miércoles, 21 de febrero de 2018

Excursión 389: Dehesas de Fresnedillas de la Oliva

FICHA TÉCNICA
Inicio: Fresnedillas de la Oliva
Final: 
Fresnedillas de la Oliva
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  17,3 Km
Desnivel [+]: 312 m
Desnivel [--]: 312 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: 
Valoración: 
Participantes: 44

miércoles, 14 de febrero de 2018

Excursión 388: Fortines, molino y canteras de Zarzalejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Zarzalejo
Final: 
Zarzalejo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  13 Km
Desnivel [+]: 361 m
Desnivel [--]: 361 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 39

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Después de una serie continua de excursiones del GMSMA por las cumbres del Guadarrama en busca del disfrute del senderismo de invierno con nieve, Antonio en esta ocasión nos propuso una relajada ruta en torno a la localidad de Zarzalejo, pequeño municipio situado en la Sierra Oeste de Madrid que en tiempos pasados fue lugar de recreo y descanso del monarca Felipe II, y cantera de la que se extrajo gran parte del granito con el que se levantó el Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Tal y como nos anunció el Boss en su convocatoria, en esta ocasión visitaríamos los restos de algunos fortines que cubrieron el frente de Fresnedillas en la guerra civil española, así como las ruinas de un antiguo molino harinero.

Diferente esta propuesta a la excursión 017 del GMSMA “El Escorial - Zarzalejo” realizada un ya lejano 5 de febrero de 2009 y en la que participó sólo un esforzado senderomago, Enrique Agudo al que últimamente echamos mucho de menos, además claro está de Antonio.

Respondiendo a su convocatoria, en esta ocasión hemos acudido 39 senderomagos a la plaza de la Constitución de Zarzalejo en la que se sitúa el ayuntamiento, y en la que se pueden ver en todo el perímetro de la misma bloques verticales de granito perforados, -talanqueras-, que sirven de sujeción a las traviesas de madera que cierran la plaza, antiguamente utilizada para la feria de ganado y actualmente para celebrar corridas de toros durante las fiestas.

Una vez confirmadas las asistencias a la excursión por el Boss, se inició la marcha por las calles del municipio, bajo las impresionantes siluetas de Las Machotas, para llegar pronto a través de una cómoda pista al pinar. Después de unos pocos kilómetros con una suave pendiente ascendente alcanzamos un mirador desde donde se divisaba una bella panorámica de los alrededores del pueblo y de Zarzalejo Estación. En ese promontorio se encontraban ya los primeros restos de una serie de fortines de la guerra civil que íbamos a visitar a lo largo del día.

Se trata de un conjunto defensivo ubicado en una parte alta del terreno, y que sin duda ofrecía unas excelentes vistas del frente. Está compuesto por tres construcciones circulares, probables nidos de ametralladora que se encuentran semiderruidos.

Después de un breve descanso para realizar las consabidas fotos, se reinició la marcha en descenso hacia las vías de la línea del tren Madrid-Ávila, llegando a ellas a la salida del puente de La Cañada. Desde allí continuamos por una senda algunos kilómetros más, para al poco realizar la parada del “Ángelus” y la foto de grupo, antes de ir en busca de los siguientes restos de construcciones de la guerra civil.

Reiniciada la marcha y después de una subida en zigzag por un roquedal llegamos a las ruinas del Torreón de Fuentelámparas que fue utilizado como Fortín del Mando republicano.

Es difícil saber la cronología de la primitiva construcción medieval en donde se ubicó durante la guerra civil el fortín ni su uso. Podría tratarse de una función asociada a la protección de pastos y lindes de algún señorío, o tal vez como alojamiento ocasional de nobles en sus cacerías por los bosques y dehesas de la zona.

Las ruinas del mismo sirvieron de base para la construcción de un fortín de defensa en la guerra civil. Se trata de otro conjunto defensivo en altura que domina todo el denominado frente de Fresnedillas. Está compuesto por varios bunkers y una larga trinchera con muro de piedra aspillerado con rocas a modo de troneras para los disparos de la fusilería, que en la actualidad está restaurado en parte para servir como valla divisoria de las fincas, y al final de esta trinchera se encuentran los restos de tres edificaciones cuadradas que podrían ser barracones o lugares de refugio de la tropa.

