miércoles, 7 de enero de 2026

Excursión 896: Vuelta al Puerto de Navacerrada por el Camino de la Sotela y Vereda los Santos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 9,5 Km 
Desnivel [+]: 465 m 
Desnivel [--]: 465 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 3,5
Participantes: 16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
La idea inicial era seguir la vía del tren desde el puerto de Navacerrada hasta Cotos, pero pronto quedó claro que no sería posible: las obras para renovar la línea, ya muy deteriorada, nos obligaron a cambiar de planes. Sin darle muchas vueltas, tomamos la decisión de descender por el camino de la Sotela, una alternativa más exigente, especialmente con las condiciones del día.

Antes de empezar a bajar, tocó detenerse y prepararse. El termómetro marcaba más de cinco grados bajo cero y el frío se dejaba sentir con crudeza.

Con los dedos entumecidos y la respiración saliendo en pequeñas nubes blancas, nos pusimos los crampones como pudimos. Era uno de esos momentos en los que las manos dejan de obedecer y cada gesto cuesta el doble, pero también en los que sabes que el material marca la diferencia entre avanzar con seguridad o no avanzar.

Ya en marcha, el camino presentaba tramos helados que justificaban plenamente la precaución. El bosque aparecía silencioso, casi inmóvil, como si el frío lo hubiera congelado todo a su alrededor. Cada paso era medido, firme, concentrado, mientras el cuerpo iba entrando poco a poco en calor, aunque las manos tardaron bastante más en recuperarse.

El descenso por la Sotela nos regaló una cara distinta de la excursión: menos cómoda de lo previsto, más invernal y exigente, pero también más auténtica.

El descenso continuó con la nieve muy dura, obligándonos a mantener la atención en cada paso. Los crampones mordían bien el terreno mientras perdíamos altura hasta alcanzar el arroyo de los Puentes, un punto de respiro tras la bajada exigente. Allí cambiaba de nuevo el rumbo de la jornada.

Desde el arroyo iniciamos la ascensión hacia la vía del tren por la vereda Los Santos. La subida, con una fuerte pendiente, nos devolvió el esfuerzo a las piernas casi de golpe. El ritmo se volvió más lento y constante, marcado por la respiración y la necesidad de dosificar fuerzas, pero poco a poco fuimos ganando altura hasta encontrarnos con la traza del ferrocarril.

Ya en la vía del tren, el ambiente se suavizó. El camino volvió a ser más cómodo y agradecido, permitiendo recuperar sensaciones tras el esfuerzo de la subida.

Avanzamos hasta el apeadero de las Vaquerizas, donde hicimos una parada para tomar el Ángelus, ese momento sencillo pero casi ritual que sabe a montaña, a descanso merecido y a jornada bien encaminada.

A continuación continuamos por la vía, pasamos por el antiguo apeadero de Dos Castillas hasta el túnel que pasa por debajo del Puerto de Navacerrada desde. Ese punto marcó el inicio del último esfuerzo serio de la jornada.

Dejamos atrás la comodidad de la vía y comenzamos una fuerte subida que exigió volver a apretar los dientes.

La ascensión nos llevó de nuevo hacia el camino de la Sotela, ganando altura poco a poco, con el cansancio ya acumulado y el frío sin dar tregua.

El ambiente seguía siendo plenamente invernal y, aunque el cuerpo se mantenía caliente en movimiento, en cuanto aflojábamos el ritmo el frío volvía a hacerse notar con intensidad.

Finalmente alcanzamos otra vez el aparcamiento del puerto de Navacerrada, cerrando así una ruta circular tan cambiante como exigente. Con temperaturas muy bajas y las manos heladas, no hubo mucho lugar para celebraciones: recogimos rápido, cogimos los coches y dimos por terminada la excursión.

Una jornada marcada por el frío intenso, la nieve dura y los cambios de plan, pero también por la capacidad de adaptación y por haber recorrido la sierra en condiciones duras, de esas que dejan recuerdo y respeto por la montaña y que puntúo con 3,5 sicarias.
Antonio López

FOTOS

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