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miércoles, 7 de octubre de 2026

Excursión 955: Puerto del Reventón desde San Ildefonso

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Ildefonso 
Final: 
San Ildefonso 
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 13 Km 
Desnivel [+]: 862 m 
Desnivel [--]: 862 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 23

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













miércoles, 23 de octubre de 2024

Excursión 811: Puerto del Reventón desde la Granja de San Ildefonso

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Granja de San Ildefonso 
Final: La Granja de San Ildefonso
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 16,8 Km 
Desnivel [+]: 971 m 
Desnivel [--]: 971 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 26

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Este miércoles, y como ya viene siendo tradición por estas fechas, subimos al Puerto del Reventón para despedir a Rosana que marcha para Mallorca a invernar.

En esta ascensión se supera un desnivel de 970 mts. En años anteriores la subida y bajada se había realizado por la fuente del Infante y otras veces se había pasado por el Puerto de los Neveros, pero en esta ocasión, Rosana quería subir por un sitio diferente, que no alargara demasiado la ruta, y por ello nos decantamos por pasar por el Puerto de Poyales, que si bien ella ya lo conocía de haber bajado por allí hace años, un servidor solo lo recorrió cuando hizo la travesía de la Cuerda de los Carpetanos, pero nunca lo había subido desde el Real Sitio.

Dejamos los coches como es costumbre en una de las calles de la urbanización del Caserío de Urgel, intentando molestar lo menos posible a sus vecinos, aunque a algunos no les gusta que se dejen los coches en la urbanización, como así nos lo hizo saber uno de ellos antes de comenzar la marcha “Que manía tenéis con dejar los coches aquí cuando abajo tenéis un parking grande”…..

Nos sorprende hoy con su presencia Antonio, todavía convaleciente de su operación, pero animado ha hacer algunos metros con el grupo, y aunque lo lleva con paciencia, sabemos que lo echa mucho de menos.

Subimos los primeros metros tranquilamente por la ancha pista de la cañada del Puente de las Merinas que sube hacia el Esquinazo del Palacio, para ir calentando poco a poco, descartando esta vez hacerlo por el empinado sendero que asciende junto a la tapia.

En una de las primeras curvas a derechas, sale un pequeño sendero que en apenas 10 mts nos deja en la primera fuente de la jornada la Fuente Fría, como indica una placa situada cerca de ella. Algunos nos desviamos para fotografiarla.

Seguimos ascendiendo por la pista y un poco mas adelante dejamos a nuestra izquierda la fuente de los Helechos, todavía con agua.

Una vez alcanzado El Esquinazo, giramos a nuestra derecha, abandonando la pista que asciende hacia Poyo Judío por la que luego bajaremos, para pasar por el lateral de una puerta, y dejando a un lado la fuente del Esquinazo, encaminar nuestros pasos hacia el sendero que se dirige a cruzar el arroyo Morete. En este punto nos dejan Antonio y Jose María, que se dan la vuelta para realizar un recorrido mas cómodo por la parte de debajo de los bosques de la Granja.

Hoy hemos pasado de largo la cabaña del Pastor y el rincón del Abuelo con su fuente de la Estrella, ya que las habíamos visitado recientemente en otra de nuestras rutas.

Una vez alcanzado el puente sobre el arroyo Morete y pasado éste, dejamos a siniestra el sendero que sube hacia la fuente del Montañero (que también ascendimos hace unas semanas hacia el corral del Tío Ponce), y un pino con un Cristo en su tronco. Tras algunas dudas iniciales, que si por este sendero, que si por aquel, tomamos la senda de los Carneros, para unos cientos metros más adelante, bajar hacia el arroyo del mismo nombre y pasar por su puente de madera construido con la unión de varios troncos no muy grandes.

Un servidor, que lo pasó primero, lo hizo con más miedo que vergüenza ya que la suela de las botas patinaba sobre el mismo, guardando el equilibrio como se pudo, pero evitando caer al arroyo. ¡!!Que siempre hay alguno dispuesto a inmortalizar el infortunio de algún pobre inocente!!!!

