miércoles, 4 de abril de 2018

Excursión 398: Laguna de San Juan

FICHA TÉCNICA
Inicio: Villaconejos
Final: 
Villaconejos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  20,2 Km
Desnivel [+]: 292 m
Desnivel [--]: 292 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3,5
Participantes: 27

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Esta vez la propuesta de Antonio nos sorprendió un poco, a diferencia de las habituales rutas de montaña se trataba de un recorrido por la cuenca sedimentaria de Madrid, la zona de páramos y vegas del Sureste. En concreto la cita era en la plaza mayor de Villaconejos, y el objetivo visitar la laguna de San Juan. 

Eran las 10:30 de la mañana, habíamos dejado los coches aparcados alrededor de la iglesia de San Nicolás de Bari, y parecía que el pueblo no acababa de despertase. Una vez confirmado por Antonio la asistencia de los participantes previstos dimos comienzo a la ruta. Para nuestro compañero Nicolás se trataba de una excursión especial, ya que era su número 200 y pasaba a entrar en el club de los “estrellas rojas”.

Hacia un típico día primaveral, mezcla de sol y viento fresquito, a veces un poco fuerte. Arrancamos por un camino rural, rodeados de un paisaje agrario en el que predominaban las parcelas de olivar y viñedo, también se daban las de cereal con un verde intenso, algunos almendros, y a veces preciosos tapizados blancos de flores. Lo que no encontramos por ninguna parte fueron las plantaciones de melones, famosas las variedades del lugar: mochuelo puchero y la piel de sapo. Al parecer aún no nos encontrábamos en temporada, la época de siembra del melón va de mediados de abril a primeros de mayo, y su recolección se inicia a partir de la mitad de julio.

Cuando llegamos a la altura de la casa de Las Cubillas, abandonamos el camino, pasamos al lado de sus ruinas caminando por una zona más abrupta y de mayor pendiente cubierta de matorral. Poco después nos encontramos con un barranco difícil de atravesar y tuvimos que retroceder un tanto y retomar el cómodo camino que habíamos dejado anteriormente. 

Después de atravesar Las Cubillas, una especie de urbanización en zona de vega, nos encontramos con el indicador de la laguna de San Juan. Aunque estábamos próximos a la laguna, por la espesura y la altura del carrizo se hizo imposible poder ver el agua hasta que llegamos a la caseta observatorio de aves. Realmente la única ave que conseguimos ver, fue una posible focha al fondo, quizás el sobrevuelo de dos aguiluchos laguneros sobre el lugar en esos momentos estaría relacionado. La laguna es de origen natural, se alimenta de aguas subterráneas y de la lluvia, la vegetación de palustre que la acompaña ocupa los 2/3 de su extensión.

Una vez alcanzado el objetivo de la excursión nos dispusimos a tomar el aperitivo de las doce, en esta ocasión con un poco de retraso. Nos encontrábamos sentados al sol en la ladera observando la laguna, cuando nuestro reincorporado compañero Oleg aprovechó para liberarse de ropa y darse un baño, como si de Paco Nieto se tratase y se encontrara en plena canícula. Posteriormente algunos nos entretuvimos en subir al promontorio existente, privilegiado mirador de las vegas, mientras los demás nos esperaban para el momento de la foto grupal. Tras esta parada seguimos el recorrido. Dejamos atrás a laguna y a nuestra derecha podíamos contemplar el pueblo de Titulcia, dispuesto alrededor de un otero al otro lado de la vega del río Tajuña. 

Durante la ruta pasamos al lado de una vieja vivienda-cueva abandona, estructuras que se pueden encontrar con cierta facilidad en esta zona debido a la abundancia del yeso, una roca razonablemente blanda que ofrece poca resistencia al pico y se endurece en contacto con la atmósfera; condiciones que hacen propicias su utilidad para la realización de estas casas trogloditas.

Nos topamos también con una casamata, un antiguo búnker de la Guerra Civil. Se encontraba en buenas condiciones por lo que algunos compañeros pudimos acceder dentro desde la correspondiente trinchera, la cual estaba todavía muy bien definida. En este lugar nuestro compañero Marcos, un super-experto en localizar setas y demás elementos naturales, se encontró un soberbio esparrago triguero, nada que ver con los recolectados hasta ese momento.

