martes, 25 de junio de 2013

Excursión 142: San Nicolás de Bujaruelo - Pico de Pahule

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Nicolás de Bujaruelo
Final: San Nicolás de Bujaruelo
Tiempo: 10 horas
Distancia: 18,3 km
Desnivel [+]: 1413 m
Desnivel [--]: 1413 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Alta
Pozas y agua:
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta

















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Aquí está la crónica de nuestras tres jornadas en Pirineos. Son tres crónicas de tres días muy intensos y ha sido difícil resumirlo más sin sacrificar escenas o recuerdos que, para los seis que hemos estado por ahí, son imborrables. Puede que haya algún pasaje o descripción difícil de entender, pero esto se resuelve viendo las fotos. No sé qué recomendar, si primero ver las fotos o primero leer la crónica. Si os sobra tiempo, podéis hacer fotos-crónica-fotos, de ahí que el enlace a las fotos de cada crónica aparezca al principio y al final.

Merece la pena compartirlo, porque "compartida, la vida es más". Esperamos que la lectura de este ladrillo y el visionado de las 478 fotos sirvan para que, de alguna manera, los que no pudisteis venir, hayáis venido.

En esta primera de la excursiones salimos de San Nicolás de Bujaruelo con destino a un pequeño pico en territorio Francés, el Pic de la Pahule de sólo 2.292 metros de altitud. La elección de este destino se debe a las vistas que promete debido a su localización. Esperamos encontrarnos con el más que famoso Circo de Gavarnie, que es un rincón encerrado por grandes cumbres de más de 3.000 metros que hacen frontera entre España y Francia. Las verticales paredes y, sobre todo, la Cascada de 423 metros, hacen de este lugar una especie de Catedral del Pirineo al conjugar su majestuosidad con el efecto llamada que genera en todos los que queremos conocer la Cordillera. En Gavarnie se hospedaron los primeros grandes pirineistas, los primeros exploradores de esta cadena montañosa y en este pueblo nacieron o vivieron sus primeros guías. De Gavarnie partieron los conquistadores del Monte Perdido o del Vignemale, por ello, Gavarnie podría ser la cuna del Pirineísmo, o lo es. O sea, que si alguno tiene un miligramo de pirineísmo en sus venas, debe pasar por Gavarnie. No verá más que un precioso pueblo del Pirineo Francés, que no es poco, pero percibirá la historia de la conquista de estas Montañas y, aún ignorando la historia, alucinará cuando se interne entre las paredes que forman el Circo de Gavarnie o cuando sienta en su piel el agua pulverizada de la Grande Cascade. La más alta de Europa. Nosotros no entraremos en el Circo. Nos viene muy lejano. Pero tendremos la oportunidad de verlo casi como lo ve un pájaro.

Y además, podremos disfrutar de un recorrido que nos aportará una sensación realmente alpina, sin exagerar.

La primavera ha sido invernal y esto ha hecho que previéramos la existencia de nieve por encima de lo normal en estas fechas. De ahí que nos pareciera prudente pasar un día en Peñalara dedicado exclusivamente a aprender a manejar piolet, crampones y cuerda, a progresar en subida y en bajada, hacia un lado u otro por pendientes de nieve cada vez más fuertes; a frenar en caso de caída por una ladera nevada o a montarnos un rápel de emergencia en terreno inclinado. En definitiva, a perderle el miedo y ganarle el respeto a este medio que nos puede dar unas satisfacciones casi infinitas o unos disgustos indeseables, según nos desenvolvamos.

El día en Peñalara fue muy duro. Creo que todos acabamos baldados; pero había que hacerlo y el fruto de este esfuerzo lo pudimos saborear subiendo al Puerto de Bujaruelo, atravesando neveros sin ningún miedo, sabiendo cómo hacerlo y sabiendo hasta dónde se puede llegar. Fue una gozada.

Superado el Puerto de Bujaruelo, nos encontramos con una cadena de montañas que podrían calificarse de sobrecogedoras. Desde el Gabieto Occidental hasta el Astazú Oriental, todo es un mundo de nieve y roca. La Alta Montaña vista de cerca. Las Montañas que nos separan del -nos unen al- Valle de Ordesa nos acompañan, por nuestra derecha, durante el recorrido que nos lleva al Pahule como si camináramos por un largo balcón. Conociendo un poco la zona, uno imagina lo que hay detrás, los Circos de Carriata, Cotatuero y Soaso, que desbordan en Ordesa; o el Brutal Circo de Marboré, en el que muere el moribundo glaciar del Monte Perdido o sobre el que se desploman las paredes del Cilindro o remansan las aguas del Ibón de Marboré, espejo del primer refugio de los Pirineos, el Tucarroya. Trasponiendo las cumbres de los Astazús o del Pico Marboré veríamos todo esto hasta caer por la cascada del Cinca, desde lo alto del Balcón de Pineta hasta la plácida pradera en la que se instaló el Parador Nacional...una vista imaginaria fruto de un imaginario vuelo del que uno vuelve pronto a la realidad, recuperando  la percepción de la distancia que hay entre la hierba que nos acomoda y la Grande Cascade. A nuestra espalda -noroeste- el Vignemale, luciendo su glaciar, completaba el panorama. Las expectativas no se frustraron en absoluto y algunos nos planteamos cuál podría ser el significado de la palabra SUBLIME.

La vuelta la hicimos pasando por un lago francés (Espécières) subiendo a un collado nevado con una inclinación de respetar y pasando por otro lago, esta vez español (Lapazosa) para acabar rescatando a una pareja de alemanes (sí, nosotros rescatando a los alemanes) que se habían metido en un terreno un tanto peligroso visto el equipo que llevaban (cero).

Fueron 10 horas placenteras tras las que acabamos un poco cansados.
Os vuelvo a desear un feliz verano.
Juan.

No puedo dejar pasar el momento para resumiros la espectacular aventura pirenaica que hemos tenido esta semana. Cumplidas al máximo las expectativas, el tiempo espléndido, la nieve fantástica y manteniendo la esperanza hasta el último momento de poder hacer las Flores, la etapa reina, con el reto de Cotatuero. El grupo estupendo, y el líder excepcional. Tres rutas bien distintas, la primera, subida al puerto de Bujaruelo, con bastante nieve y utilización de piolet y crampones, para  llegar posteriormente al pico de Pahule, impresionantes vistas del circo de Gavarnie y los picos desde el lado francés (incluida brecha de Roland). La segunda etapa recorrido por el valle de Ordiso pasando al de Otal, de gran belleza paisajista. Terminamos el día con la incontenible emoción al confirmarnos la posibilidad de hacer al día siguiente la Faja de las Flores, es algo excepcional, uno se siente parte de la propia montana, y que decir de las vistas desde allí arriba, sublimes, para terminar nos quedaba el reto de pasar una ferrata, y prueba superada con éxito siguiendo las directrices de nuestro guía e instructor Juan.
Ángel R.

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje del grupo

FOTOS
Fotos de Ángel R. Otero

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