo de Santa Pola. No era nuestro caso, porque estábamos rodeados de un mar de nubes.

Tras las fotos de rigor, muy desperdigados, iniciamos el descenso, aún más exigente si cabe.

En el primer mirador nos encontramos una pareja que había subido con cuerdas por la pared vertical que desde allí se tiene. Solo pensarlo me da algo de envidia sana, pero también cierto pánico.

Con calma, alcanzamos de nuevo el túnel y de allí la zona de las mesas donde paramos, en la que estaban esperando los más avezados.

Todos juntos, continuamos el descenso hacia la zona del puerto marítimo y de allí a la salina, junto a la que habíamos dejado los coches, dando así por terminada esta ruta con dos ambientes a la que le otorgo un 5. De vuelta, algunos pararon en Benidorm, recorriendo algunos de sus rincones más emblemáticos.
Paco Nieto

miércoles, 7 de octubre de 2020

Excursión 529: La Cabaña del Ermitaño por El Cáliz y la Calavera de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 11,7 Km
Desnivel [+]: 600 m
Desnivel [--]: 600 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
El día empezó un poco torcido: el aparcamiento de Canto Cochino en el que habíamos quedado estaba cerrado por obras. Pero, como nada detiene al GMSMA, buscamos el siguiente y aquí nos encontramos 9 senderomagos (5+4). Faltaban Antonio y Sol, que se incorporaron más tarde. Echamos mucho de menos a los compañeros que, por orden de Sanidad, habían quedado confinados en sus ciudades. Esperemos que esta pesadilla termine pronto y podamos volver a salir todos juntos por los montes.

Empezamos a andar en un día precioso en busca de esa cabaña que Paco Cantos nos había encargado encontrar. ¿Cómo es posible que un experto como él no la haya visto?

Así que, con mucho ánimo cruzamos el río Manzanares por el bonito puente de piedra y por el PR-M1 empezamos a ascender hacia el Collado del Cabrón, con la intención de pasar primero por El Cáliz. A mitad de la subida, Mecha nos la volvió a jugar. Salió detrás de algún animal y, cuando fui a buscarla, ¡venía con el Jefe! ¿Será que ya ha comprendido quién manda?

Dejamos el PR para seguir por una empinada senda que sale a la derecha y, tras una cerrada curva a la izquierda del camino, la fantástica imagen del Cáliz apareció ante nosotros, una de las esculturas más famosas de la Pedriza.

Junto a esta enorme copa, nos hicimos las fotos de rigor. Continuamos en dirección noreste, pronto alcanzamos unas lanchas que a modo de mirador natural ofrecían una fantásticas vistas de la Cuerda Larga y otra perspectiva del Cáliz.

Y, subiendo más, pasamos bajo lo que parecía un enorme dedo señalando al cielo, y muy cerca de él, tras una curva a la izquierda, una emotiva figura de dos aves besándose, con tan increíble realismo que pareciera que tras el amoroso gesto fuesen a echar a volar.

Unos metros más adelante, llegamos a la parte norte de Peña Horcajo, también llamado Cancho de los Muertos, donde disfrutamos de unas vistas fabulosas desde un mirador natural que nos sale a la izquierda, allí paramos y, sentados en unas piedras, tomamos el aperitivo. Eso sí, ahora toca no compartir. 

Tras el descanso, continuamos y según seguíamos nuestro paseo íbamos divisando más esculturas esculpidas por la mano del viento y el agua: el Pajarito, el Delfín, y hasta un Corazón. Es muy entretenido este recorrido, donde cada uno iba señalando rocas y viendo en ellas las formas más variopintas, además de divisar varias cabritas en lo alto de unos riscos.

Entre las rocas, había grandes marmitas de gigante, en las que los perros podían beber agua y remojarse.

Alcanzado el Collado del Cabrón, continuamos por una senda en dirección noreste, hacia Cuatro Caminos. Dejamos por un rato las piedras y seguimos por un camino fresquito, rodeado de árboles. Por el camino vimos, incluso, un acebo bastante grande y con muchas flores. 

Y desde el Mirador de los Pinganillos divisamos la Charca Verde y el Tolmo, lo que suscitó una discusión. ¿Cuál es el origen de esta enorme piedra, se ha caído de una ladera o ya estaba allí desde siempre, como sostenía alguno? Quedamos en levantarla cuando bajáramos y comprobarlo por nosotros mismos.

Os adelanto lo que nos envió después nuestro compañero José Luis M, después de una ardua investigación: “el Canto del Tolmo tiene unas dimensiones de unos 17 m de altura, 73 m de circunferencia y 176 m³ de volumen lo que viene a ser un peso de unas 500 toneladas. 

Casiano advirtió una superficie con una coloración y forma diferente al resto de las caras de este bloque, lo que significa que tuvo que desprenderse de algún risco " 

Tras desviarnos por una entretenida trocha, conectamos con el PR-M2, que nos llevó al cruce de caminos más famoso de la Pedriza, conocido como Cuatro Caminos, por ser cuatro los posibles senderos que se pueden seguir desde él, marcados con palos e hitos en cada una de las esquinas.

A pocos metros de él, después de cruzar un riachuelo y subir a unas lanchas con estupendas vistas, llegó la hora de la comida.

Nos sentamos con la separación obligada y nos tomamos nuestros bocadillos, después de lo cual disfrutamos de una pequeña siesta sobre las rocas (alguno, incluso se quitó la camiseta, no digo más).

Y emprendimos la bajada, que, no sé cómo, resultó una buena subida hasta localizar nuestro objetivo principal de hoy ¡LA CABAÑA DEL ERMITAÑO!, que construyó un tal Iñaki y en la que vivió unos siete años, ayudando varias ocasiones a gente perdida por la Pedriza. Al final le echaron y destruyeron la cabaña. Antonio, Paco y Nacho se dedicaron a arreglar la entrada, algo derruida, lo que queda reflejado en las fotos. Les quedó un chalet chulísimo.

Con los deberes hechos, iniciamos el descenso, dirigiéndonos hacia el arroyo de la Ventana, que unos metros más abajo, nos ofrece una bonita cascada, con varios saltos de agua para deleite de la vista.

Tras cruzar este arroyo más abajo un par de veces, nos desviamos a la izquierda para ir a contemplar La Calavera, otra roca singular emblemática de La Pedriza, que quizás no todo el mundo conozca por caer un poco a trasmano de las sendas principales.

Pasando por el Tolmete y cruzando el arroyo de la Dehesilla, llegamos al Tolmo, que no pudimos levantar, a pesar de llevar con nosotros aguerridos montañeros, por lo que nos seguimos quedando con la duda de si estaba o llegó allí.

Continuamos el descenso y tras llenar las botellas de agua con el tenue hilillo de aagua que manaba la fuente Carmina, llegamos a Llano Peluca, cruzamos el arroyo de la Dehesilla por el bonito puente de madera y enfilamos la Autopista de la Pedriza hasta llegar al aparcamiento donde habíamos dejado los coches. 

Como a mí la Pedriza me encanta, el día fue estupendo y la compañía fantástica, le doy 5 sicarias a la excursión.