A la hora de comer aprovechamos un abrigo del terreno para sentarnos sobre unos matorrales al sol. Procedimos a deleitarnos con nuestros bocatas acompañados de una anónima bota de vino, la cual dio alegría a la ocasión. Después de este parón retomamos el camino de regreso, pasando por la casa del Montero, asentada en lo alto de un cerro. Entre sus ruinas se podían ver dos grandes tinajas rotas semienterradas.

El paisaje de vuelta era similar al previamente visto en la mañana. Una torre de telefonía móvil nos dio la bienvenida al pueblo de partida, Villaconejos, y a falta de bares abiertos, nos montamos en los coches y pusimos destino a Chinchón. Una vez allí disfrutamos de la estupenda jarra de cerveza fría de final de etapa, mientras contemplábamos sentados las balconadas de madera que rodeaban su turística Plaza Mayor.

A instancias de Paco Nieto, unos pocos aprovechamos el momento para visitar la antigua Casa de la Marquesa, hoy convertida en un agradable hotel de turismo rural, con una envidiable localización  a pocos pasos de la plaza. Fue restaurada hace unos años por Jankees, un holandés, antiguo conocido laboral de la desaparecida Lucent.

En resumen, agradable día primaveral, realizando una apacible ruta de forma triangular de 20 kms, con 27 participantes, en un estupendo ambiente de alegría y buen humor, como es el del grupo GMSMA. Le damos una calificación a la ruta de 3,5 sicarias.
Ángel R. Otero

FOTO REPORTAJES

miércoles, 28 de marzo de 2018

Excursión 397: Praderas de Valsaín

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de 
Navacerrada
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  12 Km
Desnivel [+]: 484 m
Desnivel [--]: 484 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 13

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Como el GMSMA no descansa ni en Semana Santa, este miércoles también había excursión, inicialmente programada por Las Cerradillas, con inicio en el Puerto de Cotos, pero los primeros que
llegaron allí dieron la voz de alarma, era muy complicado poder aparcar. Reprogramación sobre la marcha, todos al Puerto de Navacerrada y ya veremos dónde acabamos.

Una vez todos agrupados iniciamos la ruta en dirección a la Residencia Militar de los Cogorros, en donde paramos a esperar a Javier B, que con todo el lío se había quedado sin avisar. Mucha fue la prisa que se dio porque apenas hubo tiempo para ajustarse los camprones y las polainas.

Reunidos por fin los 13 participantes de hoy -las vacaciones se hacen notar- nos ponemos de nuevo en marcha, rodeando la residencia por su cara oeste, con una temperatura idónea, superior a los 7 grados, y un cielo completamente despejado. Y para sorpresa de todos, nos acompaña de nuevo Oleg, tras muchos años de no caminar con nosotros.

La cantidad de nieve que nos encontramos, no por sospechada nos dejó de sorprender. Había que procurar pisar en la huella del anterior, so pena de acabar hundiéndote hasta la rodilla. Fue cuando Antonio puso a la cabeza a Oleg, que fue habiendo paso por la tapada senda que en dirección noroeste acaba en la Pradera de la Machorra, donde paramos a tomarnos el tentempié de media mañana, aprovechando los escasos asientos que nos proporcionaba el tronco seco de un pino caído.

Una vez repuestas las fuerzas, cruzamos la blanca pradera en dirección suroeste, con la intención de dirigirnos a la siguiente, la de Navalazor, pero para nuestra sorpresa, al intentar vadear el Arroyo del Telégrafo vimos que era muy complicado, por la gran cantidad de agua que llevaba. Estábamos en el punto de menor cota de la ruta.

No hubo más remedido que regresar sobre nuestros pasos y ascender por la pista que discurre paralela al arroyo por su margen derecha y cruzarlo por el puente existente junto al Cargadero del Hoyuelo.

Fue aquí donde Oleg hizo gala de su fama trasmitida por los veteranos del grupo que nos contaban  que en pleno invierno se daba baños en las gélidas aguas de los arroyos rematadas, por si no era suficiente, con restriegue por la nieve.

