miércoles, 22 de enero de 2025

Excursión 827: Canteras de Alpedrete

FICHA TÉCNICA
Inicio: Collado Mediano
Final: Collado Mediano
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,3 Km 
Desnivel [+]: 212 m 
Desnivel [--]: 212 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 14

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
De nuevo, otro miércoles fuimos convocados por Antonio, para una nueva excursión. En esta ocasión, como las previsiones del tiempo era malas, pero que muy malas, vamos, que nos íbamos a mojar sí o sí, la propuesta era una ruta fácil y no muy larga, de unos 12 km, (pan comido para el grupo) para ver las canteras de Alpedrete, en el pasado muy rentables y ahora, que ya no se explotan, la naturaleza ha recuperado en ellas, el terreno que perdió.

Ante todo, me gustaría daros unas breves pinceladas sobre ellas y el municipio de la Comunidad de Madrid, Alpedrete, donde se asientan, para los que, ignorantes como yo (sin faltar a nadie, por supuesto), no había oído ni leído sobre ellas, os hagáis una idea de lo que significaron.

Dado que algunos, como Santi, que ya nos puso en antecedentes en el camino, seguro se saben la historia, directamente, se pueden saltar el par de párrafos siguientes, y así, no se aburrirán tanto con mi crónica, jejeje. Por cierto, fue la pobre Celia la encargada de transmitirme la noticia de que esta semana era yo la “ afortunada”( snif) . Cuando intuyes que ya están revoloteando las miradas cual halcón para asignarla, todo el mundo intenta hacerse invisible. ¿Por qué será?

Bueno, ahí van mis pinceladas: Alpedrete, es conocido por sus canteras , de las que se extrajo granito para la construcción de El Escorial, el Palacio de Oriente, el Valle de los Caídos o el Acueducto de Segovia (increíble, no??? ) y fueron su motor económico durante décadas. El oficio de cantero existe en esta zona desde hace siglos, teniéndose referencia de este en el año 1.500. Tres periodos de esplendor de la Cantería son de reseñar en Alpedrete. El primero durante la construcción del Monasterio del Escorial, el segundo en el siglo XVIII y el tercero durante el reinado de Carlos III. La piedra se extraía de más de 50 canteras presentes en la zona y eran muy apreciadas para obras en Madrid y las dos Castillas.

Cada cantera recibía el nombre de la persona o familia que lo explotaba o del lugar que se ubicaba. Por ejemplo, la Cantera de Severiano, de Clemente, la de la Huerta del Cañal o la de la Dehesa.

Algunas han tenido un uso diferente a lo largo del tiempo. Por poner unos ejemplos:

- La cantera de las Truchas. Esta cantera ha sido reutilizada para la pesca deportiva desde hace más de 15 años.

- La Cantera de los Balandines: utilizada para bañarse por personas de la comarca.

- Cantera del Severino: Conocida por algunos como cantera del Lobo Cojo, en la actualidad decorada por unos espectaculares murales, de los que ampliaré detalles más tarde, pues su búsqueda, para admirarlos fue uno de los principales objetivos de nuestra ruta de hoy.

El punto de encuentro se encontraba un desvío de la carretera M-601 de Navacerrada a Collado Mediano, donde podíamos dejar los coches, y desde donde arrancaría nuestra marcha. Entre enfermos, obligaciones y la pereza ante la posibilidad de lluvia, “sólo” un total de 14 senderomagos nos presentamos a la convocatoria. ¡Y menos mal ¡ porque el aparcamiento era escasito. Qué razón tenía Antonio, cuando avisó: “cuidado a la hora de aparcar, hay poco sitio”. Y eso que hubo alguna afortunada que es de la zona, que pudo acercarse andando. ¡Vaya lujazo!

