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miércoles, 1 de junio de 2016

Excursión 297: Alto del León - El Escorial

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: El Escorial

Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia:  23 Km
Desnivel [+]: 855 m
Desnivel [--]: 1390 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 29

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Siendo yo un absoluto principiante en estas lides dentro de un grupo tan veterano y experto, me creía a cubierto de tener que enfrentarme a la redacción de una crónica a corto plazo pero, hete aquí que bajando de la Carrasqueta (creo recordar), estando yo en ese momento bastante cerca de Antonio, repentinamente, sin anestesia y sin darme opción de escabullirme, me encomendó la redacción de esta crónica y de nada me sirvieron mis insistentes y bien fundados argumentos para que reconsiderara su arriesgada designación.

En fin, dado que en este caso la excursión no era circular sino lineal, una vez llegamos al primer punto de encuentro en el campo de fútbol de San Lorenzo de El Escorial (punto que también sería de llegada), sobre las 10 de la mañana y siguiendo indicaciones del Jefe que, estaba organizando los vehículos que se quedaban allí y los que se iban al Puerto del León, nos dirigimos al mismo casi sin pausa. 

Tan pronto nos reunimos todos los integrantes de esta excursión en el Alto de el León y después de los saludos de rigor, iniciamos la ruta por una pista o carretera con dirección a Peguerinos.

Corría una fina brisa que llegaba a incomodar cuando estabas parado y no llevabas manga larga pero esa sensación desapareció a los pocos metros de iniciar la marcha.


Poco tiempo pasó hasta que nos incorporamos al sendero GR-10, que cogimos a mano derecha de la pista, empezando entonces una subida un poco más exigente que nos llevaría al primer obstáculo de consideración de la jornada que era Cabeza Líjar, tras dejar atrás el Cerro Piñonero. 

No sé si sería por las distendidas conversaciones o por la energía que todos llevamos a primera hora, pero a mí ya me pareció que el ritmo era relajado, seguramente también pensando en lo que teníamos por delante, que era mucho y no precisamente llano.

En animada charla, con cambio de impresiones sobre el desenlace de la Champion League entre madridistas y atléticos, así como conociendo de primera mano por parte de Paco Nieto, las excelencias de su viaje a las Azores, que nos puso a todos con los dientes largos y con ganas de emularlo, entre otras conversaciones, fuimos ascendiendo.

Hubo tiempo hasta para que los amantes del arte de Cuchares se encararan una vez más con unas vacas que pastaban en el collado de la Gasca.

Y después de una hora y media aproximadamente de subida, por un sendero excelentemente señalizado, alcanzamos Cabeza Líjar.

Los veintinueve participantes que iniciamos la ruta pudimos disfrutar de las impresionantes vistas que existen desde su mirador circular así como del búnker construido en su base. Un letrero existente con la representación de los elementos o accidentes orográficos más significativos permite ilustrase a los visitantes menos versados en el conocimiento de la zona.

Acto seguido, momento para la tradicional foto de grupo en las escaleras de piedra existentes y momento para despedir a tres estrellas fugaces. Al ser las doce del medio día, se decide después de una breve deliberación, tomar buena cuenta del tentempié, al existir un espacio en el sendero al resguardo del aire y con buenas vistas que nos permitían visualizar de una forma aproximada  los obstáculos que tendríamos que salvar y por los que tendríamos que pasar.

Y como siempre suele hacer el Jefe cogió su mochila para reanudar la marcha a un ritmo mucho más vivo que el que habíamos tenido  hasta allí, poniendo al pelotón en fila de a uno, camino del primer refugio público de la Salamanca que íbamos a encontrarnos.

Refugio que se encuentra muy deteriorado, con la cubierta derrumbada y solo con los sólidos muros de sillares de piedra en pie. 

A partir de este momento, el camino, salvo algunos pequeños tramos, es de piedra rodada o cantos sueltos, lo cual hace que sea preciso una mayor atención en el avance. 

Una vez bajamos el cerro de la Salamanca, pusimos rumbo al cerro de la Carrasqueta. El trayecto se hace a buen ritmo, continuando el que habíamos adquirido después del desayuno.