Verlo para creerlo, las fotos y vídeos dan fe de cómo se baño en la poza que forma el arroyo antes de cruzar el puente.

Después de lo visto, hasta Pepa aligeró su indumentaria, porque se nos había quitado de repente cualquier atisbo de frío, máxime viendo que ahora comenzaba el regreso y que todo sería ya en subida.

Lo que enseguida comprobamos nada más reanudar la marcha y dirigirnos hacia la Pradera de Navalviento, remontando el Arroyo Ventoso por su margen izquierda.

Se hizo dura esta cuesta, complicada por el agua y la nieve, tanto que Oleg tuvo que ceder el puesto a Miguel Ángel L, guiándonos sin pausa alguna hasta alcanzar la que sería la tercera y última pradera que visitaríamos. La Pradera de Navalviento tiene unas privilegiadas vistas del Montón de Trigo, que hoy más parecía de harina, por el blanco manto que la cubría. Con este fondo y el que aportaba la pradera totalmente cubierta de nieve sin pisar, nos hicimos innumerables fotos.  

Era el momento
de dar cuenta de los bocadillos y mejor lugar que este no íbamos a encontrar, por lo que nos pusimos a ello con premura, aprovechando unas rocas que se encuentran en su parte más alta.

La bota animó el almuerzo, que en mi caso a punto estuve de perderle en un descuido que aprovechó una de las mascotas de Sol.

Tras el descanso, ascendimos en dirección suroeste hasta dar con el Camino Schmid, en la proximidades donde nace el Arroyo Ventoso. El nombre le viene del 
austriaco Eduardo Schmid Weikan quien en 1926 señalizó la ruta que une el Puerto de Navacerrada con el Albergue del Valle de la Fuenfría, del cual llegó a ser guarda. 

Aquí de nuevo Oleg se puso a la cabeza y tiró del grupo sin compasión, alargándolo sobremanera hasta llegar de nuevo a los Cogorros, tras un largo ascenso sin mayores dificultades que cruzar 
la pista de esquí de El Bosque.

Reagrupados junto a la Pista de El Escaparate, sólo quedaba bajar a por las ansiadas cervezas a la terraza de Venta Arias, pero al
encontrarla cerrada, nos fuimos a por los coches con la intención de tomarlas en la terraza de la Fonda Real, que para nuestro disgusto tampoco estaba abierta, conformándonos con hacerlo en el interior de esta histórica casa de postas.

El calor de la chimenea suplió al que esperábamos tener bajo el sol y la invitación de Oleg por su regreso, puso el boche de oro a esta bonita ruta marcada por la nieve y el buen tiempo, mereciendo ser calificada con 4,5 sicarias.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES

miércoles, 21 de marzo de 2018

Excursión 396: Circular Sierra de las Cabreras

FICHA TÉCNICA
Inicio: Majada del Ronco
Final: Majada del Ronco

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  23,4 Km
Desnivel [+]: 612 m
Desnivel [--]: 612 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 24

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Después de varias excursiones con el grupo, Antonio ha tenido la deferencia de pedirme que escriba la crónica de esta excursión. Espero no avergonzar con estas líneas a los ilustres cronistas del grupo, entre ellos a Paco Nieto, al que considero mi padrino dentro de este maravilloso grupo que es el GMSMA.

Pues bien, después de quedar en el Mesón del Puerto, tuvimos que desplazarnos con los coches por pistas de tierra para acercarnos al inicio de la ruta en esta circular a la Sierra de las Cabreras. Sin embargo, el mal estado de las mismas, nos obligó en un primer momento a aligerar el peso de los coches, dejando solo al conductor para no rozar los bajos, y finalmente a aparcarlos en los laterales de la pista, a media bajada hacia el puente sobre el Río Cofio.

Iniciamos la marcha, a las once de la mañana, completando esa bajada y sin pensar que, a la vuelta y con la cantidad de kilómetros que finalmente hicimos, tendríamos que subir los metros descendidos. 

