Mostrando entradas con la etiqueta Fuente del Ratón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fuente del Ratón. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de julio de 2026

Excursión 936: Refugio de Majada Hambrienta desde Valsaín

FICHA TÉCNICA
Inicio: CENEAM. Valsaín
Final: CENEAM. Valsaín
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,1 Km 
Desnivel [+]: 581 m 
Desnivel [--]: 581 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 18

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
El miércoles 22 de julio nos reunimos para realizar la excursión número 936 del Grupo Mágico de Senderismo Miércoles con Antonio (GMSMA). En esta ocasión nuestro destino era el Refugio de Majada Hambrienta, al que llegaríamos desde Valsaín siguiendo un recorrido circular por los frondosos pinares de la zona. La jornada comenzó en el CENEAM, donde nos reunimos los dieciocho participantes dispuestos a disfrutar de una nueva jornada de montaña. 

El recorrido previsto rondaba los trece kilómetros, con unos 580 metros de desnivel positivo. Una distancia y un desnivel perfectamente asumibles, aunque el calor del verano hacía especialmente atractiva la posibilidad de caminar buena parte del tiempo bajo la sombra de los pinares y, sobre todo, de encontrar agua a lo largo del camino.


Comenzamos a caminar desde el aparcamiento del CENEAM y enseguida nos adentramos en el bosque. Pasamos junto a la fuente del Centro y continuamos hacia la Charca de las Ranas, uno de los primeros lugares de interés de la ruta. El ambiente es agradable y fresco de momento. A nuestra derecha vimos un par de temerosos ciervos.

Poco a poco vamos ganando altura. El camino nos lleva junto al arroyo de la Cueva del Monje y posteriormente a una acequia, hasta alcanzar el puente sobre el arroyo de Peñalara. El agua aparece así como uno de los elementos protagonistas de la excursión. Los arroyos acompañan nuestros pasos y el bosque nos protege del sol mientras afrontamos las primeras rampas importantes.

Una vez cruzado el arroyo, tomamos el camino que nos conduce hacia el Prado Largo. El terreno comienza a empinarse y la marcha se hace algo más exigente. Atravesamos el magnífico pinar de Valsaín, uno de los grandes atractivos de esta zona de la sierra. Los altos pinos proporcionan una sombra continua y el silencio del bosque solo se rompe de vez en cuando por nuestras conversaciones o por el sonido del agua.

Seguimos ascendiendo hasta encontrarnos con el arroyo de Navalasviudas y, poco después, con uno de los rincones más bonitos del recorrido: la cascada del arroyo de las Quebradas. El pequeño salto de agua constituye una agradable sorpresa y, como ocurre tantas veces en nuestras excursiones, aprovechamos para hacer una breve parada y disfrutar del lugar.

Continuamos por el Camino Forestal de Majada Hambrienta. La subida sigue siendo constante, aunque el paisaje hace que el esfuerzo resulte más llevadero. En nuestro camino encontramos también la Fuente de la Sandía y, algo más adelante, la Fuente de la Majada Hambrienta, que nos anuncian que estamos ya cerca de nuestro objetivo.

Finalmente, tras dejar la pista por un sendero que sale a la derecha, llegamos al Refugio de Majada Hambrienta, situado a unos 1.786 metros de altitud. La llegada tiene un aliciente especial, ya que el refugio ha sido rehabilitado recientemente y presenta un aspecto magnífico. Se encuentra muy cuidado y ofrece una buena imagen, tanto en el interior, como en el exterior.

El refugio constituye el punto culminante de la excursión y el lugar elegido para hacer una parada. A su entrada nos hacemos la foto de grupo, dejando constancia de nuestro paso por este bonito rincón de la sierra. Después de la fotografía y de un merecido descanso, emprendemos el camino de regreso.

La vuelta se realiza por un itinerario diferente, lo que permite completar una ruta circular y descubrir nuevos paisajes. Dejamos atrás el refugio y tomamos las pistas forestales que nos llevan hacia el Camino Forestal de Dos Hermanas y posteriormente hacia el Camino Forestal de la Cabaña del Tío Levita. Ahora el camino es más favorable y vamos perdiendo altura poco a poco.