Después de una breve estancia reconociendo el lugar y de despedir a las estrellas fugaces de esta excursión, salimos del recinto para dirigirnos a visitar otra de las venerables ruinas de la zona. Atravesando diversas fincas y a través de un sendero con prados a ambos lados del mismo, y con alguna que otra sorpresa vacuna diseminada por el suelo, nos encontramos con unas ruinas de una belleza sorprendente en bastante buen estado de conservación, para lo que es habitual para este tipo de construcciones.

Se trata de las ruinas de un molino de agua harinero de rodezno: El molino de rodezno de Manuel Santos Ventura, que está situado en las márgenes del Arroyo de Portezuela.

La edificación original no es conocida, aunque es probable que por el tipo de construcción se trate del siglo XIII, dado que es esa la época de mayor difusión de este tipo de molino de rodezno, es decir de rueda horizontal y que habitualmente se construían en zonas montañosas, estando datado la fecha de su reedificación en el año 1881 por el maestro Manuel Santos Ventura, tal como aparece en la inscripción sobre la enorme piedra conservada, que a forma de dintel, da paso a la entrada a la edificación. 

El molino de Manuel Santos Ventura era un molino harinero que utilizaba las aguas del arroyo de la Portezuela, traídas a través de un canal desde aguas arriba, recogiéndola en una represa desde la que se hacía llegar el agua con fuerza a los mecanismos que movían las piedras del molino.

Nada más traspasar el umbral bajo el dintel donde se halla su piedra conmemorativa, se encuentra una sala que probablemente se tratara de la estancia del molinero con su cocina y la piedra que se usaría como lecho. No es difícil imaginar a las duras condiciones, que sobre todo en el invierno, éste estaría sometido. Esparcidas por el suelo y en algún caso semienterradas se encuentran algunas de las ruedas del molino.

De vuelta del molino y tras las breves curas a un accidentado senderista, llegamos a una de las innumerables canteras que después de siglos de esforzada cosecha de piedra que los habitantes de la zona han llevado a cabo, nos han dejado caprichosas formas y hendiduras que son un verdadero deleite visual y fotográfico.

Allí al abrigo de unos enormes bolos graníticos nos dispusimos a comer los bocadillos montañeros bajo un tenue sol invernal hasta que una dichosa lluvia fina vino a fastidiarnos la comida. Hasta ese momento nos había acompañado el buen tiempo, a pesar de las predicciones, pero estaba visto que ya era mucho tentar a San Pedro.

A la vista de ello no era menester alargar la sobremesa por lo que nos pusimos pronto en marcha de vuelta a Zarzalejo, no sin antes pasar por otra cantera. Después de atravesar el puente que cruza las vías del tren y continuar hacia la fuente del Canillo, iniciamos el camino ascendente que comunica Zarzalejo Estación con Zarzalejo (“de arriba diría yo”), A mitad de camino, pudimos contemplar desde la altura del descansillo de la fuente del Venero todo el recorrido que habíamos realizado a lo largo de la jornada.

Ya en Zarzalejo y para rematar los 13 Kilómetros de la excursión -y al parecer casi 400 metros de desnivel acumulado- de este miércoles, el Boss nos animó a visitar un árbol singular, catalogado como tal por la Comunidad de Madrid: El Castaño del Cotanillo (Castanea sativa). Se trata del Castaño más grande de nuestra Comunidad y que sin duda merecía la pena el esfuerzo adicional.

Iniciado el camino en permanente pendiente ascendente, la lluvia, el horario ajustado contando con el tiempo estimado del regreso a Zarzalejo y lo inapropiado en visitar un árbol caducifolio en pleno invierno, nos hicieron desistir en apreciar la majestuosidad del mencionado castaño. En fin, otra vez será.

Finalmente ya de vuelta en el pueblo nos reunimos para tomar las irrenunciables cervezas en el bar de la plaza de la Constitución donde se felicitó a Javier Bartolomé por haber conseguido con esta su 200 excursión: ¡¡Enhorabuena Javier!!

En animada conversación de barra con un propio del lugar, conocimos una simpática leyenda, por la cual el rey Felipe II había elegido las laderas de las Machotas donde se encuentra Zarzalejo, para construir lo que hoy es el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, dada la abundancia de canteras del lugar. Tal fue la oposición recibida de los vecinos que el monarca optó finalmente por edificarlo a las faldas del monte Abantos.

