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miércoles, 26 de junio de 2024

Excursión 786: Pico del Nevero por las Lagunillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navafría 
Final: Puerto de Navafría
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,8 Km 
Desnivel [+]: 552 m 
Desnivel [--]: 552 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 20

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Antonio nos convocó en el parking de las Lagunillas para realizar esta excursión al pico del Nevero, de unos 12km y 500 metro de desnivel. Con dudas de que fuera así (casi siempre suele adornarla y aumenta bastantes km) me decidí a ir, ya que por esa zona no había ido nunca y acerté, porque la excursión fue fantástica con unas vistas muy bonitas y con un buen tiempo.

Desde el aparcamiento, iniciamos la subida cruzando un bonito pinar. que da paso a claros donde domina la dorada flor del piorno, hasta dejar atrás el bosque y su preciada sombra.

Nada nos impide ahora contemplar las excelentes vistas, a nuestra izquierda, del embalse de Pinilla con la Cuerda Larga al fondo y en primer término Altos del Hontanar, en los que destaca la Cachiporrilla.

Tras un par de revueltas, cruzamos el arroyo del Palancar, prácticamente sin agua, y continuamos por la senda, que a media ladera se dirige, al Mirador de la Peña del Cuervo, donde realizamos la primera parada. Este privilegiado mirador está situado en un alto promontorio rocoso, formado por una afluencia enorme de cuarzo. Desde él teníamos unas vistas estupendas, aunque algo nubladas, del Valle del Lozoya y Cuerda Larga.

Hasta aquí la subida fue cómoda, continuamos el ascenso, ahora más pronunciado, recuperando la senda que habíamos dejado momentáneamente para acercarnos al mirador, continuando en dirección oeste hasta cruzar el arroyo del Hornillo, éste con un poco de más agua, después una tapia de piedra por un paso en que está medio derruida.

Proseguimos por un desdibujado sendero, marcado con hitos de piedra, hasta llegar a las Lagunillas, un conjunto de tres humedales, de origen glaciar, que estaban casi secos y llenos de verde. Con más agua deben ser espectaculares.

A la orilla de la lagunilla más grande paramos para tomar el aperitivo del Ángelus.

Una vez repuestas las fuerzas, tres compañeros se dieron la vuelta, el resto continuamos la subida (esta vez aún con más pendiente) hasta llegar al Pico del Nevero (2.209m). La sensación que sentí de poder llegar sin dolor y con las fuerzas necesarias, fue inmensa, realmente estoy recuperada.

Nos hicimos multitud de fotos, muchos subidos al pedestal del derribado vértice geodésico, que está en el suelo,. Este pico ocupa el noveno puesto en cuanto a altura de la Sierra de Guadarrama, a pesar de ser monte pelado, sin carácter, al filo de la montaña, límite entre las comunidades de Madrid y Castilla y León.

Las vistas desde aquí del Valle del Lozoya, circo de Hoyo de Pinilla y resto de las cumbres de los Montes Carpetanos, son espectaculares.

Como hacía mucho viento, pronto iniciamos el descenso, pasando por restos de fortificaciones de la Guerra Civil y tras cruzar una valla, entramos en territorio segoviano, por una planicie dominada por el Alto del Puerto, un paraje un poco desolado, sin vegetación. es cara norte; se nota que aquí los inviernos deben ser muy crudos.

Continuamos adelante, nos introducimos en un pinar y llegamos a la pista que conduce a la derecha, al puerto de Navafría, nosotros giramos a la izquierda para acercarnos al refugio de Navalcollado.

Está situado en una bonita pradera en la que retozaban unos caballos, que quizás fueran los culpables de que hubiera tantas moscas moscas, que estaban muy pesadas (a Sol casi se la comen).

Junto al refugio paramos para comer y descansar durante un rato, a la sombra de los pinos, mientras Carlos R buscaba afanosamente una fuente y Paco N se iba a fotografiar el altar de la Virgen de las Nieves que está al lado.

A él se acercan los romeros desde Navafría cada tercer domingo de junio, en una jornada festiva en la que se comparten comidas y alegría entre todos los presentes.

Parte de los participantes no llegaron hasta el refugio, se fueron al mirador de Navalcollado, ahí nos esperaron.

Una vez reunidos iniciamos la vuelta, solo quedaban unos pocos kilómetros para llegar a los coches, cuando a Javier le dio un tirón en el ciático y tuvo que volver como pudo, pero llegó al Puerto de Navafría, quedándose junto al refugio que allí hay hasta que le recogieran.

El resto continuamos unos 500 metros más por una agradable senda que discurre entre espectaculares helechos bajo los pinos hasta alcanzar el aparcamiento de partida de la mañana, dando así por finalizada la ruta, que  realmente fue de 12,8 km y 552 m de desnivel, esta vez Antonio no añadió mucho.

