miércoles, 28 de octubre de 2015

Excursión 262: Valle de Chistau

FICHA TÉCNICA
Inicio: Plan
Final: Plan
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  6,8 Km
Desnivel [+]: 401 m
Desnivel [--]: 401 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí

Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 14

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Nuestra última noche en Bielsa, tenemos que regresar a Madrid, pero lo vamos a hacer realizando una pequeña excursión para conocer el valle de Chistau que medio nos pilla de paso.

No madrugamos mucho, lo que agradecen nuestros ya castigados cuerpos, después de haber soportado las cuatro excursiones que llevamos por estos fantásticos parajes. Hasta me da tiempo a dar un paseo para inmortalizar en mi cámara algunos de los pintorescos rincones que guarda este bello pueblo medio anclado en el pasado.

Llegados a Plan, puerta de entrada al valle de Chistau, remontamos sus calles, sorprendidos por la gran cantidad de casas gratamente rehabilitadas, realzadas por un creciente interés turístico, quizás a raíz de hacerse famoso por su "caravana de mujeres", que revitalizó el pueblo con 33 nuevos matrimonios en 1985.

Salimos por la parte alta del pueblo, donde se ubicaban la casa Fuen de Saila y los lavaderos, espléndidamente conservados y en los que unos carteles nos ilustraron de las costumbres, ya perdidas, que antaño eran cotidianas. Desde el lavadero parte la senda que lleva a Gistaín, y que seguimos hasta que en un recodo de la misma, poco señalizado, seguimos de frente, en lugar de girar a la derecha, subiendo durante unos metros por el barranco del Foricón, lo que nos permitió disfrutar de unas espléndidas vistas del valle.

Volviendo sobre nuestros pasos, retomamos el camino correcto, ascendiendo entre verdes praderas y generosos huertos a Gistaín, que recorrimos admirando sus solariegas casas con altas torres, y su iglesia de bello pórtico. Desde allí iniciamos el descenso hacia San Juan de Plan, primero por la carretera, pasando por una artística fuente con pilón, en la que numerosos renacuajos no paraban de moverse, continuando hasta llegar a un privilegiado mirador, desde el que disfrutamos de San Juan de Plan, a vista de pájaro, donde nos hicimos la foto de grupo, y después seguimos por una senda que sale a mano derecha, con fuerte pendiente, haciendo entretenidas zetas que rivalizaban en tener la mejor panorámica del valle.

Una vez en San Juan de Plan, descendimos por sus empinadas calles hasta alcanzar la carretera que, paralela al río Cinqueta, nos llevó de nuevo a Plan, entre huertos plagados de calabazas y hortalizas.

Las cervezas de celebración en el bar de entrada al pueblo fue el aperitivo para la estupenda comida que degustamos una vez trasladados a Aínsa, donde, como sobremesa, dimos un paseo por su casco histórico, del que sin duda, es uno de los pueblos más bonitos de España.

Extasiados por las vistas desde lo más alto de su histórico castillo y con el recuerdo de lo mucho vivido en los cinco días que Juan nos ha regalado, recorriendo montañas y valles de sus Pirineos, que ya son también un poco nuestros, nos despedimos continuando el regreso a Madrid.

Por todo esto, esta excursión bien merece ser calificada con la máxima nota, un 5.
Paco Nieto

P.D.: No se me ocurre mejor resumen de las vivencias que tuvimos en las cinco excursiones realizadas, que el que Juan nos hizo:

En Tella hemos tomado un primer contacto con el Pirineo con una pequeña excursión de ermita en ermita, contemplando e interpretando a nuestra manera, más o menos certera, la cultura, el paisaje y las cumbres que entonces nos parecían lejanas.


Hemos disfrutado de la amabilidad de Javier y Leticia en un modesto hostal en Bielsa. En Bielsa también, hemos hecho un pequeño ejercicio de memoria histórica referida a nuestra Guerra Civil amortiguado por la memoria de las tradiciones Belsetanas. Y en Parzán hemos cenado como reyes gracias al buen gestionar de Melchor.