Poco a poco, detrás de mí, fue pasando el resto del grupo bastante más dignamente y sin problemas con ayuda de Ángel y Juan.

Ya al otro lado del arroyo, continuamos en subida por el sendero que va al encuentro del Camino forestal de Majalapeña, a la altura de la fuente del Chotete. Una vez en la pista aprovechamos para reagruparnos de la dispersión ocasionada en el cruce del arroyo.

Continuamos la pista en ligero ascenso, y un poco más adelante justo pasado el puente de Dos Cabañas, que cruza de nuevo el arroyo Morete, aparece el sendero que habíamos dejado anteriormente para cruzar el arroyo por el puente de los Carneros. Por lo tanto, se puede evitar ese paso si no se quiere, pero restamos algo de emoción a la ruta.

Cuando llegamos al vado de Oquendo, ya son algo más de las 12h y aprovechamos el lugar y algunos de sus troncos caídos en el suelo como banco, para realizar la parada del Ángelus.

Una vez repuestas las fuerzas, y sin cruzar el arroyo, continuamos por la pista que por la margen izquierda del arroyo (oficialmente la derecha en sentido descendente del mismo) va ascendiendo poco a poco hacia el chozo del Tío Blas. A partir de aquí comienzan a aparecer multitud de macro lepiotas y otro tipo de setas que hacen las delicias de Ángel y de algún que otro fotógrafo, que no pierden la oportunidad de inmortalizarlas con las cámaras de los móviles.

La pista se torna en sendero todavía muy bien marcado. Cuando llegamos a la altura del desvío del chozo, ya van por delante del grupo cinco compañeros que llevan un ritmo más vivo.

Una vez comprobado que van siguiendo el track correcto, el resto hacemos una parada de reagrupamiento de nuevo para que los que vienen detrás a un ritmo más pausado no se despisten, y continuamos el ascenso.

Unos metros más adelante del desvío al chozo, y prácticamente inapreciable sale a siniestra un sendero que recorre la ladera del Cerro Morete, para pasar por la Mesilla Alta, y llegar por la parte quemada del incendio que arrasó la ladera hace unos años, hasta la pista que desciende de la fuente del Infante. Nosotros obviamos este desvío y continuamos la ascensión en dirección al Puerto de Poyales.

Poco a poco, el pinar va desapareciendo y el sendero que traíamos hasta ahora se va desdibujando entre el matorral bajo. Algunos hitos todavía nos ayudan a orientarnos en la dirección correcta, ya en la parte alta del arroyo de los Carneros, aunque luego desaparecerán por completo.

En esos momentos me vienen a la memoria las palabras de Rosana, “Elije una alternativa que tenga camino. Mira que no quiero ir campo a través”, y yo la tranquilizaba indicándole, “no te preocupes que camino trazado hay según los mapas” ….. Pues mira por dónde, llegando a la parte alta ya no existe sendero alguno, aunque esto no sea impedimento para poder seguir avanzando sin ninguna dificultad.

Llegando a la altura del Hoyo Carnero, cruzamos con cuidado alguna zona de toyas, y pastizal de alta montaña, donde como os comento prácticamente ya no existe sendero. Las vistas hacia atrás son magníficas hasta donde la niebla incrustada en las cumbres nos deja ver, Silla del Rey, Cerro Matabueyes, Cruz de la Gallega, Cabeza Grande y una prácticamente difuminada silueta de la Pinareja.

Esa niebla, en las zonas altas de la sierra, también alcanza por este lado a cubrir parte de la Cuerda de los Carpetanos. En algunos momentos levanta algo, y nos deja ver la cresta de los Claveles a nuestra derecha.

Entramos ya en la parte arrasada por el incendio en los primeros días del mes de agosto del año 2019. De las 380 hectáreas devastadas por las llamas, 153 correspondieron a pino silvestre, 211 hectáreas eran de matorral y 16 de vegetación herbácea.

El incendio, provocado, se inició en la parte alta de la urbanización donde hemos dejado los coches, y favorecido por la pendiente, llegó hasta el Cerro Morete, donde finalmente fue controlado, afortunadamente sin que llegara a entrar hacia la parte alta del valle del Lozoya. Enorme trabajo que realizaron los grupos de extinción durante varios días para poder contenerlo.

