miércoles, 25 de julio de 2018

Excursión 414: Embalse de Picadas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Embalse de Picadas
Final: 
Embalse de Picadas
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  19,6 Km
Desnivel [+]: 320 m
Desnivel [--]: 320 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 15

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Buscando un sitio de agua donde poder aplacar el sofocante calor que estaba previsto tener en Madrid, nos acercamos al embalse de Picadas, en el que el año pasado hicimos una bonita excursión en canoas con baño incluido.

Desde el aparcamiento del Mesón El Puerto, iniciamos la ruta, acercándonos a la cola del embalse, donde chiringuitos y mesas casi al pie del agua hacen las delicias de los que se acercan hasta aquí buscando agua y bares en los que aplacar la sed.

Buscamos el paso por debajo del puente nuevo de San Juan, para cruzar por el viejo al otro lado del Alberche, el río que forma este largo y profundo embalse y así evitar tener que pisar la M-501. A nuestra derecha, una estupenda panorámica de la presa del pantano de San Juan. Bordeamos el agua hasta llegar a un área recreativa, donde nos hacemos la foto de grupo.

Continuamos, por la pista que en dirección suroeste deja el Cerro del Cubo a nuestra derecha, pasamos bajo uno de los arcos del puente que utilizaba la línea férrea del Tietar. Enseguida a nuestra derecha, pasamos junto a las instalaciones de la depuradora del CYII.

La pista sigue el trazado de la Cañada de Talavera, también llamada del Puente de San Juan. El ascenso es suave y continuo, por un firme en muy buen estado. A nuestra izquierda la siempre presente Loma de las Labores. En un cruce de caminos, la pista gira en dirección sureste, a la vez que gana altura rápidamente, permitiendo unas bonitas vistas del pantano de San Juan e incluso de las ruinas del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias que visitamos en la excursión 363.

En un cruce, abandonamos la cañada y nos acercamos al Cerro del Pajar del Fraile, que bordeamos en dirección sur primero y este después. El sol comienza a notarse y agradecemos las sombras de las numerosas encinas y pinos de gran porte, característicos de esta zona.

Con bonitas vistas de la Almenara, completamos el rodeo que estamos dando al Cerro del Pajar del Fraile descendiendo en dirección noreste hacia las ruinas de un caserío, en el Cerro Pocito, que aún funciona como granja.

A partir del caserío, la pista se vuelve senda, y con fuerte pendiente desciende hasta la vía verde que bordea el embalse de Picadas. Alcanzado el objetivo, junto a un puente, no tardamos en zambullirnos en el agua, mientras otros se toman el tentempié de media mañana.

Aplacado el sofoco, iniciamos el recorrido por el borde del embalse, siguiendo lo que fueron las vías del ferrocarril del Tiétar. Esta línea parte de la necesidad de los militares de poseer una explotación ferroviaria propia para realizar en ella prácticas reales. Ante esta necesidad, en la ley del 17 de julio de 1895 se autorizó al Ministerio de la Guerra para adquirir la línea de Madrid a San Martín de Valdeiglesias, concesión que había sido otorgada el 1 de junio de 1883 a don José Rodríguez Batista, y prolongarla hasta La Fuente de San Esteban en la provincia de Salamanca.

La escritura se firmó el 28 de diciembre de 1904 y el material para circular por esta línea sería el repatriado de Cuba. (tres locomotoras "Mogul" modelo de 1898). Dado que era absurdo construir dos ferrocarriles con 42 kilómetros paralelos, el 24 de marzo de 1927 se dispuso la compra de la línea Madrid-Almorox.

Por Real Decreto del 3 de enero de 1930 se procede a la compra y el 1 de febrero el Estado se hace cargo de la línea modificando el trazado original de la línea a San Martín, haciéndolo partir del punto más conveniente de la explotación Madrid-Almorox. Finalmente sería Villamanta 

La situación en 1934 era la siguiente:
- Desde Villamanta a Pelayos de la Presa en construcción bastante avanzada.
- Desde Pelayos a San Martín de Valdeiglesias tendida la vía.
- Desde San Martín de Valdeiglesias a Casavieja en construcción avanzada con el túnel de la Venta del Cojo en parte perforado. Túnel llamado así por la Venta que se encontraba en ese lugar y que daba servicio a La Cañada Real Leonesa Oriental. No llegó a construirse realizándose sólo la boquilla de este y se encuentra en la división entre las provincias de Ávila y Madrid. En este puerto se localiza el nacimiento del Río Tiétar.
- Desde Casavieja a Arenas de San Pedro sin comenzar.

Para celebrar el buen ritmo de las obras, se transportó una locomotora hasta San Martín de Valdeiglesias realizándose un viaje con autoridades civiles y militares a modo de inauguración entre San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa, siendo el único tren que verían aquellas vías.