Una vez nos dimos los abrazos y besos correspondientes, cuando ya nos disponíamos a comenzar la ruta, Antonio nos propuso por sorpresa, renunciar a la comida de bocadillo y sustituirlo por un menú en el restaurante las Postas. Tiene nuevo dueño y los pone a un precio más que asequible, 10 euritos de nada. Por ese precio, y ante las perspectivas de fuertes lluvias. ¿Quién podía negarse? Claro está. Se apuntó hasta el Tato. Aunque algunos nos quejamos. ¿Podías haber avisado antes? Y nos hubiéramos ahorrado traer el bocadillo. Je, Je. Y como siempre, Antonio se ocupó de las gestiones. ¡Si es que vale su peso en oro!

Ya sabiendo, que íbamos a comer bajo techo, iniciamos el camino hacia las canteras. Un camino fácil, embarrado y rodeado de encinas. Inicialmente con algo de lluvia, que nos hizo abrir los paraguas, pero muy llevadero, porque además no hacía frío. Eso sí, algo de niebla al fondo, que nos impedía disfrutar como nos hubiera gustado del paisaje, una pena.

Cruzamos unas puertas y continuamos nuestro camino, que, aunque sin apenas pendiente, el suelo comenzó a tener mucha piedra, que anunciaba que nos estábamos acercando a las canteras.

A lo lejos, aunque difuminado por la niebla podíamos divisar Alpedrete. Por detrás, dejamos Collado Mediano. Y al poco de iniciar la caminata, comenzamos a ver la serie de canteras. Las primeras que vimos eran pequeñas, pero según fuimos avanzando, parecía que iban aumentando de tamaño.

La verdad es que son sorprendente, lo que antes eran yacimientos, ahora se han convertido en auténticas lagunas, consecuencia del agua acumulada de la lluvia y donde está prohibido el baño. En las que tienen vegetación alrededor, puedes disfrutar del reflejo de los árboles en el agua, como si de un espejo se tratara.

Aunque simple, es una de las miles de maravillas que tiene la naturaleza. Qué afortunados somos y, a veces, qué poco lo apreciamos, que nos empeñamos en destruirlo y sustituirlo por cosas hechas por los humanos, con mayor coste y menor valor. ¡En fin! No nos pongamos negativos.

Se localizan en un entorno natural apreciado por su flora y si fauna y de hecho, Alpedrete, está nominado junto con otros municipios de la zona a convertirse en Reserva de la Biosfera.

Desde hacía un buen rato, ya había dejado de caer la poca lluvia del inicio, no estaba siendo tan malo como lo pintaban ¡así es que, en una de las primeras, nos juntamos para hacernos la foto de grupo, Y entre charlas, seguimos tan a gusto con nuestra peregrinación por los yacimientos y en busca de la cantera más interesante. La de las “pintadas”. ¿Cómo serán? Nos preguntamos. ¿Simples grafitis?

Durante todo el paseo, con un paisaje muy similar rodeado de las encinas y el granito, pudimos ver algún cartel que anunciaba las obras para la restauración ambiental de algunas de las canteras.

Y después de ver una tras otra, y ver pasar la Estación de Transferencia de Collado Villalba, voilá, llegamos a la famosa cantera de las pintadas conocida como cantera del Lobo Cojo. Nos encontramos con unos espectaculares murales que la decoran ahora. Dejó de utilizarse como cantera al finalizar la Guerra Civil. 

Está situada justo entre Alpedrete y Collado Villalba. Aquí, el agua hace de espejo para las pinturas, (como la imagen de un bebé) y las rocas se han transformado en algo vivo gracias a los animales (como el lobo haciendo honor a una leyenda o el búho) pintados por Alonso Murillo, ¡tenemos nuestro propio Banksy¡.

Es vecino de Collado Villalba y autor de estas maravillas. Es conocido en el arte urbano como SEA 162. Su primera pintada en este enclave fue “ No tirar basura, cabrones” en 2010, que todavía se puede leer. 

Entonces, limpiaron la zona durante semanas, para preservar el paraje donde se bañaban y pasaban las tardes. Ahora tiene una empresa de decoración que compagina con SEA 162, su proyecto para rehabilitar espacios de la naturaleza.