Tras el incendio, se procedió de forma inmediata al talado del arbolado afectado, para evitar la aparición y proliferación de plagas. Se extendió en las zonas más expuestas a la erosión, y con la ayuda de helicópteros, paja sobre el suelo para frenar el deterioro de este, y se llevaron a cabo la construcción de fajinas y albarradas para impedir la erosión en regueros y cárcavas.

Muy poco a poco, va a apareciendo algo de vegetación baja en las estribaciones del Cerro Morete, todavía entre los vestigios que quedan del incendio. Una pena verlo así aún.

Volviendo a la ruta, ya hacía un rato que nuestros compañeros de avanzadilla nos habían avisado por los walkies que habían coronado el Puerto de Poyales, donde soplaba algo de viento, y como en esa zona no hay zona de resguardo, les indicamos que continuaran por la cuerda hacia el Puerto del Reventón. Luego por las fotos he visto que, a la altura del Alto de Poyales, se desviaron al sur por un sendero hacia la vertiente del valle de Lozoya, por una zona de pastos y matorral bajo, evitando rodear por arriba el Cerro Morete, y realizando, al final, un pequeño tramo de ascensión hacia el Puerto del Reventón.

En la parte de atrás del grupo, había un compañero que ya llevaba un buen rato subiendo con más dificultad acompañado por Carlos M.. Para no ralentizar el avance del grueso del grupo, decidimos que el grupo principal con Juan a la cabeza prosiguiera ascendiendo hacia el Cerro Morete, y yo me quedara a esperarlos para hacer el último tramo de ascensión con ellos.

Juan, con buen criterio se desvió ligeramente a la izquierda en lugar de ascender directamente hacia el Puerto de Poyales, recortando parte de la cuerda, cosa que muchos seguramente agradecieron ya que soplaba también algo de viento.

Una vez que llegaron a mi altura los compañeros que venían más rezagados, aprovechamos un pequeño cortafuegos para ascender poco a poco directamente hacia la cuerda, mucho más a la derecha que lo han hecho nuestros compañeros, pero aún así dejando el Puerto de Poyales a nuestra derecha. A Fernando L. la subida se le hace eterna, bueno, mejor dicho, ya se le estaba haciendo eterna hacia bastante rato.

Una vez alcanzada la cuerda, avanzamos por la misma en dirección al Cerro Morete.


A la altura del Alto de Poyales, me surge la duda si es mejor rodear el Cerro Morete por arriba como lo han hecho el grueso de nuestros compañeros que acertamos a ver cerca de la cumbre del Cerro Morete, ya bajando en dirección al Puerto del Reventón, o coger el sendero que, bajando unos metros, rodea el cerro por su parte baja y que anteriormente habían cogido nuestros compañeros de avanzadilla. Finalmente nos decantamos por seguir por arriba.

Con paso lento pero firme, alcanzamos el punto más elevado de la ruta, y comenzamos el descenso ya de forma más cómoda hacia el Puerto del Reventón, siguiendo el cortafuegos/sendero que recorre toda la cuerda.

Cuando llegamos al puerto, nos encontramos al resto de nuestros compañeros esperándonos, bien abrigados y al resguardo que proporciona en este punto el muro que hay en el puerto. Ya habían repuesto fuerzas y reagrupado con el grupo de avanzadilla.

Los tres que habíamos llegado los últimos, decidimos iniciar el descenso sin realizar la parada de la comida, para hacerlo con el resto del grupo, no sin que antes Fernando pudiera tomar algún gel y algún chute de glucosa que le proporcionó Juan, nuestro ángel de la guarda.

Aprovechamos que estamos todos agrupados para realizar la foto de grupo y, terminada la misma, de forma inmediata Rosana toma los mandos del grupo y manda levantar el campamento, encabezando el descenso, y dejando el muro de piedra a siniestra, vamos bajando por el sendero que une las poblaciones de La Granja y Rascafría, hacia la zona alta de pastos que hay por encima del Chorro Grande.

