Mostrando entradas con la etiqueta Puente del Anzolero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puente del Anzolero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2026

Excursión 930: Río Eresma desde el Pontón Alto

FICHA TÉCNICA
Inicio: Embalse del Pontón Alto 
Final: 
Embalse del Pontón Alto
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 6,6 Km 
Desnivel [+]: 82 m 
Desnivel [--]: 82 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 33

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Con la llegada del calor, Antonio nos había programado una refrescante ruta de ida y vuelta por la orilla del río Eresma siendo el punto de encuentro el embalse del Pontón Alto.

Con muchas ganas de hacer este recorrido y además con el colofón de una excelente comida, como ya se viene haciendo desde hace unos años en casa del super anfitrión Ricardo Tardón,¨ loado sea él¨.

Nos reunimos 33 senderomagos en el aparcamiento muy cerca de dicho embalse, y dimos la bienvenida a Rosana que empieza por estos lares su temporada veraniega. Me llamó la atención el original sombrero multicolor, tipo africano, que llevaba puesto Nicolás traído de su reciente viaje a Sicilia con el clan Muñoz.

También Jose María, nuestro suministrador textil, iba a proceder después de la ruta, al reparto de gorras, camisetas y chalecos de la nueva temporada. Tuvieron mucho éxitos los chalecos, tanto es así, que le han encargado unos cuantos más.

Pues bien, con todas estas premisas nos pusimos en marcha y empezamos traspasando las "puertas giratorias". Pudimos contemplar al principio el Cerro de la Atalaya.

El sendero se mostraba fresco debido a la vegetación de rivera y a la cantidad de robles que nos daban una muy deseada sombra, ya que el día estaba caluroso.

Fuimos paralelos al embalse del Pontón Alto por su margen izquierda, llegando un poco más adelante al rio Eresma, que alimenta a dicho embalse; seguimos todo el tiempo la marcha por la margen izquierda del río, que con sus aguas muy limpias y de buena la calidad, permite que puedan habitar allí las truchas y algunos otros animales.

Este sendero se llama de las Pesquerías Reales, y tiene su origen cuando en el siglo XVIII, entre los años 1767 y 1769, el rey Carlos III mandó acondicionar la margen izquierda del río para practicar con mayor facilidad su gran afición, la pesca.

Las obras consistieron en la apertura de una amplia senda en la misma orilla de muros de piedra de sillería, y en diferentes pasarelas y balconcillos.

También se hicieron pequeñas represas cuyos saltos oxigenaban el agua y mejoraban las condiciones para la crianza de las truchas. Lo que ha quedado de aquella época es un camino enlosado de bastantes tramos próximos al río, y por los que efectivamente fuimos caminando a lo largo del recorrido.

Vimos unas sillas en la orilla, que supongo que alguien las habría dejado, con la ilusión de pescar algunas truchas. Nos encontramos con un letrero que ponía 3,2 km a Valsain y alguna que otra vaca pastando. Cruzamos por una pasarela de madera debajo de la cual se supone pasará un pequeño arroyo, seco en este momento.

Dejamos atrás el embalse, pasamos por una pasarela de piedras y volvemos a estar de nuevo junto al rio Eresma, oyendo el agradable murmullo del agua; a continuación había un letrero que pone zona inundable, y llegamos a una Estación Eléctrica que se nutre de agua de una tubería que discurre por una ladera que a su vez proviene del embalse El Salto del Olvido.

Continuamos por el camino de piedras y llegamos a una gran cascada, que entraban ganas de ponerse debajo y refrescarse; cuando la tubería de la que hablamos con anterioridad no admite mas caudal, toda esa agua sobrante forma esta espectacular cascada.

Las aguas se amansan y estamos llegando al puente del Anzolero, unos pasamos por arriba y otros por debajo. Vimos grabado en una piedra el escudo de Carlos III y la fecha 1768. Un poco mas adelante a la derecha vemos unas piedras redondeadas que se llaman "piedras caballeras" y que se han formado a lo largo de los tiempos por el efecto del hielo sobre ellas.

En el lateral del río hay unas cavidades redondeadas que se han formado, a través del tiempo, porque las corrientes remueven las piedras del fondo y éstas poco a poco han horadado dicho lateral. Y por último llegamos a una especie de tobogán para que las truchas puedan remontar el río y salvar el muro de la presa.

Subimos por una escalera de piedra y llegamos a la presa El Salto del Olvido. Fin de trayecto. Allí tomamos el picnic y vuelta al embalse del Pontón Alto por el mismo camino que habíamos traído. Los más aguerridos, 4 o 5 se dieron un refrescante baño antes de subir a los coches.