El descenso nos devuelve de nuevo al ambiente húmedo y fresco de los arroyos. Pasamos por el arroyo de Regajos Fríos y alcanzamos la Fuente de la Cruz de Abastas, donde hacemos otra breve parada antes de continuar. El agua sigue apareciendo a intervalos y nos recuerda que estamos atravesando una de las zonas más húmedas y agradables de los montes de Valsaín.

Poco después llegamos al arroyo de Peñalara, que ya habíamos cruzado durante la subida, y continuamos por el camino hacia la Fuente del Ratón. La marcha se hace ahora más relajada. Pasada la Fuente del Ratón nos espera, sin embargo, una última sorpresa. Muy cerca encontramos unas pozas de agua que, a esas alturas de la jornada y con el calor que hace, resultan demasiado tentadoras para dejarlas pasar.

Algunos compañeros no se lo piensan dos veces y aprovechan para darse un baño, mientras otros prefieren una opción más conservadora y se limitan a mojarse los pies y refrescarse. El momento sirve para relajarnos, recuperar fuerzas y, sobre todo, para disfrutar juntos de ese pequeño regalo que nos ofrece el camino. Después de este refrescante paréntesis retomamos la marcha. El último tramo transcurre de nuevo entre los pinos y por caminos ya más conocidos, mientras poco a poco nos acercamos al lugar donde habíamos comenzado la excursión.

Finalmente llegamos al aparcamiento del CENEAM después de completar unos trece kilómetros y superar un desnivel cercano a los seiscientos metros. Ha sido una ruta muy completa y apropiada para esta época del año, en la que el bosque, los arroyos, las fuentes y las cascadas han tenido un protagonismo especial.

Esta excursión nos ha permitido conocer el renovado Refugio de Majada Hambrienta, disfrutar de los pinares de Valsaín y refrescarnos en sus aguas. Y, como suele suceder en las salidas del GMSMA, además del recorrido y de los paisajes, nos quedamos con esos pequeños momentos compartidos que terminan convirtiendo una jornada de senderismo en un buen recuerdo y, sobre todo, una nueva jornada disfrutada en buena compañía.

Unas cervezas fresquitas en la terraza del kiosco Frontón de Valsaín, completaron la jornada. Así pues, yo creo que la jornada se merece 4 sicarias.
Marcos Herrero

miércoles, 15 de febrero de 2023

Excursión 681: La Chorranca y Majada Aranguez

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pradera de Navalhorno
Final: Pradera de Navalhorno
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 15,5 Km 
Desnivel [+]: 761 m 
Desnivel [--]: 761 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 45

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hace ya cuatro años y por estas mismas fechas, 13 de febrero de 2019, realizamos una ruta similar a la de hoy.

Estando caminando sobre la nieve por Bailanderos, le comenté a Antonio que una de las rutas que habíamos realizado y más me impresiono el paisaje, fue la del Chozo Aranguez.....

Mi sugerencia no surtió el efecto deseado, pues el Boss ya tenía planeado ir a la Pedriza. Pero, o casualidad, al miércoles siguiente Antonio estaba de viaje y le encargó a Celia guiar la ruta.

Sabiendo que a la excursión de 2019 Celia no pudo venir le sugerí que comentara a Antonio el hacer esta ruta y no la que tenían pensada. Creo que acertamos de lleno. El día se presentó magnífico, buena temperatura, sin pizca de aire y muy soleado.

En un principio la ruta la íbamos a guiar Celia y yo pero se nos presentó un magnífico ayudante, Paco Nieto, que introdujo algunos cambios para hacerla más circular. Por sugerencia de Rosana realizamos la ruta en sentido inverso a la de 2019, para así subir la Chorranca en lugar de bajarla, en previsión de que hubiera nieve.