En el ramal del Tiétar, que quedó postergado tras la Guerra Civil, tuvo las estaciones de: Aldea del Fresno, Navas del Rey, apeadero junto a la depuradora de Pelayos, Pelayos de la Presa, San Martín de Valdeiglesias.

Convertida en la actualidad en Vía Verde del Alberche, está poco acondicionada, transitable pero sin señalización ni mantenimiento alguno, para vergüenza de las administraciones implicadas. Se localiza entre San Martín de Valdeiglesias y el dique de Picadas, con una longitud de 14 km, ampliables en 6 más hacia Cadalso de los Vidrios. En este enlace se detalla muy bien su historia.

Nosotros recorrimos el tramo hasta la presa con un calor sofocante, solo aplacado por el túnel que a mitad de camino dio algo de frescor al recorrido, y alguna que otra sombra bajo los escasos árboles del camino, otro aspecto a mejorar, así como la limpieza de márgenes y recogida de basura que el homo inciviqus deja en ellas.

El paseo por la margen del embalse es muy placido y enriquecedor por las variedades de bosque mediterráneo que hay, con diferenciación entre las laderas de solana y umbría, con bosque cerrado y verde.

A la vuelta, nada más pasar el túnel nos dimos un necesario baño, el segundo del día, en una especie de calita, donde nos esperaba además la grata sorpresa de unas latas bien frías de cerveza proporcionadas por Pepe A, al que casi elevamos a la categoría de santo por su gesto, que nos permitió continuar con mejor ánimo el resto de la ruta hasta regresar de nuevo al aparcamiento de donde habíamos partido, pasando de nuevo por la zona recreativa, ahora muy concurrida por niños en piraguas.

En resumen, estupenda ruta que combinó cerros y llanuras, bosque y playa, sol y agua, pero demasiado calurosa, por lo que es recomendable hacerla en épocas o días de menos sol, aún a costa de tener que renunciar a los baños. Por todo ello, esta excursión se merece 4 sicarias.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES

VÍDEOS

FOTOS

miércoles, 18 de julio de 2018

Excursión 413: Visita a la Mahou y Casco Histórico de Alcalá de Henares

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alcalá de Henares
Final: 
Alcalá de Henares
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia:  4,4 Km
Desnivel [+]: 47 m
Desnivel [--]: 47 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 3
Participantes: 36

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
En esta ocasión el grupo realizó una excursión fuera de lo común, sin ropa de senderismo, ni bastones ni mochilas, por lo que a algunos fue dificil reconocerlos, sobre todo a las chicas.

La jornada se dividió en dos eventos, el primero visita a la fábrica de Mahou, donde ya estuvimos unos cuantos en la excursión 162  y que deseábamos repetir por los buenos recuerdos que teníamos de ella. Se trataba de una visita guiada a la fábrica Mahou en la localidad de Alovera, la más grande de la marca.

De la mano de Irene, la guía de la fábrica, fuimos recorriendo las diferentes salas de la planta. Nps xxplicó todos los productos que fabrican y el proceso de producción: vídeo de los orígenes, sala de control, calderas de elaboración, embotellado y empaquetado. Para finalizar nos obsequiaron una degustación de todas las cervezas del grupo Mahou, con aperitivos tan ricos que enseguida desaparecieron.

Posteriormente nos acercamos a Alcalá de Henares, donde teníamos concertada otra visita, ésta a la Universidad, guiados por Alexandra, fuimos recorriendo las diferentes estancias y patios de esta Universidad, fundada por el Cardenal Cisneros en 1499.

Aprovechando la visita, algunos recorrimos alguno de los rincones históricos de esta bella ciudad, Patrimonio de la Humanidad. Iniciamos el recorrido en el aparcamiento de San Lucas, pasamos junto a la Capilla de las Formas, para acceder a la calle Libreros, y por la inigualable calle Mayor, tras visitar la casa de Cervantes, alcanzamos la plaza de los Santos Niños.
 
Visitamos la Catedral y la rodeamos hasta la calle Escritores. Por Avellaneda y la Trinidad llegamos a la plaza de Cervantes donde estan el Ayuntamiento y el Corral de comédias.

En la plaza de San Diego esta la Universidad de Alcalá. Por los callejónes de San Pedro y San Pablo llegamos a la calle Libreros y al parador.

Es un paseo muy agradable, que permite ver casi todos los monumentos y lugares interesantes de esta cuidada ciudad.