Los veteranos reconocen lugares de excursiones pretéritas. En algunos de ellos, el camino transcurre junto a  un cercado de alambres que pienso bien podría delimitar  la provincia de Madrid. Una vez superados el risco de Polanco y el sitio de el Pocillo, ascendemos y coronamos la Carrasqueta.

Fue a partir de este momento y tal vez, un poco antes, cuando se hizo evidente que las moscas no nos lo iban a poner fácil.

En un principio, pensaba que me habían cogido manía persecutoria pero después de comprobar la situación y los comentarios de los demás, llegué a la conclusión de que el ataque era sistemático a todos.

Hay que hacer mención aparte al caso de Ángel Vallés que llevaba a su alrededor un auténtico enjambre.

Se oyeron todo tipo de teorías sobre el color de las prendas o los efluvios individuales como causantes del mayor ataque en unos casos que en otros.

Bajamos el cerro de la Carrasqueta  y  alcanzamos la zona de Cuelgamuros, donde se encuentra la archiconocida Cruz de los Caídos.

Nos adentramos en este terreno atravesando un portillo existente en la valla de piedra que lo delimita para llegar a un promontorio desde donde se divisa la Cruz desde una perspectiva magnifica.

Después de las consabidas fotos, ascendemos un poco más hasta un lugar un poco más elevado donde nos aposentamos para almorzar. 

Aquí, nuestro galeno de cabecera, Joaquín, aprovechó para informar al Jefe de la revisión y abastecimiento que había realizado de las existencias, mínimamente necesarias en el botiquín del grupo.

Acto seguido, continuamos la marcha, siguiendo el sendero por el que veníamos e imprimiendo el Jefe nuevamente un buen ritmo que después de comer provocó alguna queja por parte de algún senderomago.

Nos quedaban tres cuestas o repechos hasta llegar al pico de Abantos, se estaba haciendo cansina tanta bajada y subida.

El primero, la subida a la Naranjera donde nos encontramos en su cima un segundo refugio de las mismas características, configuración y estado de conservación que el de la Salamanca que dejamos atrás. 

El siguiente ataque fue al cerro de San Juan, un poco más exigente para que no decayera la fiesta.

Una vez superado y desde su cota, ya se veía, por fin el ultimo tramo del camino, perfectamente reconocible que nos llevaba al ansiado pico de Abantos. 

Después de disfrutar de unas vistas espectaculares junto a la cruz de hierro que existe en su cima, me informaron Marcos y Enrique que había pasado por encima y casi había estado a punto de pisar una víbora.

Curiosamente, poco antes, habíamos departido los tres sobre la existencia de las mismas en la zona.

A continuación, bajamos unos pocos metros hasta una caseta con mirador, donde algunos continuaron disfrutando de las impresionantes visitas de El Escorial y su entorno.

Fue aquí, donde coincidimos con dos distinguidas señoritas, seguramente eran las condesas de Gayo Muerto o tal vez, las marquesas de la Avenida de la Industria, que nos recriminaron que hacíamos mucho ruido y se alejaron, no sin antes dedicarnos un cariñoso saludo con uno de sus dedos que, vaya Vd a saber lo que significará entre las gentes de tan elevada condición y alcurnia.

Tras el pequeño descanso y contemplación de las vistas, continuamos bajando por un sendero que nace a la izquierda de la cruz de hierro, en rápidos zigzag y con buen firme hasta abandonarle y alcanzar otro que,  según el Jefe, era más sencillo y rápido (miedo me da pensar como sería el otro).

Y  efectivamente fue rápido, lo que unido al estado del firme del sendero (piedras sueltas y rodadas) y a la utilización de la técnica de "atrochar", hicieron que al llegar al arroyo del Romeral, algunos no sintiéramos las piernas aunque no pudiéramos decir lo mismo de las canillas y de las rodillas, que esas sí, daban señales de su existencia.

Después de un breve descanso, para coger aire, reagruparse y refrescarse en el referido arroyo, superamos el último tramo que nos separa con El Escorial de arriba.

Callejeando, enseguida alcanzamos el centro del pueblo y en particular, el lugar donde íbamos a degustar los supervivientes las bien merecidas cervezas.

