miércoles, 17 de octubre de 2018

Excursión 427: Las Pirámides de la Pedriza y Hueco de las Higueras

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto del Berrueco
Final: 
Canto del Berrueco
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  11,4 Km
Desnivel [+]: 692 m
Desnivel [--]: 692 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 34

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














miércoles, 10 de octubre de 2018

Excursión 426: Cabeza Grande y Cerro Matabueyes

FICHA TÉCNICA
Inicio: Parque Robledo
Final: 
Parque Robledo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  18,5 Km
Desnivel [+]: 548 m
Desnivel [--]: 548 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: En parte
Valoración: 
Participantes: 35

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN

FOTO REPORTAJES

miércoles, 3 de octubre de 2018

Excursión 425: El Laberinto de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: 
Canto Cochino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  9,1 Km
Desnivel [+]: 602 m
Desnivel [--]: 602 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 31

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Hoy hacíamos la que será la ruta 425 del GMSMA, donde había tres condicionantes para conseguir el éxito de esta convocatoria… “Pedriza”, “Laberinto” y “Paco Cantos” (nuestro compañero y amante de este rocoso paraje). La conjunción de los tres auguraba una escasa asistencia, pues se presumía un cierto grado de exigencia. Para sorpresa de algunos, en el aparcamiento de Canto Cochino contamos 31 Sendero-Magos, todo un logro en estas circunstancias.

Iniciamos la ruta y nos dirigimos hacia el puente de madera sobre el río Manzanares, que en esta época del año lleva poca agua tras dejar atrás un largo verano. Cruzamos y remontamos por la ribera derecha del arroyo de la Dehesilla a través del cordel del Hortigal, senda más conocida como la Autopista por ser uno de las más anchas de toda la Pedriza.

Llegamos al Llano del Peluca, donde nos agrupamos para cruzar el arroyo de la Dehesilla por un puente de madera y dirigirnos hacia las proximidades de la fuente de Pedro Acuña.


Cogimos un sendero con una ligera pendiente en ascenso y enseguida llegamos al famoso Tolmo, una roca de enormes dimensiones que no sabemos si llegó allí desprendida de una pared o si se moldeó como consecuencia de una fuerte erosión. Bajo su sombra nos volvemos a reagrupar para luego comenzar un nuevo ascenso hacia las Buitreras, en busca de la puerta de entrada al Laberinto, nuestro objetivo de esta ruta.

Ascendemos con fuerte pendiente entre pinos y rocas y llegamos frente al Cancho Amarillo, que marca la puerta de entrada al Laberinto. Aquí paramos para reponer fuerzas con un tentempié mañanero antes de adentrarnos en la parte más divertida del trayecto.

Después del reconfortante descanso, reemprendimos la ruta y recorremos el Laberinto de oeste a este entre grandes moles de piedra, cruzándolas unas veces por encima y otras arrastrándonos por debajo entre estrechos túneles y oquedades. Este es un recorrido que se torna imposible si no lo has hecho alguna vez y tienes el recuerdo de aquellos huecos por donde pasaste, teniendo que dar marcha atrás cuando no encuentras salida para empezar de nuevo.


Pasamos junto a la inconfundible silueta del Capuchino, por el jardín del Centinela y llegamos a una explanada cerrada por paredes de piedra donde está el Botijo, otra descomunal roca, bautizada como otras tantas para que le busques la forma asimilada a su nombre. Allí mismo se encuentra un improvisado refugio, que dispone hasta de una tarima ajustada a las rocas para pernoctar. A este vivac lo llamamos el de 5 estrellas por lo confortable que resulta.

Dejamos a la izquierda el Pasadizo Granulado y nos acercamos a la Loncha, también muy reconocible por ser una gran roca inclinada que sujeta a otra suspendida entre las paredes de piedra. Desde allí se divisan riscos con nombres tan sugerentes como Espolón Extremaunción, Delirium Tremens o Puro Nervio.