En el aparcamiento Jose María procedió al reparto de gorras, camisetas y chalecos. Ya todos nos dirigimos a casa de Ricardo, donde con la ayuda de Bea, Marisa, Isabel y Ana Chini, tenían preparadas todas las mesas con sus correspondientes viandas: tortillas, empanadas, quesos... y bebidas en abundancia. Incluso una carpa que nos protegía de sol, que había traído Ana Chini. También se unieron más gente que no fueron a la marcha, yo creo que seriamos unos 50, pero que no se querían perder el festín. Un poco más tarde trajeron el cochinillo y el cordero que estaban espectaculares. Después alguien puso música, pero nosotros, ya nos íbamos.

Por el bonito y sombreado recorrido y la comida posterior le doy a esta excursión 5 sicarias
Margarita Balbontin

FOTO REPORTAJES


FOTOS

miércoles, 4 de febrero de 2026

Excursión 899: Valsaín y la Granja desde el embalse del Pontón Alto

FICHA TÉCNICA
Inicio: Embalse del Pontón Alto 
Final: 
Embalse del Pontón Alto 
Tiempo: x a x horas
Distancia: 14,5 Km 
Desnivel [+]: 275 m 
Desnivel [--]: 275 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 34

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
La cita fue en la cabecera del embalse de Pontón Alto, en el río Eresma. Nos juntamos 34 senderistas, la mayoría habíamos retrasado la decisión de acudir hasta el día anterior por el estado del tiempo. Entre los saludos previos a la salida, Enrique T. ya nos ofrecía bombones en honor a su cumpleaños, mientras José María repartía la maravillosa revista Álbum 2025 del GMSMA.

Las predicciones del tiempo inicialmente no eran propicias, pero desde el lado norte del Sistema Central nos encontramos con un día despejado, temperatura agradable e incluso algún rayo de sol, muy distinto a las nubes que descansaban sobre los picos de La Mujer Muerta y alrededores. Comenzamos el recorrido bordeando el embalse

Cruzamos la carretera CL-601 y continuamos junto al río Eresma, que bajaba desaforado, crujiente y batiendo entre las piedras. La senda era llana, sin barro, y los robles melojos desnudos dejaban sus hojas recién caídas sobre el suelo. En algún tramo cruzamos pequeños afluentes, como el arroyo de Valparaíso, siguiendo la margen izquierda del río y caminando sobre el empedrado de las Pesquerías Reales, ordenado construir por el rey Carlos III a partir de 1767.

Disfrutamos del entorno, con alguna cascada y puentes olvidados. Nos sentamos a tomar el ángelus; Nico aprovechó para agasajarnos con un chupito de ratafía de Girona y una rosquillita.

Ésta iba a ser la ruta 900 del GMSMA, pero con la suspensión de la del miércoles pasado por la gran nevada que trajo la borrasca Kristin, se retrasa una semana. Aún así, la ruta 899 también merecía celebración.

Pasamos junto al puente del Anzolero y llegamos a la presa El Salto del Olvido, que incorpora soluciones para el remonte de peces: aliviadero lateral y canales secundarios escalonados, restaurados recientemente. Esto permite a las truchas remontar el río en época de freza (reproducción), evitando que el salto principal actúe como barrera infranqueable. La trucha común (Salmo trutta) suele remontar el río hacia zonas altas buscando tramos someros, bien oxigenados, entre noviembre y enero.

El agua se desbordaba por encima del aliviadero e inundaba por completo el sendero, tuvimos que bordear la loma para alcanzar el embalse.

Cruzamos la presa y bordeamos el pueblo de Valsaín, pasando junto a una chimenea gigante con un nido de cigüeñas en la cima. Era la chimenea de la caldera de vapor del aserradero, que movía las sierras mecánicas y otros mecanismos.

El Aserradero de Valsaín (moderno) procesa madera de forma sostenible bajo la gestión del Centro Montes y se comercializa bajo la marca Maderas de Valsaín. Aunque tuvo periodos de inactividad, la concesión firmada en 2023 ha supuesto su reactivación.

Al pasar frente al aserradero se percibe el aroma inconfundible de la madera de pino recién cortada: fresco, resinoso y ligeramente cítrico. Más adelante, los montones de troncos apilados esperaban para pasar por la serrería.

Continuamos por una encantadora avenida flanqueada por majestuosos fresnos hasta entrar en una preciosa senda de robles pelados, cuyas hojas casi recién caídas creaban un paisaje otoñal.

Algunos aprovecharon para ir a ver la cascada del Huevo con mucha agua, después continuamos hasta llegar al muro de los Jardines de la Granja.