Eran sobre las siete de la tarde, llevábamos unas nueve horas de marcha, habíamos recorrido un mínimo de veintidós kilómetros y medio según los cálculos mas optimistas  y nos preguntábamos como la hija de diez años de Enrique C. había realizado ese recorrido y al parecer, seguían manteniendo una excelente relación paterno filial. Dice mucho de la buena persona que es su hija.

Por todo lo anterior y por el estado físico de alguno de los supervivientes, la excursión podría calificarse con 5 sicarias.
Javier Miguel

miércoles, 10 de abril de 2013

Excursión 130: Llanos de la Salamanca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Casa de la Cueva. Peguerinos
Final: Casa de la Cueva. Peguerinos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 16,9 km
Desnivel [+]: 661 m
Desnivel [--]: 639 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 23

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)


RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN

La excursión comenzaba en la denominada "Casa de la Cueva" en el Puerto de Malagón. Pero, amigo, el llegar hasta allí tenía su misterio. Los que cometimos la osadía de ir atravesando El Escorial nos encontramos, no con una carretera normal, eso era la "carretera del terror" (estrecha y con doscientos mil baches); los coches circulaban por ella como barcos en medio de una galerna; subían, bajaban y dejaban los morros en el poco asfalto que quedaba.

Cada vez que el coche tocaba fondo con los bajos, todos cerrábamos los ojos y un grito espontáneo salía de nuestras bocas: "Antoniooooooo".

Por fin llegamos a la Casa de la Cueva. Otros más "espabilaos" llegaron en coche por Peguerinos y hubo dos (Isabel y Miguel Angel) que lo hicieron en bicicleta. Comenzamos la ruta 22 miembros,  una "miembra" y Teo, porque los ciclistas se fueron por otro lado.

La ruta transcurre entre bloques de piedra y pinos hasta llegar al
refugio de la Naranjera, Aquí hicimos un alto para reponer fuerzas con algún bocadillo.

Es el momento de gloria de nuestra querida Leonor. Con permiso de su marido: es un amor. Esta vez nos había deleitado con las exquisitas "rosquillas listas" y los "huesitos de no se qué" pero que estaban buenísimos, ñam, ñam.

Continuamos la marcha pasando por encima de una cruz en la que dicen que hay enterradas muchas personas por culpa de no "hacer el amor y no la guerra".


Seguimos la marcha contentos de no haber vivido esa desgraciada época. El grupo se estira. Teo, como buen perro guía, va el primero; los tiramillas van delante con Antonio (el Boss) como guía (natürlich). Otros van detrás.

Unos charlan de la bolsa, otros de 
fútbol,  Telefónica, el Master de golf de Augusta o de la tortilla de patata del Sacromonte y así de esta guisa, llegamos al segundo refugio: el de la Salamanca en el cerro del mismo nombre.

No es un refugio como hemos visto en las películas de Doris Day y Rock Hudson, con su chimenea encendida, su piel de oso en el suelo, etc... esto es una ruina, pero como nosotros somos muy austeros  - espartanos!!!, Au, Au - decidimos comer aquí.

Nuevamente estamos en territorio de Leonor; con sus sabrosos trozos de tomate.


Terminamos de comer y toca volver, bajando hasta toparnos con el arroyo del Collado del Hornillo. Y pasando por una fuente continuamos el camino paralelos al arroyo. Después de un trecho llegamos al campamento juvenil de Piedras Blancas que está abierto en verano. Por aquí es por donde mi amigo Antolín me propone que escriba  yo esta vez la crónica de la ruta: pero si yo apenas sé hacer la O con un canuto.

Finalmente llegamos a la Casa de la Cueva (lugar de donde salimos) después de patearnos los 16,71 Km y sin haber visto la mariposa "Graellsia Isabellae".

El regreso lo hicimos en coche por Peguerinos -era lo lógico- dos veces bajar del Puerto de Malagón a El Escorial en el mismo día, era demasiado. En Peguerinos tomamos unas birras invitados por Carlos y Nico para celebrar sus cumpleaños. Felicidades!!!!