Una vez alcanzada la fuente y el chozo del Infante, hacemos una pequeña parada, donde alguno aprovecha para tomar algo y beber agua.

Pasada una puerta, donde se sitúa el mojón que marca el límite del parque Nacional como Puerta del Reventón, continuamos el descenso por la larga pista de bajada, a través de la devastada ladera del Cerro Morete. En esta parte es donde más se aprecia las fajinas y albarradas construidas para evitar la erosión del terreno.

Según vamos bajando por la pista, a ambos lados de ésta, vamos observando los plantones colocados en las primeras fases de actuación llevadas a cabo para recuperar la zona afectada, con encinas, pinos, serbales, cerezos o acebos.

Dejamos a nuestra izquierda Poyo Judío, que desde las labores de restauración llevadas a cabo ahora está vallado con una cerca de alambre, y llegamos a la altura del mirador de Tere, donde en su banco algunos posan y disfrutan de las vistas que desde el mismo se pueden observar.

Salvamos las sucesivas zetas que aparecen a continuación del mirador, y llegados al punto donde el camino se desdobla, por un lado hacia la derecha en rápida bajada hacia las casas de la urbanización donde tenemos los vehículos, el grueso del grupo tomamos la pista que prosigue a la izquierda.

Nuestro objetivo era poder pasar, por un lado junto al árbol que marca el desvío a la fuente de Ana, a la izquierda, y unos metros mas adelante y a diestra bajar unos metros a visitar la fuente y el chozo de la Pava, muy bien ocultado entre la vegetación y la arboleda. Hace falta conocer la ubicación para no pasarlo de largo. Todavía recuerdo que me costó encontrarlo la primera vez que lo visité.

Una vez de vuelta a la pista, y alcanzado de nuevo El Esquinazo del Palacio, ya solo nos restaba bajar por el tramo que ascendimos esta mañana hasta los coches, dando así por terminada esta exigente ruta que califico con un 4,5.
Carlos Revilla

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Excursión 661: Puerto del Reventón por las Buitreras

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Granja de San Ildefonso
Final: La Granja de San Ildefonso
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17,8 Km 
Desnivel [+]: 1.057 m 
Desnivel [--]: 1.057 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
La subida al pico del Reventón se está convirtiendo en una de esas rutas clásicas que no pueden faltar en el otoño del GMSMA. Esta vez el plan era hacerlo en sentido contrario al del pasado año (excursión 584), subiendo primero por las Buitreras para bajar después por la zigzagueante pista que desemboca de nuevo en La Granja. Así que, con este programa, nos juntamos en un soleado y cálido día para la época 28 aguerridos senderomagos.

La cita era en una calle de la Urbanización Caserío de Urgel, al lado del palacio de La Granja, y desde allí comenzamos pronto la subida por el monte. Como la distancia prevista para el día era larga y los días son ya cortos Antonio puso una marcha bastante viva, de modo que llegamos al cruce con el arroyo del Chorro Grande bastante rápido. 

Por aquí se despistaron del grupo Raquel y su perrito, de modo que, en lugar de enfilar después hacia la cascada del Chorro Chico, como hicimos los demás, continuaron subiendo hacia el Chorro Grande. Siguiendo el aviso de Antonio, Luis-nuestro amigo y primo de Leonor-, se quedó detrás para encontrar a Raquel y reintegrarse al grupo, cosa que consiguieron, aunque mucho después, poco antes de llegar al pico del Reventón, así que ¡muchas gracias Luis!

Desde el arroyo del Chorro Chico hasta lo alto de las Peñas Buitreras, en poco más de un kilómetro y medio, la altitud pasa de 1.400 a 1.800 metros, de modo que la pendiente es bastante elevada. Esta zona es como un muro de piedra granítica, con lascas y hendiduras que la hacen propicia al anidamiento o refugio de buitres, de ahí su nombre.

Pero en realidad su subida no es muy complicada, únicamente hay que tener cuidado con los resbalones, favorecidos por la humedad de la piedra y, en algunas partes, del musgo. Más complicado es seguramente descender por esta zona, como se hizo el año pasado, aunque solo sea porque la vista de la posible caída es mucho más intimidante al bajar que al subir.