Aprovecha el relieve de la roca para darles volumen. Auténticas obras de arte! Merece la pena disfrutarlas ¡¡¡¡ Y lo increíble, es que posteriormente han venido algunos graciosillos, por decirlo finamente, que han pintado unos grafitis feos y sin sentido encima. ¡Increíble¡. ¡Vaya compañerismo!

En ese magnífico entorno, hicimos la famosa parada del ángelus, para picar algo. Como el esfuerzo no había sido mucho, no teníamos demasiada gusa. Pero había que darle una gracia al estómago.

Sin parar demasiado, continuamos nuestro marcha por las canteras, para poder llegar a las 14:30, hora reservada por Antonio para la comida. ¡Y seguía sin llover¡.

Con canteras en prácticamente todo el trayecto, tuvimos que cruzar con prudencia la carretera M-601 por uno de sus puntos y, atravesando un prado, llegamos a los lavaderos de la Dehesa. Tres magníficos pilones construidos por supuesto con granito, aprovechando el cauce del arroyo Tablero.


Hasta aquí acudían las alpedreteñas a lavar la ropa. Al hilo de ello, Pepa, nos deleitó con fantásticas anécdotas sobre su infancia en Collado Mediano. ¡Que maravilla! Aparte de los buenos ratos, ¡siempre se aprende algo, en estas rutas!.

Continuamos nuestro trasiego por las canteras, como la Montalvo, la del 600, la de San Juan. Atravesamos  las Cercas de Avila y las Dehesas de Alpedrete, antaño un gran robledal.

Ya cerca de nuestro punto inicial, para coger los coches, el camino era llano y sencillo y visualizando cosas curiosas, como una fábrica de azulejos, un campo de tiro y un pequeño circuito de entrenamiento de motociclismo para mini motos, llamado Sacacorchos, si mi amigo Google me ha dado la información correcta.

Dejando atrás todo aquello, cruzamos la carretera M-863 y la M-601 para llegar al lugar inicial, y estirando la cuenta de los km realizados, hasta la misma puerta del coche, para contabilizar algo más de 10km y que esta excursión no quedase fuera de nuestro cómputo. Puf, por los pelos¡¡¡

De ahí directos a las Postas, donde a pesar del bajo precio, nos deleitamos con una más que notable comida, buenas cervezas, buena compañía y las magníficas vistas que desde allí puedes disfrutar de Navacerrada. Y así dimos por terminada, otra magnifica jornada de miércoles con Antonio, sin la lluvia prevista¡ Alguien reza por nosotros¡

Por una ruta corta pero más que agradable, curiosa, las obras de arte de la cantera del Lobo Cojo y con un tiempo, que al final nublado, pero sin llover, agradeces después de tantos días de sol y sabiendo que pronto volverán los días de excesivo calor, la estupenda y no esperada comida, así como por los recuerdos emotivos de su infancia que a Ricardo, le ha producido recorrerla de nuevo, le otorgo 4,5 sicarios.
Sonia López - Saborit

FOTOS

miércoles, 15 de enero de 2025

Excursión 826: Vuelta por Horcajuelo de la Sierra

FICHA TÉCNICA
Inicio: Horcajuelo de la Sierra 
Final: Horcajuelo de la Sierra
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,8 Km 
Desnivel [+]: 651 m 
Desnivel [--]: 651 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 32

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
En el momento que José María, a través del correo, nos comunicó que en la excursión de hoy hacia mis 300 rutas con el GMSMA, me dije "esta crónica la tengo que hacer yo"😁, y en eso estamos.