En la esquina sur exterior, junto a la Fuente de la Plata, vinculada a un manantial de agua clara, nos sentamos a comer nuestros bocatas de senderista.

Además, celebramos con las rosquillas que trajo Jorge por ser abuelo de Vega, el membrillo de Carolina, y más bombones de Enrique por su cumpleaños.

Mientras nuestros guías comentaban el mejor itinerario a seguir y parte del grupo decidía adelantar el regreso, la aparición repentina de una oscura nube amenazante nos hizo optar a todos por esta última opción. Luego la nube desapareció y el día siguió siendo maravilloso. Antonio estaba convencido de que la presencia de Begoña fue la que hizo que la nube no se atreviera a molestarnos.

La vuelta fue directamente hacia donde habíamos dejado los coches, primero junto al muro de los jardines de la Granja y después, cruzando la carretera, pasamos junto al Campo de Polo y sus caballos, en el Paseo del Duque, donde se encuentra una placa que recuerda que el Duque de la Torre (Francisco Serrano Domínguez) fue amante de Isabel II, quien le llamaba “general Bonito”. Fue un destacado militar y político de su época, incluso regente del Reino antes de la llegada de Amadeo I de Saboya.

Finalmente, cruzamos de nuevo la CL-601 y el puente sobre el embalse del Pontón Alto, disfrutando de estupendas vistas al Palacio de Riofrío y de la Sierra de Guadarama al fondo.

Nos hemos deleitado con un excepcional paisaje de otoño-invierno, con una abrumadora cantidad de agua en el entorno, pero sin sufrir ninguna precipitación de las frecuentes borrascas que vienen asolando la Península.

Le otorgo una calificación de 4 “sicarias” a esta estupenda excursión.
Ángel R. Otero

miércoles, 19 de agosto de 2020

Excursión 522: La Cueva del Monje desde el Pontón Alto

FICHA TÉCNICA
Inicio: Presa del Pontón Alto
Final: Presa del Pontón Alto
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  17,3 Km
Desnivel [+]: 410 m
Desnivel [--]: 410 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 19

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
La idea era realizar una excursión que combinase algo de agua y de bosque, las Pesquerías Reales y los bosques de Valsaín me parecieron la mejor opción. Y para añadirle un valor extra a la ruta, dado que partíamos del Pontón Alto, Carolina se ofreció para contarnos detalles de la construcción de la presa, obra que vivió de primera mano, al participar como topógrafa en su construcción.

Quedamos en el aparcamiento que hay junto al enorme muro de la presa y, una vez reunidos, Carolina nos llevó al primero de los miradores a los que se accede descendiendo frente al muro, por debajo de la presa, que es de bóveda de doble curvatura.

Desde allí nos contó, con cierta emoción, cómo conseguían triangular desde los vértices geográficos mas cercanos los postes guías desde donde se dirigían las operaciones de colocación de los bloques, cómo construyeron las galerías existentes en el interior del muro y los aliviaderos. Todavía recordaba con exactitud la cota de coronación de la presa, 1104,5 metros, así como su altura, 45 metros y su longitud, 248 metros.

Fue terminado en 1993, pero proyectado 20 años antes, cuando las necesidades de agua de Segovia eran más limitadas, lo que explica en parte que este embalse sea el de menor capacidad de todos los gestionados por la Confederación Hidrográfica del Duero, ya que apenas sobrepasa los 7 millones de metros cúbicos.

Toma el agua del río Eresma y del río Cambrones, que desemboca en el primero a un kilómetro escaso de la presa, para garantizar la calidad del agua, se incluyó como obra complementaria la planta de depuración de aguas residuales de La Granja de San Ildefonso.

Tras recorrer el arco de la presa y contemplar los aliviaderos del extremo, regresamos al aparcamiento para iniciar la ruta, echando a andar por el paseo habilitado en la margen izquierda del embalse, que recorre toda su orilla, hasta la cola del mismo, situada en el paraje conocido como El Robledo.

Hasta allí llegamos, una vez cruzamos la carretera que une La Granja con Segovia, la CL-601, comenzando el ascenso hasta La Pradera de Valsaín, siempre junto a la orilla del Eresma, disfrutando de las vistas del embalse, con la Atalaya de fondo.

Más arriba, nos introducimos en la densa vegetación de ribera, a la que se añade el hermoso robledal que da nombre a la zona, en la que antaño se bañaban los chavales de La Granja, en lo que ellos llamaban pretensiosamente el Trampolín y las Termópilas, según nos contaba Ángel Vallés.

Un panel de piedra junto a un puente de madera nos resume en pocos párrafos la mucha historia del siguiente tramo, llamado Pesquerías Reales, por haber sido mandado acondicionar, a lo largo de 9 km para la pesca de la trucha, por el rey Carlos III, allá por 1768, como reza en una de las piedras del río.