Desde estas alturas la vista de Segovia y de la meseta castellana es fantástica, y tras disfrutar de la misma y hacer las fotos correspondientes, continuamos camino por una gran meseta en suave pendiente, acompañados del vuelo de los buitres en la lontananza. Así llegamos a otras peñas conocidas como el Cancho, por encima de los 2.000 metros, a donde llegamos ya a la hora de comer, y paramos para hacerlo.

Desde aquí el camino hasta el pico del Reventón transcurre en paralelo a una larga valla de piedra que marca la frontera entre la provincia Segovia, por donde veníamos, y la de Madrid, con el bello valle del Lozoya, abajo.

Por cierto, que este valle, según se encargó de recordarme orgullosamente Carolina, pertenecía en tiempos también a Segovia, cuyos dominios eran enormes, llegando por otras zonas hasta Navalcarnero y Casarrubios del Monte. En su momento de esplendor poseía un vasto y bien organizado territorio dominado por un concejo poderoso, capaz de poner en campaña 5.000 peones de infantería y 400 caballeros que seguían el pendón de la comunidad, siendo el auge de Madrid y la posterior división provincial el principal motivo de su decadencia

La llegada al pico del Reventón y al punto geodésico que lo señaliza fue motivo de gran alegría para todos los participantes, pues con sus 2.079 metros habíamos alcanzado el punto más alto de nuestra ruta. 

Después bajamos suavemente hasta el cercano puerto del mismo nombre y, dejando a la izquierda el Cerro Morete y los restantes Montes Carpetanos por donde transcurrió la ruta del Reventón del año 2020 (excursión 527).

Continuamos bajando hacia la fuente del Infante, donde rellenamos nuestras cantimploras.

Vimos también el cercano Chozo del Infante, por referencia en ambos casos – Chozo y Fuente- a don Luis, hermano del rey Carlos III (por cierto, bien merece la pena seguir la sugerencia de nuestra historiadora particular Paz y disfrutar, aunque sea virtualmente, del no tan popular cuadro de Goya, (La familia del infante don Luis). Parece que al infante le gustaba también cazar por esta zona cercana al palacio construido por su padre, Felipe V.

Después, tras pasar la puerta del Reventón y la placa que lo señala, continuamos bajando por las quemadas laderas del incendio de 2019, aún desoladas. El fuego llegó hasta las cumbres, y menos mal que se pudo frenar ahí y evitar que continuara por la otra vertiente.

Al llegar al Mirador de Poyo Judío, desviándonos ligeramente del camino hacia la derecha, fue motivo de gran alegría para Jorge Montero, compartida por todos, encontrar el Belén que en el año 1969 colocó su padre en lo alto del pico de Peñalara.

Se trata de una sólida pieza en hierro forjado, y según nos relató Jorge, que nos mostró una foto de su hermano y él de niños junto a este Belén, permaneció en Peñalara durante muchísimos años, de ahí que se le conozca por el Belén de Peñalara.

En algún momento, hace ya años también, alguien decidió quitarlo de su ubicación original y recolocarlo, no se sabe por qué, cerca de este Mirador de Poyo Judío donde Jorge lo ha vuelto encontrar. Enhorabuena Jorge, ¡ya se ve que tu afición a la montaña viene por tradición familiar!

De vuelta al camino principal continuamos disfrutando de las maravillosas vistas de las montañas, de Valsaín y del palacio y de La Granja de San Ildefonso. En el Mirador de Tere, con su banco, paramos un rato a descansar y admirar bien el paisaje. Y así, poquito a poco, pero ya bien entrada la tarde, sobre las cinco y media, alcanzamos nuevamente las calles cercanas al palacio donde habíamos iniciado la marcha a las diez y media, tras recorrer casi 18 kilómetros y con un desnivel acumulado de más de mil metros.

Una bonita y demandante ruta, unas vistas esplendidas, tiempo agradable y buena compañía, … todo ello nos hace calificar esta excursión con cinco sicarias.
Luis Orgaz

FOTOS