* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
Con la llegada del calor, Antonio nos había programado una refrescante ruta de ida y vuelta por la orilla del río Eresma siendo el punto de encuentro el embalse del Pontón Alto.
Con muchas ganas de hacer este recorrido y además con el colofón de una excelente comida, como ya se viene haciendo desde hace unos años en casa del super anfitrión Ricardo Tardón,¨ loado sea él¨.
Nos reunimos 33 senderomagos en el aparcamiento muy cerca de dicho embalse, y dimos la bienvenida a Rosana que empieza por estos lares su temporada veraniega. Me llamó la atención el original sombrero multicolor, tipo africano, que llevaba puesto Nicolás traído de su reciente viaje a Sicilia con el clan Muñoz.
También Jose María, nuestro suministrador textil, iba a proceder después de la ruta, al reparto de gorras, camisetas y chalecos de la nueva temporada. Tuvieron mucho éxitos los chalecos, tanto es así, que le han encargado unos cuantos más.
Pues bien, con todas estas premisas nos pusimos en marcha y empezamos traspasando las "puertas giratorias". Pudimos contemplar al principio el Cerro de la Atalaya.
El sendero se mostraba fresco debido a la vegetación de rivera y a la cantidad de robles que nos daban una muy deseada sombra, ya que el día estaba caluroso.
Fuimos paralelos al embalse del Pontón Alto por su margen izquierda, llegando un poco más adelante al rio Eresma, que alimenta a dicho embalse; seguimos todo el tiempo la marcha por la margen izquierda del río, que con sus aguas muy limpias y de buena la calidad, permite que puedan habitar allí las truchas y algunos otros animales.
Este sendero se llama de las Pesquerías Reales, y tiene su origen cuando en el siglo XVIII, entre los años 1767 y 1769, el rey Carlos III mandó acondicionar la margen izquierda del río para practicar con mayor facilidad su gran afición, la pesca.
Las obras consistieron en la apertura de una amplia senda en la misma orilla de muros de piedra de sillería, y en diferentes pasarelas y balconcillos.
También se hicieron pequeñas represas cuyos saltos oxigenaban el agua y mejoraban las condiciones para la crianza de las truchas. Lo que ha quedado de aquella época es un camino enlosado de bastantes tramos próximos al río, y por los que efectivamente fuimos caminando a lo largo del recorrido.
Vimos unas sillas en la orilla, que supongo que alguien las habría dejado, con la ilusión de pescar algunas truchas. Nos encontramos con un letrero que ponía 3,2 km a Valsain y alguna que otra vaca pastando. Cruzamos por una pasarela de madera debajo de la cual se supone pasará un pequeño arroyo, seco en este momento.
Dejamos atrás el embalse, pasamos por una pasarela de piedras y volvemos a estar de nuevo junto al rio Eresma, oyendo el agradable murmullo del agua; a continuación había un letrero que pone zona inundable, y llegamos a una Estación Eléctrica que se nutre de agua de una tubería que discurre por una ladera que a su vez proviene del embalse El Salto del Olvido.
Continuamos por el camino de piedras y llegamos a una gran cascada, que entraban ganas de ponerse debajo y refrescarse; cuando la tubería de la que hablamos con anterioridad no admite mas caudal, toda esa agua sobrante forma esta espectacular cascada.
Las aguas se amansan y estamos llegando al puente del Anzolero, unos pasamos por arriba y otros por debajo. Vimos grabado en una piedra el escudo de Carlos III y la fecha 1768. Un poco mas adelante a la derecha vemos unas piedras redondeadas que se llaman "piedras caballeras" y que se han formado a lo largo de los tiempos por el efecto del hielo sobre ellas.
En el lateral del río hay unas cavidades redondeadas que se han formado, a través del tiempo, porque las corrientes remueven las piedras del fondo y éstas poco a poco han horadado dicho lateral. Y por último llegamos a una especie de tobogán para que las truchas puedan remontar el río y salvar el muro de la presa.
Subimos por una escalera de piedra y llegamos a la presa El Salto del Olvido. Fin de trayecto. Allí tomamos el picnic y vuelta al embalse del Pontón Alto por el mismo camino que habíamos traído. Los más aguerridos, 4 o 5 se dieron un refrescante baño antes de subir a los coches.
En el aparcamiento Jose María procedió al reparto de gorras, camisetas y chalecos. Ya todos nos dirigimos a casa de Ricardo, donde con la ayuda de Bea, Marisa, Isabel y Ana Chini, tenían preparadas todas las mesas con sus correspondientes viandas: tortillas, empanadas, quesos... y bebidas en abundancia. Incluso una carpa que nos protegía de sol, que había traído Ana Chini. También se unieron más gente que no fueron a la marcha, yo creo que seriamos unos 50, pero que no se querían perder el festín. Un poco más tarde trajeron el cochinillo y el cordero que estaban espectaculares. Después alguien puso música, pero nosotros, ya nos íbamos.
Por el bonito y sombreado recorrido y la comida posterior le doy a esta excursión 5 sicarias
Margarita Balbontin
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