Al poco de salir de la Loncha, no sin grandes dificultades, pasamos bajo una roca inclinada por la que era complicado moverse. Nada más superar este obstáculo, paramos a reponer fuerzas con los bocadillos de la hora de la comida.


Habiendo descansado y mientras el grueso del grupo se encamina hacia la senda de regreso, cuatro compañeros se deciden a seguir explorando el callejón en su totalidad y giran hacia el sur, descendiendo hasta alcanzar una pradera con una mesa y sillas de piedra que sabían que estaban allí, pero que no habían visto nunca. 

Continuaron descendiendo con grandes dificultades en los pasos y huecos, hasta llegar a otro hueco que les fue imposible traspasar por hacerse necesario el uso de cuerdas, de las que no disponían. Al final, tomaron la sensata decisión de seguir al grupo grande y descender por un callejón ya conocido de anteriores incursiones.

Descendimos dejando el risco Cuestrolotrónico a la izquierda y la Arteria a la derecha, hasta alcanzar el Arroyo de la Dehesilla, que cruzamos sin agua, pasamos de nuevo por el Tolmo y por su fuente cercana. Volvimos siguiendo nuestros pasos y cruzamos, el puente de madera del arroyo de la Majadilla y de vuelta por la Autopista hasta Canto Cochino.


Ya en estas fechas el bar de Canto Cochino cierra entre semana, así que bajamos hasta el bar La Reunión en la entrada al parque de la Pedriza, donde nos esperaban unas ansiadas y merecidas cervezas y refrescos.

A esta ruta le pongo un cinco de calificación porque la Pedriza es lo más espectacular de nuestra querida sierra y porque dentro de ella el Laberinto es lo más divertido, teniendo muchos más alicientes que una simple caminata por el monte.
Jorge Isidro Sánchez

FOTO REPORTAJES

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Excursión 424: La Bola del Mundo por la Senda del Cojo

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Barranca
Final: 
La Barranca
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  15,2 Km
Desnivel [+]: 937 m
Desnivel [--]: 937 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 24

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Quizás haya que llamarlo “mi bautismo”, iniciar rutas con un grupo nuevo para mí, las expectativas abren el espíritu, desarrolla la curiosidad y nos ilusionan por emprender nuevas excursiones.

En este caso, la número 424 de la mano de Antonio y dos guardianes de cuatro patas que me hicieron superar mis temores caninos.

Emprendemos en La Barranca una ruta clásica, y que yo todavía no había realizado, agrupados y con buena sintonía iniciamos el camino desde el aparcamiento, después de dejar atrás el Embalse del Pueblo de Navacerrada y del Ejército del Aire. Subimos por las Vueltas, dejando a nuestra derecha el Parque de Pino a Pino, pasamos el río Navacerrada, siguiendo la Senda Alakan para entre verdes helechos alcanzar la Puerta de la Maliciosa, cruzamos la pista y ascendemos por una senda a la fuente de la Campanilla, con guiños a ella que nos saluda en nuestro recorrido. Junto a ella nos hicimos la foto de grupo.

Un leve descanso rodeados del elemento arbóreo predominante el `pino silvestre, común en toda la sierra, que convive en su parte baja con el roble mediterráneo, rebollo o melojo. A nuestro paso, el matorral es muy tupido y de mediana altura; según atajamos en la subida, quedan en mi memoria los cambios de impresión con mis cuatro compañeras, Helen, Ana, Olga y Paz, minoritarias en el grupo, pero fuertes y alegres.

Nuestra senda discurre por el Regajo del Pez acompañados por el frescor del día y la llovizna. Mientras que la neblina se va anunciando en la subida, llegamos a un mirador natural, donde asomarse es ver espuma de nubes que nos impiden contemplar la panorámica de los valles. Momento idóneo para sacar algunas viandas, croissant, frutos secos, y cómo no, la ya clásica bota de vino, calentando las gargantas.