Dando algunos más de su cien por cien, hemos superado el desafío extremo que suponía vencer los 1250 metros de desnivel para ponernos a la orilla del Lago de Marboré, a la orilla de la Alta Montaña, y contemplar el Monte Perdido con su glaciar moribundo, el Cilindro de Marboré o los Astazus y extrañarnos viendo el refugio más antiguo de Los Pirineos encastrado, como una piedra preciosa, en la Brecha de Tucarroya. Hemos imaginado Francia al otro lado y, al final de la jornada, hemos visto cómo la luz del día se atenúa llenando de luz, paradójicamente, el hayedo del Ferqueral.

También hemos sentido cómo las ganas de más nos han ayudado a vencer la pereza que produce ese dolor de piernas del día siguiente para descubrir, entre la niebla juguetona, los praderíos que ahí llaman La Estiva, donde las ovejas vienen y van, donde el silencio casi te habla. El dolor de piernas se nos ha apagado al descubrir la belleza de los Llanos y Cascadas de La Larri.

Riéndonos de las agujetas, nos hemos internado, bajo una lluvia de intensidad variable, por las profundidades del Cañón de Añisclo, donde, a nada que te fijes, ves derramarse los colores desde lo alto de Los Sestrales para acariciar el Río Bellós, inquieto, bravo, azul... Apurando los relojes, alcanzamos La Ripareta, uno de los pocos espacios abiertos del Cañón donde cualquiera, de haber tenido tiempo, habría sido capaz de leer la palabra SUBLIME entre aquellas motas de colores como si se tratara de una carta de Ishihara. No había daltonismo que lo impidiera.

Para terminar, nos hemos asomado tímidamente al Valle de Chistau, caminando brevemente de pueblo en pueblo contando las pinceladas de otoño entre los pinos negros.

Y como colofón, mesa y sobremesa de lujo en L'Aínsa y un paseo por sus calles.

He compartido y he mostrado un pedacito de lo que conozco y mucho de lo que sé, que es poco. Y sólo con haber visto las caras de asombro en el Marboré o las miradas apuntando a las cascadas de La Larri o la euforia de Añisclo, mis Pirineos han vuelto a darme grandes satisfacciones.
Juan

Y otro resumen, en tono humorístico, es el que nos hizo Marcelo:

LOS DEL PIRINEO YA HEMOS VUELTO A CASA, A DIOS GRACIAS.
Ya conocéis la versión --oficial-- de los hechos y sucesos acaecidos en las magnas etapas pirenaicas, pero como todos sabéis este tipo de comunicados son poco fiables.

He aquí la interpretación de uno de los "sufridores" del importante evento organizado por nuestro SHERPA favorito, Juan. Aclaración: yo tenía la, al parecer errónea, creencia de que los sherpas eran los guías y porteadores de los distintos objetos necesarios para la "fiestas", es decir, mochilas, bultos, dinero, bueno no, el dinero lo llevábamos nosotros "ca uno el suyo", etc. No era nuestro caso, cada uno debía llevar la suya (mochila) y dar gracias de no tener que llevar algún añadido.

Bueno, a lo que vamos, a lo importante y serio. Comenzamos el día, sábado 24, con un madrugón del "carajo", levántate a las 6 de la mañana, para ducharte y ponerte presentable y no empezar las jornadas dando una imagen penosa y lamentable. Desayuna y desdesayuna. Muy importante, no olvidarse de peinarse. Ponerse en carretera a las 7 horas y durante el camino estar en contacto mediante la paloma mensajera actual, uséase, whasapp. Se fueron enumerando los distintos vehículos en función del lugar que ocuparas en la caravana. Nosotros, a pesar del madrugón, siempre ocupábamos el sexto lugar, es decir los últimos, ¿como era posible? si habíamos madrugado como el primero. ¿A qué hora se habían levantado el resto?, no había forma de saberlo.

