miércoles, 17 de diciembre de 2025

Excursión 895: Cerro del Telégrafo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Collado Mediano
Final: Collado Mediano
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,3 Km
Desnivel [+]: 256 m
Desnivel [--]: 256 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 62

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta



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RESUMEN
Con una mañana de diciembre más amable de lo que cabía esperar, 62 senderomagos nos dimos cita en Collado Mediano para hacer una ruta circular, fácil y muy resultona, de esas que no buscan grandes hazañas, pero sí una buena mañana de monte, conversación y vistas. Apenas 10,3 kilómetros y un desnivel moderado, lo justo para estirar las piernas y volver a casa con la sensación de haber aprovechado bien el día.

También se notó la elevada participación, y no parece casualidad: la sencillez de la ruta, corta, cómoda y de escaso desnivel, la hacía especialmente apetecible para reunir a muchos senderomagos. Pero había además otro aliciente añadido, casi tan importante como la propia caminata: la comida de grupo posterior en el restaurante Lumbre de Becerril. Así que aquella mañana no solo se presentaba como una buena excursión, sino también como una jornada de convivencia de las que siempre gustan y ayudan a explicar por qué nadie quiso perdérsela

La salida, además, tenía ese encanto de los caminos serranos que empiezan sin mucha ceremonia y poco a poco te van metiendo en faena.

Desde los primeros pasos por la Senda Renault, la Finca Fuente del Vaso y la Cerca del Rehoyo, el grupo fue tomando ritmo entre pistas cómodas y terreno agradecido, de esos que permiten caminar en corrillos y disfrutar tanto del paisaje como de la charla.

Después llegó el turno del Camino de las Canteras, de El Cañal y de las consabidas zetas de subida, que fueron poniendo algo de emoción a una excursión por lo demás muy llevadera. Son tramos en los que el monte te recuerda, sin exagerar, que incluso las rutas sencillas hay que ganárselas un poco. Pero en cuanto se gana altura, el premio aparece enseguida en forma de horizonte abierto y de esa luz limpia que suelen tener los días invernales en la sierra.

Uno de los puntos fuertes de la jornada fue, naturalmente, el Cerro del Telégrafo, con su torre de telégrafo óptico, que da nombre al recorrido. No deja de tener su gracia subir hasta un lugar que en otro tiempo sirvió para transmitir mensajes a distancia, mucho antes de móviles y coberturas, y que hoy sigue haciendo lo mismo a su manera: comunicar paisaje, historia y amplitud de vistas. La torre de Collado Mediano formó parte de la línea Madrid-Valladolid-Burgos y estuvo en funcionamiento en la primera mitad del siglo XIX, hasta que el telégrafo eléctrico la dejó obsoleta.

Muy cerca estaban también el Mirador de Cabeza Mediana, con excelentes vistas de La Maliciosa y la propia Cabeza Mediana, otro de esos nombres que suenan rotundos y que le dan personalidad a la ruta. Desde allí arriba se entiende muy bien el atractivo del cerro: un altozano aislado, con magníficas panorámicas sobre el entorno serrano y una presencia muy marcada sobre la llanura próxima. De esos sitios que, sin necesidad de gran altitud ni de aspavientos montañeros, saben imponerse en el paisaje.

La bajada pasó por rincones muy agradecidos como la Fuente del Retén y la Fuente del Vivero, siempre bienvenidas aunque no hagan falta por necesidad, y por las Canteras de Gurugú, que aportaron a la excursión un pequeño matiz de historia del trabajo y del aprovechamiento de la piedra en esta zona de la sierra. Ya en ese tramo final, con el esfuerzo principal resuelto, la caminata se vuelve más suelta, las conversaciones se alargan y el grupo se deja llevar con esa alegría tranquila de saber que lo mejor ya está hecho.

El regreso por el Camino de Moralzarzal cerró una excursión muy completa dentro de su sencillez: cómoda, bien trazada, con historia, con estupendas vistas, con fuentes y con el encanto añadido de reunir a un grupo tan numeroso en una jornada claramente pensada más para disfrutar que para sufrir. De esas rutas que no pretenden epatar a nadie, pero que acaban saliendo redondas por equilibrio, por compañía y por el buen sabor que dejan.

En conjunto, una excursión muy resultona: cómoda, entretenida, con historia, con buenas vistas y con ese punto de monte cercano que a veces se agradece tanto como una gran travesía.

Además, mover a 62 senderomagos por una ruta así y comida para más, ya tiene también su mérito y su ambiente propio, porque estas marchas numerosas siempre acaban teniendo algo de romería montañera, de paseo compartido y de encuentro con gente conocida y paisaje amigo.

Yo a esta le pondría 4,5 sicarias.
Lucio Hebrero


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