miércoles, 4 de febrero de 2026

Excursión 899: Valsaín y la Granja desde el embalse del Pontón Alto

FICHA TÉCNICA
Inicio: Embalse del Pontón Alto 
Final: 
Embalse del Pontón Alto 
Tiempo: x a x horas
Distancia: 14,5 Km 
Desnivel [+]: 275 m 
Desnivel [--]: 275 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 34

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
La cita fue en la cabecera del embalse de Pontón Alto, en el río Eresma. Nos juntamos 34 senderistas, la mayoría habíamos retrasado la decisión de acudir hasta el día anterior por el estado del tiempo. Entre los saludos previos a la salida, Enrique T. ya nos ofrecía bombones en honor a su cumpleaños, mientras José María repartía la maravillosa revista Álbum 2025 del GMSMA.

Las predicciones del tiempo inicialmente no eran propicias, pero desde el lado norte del Sistema Central nos encontramos con un día despejado, temperatura agradable e incluso algún rayo de sol, muy distinto a las nubes que descansaban sobre los picos de La Mujer Muerta y alrededores. Comenzamos el recorrido bordeando el embalse

Cruzamos la carretera CL-601 y continuamos junto al río Eresma, que bajaba desaforado, crujiente y batiendo entre las piedras. La senda era llana, sin barro, y los robles melojos desnudos dejaban sus hojas recién caídas sobre el suelo. En algún tramo cruzamos pequeños afluentes, como el arroyo de Valparaíso, siguiendo la margen izquierda del río y caminando sobre el empedrado de las Pesquerías Reales, ordenado construir por el rey Carlos III a partir de 1767.

Disfrutamos del entorno, con alguna cascada y puentes olvidados. Nos sentamos a tomar el ángelus; Nico aprovechó para agasajarnos con un chupito de ratafía de Girona y una rosquillita.

Ésta iba a ser la ruta 900 del GMSMA, pero con la suspensión de la del miércoles pasado por la gran nevada que trajo la borrasca Kristin, se retrasa una semana. Aún así, la ruta 899 también merecía celebración.

Pasamos junto al puente del Anzolero y llegamos a la presa El Salto del Olvido, que incorpora soluciones para el remonte de peces: aliviadero lateral y canales secundarios escalonados, restaurados recientemente. Esto permite a las truchas remontar el río en época de freza (reproducción), evitando que el salto principal actúe como barrera infranqueable. La trucha común (Salmo trutta) suele remontar el río hacia zonas altas buscando tramos someros, bien oxigenados, entre noviembre y enero.

El agua se desbordaba por encima del aliviadero e inundaba por completo el sendero, tuvimos que bordear la loma para alcanzar el embalse.

Cruzamos la presa y bordeamos el pueblo de Valsaín, pasando junto a una chimenea gigante con un nido de cigüeñas en la cima. Era la chimenea de la caldera de vapor del aserradero, que movía las sierras mecánicas y otros mecanismos.

El Aserradero de Valsaín (moderno) procesa madera de forma sostenible bajo la gestión del Centro Montes y se comercializa bajo la marca Maderas de Valsaín. Aunque tuvo periodos de inactividad, la concesión firmada en 2023 ha supuesto su reactivación.

Al pasar frente al aserradero se percibe el aroma inconfundible de la madera de pino recién cortada: fresco, resinoso y ligeramente cítrico. Más adelante, los montones de troncos apilados esperaban para pasar por la serrería.

Continuamos por una encantadora avenida flanqueada por majestuosos fresnos hasta entrar en una preciosa senda de robles pelados, cuyas hojas casi recién caídas creaban un paisaje otoñal.

Algunos aprovecharon para ir a ver la cascada del Huevo con mucha agua, después continuamos hasta llegar al muro de los Jardines de la Granja.

En la esquina sur exterior, junto a la Fuente de la Plata, vinculada a un manantial de agua clara, nos sentamos a comer nuestros bocatas de senderista.

Además, celebramos con las rosquillas que trajo Jorge por ser abuelo de Vega, el membrillo de Carolina, y más bombones de Enrique por su cumpleaños.

Mientras nuestros guías comentaban el mejor itinerario a seguir y parte del grupo decidía adelantar el regreso, la aparición repentina de una oscura nube amenazante nos hizo optar a todos por esta última opción. Luego la nube desapareció y el día siguió siendo maravilloso. Antonio estaba convencido de que la presencia de Begoña fue la que hizo que la nube no se atreviera a molestarnos.

La vuelta fue directamente hacia donde habíamos dejado los coches, primero junto al muro de los jardines de la Granja y después, cruzando la carretera, pasamos junto al Campo de Polo y sus caballos, en el Paseo del Duque, donde se encuentra una placa que recuerda que el Duque de la Torre (Francisco Serrano Domínguez) fue amante de Isabel II, quien le llamaba “general Bonito”. Fue un destacado militar y político de su época, incluso regente del Reino antes de la llegada de Amadeo I de Saboya.

Finalmente, cruzamos de nuevo la CL-601 y el puente sobre el embalse del Pontón Alto, disfrutando de estupendas vistas al Palacio de Riofrío y de la Sierra de Guadarama al fondo.

Nos hemos deleitado con un excepcional paisaje de otoño-invierno, con una abrumadora cantidad de agua en el entorno, pero sin sufrir ninguna precipitación de las frecuentes borrascas que vienen asolando la Península.

Le otorgo una calificación de 4 “sicarias” a esta estupenda excursión.
Ángel R. Otero