Desde el aparcamiento de las Lagunillas iniciamos el regreso a casa, algunos previa parada en una terracita de un bar, en Lozoya, para celebrar esta excursión a la que le otorgo un 4,5.
Rosana Curto


VÍDEOS

miércoles, 4 de julio de 2018

Excursión 411: Pico del Nevero por las Lagunillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navafría
Final: 
Puerto de Navafría
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  17,8 Km
Desnivel [+]: 639 m
Desnivel [--]: 639 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 15

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN

Una vez más, y van unas cuantas, íbamos a hacer una excursión circular al pico del Nevero aprovechando la senda que parte de la carretera de ascenso al puerto de Navafría hasta Las Lagunillas. El objetivo declarado era el de disfrutar del paisaje amarillo de los piornos en flor.

Se presumía que la marcha iba a ser facilita y de escaso recorrido, ya que Antonio, al convocarla, había anunciado que se encontraba “en recuperación todavía”.

Pues bien, así como a los piornos les faltaba todavía un hervor para estar en su mejor momento, aunque bien valían la visita, resultó que a Antonio le sobraban energías para alargar la jornada a base de ladear por pedreras, entre matorrales y atravesando arroyos, amén de tener que regresar al punto de partida por pistas inacabables.

Esto requería un poco más de esfuerzo del previsto, pero también tenía el gran aliciente de explorar parajes hasta ahora desconocidos para el GMSMA en la vertiente segoviana de la sierra. Tanto es así, que, a riesgo de resultar un tanto exagerado, el título de la excursión bien podría ser “Las Lagunillas, el pico del Nevero y el Alto Cega”.

Como ya es costumbre en verano, éramos pocos los que acudimos a la llamada de Antonio: 15 en total. Dos de nosotros nos incorporamos cuando ya había sonado el toque de campana y nos tocó dar alcance al resto a la altura del mirador de la Peña del Cuervo.

El día era espléndido, con una luz diáfana que permitía alcanzar con la mirada cada detalle hasta el horizonte; aunque el sol presidía el cielo, corría una brisa refrescante. En suma, un día ideal para andar por las alturas.

Una vez dejado atrás el pinar, el amarillo intenso de los piornos y, ocasionalmente, el amarillo azafrán de los cambrones, adornaban a intervalos el paisaje mientras cruzábamos los regatos camino de Las Lagunillas.

Al cruzar el arroyo del Palancar, todavía quedaba por encima de nosotros un buen nevero; persistía también una amplia mancha de nieve sobre Las Lagunillas cuando llegamos a ellas. Allí tomamos el tentempié en familia y José Mª hizo la foto de grupo. Hasta aquí todo muy relajado.

Como Antonio subió estupendamente la cuesta hasta el pico, después de permitirnos un rato de contemplación, reinició la marcha con buenos bríos paseándonos hasta el collado del Porrinoso e internándonos desde allí por las laderas de donde surgen las aguas del Cega, tal como queda descrito más arriba.

La verdad es que era precioso ver y oír saltar el agua por los arroyuelos y otear en la distancia el valle que se precipita hacia el pueblo segoviano de Navafría.

Hicimos un alto en el más bonito y cantarín de estos arroyos, justo el que baja desde lo más alto del pico del Nevero y que, por tanto y a mi modo de ver, se puede considerar el nacimiento del Cega. En ese lugar idílico comimos el bocadillo y algunos nos refrescamos los pies (creo que el récord de aguante con el pie inmerso en estas gélidas aguas lo consiguió Pepa con 15 segundos).

A partir de aquí se marcaba en el terreno una senda que pronto se convirtió en pista, por lo que ya caminábamos a muy buen ritmo, pues el ligero desnivel que tenía era siempre en bajada.

He de decir, no obstante, que en algún momento en que las curvas de la pista permitían atisbar la cresta de la montaña que bajaba hasta el puerto, a donde nos dirigíamos, nuestro objetivo parecía muy remoto. De hecho, alguna de las habituales estrellas fugaces, que esta vez no lo era, desacostumbrada a estas improvisaciones, andaba un pelín desasosegada.

Para hacernos más llevadero este continuo zigzagueo de la pista, Paco N. tuvo la buena idea de hacer un descanso en torno al refugio de Navalcollado. En aquellas praderas nos tendimos unos cuantos a la sombra de los pinos y hasta hubo quien se quedó roque.

Antes de continuar, Paco nos enseñó un altar erigido a la Virgen de las Nieves hasta el que se acercan los romeros desde Navafría.

Desde allí, recorrimos poco más de 2 km. para llegar al puerto y otros 500 m. más por una agradable senda que discurre entre helechos bajo los pinos hasta alcanzar el lugar de partida de la mañana. Como siempre hacemos, repusimos fuerzas en una terracita de un bar, esta vez en Lozoya, antes de regresar a casa, cansados pero satisfechos, un miércoles más.

Madi ha estado a punto de otorgar esta vez las codiciadas 5 sicarias a esta ruta, pero tras rememorar los pasos por pedreras y matojos y las vueltas y revueltas por pista, lo deja en 4’5.
Melchor