En la subida y a nuestra altura a la derecha vemos el perfil de la Maliciosa, destacando sus aristas y pequeñas crestas y el collado del Piornal y a nuestra izquierda, la Garganta del Infierno.

La zona, sobre todo en su altura, está compuesta por granito y rocas metamórficas (sobre todo gneis y cuarcitas), que tras sucesivos procesos erosivos y de asentamiento, dieron lugar a las mesetas y a la formación de los valles y gargantas actuales.

La retirada glaciar de los hielos durante la época periglaciar dio lugar a la ruptura de bloques graníticos y al relieve actual de arroyos y lagunas y a multitud de piedras sueltas, que dificultan el camino del paseante. Según ascendemos por la montaña podemos observar la escasa vegetación colonizadora que aprovecha el poco suelo existente entre las rocas. 

A pesar de la neblina que nos impide la visión, agradecemos que el Sol no haya demorado y vuelto más penoso el desnivel que hemos tenido que superar.

Después de la subida de las Peñas de la Barranca, nos sorprende la basura que permanece por éste recorrido próximo a Bola del Mundo, latas oxidadas, restos de zapatos, plásticos, y el sonido de una radial que nos anuncia la proximidad de las antenas de la Bola del Mundo, aunque medio ocultas por la niebla.

Para evitar el frío viento que soplaba en la cumbre, descendemos a las instalaciones del teleférico Dos Castillas, donde hacemos un descanso más largo para comer bien guarecidos del aire, además la niebla se ha levantado y podemos ver cielos azules y nubes blancas y caprichosas en sus formas.

Iniciamos la bajada por la pista de cemento que desciende al puerto de Navacerrada, y tras un par de curvas, giramos a la izquierda hacia el Ventisquero de la Estrada y Cuerda de las Cabrillas, por una senda de cierta pendiente, que a veces se desdibuja hasta llegar a la Senda de la Tubería, senda cómoda, amenizada por el hilo conductor de la misma.

Dejamos a un lado la fuente de la Caña y, una vez pasado el Collado de los Emburriaderos, llegamos al Mirador de las Canchas, desde donde se aprecian unas buenas vistas, neblina en el valle y en sus profundidades alcanzamos a ver los embalses de la Barranca.

Continuamos por la pista que desciende hacia el valle, y que dejamos poco más adelante por una senda que baja a la fuente de Mingo, haciendo junto a ella un último alto en el camino para tomarnos un respiro y beeber de su fresquita agua.

Continuamos por la pista que nos llevó del nuevo a la zona recreativa y al punto de inicio del recorrido circular, el aparcamiento de la Barranca.

Las cervezas nos esperan en el bar de las Postas, como premio final de esta bonita y exigente ruta que califico con un 4 y no le pongo más por la niebla que nos dejó sin vistas en gran parte del recorrido.
Raquel Domínguez

FOTO REPORTAJES

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Excursión 423: Cerro de San Pedro desde Pedrezuela

FICHA TÉCNICA
Inicio: Montenebro. Pedrezuela
Final: 
Montenebro. Pedrezuela
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  15,8 Km
Desnivel [+]: 596 m
Desnivel [--]: 596 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 31

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Como es habitual, y van ya muchos años, celebramos el inicio de temporada ascendiendo al Cerro de San Pedro, y aunque a estas alturas parezca imposible, desde un lugar que nunca habíamos utilizado, la urbanización Montenebro de Pedrezuela.

Iba a ser ésta una excursión muy especial para mi, la 300 con este magnífico grupo al que me acercó José Luis R. al que le estaré eternamente agradecido, desde aquella mi primera excursión, en la que me estrenaba en este maravilloso mundo del senderismo. Y también era una excursión especial para Cristina, que nos acompañaba por primera vez.

Tras un primer intento de salir desde la parte más oriental de la urbanización Montenebro, Antonio consideró más apropiado hacerlo desde el otro extremo, acortando así la ruta en unos cuantos kilómetros, porque teníamos cita en San Agustín del Guadalix para comer, y el tiempo apremiaba.

