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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Excursión 951: Valle de Otal y Senda de los Abetos desde Bujaruelo. Pirineos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Bujaruelo 
Final: Bujaruelo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,6 Km 
Desnivel [+]: 443 m 
Desnivel [--]: 551 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Parece que la sequía llega a su fin. Que el otoño toma posiciones y las lluvias hacen su aparición en la Península y en el corto istmo en el que se instalaron los Pirineos hace más de 20 millones de años. Este acontecimiento debe hacernos felices y pensar que por fin se restablecerán los verdes de los altos prados y el otoño de las hayas dejará de ser un falso otoño de hojas quemadas por este verano tan largo y seco.

No dejamos de estar contentos por ello a pesar de que para este grupo, la llegada de las lluvias resulta un tanto inoportuna. Debemos amar más a la salud de las montañas que a nuestra afición a ellas. Y así hacemos. Y, a pesar de las posibilidades de lluvia para hoy, un pequeño grupo, diez más Kiro, nos encaminamos hacia el Valle de Otal que es uno de los valles tributarios del Valle de Bujaruelo más afamado y frecuentado por los visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y esto a pesar de que este valle no forma parte del espacio protegido.

Comienza la ruta en el aparcamiento de Bujaruelo. Lugar en el que en tiempos medievales y contemporáneos se reunían ganados y ganaderos para montar sus ferias y fiestas al abrigo de la antigua ermita de San Nicolás, de la que solo queda parte de su ábside románico. También queda el hermoso puente, del siglo XIII, que salva las aguas cristalinas del río Ara.

Saliendo de la puerta del bar/restaurante/refugio de Bujaruelo, cruzamos el puente. Fotos, ohes y algún otro maravillado comentario para continuar por la senda que vira a la izquierda para remontar el río, alternando entre praderas y pasillos de serbales, bojes tejos, acebos y mostajos. Y algún otro vegetal que me dejo.

Al poco, alcanzamos la pista que va a Ordiso, cosa para otra ocasión, y la tomamos a la izquierda volviendo a cruzar el Ara por una bonita angostura salvada por el Puente de Oncins. En el sentido que llevamos, la pista nos devolvería a Bujaruelo, pero al llegar a la fuente de La Fermalla tomamos el desvío de la derecha, por el camino del Collado de Tendeñera, collado que nos quedará muy lejos y que da paso a las tierras de Panticosa y su estación de esquí.

Atajando por una senda clara y sin pérdida superamos la a veces dura pendiente que forma la morrena frontal creada es tiempos muy remotos por el "pequeño" glaciar que vertía sus hielos sobre el no tan pequeño glaciar de Ara. Superada esta barrera, típica de los glaciares colgados pirenaicos, nos encontramos con el esplendor del Valle de Otal, un valle verde en un claro perfil en U y flanqueado por el modesto pico de Ordiso al norte, a nuestra derecha, y la peña de Otal, al sur, que no acabamos de ver por las nubes que tenemos encima.

Una larga recta nos lleva hasta el refugio de Otal, cerrado, solo para uso de los ganaderos. Vacas, marmotas a lo lejos por las suaves laderas del valle que, de vez en cuando, emiten sus chillido característico, el río un poco pobre y la humedad, conforman un lugar acogedor. Unos 400 metros más allá tenemos la cascada de Otal, que remontamos por su margen izquierda hasta alcanzar su cabecera un poco pasada la hora del Ángelus, al que procedemos.

Mirando hacia atrás, la vista desde aquí, desde el despeñadero del río, es relajante. Se aprecia la largura del modesto pero elegante valle. 

Adorna la vista, en primerísimo plano, un hermoso y solitario mostajo de hojas amarillas, confundido por la mezcla de la sequía con la llegada del otoño, junto al que nos hacemos algunas fotos.

Bajamos por la margen derecha para hacer una parada al pie de la cascada. Foto de grupo, maravillamiento y de vuelta por el mismo camino de ida. Comida en los bancos del refugio de Bujaruelo, con cerveza y café. Y continuación de la ruta. Esta parte es muy corta, 3 km de bosque fantástico por el barranco de San Nicolás, o de Los Navarros. Lo llaman la Senda de Los Abetos.

Una lluvia no muy fuerte decide hacer el camino con nosotros, lo que nos obliga a extremar las precauciones al cruzar torrenteras de caudal creciente y superar pasos que parecen imposibles en los que es muy saludable no tropezar. El río alegre por la lluvia y nosotros alegres por la belleza de este hayedo/abetal agarrado a no sé dónde para no caer sobre el río.

Cruzamos el río Ara por el puente de los Abetos y nos refugiamos en el bar del Camping Valle de Bujaruelo. Lugar encantador.

Cuatro sicarias le doy. Habrían sido cinco si las cumbres no hubieran jugado al escondite.
Juan

FOTOS

miércoles, 26 de junio de 2013

Excursión 143: San Nicolás de Bujaruelo - Valle de Ordiso - Valle de Otal

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Nicolás de Bujaruelo
Final: San Nicolás de Bujaruelo
Tiempo: 8 horas
Distancia: 18,5 km
Desnivel [+]: 1011 m
Desnivel [--]: 965 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta

















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
La segunda jornada se prometía más tranquila. En el refugio nos informaron que el paso entre los valles de Ordiso y Otal estaba abierto. La nieve había desaparecido y, por tanto, podríamos hacer una travesía sin problemas.

Con nieve, este paso presenta problemas en la vertiente de Otal, tanto por su excesiva inclinación como por la probabilidad de aludes, ya que hay zonas en las que la nieve se asienta sobre una base de hierba y eso, junto con las "altas" temperaturas, proporciona poca estabilidad. Pero llegamos en buen momento.

El Valle de Bujaruelo encierra unas cuantas maravillas pirenaicas. En su cabecera, que es técnicamente, la cabecera del río Ara, está el imponente macizo de Vignemale, una de las cumbres más deseadas por los montañeros que compite en afluencia con el Monte Perdido y el Aneto.

Es la cumbre más alta del pirineo francés (compartida con España), contiene el glaciar más extenso del Pirineo Francés y el nombre que prevalece es francés; en versión española, se llama Comachibosa, nombre que tan sólo se ve en los mapas.

Río abajo (omito los barrancos de Batanes y Espelunz porque aún no los conozco), en la margen derecha del Ara, hay dos valles tributarios, Ordiso y Otal.

El primero es un jardín, el segundo, también y, además, es un valle glaciar colgado de libro. Son dos valles con un encanto especial que nacen en el extremo este de la Sierra de Tendeñera y vierten sus aguas al Ara y la mejor ruta que puede hacerse es la travesía de uno a otro. Y a eso fuimos.

Un comienzo relajado por las pequeñas praderas ribereñas y por la pista que lleva hasta el Valle de Ordiso. Nos desviamos para jugar un rato con un puente colgante sobre el Ara, cuyo caudal impresionaba, y que nos planteó el interrogante de a dónde llevaba.

A un camino casi abandonado, me contó el guarda del refugio. Lástima. Nos hicimos fotos mil bajo la cascada del salto del Pich y disfrutamos de la cantidad de flores que ya se dejaban ver en el valle de Ordiso con un río pequeño pero salvaje y una pasarela de hormigón doblada, casi partida en dos, que daba un poco de "respeto" cruzar.

La llegada la Collado de Ordiso no podía ser más bonita. Miremos por donde miremos, las distancias hacían que las grandes cumbres se nos presentaran con cierta placidez, no como ayer, cuando todo resultó salvaje, impactante, brutal. Hoy no.

Hoy las montañas, algunas las mismas de ayer, se nos presentan con una perspectiva más amable. Si acaso, la Peña de Otal se nos antojaba un tanto arrogante dada su cercanía.

El Vignemale recupera el protagonismo que perdió ayer ante los Marborés, y la Tendeñera, un tresmil frustrado, nos muestra una mole más asociada al pastoreo que a las grandes gestas montañeras (un engaño, alcanzar esta cumbre tiene lo suyo).

Disfrutamos recorriendo con la vista la subida de ayer al puerto de Bujaruelo y el posterior descenso del Puerto Viejo. ¿Y por ahí hemos bajado?

La bajada fue por sendero entre hierba, con parada para comer al arrullo de un arroyo en el que algunos nos refrescamos los pies. Un sendero un tanto engañoso, con complejo de guadiana, nos metió hasta el fondo del Circo de Otal compensando la caminata con la belleza salvaje de este rincón.

Finalmente, tomamos la pista que nos terminaría de sacar del Valle y, atajo tras atajo, de nuevo nos encontramos ante la estampa, siempre gratificante, del Ara pasando bajo el puente de Bujaruelo.
Juan.

ENLACES
* Paisajes de Ordesa

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje del grupo

FOTOS
* Fotos de Ángel R. Otero