Como colofón nos fuimos a comer al Casino, dando así por terminada esta excursión tan especial a la que le otorgo una nota de 3.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES

VÍDEOS

FOTOS

miércoles, 11 de julio de 2018

Excursión 412: Las Calderas del río Cambrones de la Granja

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Ildefonso
Final: 
San Ildefonso
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  11 Km
Desnivel [+]: 286 m
Desnivel [--]: 286 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 18

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN 

Como viene siendo preceptivo en verano, nos acercamos en esta ruta a disfrutar del río Cambrones y sus refrescantes pozas, que aquí llaman calderas. Con un estupendo día, nos reunimos los 18 participantes en la explanada del Palacio de la Granja, Plaza de España. Nos acompaña por primera vez Alba, Raquel, Adrián y Jorge, hijas y sobrinos de Jorge S. ¡Bienvenidos!. De mascotas, también una nueva, Kirina, que junto a las habituales, sumaron 5.

Desde la explana, iniciamos la ruta, bajando por la calle Infantes, dejando el Parador a la izquierda, cruzamos la Puerta de la Reina para llegar al Museo del Vidrio, descendiendo por la calle Pocillo, hasta la Fábrica de Vidrio.

Allí nos desviamos por el camino de la Mata de la Sauca, cruzando el arroyo de las Flores, el del Chorro Grande y al poco el del Chico, desviándonos por la finca de la Junta de Castilla y León,  conocida como Mata la Saúca, en la que nunca habíamos estado. Siguiendo una pista que surge nada más pasar el portón de entrada, nos acercándonos a conocer una preciosa laguna que hay en su interior. La bordeamos por su cara este, parando a contemplar su quieta agua, remanso de paz y sosiego que invitaba a hacer fotos de los árboles reflejándose en su espejo de plata.

Continuamos en dirección noreste campo a través hasta alcanzar la amplia pista que cruza la finca, la seguimos en suave ascenso hasta alcanzar el arroyo del Hueco, que cruzamos por un puente. En este punto, la pista gira en dirección noroeste, ascendiendo por el pinar de la Pedrona hasta llegar a una curva, en la que dejamos la cómoda pista para descender, con fuerte pendiente, campo a través, hasta alcanzar el río Cambrones, al que vadeamos con la ayuda de unas ramas.

Tras cruzarle, paramos a tomar el tentempié a la vera de una agradable poza que entre rocas forma el río. Tras el descanso, había que cruzar de nuevo el río, esta vez por un vado que en las anteriores ocasiones era fácil pasar, pero esta vez la gran cantidad de agua lo hacía complicado. Fernando D-H y yo nos esforzamos en reforzar con piedras el paso, haciéndolo más practicable.

Al otro lado, la senda obliga a remontar el repecho de la margen izquierda del río, alcanzando al poco la Caldera del Guindo, a continuación la de Enmedio y la Caldera Negra, objetivo final de la excursión, donde disfrutamos de su agua, más gélida que en otras ocasiones, en refrescantes baños y saltos desde las rocas., comprobando la gran profundidad a la que debe su nombre.

El regreso lo hicimos volviendo sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo al río, que volvimos a vadear, ahora con más soltura. Al pasar junto a la fuentecilla de Malpaso, volvimos a retomar la senda principal que va junto al río, separándose progresivamente de él. Unos metros más adelante volvimos a descender al Cambrones para contemplar la Caldera Tercera, de gratos baños en anteriores ocasiones y a la que José María llama Caldera Mágica por no sé que leyenda de algún senderemago caminado por sus aguas.

De vuelta al camino principal, al llegar a una gran roca, continuamos por la senda viendo la Caldera Segunda desde lejos, acercándonos a continuación al río para contemplar la Caldera Primera, de bonita estampa, con una pequeña cascada al comienzo de la misma.

Desde ella, seguimos durante un corto trama el río, disfrutando del murmullo del agua y la refrigerante sombra de su arbolado. Volvimos a tomar la senda hasta alcanzar una caseta y acequia de captación de agua. Detrás de la caseta sale una senda, que nada más pasar un portón de hierro se interna en un placentero bosque de robles. con el río a nuestra izquierda, hasta otro portón de hierro y un romántico puente de madera que cruza el río Cambrones, del que nos despedimos en su camino hacia el embalse de Portón Alto, donde entrega sus aguas.

Continuando hasta la pasarela que accede a la pista que baja hacia San Ildefonso, cruzamos el Arroyo del Chorro Grande por el Puente de la Princesa, y seguimos por la calle del Pocillo, Puerta de la Reina y el Parador, regresando así al punto de inicio, la explanada del Palacio de la Granja, donde nos esperaba una grata comida en el restaurante Segovia, con la sorpresa de que nos esperaba Ángel Vallés para hacernos una foto para El Adelantado. José María nos mostró el nuevo vestuario conmemorativo de las 400 excursiones del grupo. Y como estaba anunciada, una tormenta nos obligó a dejar la terraza y meternos dentro para el segundo plato. Los postres, de nuevo en la terraza para finalizar este estupendo día.