Comenzamos reuniéndonos en el CENEAN unos cuarenta y cinco senderomagos y desde allí nos encaminamos hacía la Cueva del Monje, pasando primero por la Fuente de Marcos, donde nuestros dos Marcos posaron junto a ella. En la cueva, Paco Nieto nos deleitó recitando la leyenda del Monje, coreando todos al unísono la última sílaba de cada verso, hasta llegar a segovi-ano, donde Paco continuó solo con el relato.

Al poco de salir de la Cueva del Monje tomamos el camino que sale a la izquierda en busca del arroyo de la Chorranca. 

Un poco de pista y otra vez nos desviamos a la izquierda por un sendero que nos llevaría a la Chorranca, que en esta ocasión estaba en parte congelada. Justo allí, y a las doce en punto, hicimos nuestra habitual parada del Ángelus. Aquí, los estrellas fugaces del día dieron la vuelta para hacer una ruta más corta y menos exigente.

El resto continuamos ascendiendo y un poco más adelante empezamos a encontrar nieve y hielo, y muchos de nosotros decidimos parar a ponernos los " pinchitos". Pasamos junto a la "bañera" de la Chorranca que visitamos en la excursión 642, la fuente del mismo nombre y dimos a dar con una pista. 

En este trayecto, el grupo se estiró mucho y hubo que esperar a los más rezagados.

A sugerencia de Carlos R, continuamos el ascenso por una senda por la que nunca había pasado el grupo, paralela al arroyo de la Chorranca por su izquierda, que acabamos cruzando en su parte alta, donde volvimos a esperar para reagruparnos.

A las dos de la tarde llegamos a la Majada Aranguez toda cubierta de nieve. ¡Estaba tan impresionante y bonita como yo la recordaba! 

Peñalara llena de placas de hielo relucía pues el sol estaba empezando a darle de lleno. Ver el arroyo de las Almas del Diablo y el de Peñalara abrirse paso serpenteando entre la nieve de la pradera no tuvo precio.

Después de comer plácidamente junto al chozo, en el que un americano estaba preparándolo todo para pasar la noche, nos dirigimos a la Majada Hambrienta por una senda muy recta que tampoco el GMSMA había pisado y que Paco Nieto tenía ganas de conocer.

Nos encantó a todos, muy cómoda, entre pinos cruza el arroyo de Regajos Fríos en el que había hasta corujas.

La praderita que antecede al chozo tenía  mucha nieve y la puerta del chozo estaba atorada por ella, hubo que empujarla fuerte para verlo por dentro.

Tras el breve descanso, comenzamos a bajar por una pista que invitaba a correr, algunos demasiado y a los que hubo que decir que esperasen al resto del grupo.

En el descenso, pasamos junto a la fuente de la Majada Hambrienta, la de la Cabaña del Tío Levita y con banco donde reposar incluido, la de Cruz de Abastas. Un poco más adelante dejamos la pista para seguir el sendero que nos llevaría de regreso al CENEAN después de pasar por la fuente del ratón.

A esta preciosa ruta le doy 5 sicarias. ¡Peñalara lucía espectacular!
Carolina Santa Engracia


miércoles, 10 de agosto de 2022

Excursión 642: La bañera de la Chorranca

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Pradera de Navalhorno. Valsaín
Final: La Pradera de Navalhorno. Valsaín
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11 Km 
Desnivel [+]: 531 m 
Desnivel [--]: 531 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 14

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta














PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Para llevar con dignidad los últimos días del tsunami infernal de este verano, Rosana había ideado un paseo a la sombra por los pinares de Valsaín con refrigerio final en el bar “La Tomasa” y degustación de paella. Para ella tenía además el interés añadido de llevarnos hasta la Bañera de La Chorranca, topónimo que la mayoría desconocíamos.

Como es habitual en estas rutas veraniegas, el grupo no era muy numeroso aun contando con algunos familiares de los senderomagos que no se prodigan el resto del año. Destacaba, principalmente, en esta ocasión, lo presencia de Darío, que con sólo siete años está hecho un jabato, llevando siempre el ritmo de la marcha sin dificultad y, sobre todo, con mucha ilusión.

Enseguida tomamos la calle Primera de La Pradera para, doblando a la altura de la serrería, introducirnos al poco en el pinar y continuar por la Senda de La Acequia, acequia que nace en el arroyo de Peñalara para, teóricamente, llevar agua al pueblo.