En el km. 198 se había previsto la primera toma de contacto personal para tomar un cafetín, recuperar fuerzas y dar a conocer las últimas noticias de la organización: parada en Aínsa para conocer del pueblo y, si procede, comer algo. Y en ello estábamos, cuando la organización (Juan), decide unilateralmente, nos vamos. Nosotros, al llegar los últimos, no habíamos tomado ni agua, y Marcos (nuestro conductor) en el baño, (qué c..., estaría tocándose, digo, haciendo tanto tiempo en el mismo). Por fin aparece, vámonos, raudos como centellas embarcamos en el coche y salimos a la autopista, no se ve ni la estela del último coche. Nada, pues los alcanzaremos, se pone Marcos a ello, 120, 130, 140, 150 kms/hora y sin visualizarlos, pero donde se han escondido. En el proceso, nuestro hilo comunicante, operador de telefonía, Javier B., que se nos queda dormido  --no me extraña el madrugón estaba haciendo estragos--, y no respondía a las comunicaciones (whasapp), hasta que finalmente se pusieron en contacto telefónico con nosotros, cambio de planes, que paramos en un pueblo que se llama Baltasar, Boltaña, yo que sé, a esa hora ya habíamos perdido el norte, si es que alguna vez lo habíamos tenido, nuestra intención era unirnos a la caravana y no lo habíamos conseguido. Pero, he aquí, que estábamos en Boltaña, pero cómo nos habíamos puesto los primeros, bien por nosotros, no preguntéis cómo, enigmas de la ciencia.

Paramos pues, 11,30 horas, y ni cortos ni perezosos nos dispusimos a tomar algo que, acabo convirtiéndose en una comida pantagruélica. Bien por la organización, por una vez un acierto.

En un pueblo llamado Tella, tuvimos el primer contacto con el Pirineo, una pequeña excursión de ermita en ermita, un pequeño recorrido para visitar las tres ermitas existente en la zona y, ya que estamos, rezar el rosario para que las etapas que se avecinan sean tan bonancibles como ésta.

Esta organización es cada vez más errática, tenía previsto iniciar las etapas de una manera progresiva para ir abriendo boca, pero nada, cambio de planes, para empezar (domingo 25), etapa reina para calmar nuestros cuerpos ya inquietos de pura ansiedad.

ESTO YA VA EN SERIO
Empieza el día (domingo), con una queja formalizada por Marcos, quien c...., duerme en la habitación 332, le respondo que Juan y Marcelo, no me han dejado dormir vaya ronquidos y le digo es que teníamos un concierto bien orquestado a Juan le tocaba de 12 a 4 horas, y yo desde la 4 a las 7 horas, jajaja.

Iniciamos el día como el anterior, con un madrugón del "carajón", desayuno a las 7 de la mañana para ponernos en movimiento lo antes posible y tratar de superar los 1.250 metros de desnivel existentes entre el Parador de Bielsa y el Balcón de Pineta y la orilla del Lago de Marboré, nacimiento del río Cinca. Y a ello nos pusimos, con un paisaje espectacular, una gama cromática sin parangón, sólo por esto merece la pena venir. Y comienzan las cuestas, el sherpa, animándonos para no desfallecer, ánimo que ya queda poco. Queda poco para qué, preguntaba yo, para la fuente responde nuestro guía. Menos mal una parada para darse un baño, beber líquido y tomar algo solido. ¿Pero dónde está la meta?, me preguntaba yo, mentalmente, no me atrevía ni a preguntarlo para no conocer la respuesta, espero que sea hasta esa cascada tan maravillosa que se vé en lontananza, pardillo de mi. A todo esto, las chicas, a lo suyo, subiendo como fieras y todas calladas, jejeje. Superamos la cascada, y continuamos el duro ascenso, yo ni me atrevía a mirar hacía arriba para no cansarme más de lo que ya estaba. Y, aleluya, en plena subida, que viene un pájaro, que no que es un pajarraco, que no que es una pájara y, a duras penas, conseguí llegar al famoso balcón, eso sí animado por los gritos de aliento de mis compañeros colgados todos ellos del famoso balcón.