Por todo ello, esta excursión se merece 4 sicarias.

miércoles, 4 de julio de 2018

Excursión 411: Pico del Nevero por las Lagunillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navafría
Final: 
Puerto de Navafría
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  17,8 Km
Desnivel [+]: 639 m
Desnivel [--]: 639 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 15

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN

Una vez más, y van unas cuantas, íbamos a hacer una excursión circular al pico del Nevero aprovechando la senda que parte de la carretera de ascenso al puerto de Navafría hasta Las Lagunillas. El objetivo declarado era el de disfrutar del paisaje amarillo de los piornos en flor. Se presumía que la marcha iba a ser facilita y de escaso recorrido, ya que Antonio, al convocarla, había anunciado que se encontraba “en recuperación todavía”.

Pues bien, así como a los piornos les faltaba todavía un hervor para estar en su mejor momento, aunque bien valían la visita, resultó que a Antonio le sobraban energías para alargar la jornada a base de ladear por pedreras, entre matorrales y atravesando arroyos, amén de tener que regresar al punto de partida por pistas inacabables. Esto requería un poco más de esfuerzo del previsto, pero también tenía el gran aliciente de explorar parajes hasta ahora desconocidos para el GMSMA en la vertiente segoviana de la sierra. Tanto es así, que, a riesgo de resultar un tanto exagerado, el título de la excursión bien podría ser “Las Lagunillas, el pico del Nevero y el Alto Cega”.

Como ya es costumbre en verano, éramos pocos los que acudimos a la llamada de Antonio: 15 en total. Dos de nosotros nos incorporamos cuando ya había sonado el toque de campana y nos tocó dar alcance al resto a la altura del mirador de la Peña del Cuervo.

El día era espléndido, con una luz diáfana que permitía alcanzar con la mirada cada detalle hasta el horizonte; aunque el sol presidía el cielo, corría una brisa refrescante. En suma, un día ideal para andar por las alturas. Una vez dejado atrás el pinar, el amarillo intenso de los piornos y, ocasionalmente, el amarillo azafrán de los cambrones, adornaban a intervalos el paisaje mientras cruzábamos los regatos camino de Las Lagunillas. Al cruzar el arroyo del Palancar, todavía quedaba por encima de nosotros un buen nevero; persistía también una amplia mancha de nieve sobre Las Lagunillas cuando llegamos a ellas. Allí tomamos el tentempié en familia y José Mª hizo la foto de grupo. Hasta aquí todo muy relajado.

Como Antonio subió estupendamente la cuesta hasta el pico, después de permitirnos un rato de contemplación, reinició la marcha con buenos bríos paseándonos hasta el collado del Porrinoso e internándonos desde allí por las laderas de donde surgen las aguas del Cega, tal como queda descrito más arriba.

La verdad es que era precioso ver y oír saltar el agua por los arroyuelos y otear en la distancia el valle que se precipita hacia el pueblo segoviano de Navafría. Hicimos un alto en el más bonito y cantarín de estos arroyos, justo el que baja desde lo más alto del pico del Nevero y que, por tanto y a mi modo de ver, se puede considerar el nacimiento del Cega. En ese lugar idílico comimos el bocadillo y algunos nos refrescamos los pies (creo que el récord de aguante con el pie inmerso en estas gélidas aguas lo consiguió Pepa con 15 segundos).

A partir de aquí se marcaba en el terreno una senda que pronto se convirtió en pista, por lo que ya caminábamos a muy buen ritmo, pues el ligero desnivel que tenía era siempre en bajada. He de decir, no obstante, que en algún momento en que las curvas de la pista permitían atisbar la cresta de la montaña que bajaba hasta el puerto, a donde nos dirigíamos, nuestro objetivo parecía muy remoto. De hecho, alguna de las habituales estrellas fugaces, que esta vez no lo era, desacostumbrada a estas improvisaciones, andaba un pelín desasosegada.

Para hacernos más llevadero este continuo zigzagueo de la pista, Paco N. tuvo la buena idea de hacer un descanso en torno al refugio de Navalcollado. En aquellas praderas nos tendimos unos cuantos a la sombra de los pinos y hasta hubo quien se quedó roque. Antes de continuar, Paco nos enseñó un altar erigido a la Virgen de las Nieves hasta el que se acercan los romeros desde Navafría.

Desde allí, recorrimos poco más de 2 km. para llegar al puerto y otros 500 m. más por una agradable senda que discurre entre helechos bajo los pinos hasta alcanzar el lugar de partida de la mañana. Como siempre hacemos, repusimos fuerzas en una terracita de un bar, esta vez en Lozoya, antes de regresar a casa, cansados pero satisfechos, un miércoles más.

Madi ha estado a punto de otorgar esta vez las codiciadas 5 sicarias a esta ruta, pero tras rememorar los pasos por pedreras y matojos y las vueltas y revueltas por pista, lo deja en 4’5.
Melchor