Con el Cerro de San Pedro en nuestro horizonte comenzamos a andar en dirección oeste, por un camino que al poco cruzaba unas fincas en la llamada Boca del Valle. La pista se fue estrechando al llegar al arroyo de Matahonda, del que no había ni rastro de agua, y por el sendero del mismo nombre nos fuimos acercando a la ladera del Cerro del Cancho, que nos quedaba a nuestra derecha.

Ora bajo sombras, ora al calor del sol que apretaba de lo lindo, nos fuimos internando en el encinar existente en la cara sur del Cancho, único lugar fresquito de la ruta. Pero al alcanzar La Camorcha, la densidad arbórea disminuyó, volviendo a sentir el calor que se podía esperar de la que era la última excursión del verano.

Tras saltar un par de muros de piedras, de los muchos que tuvimos que pasar, giramos hacia el noroeste en busca de la Vereda de las Tapias, que hacia honor a su nombre. Con rumbo oeste acometimos el primer tramo de fuerte subida, siguiendo una desdibujada senda que cada cual siguió por donde su intuición le aconsejaba, ya que la separación existente de unos y otros no permitió hacerlo con un criterio único.

Reunidos todos en la cresta de El Escolar, unos riscos de inmejorables vistas del Cerro de San Pedro y su entorno, hubo que decidir si subir al que parecía inalcanzable objetivo, o parar a tomar el tentempié de media mañana y regresar al punto de partida.

Aunque mi cabeza me pedía regresar, mi amor propio y el querer celebrar con éxito mi 300 excursión, me animó a seguir con otros 12 insensatos hacia el cerro, que en mi cuarta excursión con el grupo, me dejó sin fuerzas y acalambrado tras su conquista. Quería que fuese mi revancha siete años después.

Si aquella excursión me pareció dura, por mi inexperiencia y el calor, este tramo no lo iba a ser menos, y casi sin aliento alcanzamos la cumbre del Cerro de San Pedro, tras sortear vallas, su amarillenta vegetación seca y resbaladiza y tramos de zarzas entre riscos.

Desde los 1.425 metros de su cumbre, poco tiempo nos dimos para disfrutar de las vistas que esta singularidad geológica ofrece, al ser uno de los pocos "montes isla" de la Sierra de Guadarrama, esto es, una formación montañosa que se ubican aislada con respecto a la alineación principal.

De prisa tomamos algo, mientras contemplábamos hacia el norte y oeste la sierra de Guadarrama, dentro de ella, la Cuerda Larga atravesada por el puerto de la Morcuera. Hacía el noreste el embalse de Pedrezuela y la zona por la habíamos ascendido y hacia el sur, el skyline de la capital.

Con la ayuda de una pareja que acababa de llegar a la cima, nos hicimos la foto de los 13 supervivientes, antes de firmar en el libro de recuerdos y disponernos para el regreso, antes de que se nos hiciera demasiado tarde para estar a la hora convenida en el restaurante.

Si fatigosa fue la subida, peor fue el descenso por la cara sur del cerro, las pajas secas resbalaban y hacían duplicar el esfuerzo de rodillas. Pasada una valla de piedras, giramos a la izquierda en dirección este, para seguir, más o menos el recorrido realizado a la ida.

A bastante velocidad descendimos entre más vallas, alcanzamos la sombría senda que nos ayudó a refrescarnos un poco y sin parar, jadeados por los ladridos de unos perros, alcanzamos los coches, donde nos esperaba Leonor, con un poco de agua milagrosamente fría, que a mi me supo a gloria.

El festín en casa Araceli y el reencuentro con el resto del grupo y los compañeros que habían venido ex profeso a la comida, recompensó las penurias y el calor que habíamos pasado en esta nueva subida al Cerro de San Pedro, nuestro cerro talismán.

Por todo ello, esta excursión bien se merece ser calificada con un 4.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES