* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
El miércoles 22 de julio nos reunimos para realizar la excursión número 936 del Grupo Mágico de Senderismo Miércoles con Antonio (GMSMA). En esta ocasión nuestro destino era el Refugio de Majada Hambrienta, al que llegaríamos desde Valsaín siguiendo un recorrido circular por los frondosos pinares de la zona. La jornada comenzó en el CENEAM, donde nos reunimos los dieciocho participantes dispuestos a disfrutar de una nueva jornada de montaña.
El recorrido previsto rondaba los trece kilómetros, con unos 580 metros de desnivel positivo. Una distancia y un desnivel perfectamente asumibles, aunque el calor del verano hacía especialmente atractiva la posibilidad de caminar buena parte del tiempo bajo la sombra de los pinares y, sobre todo, de encontrar agua a lo largo del camino.
Comenzamos a caminar desde el aparcamiento del CENEAM y enseguida nos adentramos en el bosque. Pasamos junto a la fuente del Centro y continuamos hacia la Charca de las Ranas, uno de los primeros lugares de interés de la ruta. El ambiente es agradable y fresco de momento. A nuestra derecha vimos un par de temerosos ciervos.
Poco a poco vamos ganando altura. El camino nos lleva junto al arroyo de la Cueva del Monje y posteriormente a una acequia, hasta alcanzar el puente sobre el arroyo de Peñalara. El agua aparece así como uno de los elementos protagonistas de la excursión. Los arroyos acompañan nuestros pasos y el bosque nos protege del sol mientras afrontamos las primeras rampas importantes.
Una vez cruzado el arroyo, tomamos el camino que nos conduce hacia el Prado Largo. El terreno comienza a empinarse y la marcha se hace algo más exigente. Atravesamos el magnífico pinar de Valsaín, uno de los grandes atractivos de esta zona de la sierra. Los altos pinos proporcionan una sombra continua y el silencio del bosque solo se rompe de vez en cuando por nuestras conversaciones o por el sonido del agua.
Seguimos ascendiendo hasta encontrarnos con el arroyo de Navalasviudas y, poco después, con uno de los rincones más bonitos del recorrido: la cascada del arroyo de las Quebradas. El pequeño salto de agua constituye una agradable sorpresa y, como ocurre tantas veces en nuestras excursiones, aprovechamos para hacer una breve parada y disfrutar del lugar.
Continuamos por el Camino Forestal de Majada Hambrienta. La subida sigue siendo constante, aunque el paisaje hace que el esfuerzo resulte más llevadero. En nuestro camino encontramos también la Fuente de la Sandía y, algo más adelante, la Fuente de la Majada Hambrienta, que nos anuncian que estamos ya cerca de nuestro objetivo.
Finalmente, tras dejar la pista por un sendero que sale a la derecha, llegamos al Refugio de Majada Hambrienta, situado a unos 1.786 metros de altitud. La llegada tiene un aliciente especial, ya que el refugio ha sido rehabilitado recientemente y presenta un aspecto magnífico. Se encuentra muy cuidado y ofrece una buena imagen, tanto en el interior, como en el exterior.
El refugio constituye el punto culminante de la excursión y el lugar elegido para hacer una parada. A su entrada nos hacemos la foto de grupo, dejando constancia de nuestro paso por este bonito rincón de la sierra. Después de la fotografía y de un merecido descanso, emprendemos el camino de regreso.
La vuelta se realiza por un itinerario diferente, lo que permite completar una ruta circular y descubrir nuevos paisajes. Dejamos atrás el refugio y tomamos las pistas forestales que nos llevan hacia el Camino Forestal de Dos Hermanas y posteriormente hacia el Camino Forestal de la Cabaña del Tío Levita. Ahora el camino es más favorable y vamos perdiendo altura poco a poco.
El descenso nos devuelve de nuevo al ambiente húmedo y fresco de los arroyos. Pasamos por el arroyo de Regajos Fríos y alcanzamos la Fuente de la Cruz de Abastas, donde hacemos otra breve parada antes de continuar. El agua sigue apareciendo a intervalos y nos recuerda que estamos atravesando una de las zonas más húmedas y agradables de los montes de Valsaín.
Poco después llegamos al arroyo de Peñalara, que ya habíamos cruzado durante la subida, y continuamos por el camino hacia la Fuente del Ratón. La marcha se hace ahora más relajada. Pasada la Fuente del Ratón nos espera, sin embargo, una última sorpresa. Muy cerca encontramos unas pozas de agua que, a esas alturas de la jornada y con el calor que hace, resultan demasiado tentadoras para dejarlas pasar.
Algunos compañeros no se lo piensan dos veces y aprovechan para darse un baño, mientras otros prefieren una opción más conservadora y se limitan a mojarse los pies y refrescarse. El momento sirve para relajarnos, recuperar fuerzas y, sobre todo, para disfrutar juntos de ese pequeño regalo que nos ofrece el camino. Después de este refrescante paréntesis retomamos la marcha. El último tramo transcurre de nuevo entre los pinos y por caminos ya más conocidos, mientras poco a poco nos acercamos al lugar donde habíamos comenzado la excursión.
Finalmente llegamos al aparcamiento del CENEAM después de completar unos trece kilómetros y superar un desnivel cercano a los seiscientos metros. Ha sido una ruta muy completa y apropiada para esta época del año, en la que el bosque, los arroyos, las fuentes y las cascadas han tenido un protagonismo especial.
Esta excursión nos ha permitido conocer el renovado Refugio de Majada Hambrienta, disfrutar de los pinares de Valsaín y refrescarnos en sus aguas. Y, como suele suceder en las salidas del GMSMA, además del recorrido y de los paisajes, nos quedamos con esos pequeños momentos compartidos que terminan convirtiendo una jornada de senderismo en un buen recuerdo y, sobre todo, una nueva jornada disfrutada en buena compañía.
Unas cervezas fresquitas en la terraza del kiosco Frontón de Valsaín, completaron la jornada. Así pues, yo creo que la jornada se merece 4 sicarias.
Marcos Herrero









































