miércoles, 19 de agosto de 2026

Excursión 940: Del puerto de Navacerrada a Navacerrada por la Garganta del Infierno

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Navacerrada
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,3 Km 
Desnivel [+]: 115 m 
Desnivel [--]: 790 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 21

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Con mucho calor y ganas de andar, decidimos realizar lo que parecía una excursión tranquila de 12 kilómetros desde el Puerto de Navacerrada hasta el pueblo de Navacerrada. Sin embargo, se convirtió en una aventura disparatada de 9 kilómetros. Salimos del puerto para ascender a la Cuerda de las Cabrillas por el PR-17, donde comenzamos a bajar por la senda de la tubería, pero al llegar a la fuente de la Caña hubo un cambio de planes y descendimos por la llamada “Garganta del Infierno”.

Pudimos comprobar que el sendero hacia honor a su nombre: un pequeño camino empinado cubierto de piedras dispersas sin asentar en la tierra. Bastaba con no poner un pie firme para que se desmoronara y te dejara en el aire. Fue allí donde nos cruzamos con un rebaño de cabras que sin duda alguna nos juzgaron por nuestra decisión. Tenía su gracia: bajar por un “camino de cabras”, lleno de cabras.

Escondida entre tantas piedras, encontramos la fuente de las Ortigas, el motivo por el que cambiamos el recorrido. A muchos no les hizo tanta gracia que los planes se vieran afectados por una fuente y comenzaron a maldecir al responsable del cambio de planes, un tal Carlos. En este momento un compañero decidió escribir un libro sobre senderismo cuyo título tan original no puedo mencionar y que sin duda compraría en cuanto fuera publicado.

Continuamos por la garganta y, ascendiendo un poco, llegamos a un peñasco que hace de excelente mirador, con unas buenas vistas del valle de la Barranca, donde tomamos el ángelus. El siguiente tramo era más empinado que el anterior y también estaba cubierto de piedras mal asentadas. Una compañera se hizo un poco de daño al resbalar, debido a su complejidad, y se incrementaron las maldiciones hacia el responsable del cambio de planes.

Este sendero llegaba hasta la fuente de la Campanilla (¡otra fuente!) y ya llegamos a un terreno más “civilizado”. Desde ahí seguimos la senda Alakán hasta alcanzar el embalse del Ejército del Aire, que estaba casi sin agua, una pena. Paramos para comer y un compañero repartió pasteles debido a que ese mismo día era su cumpleaños.

Desde aquí escogimos un “camino” inexistente cubierto por maleza que se encontraba detrás del derruido Hospital de la Barranca y en el que no nos pudimos refugiar del sol. Aquí nos volvimos a llevar más rasguños porque el sendero estaba medio invadido por las zarzas. Este “camino” llegaba hasta el embalse del Chiquillo y su fuente, que tenía poca agua pero nos dejó una imagen preciosa del lugar. El sol se reflejaba en la superficie del agua y al fondo se podía ver un pequeño bosque frondoso.

Pasamos por un puente que cruzaba la presa del embalse y llegamos hasta una senda rodeada por árboles que nos protegía del sol que antes no pudimos evitar. Finalmente entramos en Navacerrada, pasamos junto a su iglesia y al alcanzar la plaza del pueblo, tomamos un refresco y nos comimos una empanada hecha por una compañera. Curó muchas heridas que nos hicimos aquel día y ya no hubo más maldiciones.

En resumen, fue una excursión protagonizada por fuentes, maldiciones y pasteles, en la que aprendimos a andar por senderos pedregosos y barrancos infernales, pero con buenas vistas y llena de risas.

Sin embargo, el cambio de planes y la complejidad añadida hicieron que quisiéramos olvidar ciertos tramos del recorrido. Le otorgo una calificación de 4 sobre 5 a esta aventura
Irene Fernández

VÍDEOS

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