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miércoles, 18 de febrero de 2015

Excursión 221: Titulcia - Morata de Tajuña. La batalla del Jarama

FICHA TÉCNICA
Inicio: Titulcia
Final: Morata de Tajuña
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  16,9 Km
Desnivel [+]: 348 m
Desnivel [--]: 154 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí

Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 29

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta











TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Ya me las veía yo muy felices cuando Antonio envió la convocatoria: “78 aniversario de la Batalla del Jarama.” ¡Qué bien, esta vez cerquita de casa, con comida y restaurante!

Para ver unas cuantas ruinas bélicas en medio del campo, ni botas, ni guetres, ni bastones, creo que hasta sin desayuno, para esa marchita de ná …

¡Qué equivocado estaba! Si quieres comer en el restaurante, “primero te lo tienes que ganar”, que diría Antonio.

Después de dejar algunos coches en la cañada Galiana, nos trasladamos a Titulcia, inicio de la ruta; un recorrido en coche que se nos hizo interminable sólo de pensar en que todo lo tendríamos que volver a recorrer a pie.

Una vez aparcados los vehículos, empezamos nuestro recorrido por la ribera del río Jarama, en estas fechas con mucha agua, aunque nada que ver con la crecida de aquel fatídico febrero del 37 que ahora se conmemora.

En seguida nos internamos por un estrecho cañón de arcilla y yeso que nada tiene que envidiar al del Arroyo de la Zarza, que muchos de nosotros conocimos cuando estuvimos en Alcalá.

La senda era ascendente, y ya pesaban nuestros pies por los costrones de barro, cuando alcanzamos un camino en lo alto de la loma, era de nuevo la cañada Real Galiana, que recorre 400 Km desde la Rioja hasta Ciudad Real, antiguamente transitada por rebaños de ovejas y hoy tristemente conocida por los asentamientos ilegales a su paso por Rivas.

Volviendo a nuestra cañada, pronto divisamos un espolón asomado al valle del Jarama, coronado por lo que parecían unas ruinas; era el Butarrón. Y allá que fuimos, a disfrutar de las buenas vistas del valle: allí enfrente San Martín de la Vega, con su parque de atracciones, y al fondo Madrid con su sierra detrás, toda nevada.

“¿Es este el Pingarrón?”, me preguntaron,” ¡Todavía no!”, “¿Falta mucho? “, Lo de siempre: hora y media, quilómetro y medio. 

Y allí, contemplando el paisaje, nos dieron las doce, la hora del Ángelus y de comer algo, porque por lo menos hasta las tres no habría comida. Paco Nieto aprovechó para bajar casi hasta el río y obtener mejores fotos para su reportaje.

De nuevo subimos la cuesta que nos llevaría a nuestra querida cañada, un camino plano en su recorrido, ¡por fin, qué alivio¡ Pero entonces empezó lo duro. “Vamos un poco pillados de tiempo”, dijo Antonio; pues todos a correr. 

Durante las dos siguientes horas, el cuentaquilómetros de Antonio no bajó de los 6 Km/h de rigor, pues este era el objetivo para llegar a comer a tiempo, y cuando por fin pasamos por el Pingarrón, el grupo se había alargado tanto que se necesitaban prismáticos para ver a los últimos.

Con el cansancio, algunos ni se enteraron que estaban pasando por el histórico Pingarrón, una elevación sin pena ni gloria. Parece mentira que murieran tantos miles peleándose por poner una bandera en lo alto. ¡40.000 proyectiles sobre ese punto en un día!

Hicimos una parada en una de las muchas cuevas excavada por el ejército republicano. En realidad, allí dentro no había nada que ver, se trataba de una estrecha galería excavada en una roca caliza, que al final se bifurcaba en dos derrumbes.

Muchos de nosotros entramos porque nos movía la curiosidad, y además de ver una fecha de febrero de 1937 raspada en la pared, pudimos imaginarnos a los milicianos excavando desesperadamente para cobijarse de los proyectiles del bando franquista.

Finalmente llegamos al monumento popular a las Brigadas Internacionales, donde algunos de nosotros depositamos las piedras que habíamos cogido en los alrededores de la cueva. Frente a nosotros se encontraba la Colina del Suicidio, ¿la colina? Yo mejor  a esto lo llamaría “La Cañada del Suicidio”. Fue una pena que no pudiésemos acercarnos a ella por falta de tiempo; y ahora es cuando el cronista diría: “Y Paco Cantos nos deleitó con unas explicaciones sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en este mismo sitio hace 78 años, etc…”.