En estas fechas, quizá debido a la escasez de lluvias que se notaba en la extrema sequedad del terreno, la acequia no llevaba agua, mostrando todo lo más su lecho embarrado en algún corto tramo.

Ascendiendo un trecho, alcanzamos el paraje de la Cueva del Monje, archiconocida por la mayoría pero todavía merecedora de un breve reposo.

Aquí Rosana, que transita por estos montes desde niña, nos contó cómo había una casa en el lugar, donde vivía una familia, y cómo se podía dar uno el capricho de pedir un par de huevos fritos de las gallinas que allí criaban; hoy en día apenas se puede adivinar aquella vida, quizá inquiriendo sobre la presencia de dos lánguidos guindos que resisten.

Tras un cómodo paseo por pista, llegó la hora de ascender trabajosamente hasta el arroyo de La Chorranca; no obstante, no se iba mal; la sensación de calor se mitigaba a la sombra del pinar y con la conversación.

Alcanzado el arroyo, quedaba la subida más empinada, siguiendo su margen derecha a través de las peñas. Aquí la conversación se sosegó y, con la paciencia de que hacemos siempre gala, alcanzamos por fin las cascadas. No tenían mucha agua, pero sí suficiente para mostrarse hermosas y atractivas. Allí paramos un ratito y nos hicimos la foto de grupo.

Pero todavía no habíamos alcanzado el objetivo: Había que encontrar La Bañera. Con las indicaciones recibidas antes de la marcha, los “exploradores” enseguida descubrieron la charca. Era un sitio estupendo para refrescarnos y tomar el tentempié, así que lo aprovechamos bien; hasta hubo quien se dio un bañito en las aguas frescas.

Habíamos alcanzado la cota máxima de altitud prevista y había que volver a tiempo para comer, así que Rosana urgió la partida a través de un sendero que había que encontrar para volver por la margen izquierda del arroyo.

No fue difícil el hallazgo, aunque sí algo complicada la senda, que descendía en ciertos tramos abruptamente, atravesando algunas tollas, no tantas ni tan incómodas, decía Rosana, como las que presenta en temporada húmeda.

Hago aquí un inciso para apresurarme a indicar lo mucho que se aprende caminando con este grupo maravilloso: Era la primera vez que yo recuerde haber oído la palabra “tolla” y fui muy bien informado de su significado e incluso de cómo se deriva de ella “atolladero”; quien no la conozca y tenga curiosidad puede suponer su significado por el contexto y, si quiere precisar más, que mire el diccionario.

Bueno, es el caso que descendimos hasta las cercanías del arroyo de Peñalara, previa parada en la fuente del ratón, y desde por ahí tomamos de nuevo la Senda de la Acequia, abandonándola esta vez un poco antes de donde la habíamos cogido horas antes, para llegar hasta las afueras del pueblo y, bordeándolo, desandar el camino por la calle Primera hasta el restaurante.

En todo este trayecto ya se notaban los rigores agosteños; ni siquiera la supuesta comodidad de caminar hacia abajo era suficiente para desprenderse de la calorina.

Llegados al lugar de la comida, hay que reseñar dos cosas: La primera, que menos mal que Ángelines y Ángel estaban allí esperándonos guardándonos dos estupendas mesas alargadas a la sombra de los árboles, ya que la concurrencia era numerosa y no se admitían reservas (ya Rosana había contado con ello); la segunda, que tampoco habían admitido en el bar encargo de paella y, por el trajín que tenían, ni siquiera estaban dispuestos a prepararla sobre la marcha. Así que nos conformamos con un digno menú del día a precio tolerable, y los que nos habíamos quedado desilusionados aprovechamos para pedirnos de postre arroz con leche.

Disfrutamos casi tanto de la sobremesa como del paseo, así que fue un día casi perfecto. Y digo casi porque, en palabras de Darío, lo que más le gustó fue La Choranca, pero lo que menos, las moscas. En consecuencia, otorgaremos una nota de 4.
Melchor