Una vez cruzado el puente sobre el río, abandonamos la pista, por la que luego regresaríamos, denominada Camino del Oso. Caminamos durante un rato por la margen derecha del río, que traía un muy buen caudal, y pasamos por una zona en la que se habían hecho unos escalones de hormigón en el mismo lecho del río, con no sé qué intenciones, por los que caía el agua a modo de cascadacon mucho brio. También había unos paneles solares para alimentar a una maquinaria que no pudimos ver.

Abandonamos la proximidad del río para coger una senda que, en continuo pero suave ascenso, nos depositó en un camino más amplio y apto para vehículos todoterreno. En un recodo de este camino hicimos la primera parada para hidratarnos y reponer fuerzas.

Después de pasar por unas zonas denominadas La Belfa y La Jarera, de pasar algunas cancelas metálicas y de cambiar varias veces de camino, llegamos a una hermosa pradera en la que pastaban unos caballos. En ella nos hicimos la foto de grupo, antes de que abandonasen el mismo las estrellas fugaces de la jornada.

Reanudada la marcha, siempre con los montes de la Cabrera Alta y de la Cabrera Baja a nuestra izquierda, continuamos con nuestro objetivo de rodearlos utilizando varios senderos y pistas más que luego acabaríamos abandonando para bajar hasta el Pantano de San Juan que nos pedía a gritos una visita. El fuerte descenso tuvo la recompensa de poder hacernos un montón de fotografías en su orilla, aún no repuesta de la larga sequía de este año.

Pero luego llegó el momento de recuperar toda la altura perdida para volver al Camino del Oso. Fueron unos doscientos metros de subida, con cruce de arroyo incluido, por una senda de cabras que puso a prueba mi vocación de senderista.

Alcanzada la pista, el resto de la caminata consistió en seguirla hasta el final de nuestra ruta, con estupendas vistas del pantano en gran parte de su recorrido, pasando por los Llanos de García, la Jabalinera y por el Valle del Oso. Pero antes hicimos dos cosas más agradables, una pararnos a comer los bocadillos y la otra contemplar el llamado Madroño del Valle del Oso, árbol singular de la Comunidad señalado por un pivote de hormigón del que había desaparecido la placa de identificación.

Finalmente, a las cuatro y media de la tarde, tras más de veinte kilómetros de caminata y seiscientos metros de desnivel acumulado, alcanzamos el puente sobre el Río Cofio y ascendimos, durante otra media hora más, hasta la Majada del Ronco por la pista en la que habíamos dejado los coches. Fueron seis horas intensas de subidas y bajadas.

La buena noticia es que hizo un día magnífico de sol después de dos días seguidos de nieve y lluvia y que toda la ruta la realizamos bajo la sombra de los pinos, lo que también la hace apropiada para épocas con más calor.

Después del esfuerzo, las cervezas del “después” supieron a gloria. La alegría y el buen humor con que los senderomagos abordaron esta exigente ruta me obligan a darle una calificación de 4,5 sicarias.
Emilio Barrio

FOTO REPORTAJES

miércoles, 14 de marzo de 2018

Excursión 395: La Barranca - Mirador de las Canchas

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Barranca. Navacerrada
Final: L
a Barranca. Navacerrada
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  10 Km
Desnivel [+]: 467 m
Desnivel [--]: 467 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 13

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
El domingo, todo el GMSMA se quedó en estado de shock por algo que nunca había ocurrido a lo largo de estos últimos diez años: Antonio anunció que no iba a haber excursión este miércoles!

El boss y unos cuantos se habían ido a las Islas Canarias y se lo habían pasado tan bien que estaban demasiado “deprimidos” como para afrontar una marcha a la vuelta.

El boss ayudante, Paco Nieto, estaba “secuestrado” en Alicante así que un servidor dio un paso al frente, cogió el estandarte del GMSMA y citó a los “huérfanos” senderistas a una marcha que anunció sencilla y segura recalcando mucho esto último para que nadie se asustara y quedara la convocatoria vacía.

Trece (doce+1 para los supersticiosos) fueron los que respondieron a la llamada del boss interino en el aparcamiento de la Barranca.