Llegamos a la mitad del recorrido, faltaba la bajada, si ya me lo decían hace mucho, todo lo que sube tiene que bajar. Me dispuse a descansar y tomar algo sólido y líquido para recuperarme, algo que afortunadamente conseguí. Vayámonos que aún tenemos que bajar, dijo el sherpa, eso era lo que estaba temiendo yo, la bajada. Y no tenemos por aquí un parapente, preguntaba cándido de mi, porque yo me subía en él y planeando os esperaba tranquilamente en el parador tomando una cervecita, pues no en el coche de San Fernando.

Empezamos la bajada, pienso y ejecuto, me voy a poner el primero y así iré con más fuerzas y más ilusión de verme en cabeza. Pero nada, eso duró lo que dura un caramelo a la puerta del colegio, porque allí se lanzan los correcaminos, corresenderos, correcuestas a velocidad vertiginosa, me adelantan como fieras, y allí acabo mi visión de ellos, ya no los volví a ver hasta el parking del parador. (Isabel, Angel,  --alguno con la desfachatez de saltar como cabra loca entre rocas, en línea recta (trochando) descendente--, Melchor, Javier B.),  algún día pagaréis esta afrenta, en esta vida o en la próxima. Y, finalmente, llegamos al parking del parador. Seguidamente, procedemos a estirar y no había manera humana de doblar las piernas, brazos, cabeza, estaba todo agarrotadooooooooo, hasta las ideas.

Partida para el hostal para recuperarnos y cambiarnos de look, ni siesta pudimos disfrutar, solamente ducha reconfortante y a las 20,45 horas salida al restaurante, organizado por nuestro gurú de la pluma con una maestría cercana a la perfección. Menú de cena, 5 primeros platos y 5 segundos, bien regados de vino con gaseosa, postres caseros y cafés o infusiones, sólo faltaba el puro, total 12 euros per capita, se pagó 13 euros e incluía el pan del día siguiente, un lujazo. Nuestro mi muy estimado amigo, Marcos, lamentablemente, no nos acompañó pues ya tenía algún sintoma de su malestar y prefirió quedarse en el hostal. Afortunadamente, a fecha de hoy, ya está bastante recuperado.

Y ACABA ESTE SEGUNDO E INTERMINABLE DÍA, DESEANDO QUE EL DÍA SIGUIENTE FUERA LIGHT O SUPERLIGHT.
Por fin, el día siguiente, lunes, el desayuno es a partir de las 8 horas, lo que es un placer para nuestros doloridos cuerpos, a pesar de los paracetamol y/o ibuprofenos correspondiente. Nuestro querido amigo, Marcos, decide marcharse, después de desayunar, pues se siente incomodo y no va a disfrutar como corresponde. Le preguntamos si necesita que lo acompañemos y decide que se encuentra no todo lo bien que desearía pero que no hay ningún problema. Después nos enteramos de que ha sido hospitalizado, mas bien por precaución y para subsanar lo antes posible sus males.

Iniciamos la segunda etapa pirenaica hacía los prados de la Estiva con intención de subir, a no sé que picacho, y apreciar la belleza del entorno. La niebla nos ha salvado de una subida escandalosa y, en los anteriormente citados prados, hemos bajado en dirección a las Cascadas de La Larri que, como todo lo demás, es un espectáculo de luz, color, agua, subidas y bajadas. No se puede describir, hay que verlo, disfrutarlo y padecerlo. Me he quedado sin aliento disfrutando de los colores allá donde mirarás. La primera cascada de La Larri, atravesando unas praderas con caballos percherones que era una alfombra para los píes. La segunda, era un placer del agua cayendo entre rocas horadadas entre formas imposibles, en las que se apreciaba el efecto continúo de la erosión del agua sobre las mismas, una maravilla. Y la bajada, por una vez y sin que sirva de precedente nos avisa el sherpa, a través de una escalinata de tierra y madera, entre árboles de mil colores diferentes y hojas caídas en el suelo que forman una alfombra inigualable de colorido, cómoda y descansada con balcones para visualizar lo que conforma la supercaída de esta cascada.