En fin, dado lo relajado de la marcha, la bonanza de la temperatura y sobre todo por las interesantes ruinas visitadas, yo le otorgaría al menos 4 sicarias a esta excursión, aunque cada cual que la juzgue según su criterio.
Joaquín Sastre

FOTO REPORTAJES

miércoles, 7 de febrero de 2018

Excursión 387: La Camorza y la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Manzanares el Real
Final: 
Manzanares el Real
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  15,2 Km
Desnivel [+]: 539 m
Desnivel [--]: 539 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 19

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL

* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
A veces pasa. Se convoca una ruta determinada pero luego viene la meteorología y es la que tiene la última palabra. En este caso teníamos previsto una para visitar las Pirámides de la Pedriza pero el haber nevado unos días antes y una bajada posterior de la temperatura, hacía presagiar la presencia de hielo en el recorrido y por consiguiente la peligrosidad de éste. Así que, se cambió la ruta por otra más sencilla.

Amaneció con un sol y una temperatura muy agradable para andar. Quedamos a las 10:00 de la mañana en el aparcamiento de Manzanares el Real, enfrente del Castillo de los Mendoza. Desde allí los senderistas del grupo (esta vez éramos 19) nos dirigimos, pasando por el antiguo puente sobre el río y por las ruinas del antiguo castillo (anterior en su construcción al de los Mendoza), a la Ermita de Nuestra Señora de la Piedra Sacra.

Esta ermita aunque fue construida en el siglo XVI, algunos autores consideran que mucho antes fue un lugar de culto de las tribus que poblaban estas tierras. Con un poco de imaginación, uno se puede abstraer en el ambiente mágico de las ceremonias realizadas por los druidas en aquellos tiempos. Si las piedras pudiesen hablar, ¿qué nos contarían? Volvemos a la realidad y continuamos la marcha en dirección norte hasta llegar a la calle Virgen del Puerto donde girando a la izquierda nos adentramos en el pinar en dirección noroeste.

Caminamos por la orilla del río Manzanares por unos senderos serpenteantes salpicados por grandes rocas y pozas donde hasta no hace mucho tiempo eran lugares para darse un baño. Ahora está prohibido. Comenzamos  a subir hacia la cima de la Camorza. A medida que lo hacemos, empiezan a aparecer las primeras manchas de nieve, afortunadamente sin estar helada. 

Vamos ascendiendo uno tras otro, por uno de los senderos de los varios que hay, contemplando a nuestra derecha la nevada Cuerda Larga, hasta alcanzar un collado a 1120 metros de altura que separa a las dos Camorzas de 1172  y 1213 metros. Desde aquí se divisa la otra parte de la loma, con la Sierra del Hoyo al fondo.

Desde el alto de una peña, tres machos de cabra montesa, con sus enormes cuernos, nos observan sin apenas inmutarse. Aprovechamos para hacerles algunas fotos. Desde este collado teníamos intención de girar a la izquierda para visitar a la Camorza Menor pero la nieve que había nos quitó la idea. Proseguimos el camino en dirección a la Camorza Mayor.

Antes de llegar, paramos en un lugar con unas magníficas vistas de la Cuerda Larga y la Pedriza a comer un tentempié para recobrar fuerzas. Ñam ñam…que bueno está todo, eso sí, bien regado con el vino de bota que algunos compañeros (que serían las paradas sin ellos) nos traen.

Con energías renovadas nos dirigimos ya directamente hacia la cima de la Camorza Mayor. En ella hay una caseta que parece que es de vigilancia. Si hasta ahora habíamos tenido buenas vistas, ésto es lo más. Tenemos una panorámica general espectacular: al sur Manzanares el Real con su castillo, el pantano de Santillana, el Cerro de San Pedro (todo blanco por la nieve), la Sierra del Hoyo; por el norte casi toda la Pedriza y la Cuerda Larga. Como es lógico nos inflamos a hacer fotos. 

Después de saturar nuestras retinas con tanta belleza, iniciamos el descenso por un sendero hacia el Collado de Quebrantaherraduras. Llegamos a él y cruzándolo los 19 senderomagos (esta vez no hubo estrellas fugaces) tomamos el PR-M16  en dirección al Berzosillo. Pasamos por una zona de mesas que parecen sacadas de una película de ”Los Picapiedra” y llegamos al Collado del Terrizo que también estaba cubierto por la nieve.

Dejamos el PR-M16 y continuamos por la Majada del Coco. Por allí nos sentamos junto a una valla de piedra y con el sol dándonos de frente, nos dispusimos a tomar (ahora sí) el bocadillo de la comida. Se estaba de lujo aquí. No hacía frío, ni hacía viento. Solo faltó echarnos una siesta. Repuestas las fuerzas continuamos en dirección noroeste y pasamos por una zona con una gran cantidad de pinos rotos y caídos. Esta zona esta infectada por la Armillaria y por el Tomicus Destruens.

La Armillaria es un patógeno del bosque que puede ser muy destructivo. Es responsable de la enfermedad llamada “podredumbre blanca” que ataca las raíces de los árboles.

El Tomicus Destruens es un escarabajo que se alimenta y desarrolla en el tronco de los árboles. La combinación de ambas plagas es la que hace que caigan y mueran tantos como vimos.

Dejamos esta zona de pinos desolada y llegamos a Canto Cochino. Cruzamos el aparcamiento  en dirección al río. Atravesamos un puente o pasarela de madera y continuamos por el GR-10 por la orilla izquierda del río. Pasamos por un sitio donde se ubicaba el embalse de la Garganta. Continuamos por el Tranco y giramos a la derecha  para atravesar otro puente por el río y callejear por la urbanización de chalets hasta llegar a la Plaza del Pueblo en Manzanares el Real donde como no podía ser de otra manera, nos tomamos las correspondientes cañas.

Por el maravilloso día, la compañía, las maravillosas vistas y el buen ambiente, está excursión se merece la calificación de: 5 sicarias.
Joaquín Pérez

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de Francisco Nieto

miércoles, 31 de enero de 2018

Excursión 386: Puente de la Cantina - Puerto de la Fuenfría

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puente de la Cantina
Final: 
Puente de la Cantina
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  15,1 Km
Desnivel [+]: 513 m
Desnivel [--]: 513 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 40

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Ha habido épocas en las que al llegar la temporada invernal, nos alejábamos de las montañas, cuan aves migratorias, para buscar parajes más cálidos, pero últimamente, como los osos polares, parece que nos hemos adaptado al tibio frío y a la nieve.

Esto explica que de nuevo Antonio programase otra excursión invernal, en esta ocasión para disfrutar de los nevados y sombríos pinares de Valsaín, que si ya son bellos sin nieve, con ella se realzan sobremanera sus atractivos naturales.

Pensando en mitigar el frío que pasaríamos, los de Torre paramos en las Postas a tomar café y así entrar en calor. Por ello, al llegar al punto de encuentro, tras bajar del puerto de Navacerrada y superar las Siete Revueltas, el remozado aparcamiento del Puente de la Cantina ya estaba muy concurrido, y recordaba el gentío que en sus buenos tiempos hubo de tener, aunque hoy la única venta que había era de de la revista del grupo, que había traído José María. 

Con bastante nieve desde el primer momento, iniciamos la ruta cruzando el puente, obra debida a Carlos III, para seguir en dirección suroeste el rastro del GR-10.4, hacia la Pradera Venta de Araña. Nada más pasar el portón que facilita su acceso, surgieron las primeras complicaciones porque teníamos delante unos 10 metros de nieve congelada que propició los primeros culetazos.

Superado el momento, porque ya se sabe que a veces hay que caer para levantarse con más fuerza, continuamos por la pista asfaltada, medio oculta por la nieve, cruzamos por un puente el arroyo del Telégrafo y en animadas conversaciones llegamos a la Pradera Venta de Araña, una praderita en la que aún se distingue la planta de la desaparecida casa de los Guardas de la Pesca. Momento en el que Antonio decidió desviarnos a la izquierda para visitar una pradera más grande, la de Navalazor, donde paramos a tomar el aperitivo a la "sombra" de un gran pino caído, cuyas peladas ramas nos son ya familiares.

Tras el breve descanso, continuamos en dirección suroeste por el Camino de Lumbralejos (GR-10.4) hasta enlazar, salvando un fatigoso repecho, con el Carril del Gallo, por el que el colorido largo tren que formábamos los 40 participantes de hoy nos afanábamos en no perder el paso del siguiente.

Continuamos primero en dirección oeste y después hacia el suroeste, por la archiconocida Senda de los Cospes, señalizada con círculos de pintura amarilla hasta alcanzar el Puerto de la Fuenfría (1.792 metros), pasando primero por la fuente de la que recibe su bautismo el paso, y que en efecto, da un agua muy fría, además de fotogénicas fotos a su vera.

En el puerto paramos a comer los bocadillos, el mío tamaño familiar, y de casualidad y para nuestra sorpresa nos encontramos con Rosa C, a su paso hacia el Montón de Trigo. A los postres, Paco C. le prestó su estrella negra a María Ángeles P, que había alcanzado tan honorífico título en su centenaria pasada excursión.

A pesar de lo bien que se estaba en el collado, había que seguir, y lo hicimos descendiendo por la amplia y muy nevada carretera de la República, hacia la vertiente segoviana, en dirección noroeste, cruzando el arroyo Minguete, donde la carretera gira a dirección noreste, cruza el arroyo de la Argolla y llega junto a las ruinas del convento templario de Casarás, según la leyenda, en realidad, casa de postas que mandó construir Felipe II a su arquitecto Eraso para facilitar su estancia por este puerto en sus constantes trasiegos de Madrid a Segovia.

En la explanada de lo que tristemente queda de lo que fue estancia real, nos echamos una monumental guerra de bolas de nieve, que como casi todas, no sabemos por qué ni quién la empezó, pero de la que Sol, y unos cuantos más seguro no se olvidarán, incluido yo, que todavía tengo nieve hasta en las orejas. 

Tras disfrutar como lo que somos, unos niños, bajamos por una helada y resbalosa trocha para continuar por la nevada carretera en dirección noroeste hasta la Fuente de la Reina, en la que apenas paramos, y donde giramos en dirección este, para continuar el nevado descenso entre pinos al amparo del murmullo del arroyo de Casarás, por el GR-10-1 hasta llegar de nuevo a la Pradera Venta de Araña, tras cruzar de nuevo el arroyo Minguete.

Desde allí, regresamos al Puente de la Cantina siguiendo el mismo recorrido que a la ida, teniendo de nuevo que salvar el tramo helado cercano al portón, y en el que más de uno resbaló, por más cuidado que se ponía, pero afortunadamente sin mayores consecuencias.

Por el buen tiempo, la compañía, la nieve, las vistas, el cielo y la luz de esta excursión, se merece 5 sicarias.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES

jueves, 25 de enero de 2018

Excursión 385: Bola del Mundo - La Maliciosa - La Barranca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: 
La Barranca
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  11,5 Km
Desnivel [+]: 545 m
Desnivel [--]: 999 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 29

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Creo recordar que ésta sería la tercera vez que iba a subir a la Maliciosa, y la segunda con nieve, lo que siempre da un plus añadido a la conquista de esta mítica montaña, y por si fuera poco aliciente, ésta sería mi excursión 100 con este maravilloso grupo.

Tras dejar algunos coches en la Barranca, nos fuimos al puerto de Navacerrada, que estaba muy animado, con mucha gente joven preparándose para esquiar, con los remontes a plena actividad.

En cuanto estuvimos todos, a eso de las 10:30, nos pusimos en marcha, sin apenas habernos saludado todos, enfilamos la senda que asciende a la cuerda de las Cabrillas por la cara sur de Dos Castillas.

El suelo estaba completamente nevado y algo resbaladizo por la dureza de la nieve, pero era un auténtico placer contemplar todo el entorno blanco en un día sin frío y unas nubes que parecían estar pintadas al oleo.

Casi sin darnos cuenta, por las animadas charlas durante el trayecto, nos plantamos en el colladito de la sierra de las Cabrillas, donde comenzaba verdaderamente la parte más empinada de la subida a la Bola del Mundo. Enseguida, el grupo se estiró muchísimo, los más veloces metieron la directa, y dejaron atrás a los que se lo tomaban con más calma. 

La fatigosa pendiente nos dio una tregua al alcanzar la pista de cemento, tapada completamente por la nieve Yo me acerqué con Juan a las cercanías del cristo de las nieves, que adornado con flores contemplaba todo el trajín de esquiadores y senderistas disfrutando de ete bello día.