Aquí termina el relato. Me hubiera gustado darle un poco más de pimienta, pero es que es difícil encontrarla en este grupo tan bien avenido y en el que apenas se discute.

Partiendo que la ruta no fue excesivamente dura, pero si bonita y con estupendas vistas, ahí va mi calificación: 4 sicarias. Eso sí, buenorras.
Joaquín Pérez

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS

miércoles, 6 de octubre de 2010

Excursión 045: Collado de la Mina - Pico de Abantos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto Alto del León. Guadarrama

Final: 
San Lorenzo de El Escorial

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 12,2 km
Desnivel [+]: 458 m
Desnivel [--]: 594 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No

Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta








PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK 
PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN 
Excursión que nos llevó por el Collado de la Mina, el refugio de la Salamanca, risco del Polanco, la cresta del Valle de los Caídos, el cerro de la Carrasqueta, con impresionantes vistas a Cuelgamuros.

Continuamos hacia el refugio de la Naranjera y de allí, subimos al Pico de Abantos (1.753 m), y tras deleitamos con las vistas de El Escorial, descendimos rápidamente hacia la Cañada Real, donde previamente habíamos dejado parte de los coches para facilitar el regreso.
Paco Nieto

martes, 1 de abril de 2008

Excursión 003: Collado de la Mina - La Naranjera - Valle de los Caídos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Collado de la Mina. El Escorial
Final: Casa de la Cueva. El Escorial
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 7,8 Km
Desnivel [+]: 212 m
Desnivel [--]: 426 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 5 

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





































 

PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
   
RESUMEN
Queridos senderomagos:
Cuando me desvinculé de Telefónica, en el año 2006, intenté unirme a un grupo de compañeros que practicaban montañismo y donde tenía algún amigo, pero llegué tarde, ya que el número excesivo de participantes, les llevó a cerrar el cupo de admisiones.

Pero visto con posterioridad, aquello fue una gran suerte, puesto que cuando algunos de los acogidos al ERE de 2007 formaron un grupo de montaña; Teresa Rodríguez (excelente amiga común) a la que nunca agradeceré lo suficiente el detalle, me puso en conocimiento de ello (personas de Comercial a las que yo conocía por motivos de trabajo), a la vez que en contacto con su promotor: Antonio López Conde. Antonio, con la generosidad y amabilidad que le caracterizan y a quien agradezco una vez más su fraternal acogida, así como toda su labor posterior, me facilitó los detalles de la cita por la Sierra de Guadarrama, para la que hoy es la 3ª excursión de una lista de más de 100 por la que ya vamos en el momento de hacer esta crónica.

Era una mañana fresca y soleada de abril, cuando llegué al restaurante del Puerto del León y encontré a Rosa, Miguel y Juanjo tomándose un café.

Nos saludamos, como en un encuentro casual de desvinculados y en estas que aparece Antonio y los tres descubren sorpresivamente (no fueron informados) que yo había quedado allí para realizar también la marcha.

Todos me acogieron fenomenal, hecho que una vez más les agradezco, e inmediatamente nos pusimos a decidir la logística para dejar un coche en cada extremo del camino, y que si no recuerdo mal fueron el de Miguel y el mío.

Finalizada la marcha con el disfrute de unas vistas estupendas, descritas perfectamente en las fotos, todos se quedaron a comer, como era la costumbre de aquellos inicios, sin que yo les pudiera acompañar debido al horario de unos cursillos que tenia por la tarde.


Desde aquella mi primera excursión, con el que después se llamaría GMSMA, muchos componentes se incorporaron y muchos otros también dejaron, por diferentes motivos las excursiones. A los nuevos, ni que decir tiene, como lo hacemos todas las semanas, mi complicidad absoluta y agradecimiento por lo bien que lo hacen todos.

Pero quiero tener un bonito recuerdo para Rosa, Juanjo, Miguel, Jesús, etc. etc.(hay varios nombres más), que por diferentes razones no pueden venir, que les echamos en falta y que si algún día se vuelven a incorporar les recibiremos con los brazos abiertos.
JL Rubiales

FOTOS
* Fotos de Antonio López