Llegamos de nuevo al parking del parador, lugar de encuentro donde los diversos conductores han tenido que desplazarse a recuperar sus vehículos y, posteriormente, recogernos a nosotros. Esperamos "plácidamente", estirando lo que se puede y comentando las peripecias del día, que no son pocas.

De vuelta al hostal ducha, sin siesta, cambio de modelis y retorno al mismo restaurante de la noche anterior, para la cena de rigor. Ya somos tan famosos que, a pesar de ser día de descanso de personal, nos lo abren exclusivamente para nosotros. Es el gancho que poseemos, que no se puede aguantar.

Y ACABA ESTE TERCER DÍA, IGUAL DE INTERMINABLE QUE EL ANTERIOR PERO CON MENOS CANSANCIO, NO SÉ SI YA NOS VAMOS ACOSTUMBRANDO O QUE ME DA IGUAL PROTESTAR POR QUÉ NO SIRVE DE NADA.
Y empieza el cuarto y último día para mi, no puedo más, me duele hasta el trigémino, he decidido que si alguien regresa a Madrid me voy con ellos. Antonio y Mari han decidido regresar después de este día y marcha, puesto en contacto con ellos me aceptan de pasajero clandestino.

Y empezamos esta tercera jornada con una excursión al denominado Cañón de Añisclo, si ya el nombre da miedo, nos introducimos en él, en coche, es un espectáculo singular de paredes verticales con agua corriendo, del Río Bellós, al fondo del mismo. La carretera corre, ora en una orilla ora en la otra, entre bosques de abedules, hayas, etc., de un colorido sublime que nos hace mirar de un lado al otro sin saber cual es mejor, parada acá y allá para hacer las mejores fotografías y recordarlas en la tranquilidad de nuestras casas.

Parece ser que será una marcha tranquila pero el día ya no es tan bueno como los anteriores, hay previsión de lluvia chirimiri o similar y cada vez que paramos para tomar un tentenpie se produce un fuerte aguacero que nos impide recuperarnos como sería desear.

Lo dicho, una marcha tranquila hacia la Planicie de la Ripareta de 10 kms. de ida y otros tanto de vuelta sobre un terreno liso, o al menos eso decía el Sherpa, porque vaya cuestas que aparecían y Nico y yo mismo nos quedamos al final diciendo aquí nos quedamos os esperamos a la vuelta pero entre ánimos lejanos y cercanos nos esforzamos y a nuestro ritmo fuimos subiendo y llegamos a la famosa Ripareta donde los demás ya estaban haciendo los debidos honores a los "bocatas" de rigor. Fue sacar los nuestros y empezó a caer un aguacero que nos impidió recuperarnos, así no hay quien pueda pero es lo que hay. Y vuelta a los coches, con un cuidado exquisito para evitar una caída no deseada sobre piedras resbaladizas a consecuencia de la lluvia y después de no sé cuantas horas de marcha llegamos a los coches empapados, unos en dirección Madrid y otros a Bielsa, rápidas despedidas porque la lluvia nos impidió hacerlo adecuadamente y algunos sin estirar, cambiándonos prendas mojadas por unas secas para evitar catarros o similares. Salimos en dirección Madrid, cuando bajamos del vehículo para tomar un refrigerio nos dimos cuenta para que sirve el estiramiento previo o pos, que dolor, agujetas, molestias, no había manera de hacer nada sin que el cuerpo protestará por ello.

SIN MAS ACABAMOS ESTE CUARTO DÍA, ASIMISMO INTERMINABLE, Y MAS AGOTADOS QUE NUNCA, PERO EN NUESTRA CASA, QUE ALIVIO.

EL QUINTO DÍA QUE LO CUENTE OTRO QUE YO NO ESTUVE.
Marcelo


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