De su ribera cómodamente empedrada, escaleras, pontones y represas disfrutamos en agradable paseo, bajo la sombra de los árboles y el continuo murmullo del agua abriéndose camino entre las rocas.

Rebasada las instalaciones que en su día se construyeron como central hidroeléctrica, alcanzamos el bonito puente del Anzolero y, aguas arriba, enseguida el Salto del Olvido, un pequeño remanso de agua para hacer funcionar la central.

Allí paramos a tomarnos el tentempié de media mañana mientras algunos se refrescaban en las aguas turquesas de este diminuto embalse, pero de extraordinaria belleza.

Reanudada la marcha, cruzamos a través de la presa a la otra orilla del río Eresma, para remontarlo hasta alcanzar La Pradera, donde callejeamos hasta seguir por el camino que lleva al Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM). En su fuente recargamos las botellas de agua antes de continuar entre pinos hacia el Charcón de Navaquemadilla.

El pinar de Valsaín es uno de los bosques maduros de pino silvestre mejor conservados de España, ello se debe en parte a su origen como reserva de caza de la monarquía española y por el posterior aprovechamiento sostenible de la industria maderera.

Un poco más adelante, paramos a contemplar la charca acondicionada como refugio de anfibios, muy cubierta de vegetación y sin un solo atisbo de que contuviese ranas, al menos no se les oía croar como en otras ocasiones.

Tras cruzar un canal por el que circulaba bastante agua, llegamos al inicio de la cuesta que sube a la Cueva del Monje, tramo empinado aunque, afortunadamente para alguna que yo me sé, de corta distancia y que nos dejó al pie de este lugar de leyenda y especial encanto.

Y es que según, cuenta la leyenda, el hidalgo Segura, anhelaba la eterna juventud y riquezas sin fin. A oídos del diablo llegaron sus plegarias y acordó con el hacendado satisfacer sus deseos a cambio de su alma. Temeroso de su pacto y reconociendo su debilidad, Segura comenzó su huida hacia las montañas y encontró refugio en una construcción megalítica donde inició su vida como eremita.

El diablo encontró el lugar y reclamó su pago, pero en una última y desesperada plegaria, el hidalgo consiguió la protección divina. Satanás huyó del lugar, perdiendo algunos de sus dientes, ahora en forma de piedras que adornan la pradera junto a esta Cueva del Monje. Segura salvó su alma del diablo, pero quedó atrapada en este bello lugar.

Algunos subimos por la escalera de madera que hay a la derecha de la cueva, que da acceso a una pequeña plataforma lisa que siempre había visto coronada con flores en lo alto de la losa, junto a una cruz, pero que para nuestra sorpresa ha sido arrancada y las flores tiradas en la escalera.

Como la hora de comer se acercaba, enseguida nos volvimos a poner en marcha, descendiendo por la pista asfaltada que rodea la cara este del Cerro del Puerco, descendiendo en dirección noroeste hasta alcanzar el bonito puente del Vado de los Tres Maderos, toponimia que sin duda recuerda la forma de cruzar el arroyo antes de construir este puente de piedra.

Sin cruzarlo, continuamos el descenso por la pista, que enseguida abandonamos, continuando a la derecha por el camino forestal de Majalapena y en las inmediaciones del Puente Negro, continuar por un sendero que nos llevó directos a la Cascada del Huevo.

Es éste un salto de agua de poca altura que ha labrado en el granito una poza en forma de huevo antes de caer en otra más amplia. Con el sonido del agua y resguardados del sol bajo los numerosos árboles que cercan la poza, paramos a dar cuenta de los bocadillos a la vez que nos refrescábamos en tan bello rincón.

Repuestas las fuerzas, algunos hasta con siesta incluida, y hechas las fotos de grupo, reanudamos el descenso, cruzamos la carretera CL-605 y tras pasar un portón, seguimos una senda que acaba alcanzando el río Eresma por el puente de madera que vimos esta mañana.

A partir de aquí, deshicimos el camino seguido a la ida hasta llegar de nuevo al aparcamiento de la presa del Pontón Alto, trayecto que aprovechó Marcos Cid para enseñarnos cómo se ocultan los cangrejos bajo las piedras del río.

Las cervezas y refrescos para celebrar el fin de esta ruta, que puntúo con un 4, nos lo tomamos en el bar Segovia de La Granja, dando así por finalizada esta bonita y didáctica excursión.
Paco Nieto

FOTOS
* Fotos de Enrique Cid
* Fotos de Julián Suela
* Fotos de Paco Nieto