Nos hicimos la foto de grupo de rigor en este lugar cargado de historia, y a seguir nuestra cañada que si no, no llegamos.

Fue en ese momento cuando alguien dijo: “Tengo dos noticias, una buena y otra mala; la buena es que ya llegamos a los coches”, “¿y la mala?”, “la mala es que no hay plazas para todos”.

Nos trasladamos, doblando viajes, al Monumento a la Solidaridad, una estatua en la que se erigen dos manos unidas, cerca de donde una vez se encontró el puño en alto, monumento a las Brigadas Internacionales, antes de dinamitarlo.

Allí pudimos ver una muestra de las trincheras republicanas, todavía bien conservadas, de los varios cientos de metros que existen en ese cerro. Enfrente, al otro lado de la vaguada, otro tanto de trincheras nacionales, todo un escenario al más puro estilo de La Vaquilla de Berlanga.

Volvimos a trasladarnos (parece que hoy la crónica se alarga), otra vez doblando viajes al Mesón del Cid. Menú del día y breve comida, pues no recuerdo haber comido tantos y en tan poco tiempo en un restaurante, pero claro, todavía nos faltaba la visita al museo y ya eran más de las cuatro.

No pudo enseñarnos el museo Goyo, su artífice, pues tuvo que acompañar a unos reporteros rusos que habían venido a hacer un reportaje sobre el Frente del Jarama.

Los de la parte derecha de la mesa vimos a los rusos y nos hicimos fotos con Goyo. Los del otro lado, ni os enterasteis. Pero, a pesar de que Goyo no estaba, pudimos disfrutar de un vídeo en el que nos dio a conocer su historia.

Y así, tras un recorrido por el museo y un poco abrumados por la cantidad de objetos y documentos, despedimos la jornada, no sin antes tener que desplazarse los conductores a Titulcia, recoger los vehículos allí aparcados y volver a Morata.

Teniendo en cuenta el recorrido, las vistas y la velocidad de la marcha, y que la comida y el museo suben la nota. Madi concede a esta excursión la calificación de tres sicarias.
Paco Cantos

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Excursión 071: Morata de Tajuña - Chinchón

FICHA TÉCNICA
Inicio: Morata de Tajuña
Final: Chinchón
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 19 km
Desnivel [+]: 359 m
Desnivel [--]: 190 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 3,5
Participantes: 12

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
La primera excursión del grupo por la zona sur nos llevó a Chinchón  desde Morata de Tajuña, a través de 16 Km del antiguo trazado del ferrocarril, hoy día reconvertido en vía verde.

En la calle de las Cruces de Morata de Tajuña, iniciamos la ruta, en dirección este, cerca de la ermita de la Soledad y el cementerio, en cuyas proximidades dejamos los coches, y de donde también parte la vía verde, emparejada con la carretera M-302, rumbo hacia Perales de Tajuña.

Por un paisaje agrícola, la pista roja, muy bien señalizada,  nos conduce sin sobresaltos hasta el solar donde estuvo la estación de Tajuña, a unos 4 km de nuestra partida.

Aquí arrancaba un ramal por el que los trenes subían hasta Chinchón y Colmenar de Oreja, ahora totalmente desmantelado.
Al otro lado de la carretera podemos ver el puente metálico de este ramal, conocido como Caz del Congosto.

Continuando por él, en tranquilo caminar, pasando junto a una fábrica de yesos, próxima al arroyo de Morata, al que seguimos por su ribera izquierda primero y derecha después, en suave pendiente por la cañada Valvieja hasta el Haz de la Mula, punto más alto del recorrido.

Desde este punto, y tras una pequeña bajada, llegamos a Chinchón. 

Junto a la fuente de la plaza nos hicimos la foto de grupo para después  saborear un espectacular cocido, en uno de los restaurantes más pintorescos de la plaza, lo que nos recompensó con creces los casi 20 agotadores kilómetros de la ruta.

Por todo ello, la Agencia Madi Senderismo otorga a esta excursión 3,5 sicarias en su escala de 5.
Paco Nieto

ENLACES
* Vía verde del Tajuña
* El ferrocarril del Tajuña-Chinchón I
* El ferrocarril del Tajuña-Chinchón II

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS

* Fotos de Paco Nieto