Una vez pasada lista y verificado que todos los apuntados habían llegado, un servidor dio la orden de salida a las 10h30 en punto. Todos bien equipados para afrontar y protegernos de los elementos: chubasqueros, capas de lluvia, guantes, gorros, pantalones de agua y muchos con paraguas: ¡Vaya tropa que formábamos!.

Pedí a San Pedro para que nos diera un respiro y retrasara el comienzo de la lluvia hasta la tarde pero me contestó que ese detalle sólo lo tiene con Antonio, aunque al final, se apiadó de mí y nos perdonó el viento (Todos somos conscientes de que estas lluvias y nieves son oro puro, un regalo de los Dioses para España).

Nada más arrancar, algunos me preguntaron qué modelo de GPS llevaba y al decirles que ninguno, ni siquiera un mapa como aquel famoso de Joaquín, vi cierta preocupación en sus caras. Les tranquilicé diciendo que Paco Cantos se encontraba entre nosotros.

Emprendimos la marcha por el ancho camino forestal de la Barranca dejando enseguida a nuestra derecha las dos presas que frenan al río Navacerrada, el embalse del Pueblo de Navacerrada y el del Ejército del Aire.

A poco más de un kilómetro de la salida cogimos, a la derecha, un bonito sendero que sube serpenteando por la orilla del río Navacerrada. Pasamos por el punto donde, bajando de una excursión a la Maliciosa, tuvimos que cruzar el río y nuestra compañera Pepa se dio un remojón al pisar una piedra resbaladiza.

Salimos de nuevo a la ancha pista forestal, prácticamente a la altura de la fuente de Mingo y disfrutando de los muchos arroyos que se deslizaban por las orillas de la pista, llegamos al mojón de granito llamado “la Puerta de la Maliciosa” que marca el desvío que sube, a la derecha, a la Fuente de la Campanilla.

En la Fuente, después de tocar su campanita, pedir unos deseos y de hacernos las fotos de rigor, regresamos al mojón para retomar, a la derecha, la pista que nos llevaría al Mirador de las Canchas.

Este tramo, con una pendiente constante y prolongada, fue la parte más dura del recorrido. Por fin llegamos, bajo una lluvia incesante y a veces torrencial, al Mirador de las Canchas, hoy totalmente cubierto por la niebla.

Después de hacer la foto de grupo “por turno” al no poder utilizar el modo temporizador por culpa de la lluvia, hubo un debate sobre si volver por el mismo camino o por otro diferente: ganó la segunda opción.

Volvimos al camino que traíamos y lo seguimos un corto tramo hasta llegar a un pequeño desvío a la izquierda que baja en picado a la explanada de “Walpurgis” donde se ubicaba, hasta mediados del siglo XX, El Real Sanatorio del Guadarrama para tuberculosos.

En la ahora desértica explanada se dijo de tomar el tentempié pero llovía tanto que varios sugirieron no parar, seguir hasta los coches e ir a comer un menú al pueblo de Navacerrada, lo que se aprobó por amplia mayoría.

Desde ahí, descendimos en volandas por la senda Ortíz, que rodea el Valle de la Barranca hasta salir al camino principal de la Barranca, ya muy cerca del aparcamiento.

Era tal la lluvia que caía que cuando llegamos a los coches estábamos todos totalmente empapados lo que enfrió las ganas de ir a comer de restaurante prefiriendo volver a casa, una buena ducha, comida calentita y una buena siesta. Todos nos rajamos menos los dos Pacos de Alcalá que se dieron un buen homenaje con un cocido en Las Postas. Hoy, ni siquiera Jorge tuvo ganas de hacer su famosa acrobacia.

Creo que el objetivo principal de esta marcha se cumplió: que no haya un miércoles sin que salga el GMSMA, excepto feriados señalados. Y como que el objetivo fundamental del GMSMA, que no es otro que pasar un rato muy agradable en compañía de los que formamos parte de este maravilloso grupo senderomago, se cumplió también con creces, doy a esta excursión una nota alta de 4,5 sicarias.

Recuerdos especiales para los lesionados y enfermos, con nuestros mejores deseos de una rápida y total recuperación.
Antolín

FOTOS