En el tramo final de subida a la Bola del Mundo coincidimos con los más rezagados, y una vez en la cumbre, nos acercamos al vértice geodésico del Alto de las Guarramillas (2.258m), donde nos hicimos las inevitables fotos con el resplandeciente manto blanco de La Maliciosa de fondo.

Al buscar al resto del grupo, comprobamos que estaban junto a un grupo de militares de la Guardia Real que se disponían a esquiar por la zona. La verdad es que con lo altos que eran y esos uniformas, no me extrañó que alguna chica del grupo quisiera darles su teléfono, por si necesitaban algo,ja ja.

Tras descansar mientras tomábamos el tentempié, iniciamos el descenso hacia el collado del Piornal, y como la nieve estaba algo dura, las caidas no se hicieron esperar, la más fotogénica fue la de Sol, que casi arrastra a José Luis M. en el que se intentó apoyar, pero sin duda el récord de la jornada se lo llevó Rosa C, que contabilizó más de una docena de culetazos a lo largo del día.

Al llegar al collado paramos a hacernos la foto de grupo, aunque cuatro con prisas se habían ya fugado hacia la Maliciosa, aún así la hicimos, con la ayuda de uno de los chicos de un grupo que compartía recorrido con nosotros. En este punto las cuatro estrellas fugaces de hoy nos dejaron para regresar al puerto por el mismo camino, el resto iniciamos el ascenso en busca del siguiente objetivo.

La subida a la Maliciosa se me hizo menos pesada de lo que esperaba, quizás porque nos lo tomamos con calma y ascendimos sin prisas, a pesar de que la nieve no ayudaba mucho en hacerlo fácil.

Coronados los 2.227 metros a los que se halla el vértice geodésico de esta cima, nos deleitamos con sus espectaculares vistas a la vez que nos inmortalizábamos en una que otra foto. No duramos mucho aquí, lo concurrido de la cima hizo pensar a Antonio en buscar un lugar más tranquilo para comer.así es que nos pusimos de nuevo en marcha.

Los primeros metros de descenso de la Maliciosa fueron muy resbaladizos, la nieve completamente helada hacía muy inseguro el descenso, tanto que Juan tuvo que emplearse a fondo en ayuda de los que no llevaban camprones o se mostraban más inseguros.

Al llegar a las cercanías del collado del Piornal paramos a comer los bocadillos, aprovechando las zonas sin nieve que las incipientes aguas del Regajo del Cancho Negro proporcionaban. Estando allí, se nos acercarnos unos chicos que habían encontrado unas llaves de coche, por si eran de alguno de nosotros, no fue así, y seguro que alguien se llevó una sorpresa al intentar recoger su coche.

De nuevo en marcha, continuamos el descenso siguiendo el PR-26, en la que fue sin duda la parte más divertida de la ruta. Divertida por el gran número de culatazos, todos sin consecuencias, que nos dimos, no se libró de ellos ni el jefe. Y eso que lo resbaladizo de algunos tramos hiciera que pusiésemos nuestros cinco sentidos en intentar no caer, pero al menos descuido, al suelo, así hasta al menos en tres veces en mi caso.

La nieve estuvo presente en todo el trayecto de bajada y solo desapareció al internarnos en el bosque de pinos, llegando ya a la fuente de la Campanilla, que como el que llega a un oasis, celebramos quitándonos las polainas y los camprones.

Tras hacer sonar la campana, como marca la tradición, y habernos agrupado todos, iniciamos el descenso hacia el aparcamiento de la Barranca. Continuamos por la pista y senda que baja por la rivera izquierda del río Mavacerrada, siguiendo la Senda Alakan, que abandonamos para cruzar el río por un punto con mucha agua, teniéndonos que apoyar en unas resbaladizas piedras que prometían alguna caída y así fue. La afortunada con un imprevisto remojón en las fresquitas aguas del río Navacerrada fue Pepa, que en un visto y no visto estaba en su lecho estirada como si fuese a cruzarle a braza.

Como no tuvo consecuencias, todo quedó en unas risas, que animaron el resto del recorrido por la pista, junto a la que vimos un curioso belén hecho con figuras recortables, llegando al aparcamiento de la Barranca, fin de esta invernal y entretenida ruta.

Solo faltaba celebrarlo en las Postas, mientras los conductores iban a por los coches dejados en el puerto de Navacerrada. Total, 5 sicarias para esta invernal excursión.
María Ángeles Peña

FOTO REPORTAJES