La convocatoria de Antonio nos contaba algo de una canica que nos remontaba a la ruta 135. Y ahí me fui a ver qué pasó en dicha ruta y su historia: realizada en el mes de mayo.., con 28 km y +595 -1021, desde el puerto de Somosierra a Buitrago, con crónica realizada por Antolín en la que cuenta que Antonio nos la presentó como “En coche la bajada es evidente desde el puerto, una canica llegaría a Buitrago sin ningún empujón, pero nosotros seguro que nos encontramos algún que otro repechón...” y efectivamente, la marcha fue un yoyo".

Bueno pues a la hora indicada llegamos al pueblo de Horcajuelo de la Sierra, en la Comunidad de Madrid. Forma parte de la mancomunidad de municipios de la Sierra del Rincón, compuesta por cinco pueblos encantadores: la Hiruela, Montejo de la Sierra, Pradena del Rincón y el pueblo desde donde iniciamos nuestra ruta.

La zona abarca unos 15000 hectáreas de montañas y valles, ubicadas entre el puerto de Somosierra y el macizo de Ayllón.

Estos preciosos pueblos conservan aún la esencia de la vida rural y la tradición de antiguos oficios, como la minería que dio sustento a muchas familias gracias al hallazgo de metales preciosos en la montaña a mediados del siglo XIX.

La mina de San Francisco fue una de las más conocidas que se hicieron por la zona y que estuvo en fase productiva hasta 1860, fundamentalmente con la extracción de plata y rutilo.

La población se encuentra asentada sobre un cerro, a cuyos pies corren los arroyos Garita y Grande. Esta disposición del pueblo se cree que es el origen de su nombre, ya que "horca" tiene, entre otras acepciones, la de "pueblo entre ríos".

Con un cielo totalmente despejado aunque aún con un poco de rasca, fueron llegando todos los compañeros y la sorpresa fue ver llegar a nuestra muy querida Ana conduciendo después de 33 años sin hacerlo, ¡qué valiente!😘

Iniciamos la ruta desde la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, de estilo gótico (siglo XV). Bajamos por la carretera  hacia el norte y al llegar al aparcamiento seguimos el camino que sale a la derecha y se dirige hacia la mina de plata.

Un par de charcos que encontramos en el camino estaban completamente congelados, lo que daba idea de la temperatura que debía haber a primera hora de la mañana.

Cruzamos por dos veces el arroyo Grande y en constante ascenso, de unos 250 metros de altura, alcanzamos la Mina de San Francisco. Tiene unas voluminosas escombreras, una galería, varios pozos aterrados y calicatas antiguas a lo largo del Cerro de Las Porrillas, además de antiguas edificaciones de piedra que servían de almacén.

La mayoría nos introdujimos en la bocamina, de corta longitud y parcialmente anegada, buscando su final, tapado supongo que para evitar accidentes o vandalismo.

Junto a la bocamina, en el que estaba el mayor filón, se encuentra un pozo vallado, en el que hay constancia que existió un malacate, de cierta envergadura, con el que se extraía el mineral.

De allí, descendimos en busca del Molino de Tío Cecilio. Abandonando la Senda de la Mina, y en una agradable pradera paramos a tomar el refrigerio de media mañana.

Tras hacernos la foto de grupo, continuamos la bajada cruzando un arroyo. Poco a poco el valle se va abriendo ante nosotros, a nuestra derecha, los cerros de Sierra Escalba y arriba, a lo lejos, el collado del Mosquito.

Pronto alcanzamos el arroyo de las Cabrillas, donde está situado el Molino, al que se llega remontando un paredón, y después hay que vadear el arroyo de Prados de la Maesa. Este riachuelo nace un poco más arriba en el prado del mismo nombre, donde vemos unos pequeños saltos de agua que forma en su descenso hacia el arroyo de las Cabrillas.

Continuando de frente y llegamos al Molino del Tío Cecilio, que está enclavado en un precioso y bucólico rincón, escondido en la espesura del bosque al que solo se puede acceder en todoterreno.

Hoy es una casa restaurada con mucho encanto, frente a la que hay un bonito puente de madera y una zona de mesas construidas con las antiguas ruedas de molino.

Regresando sobre nuestros pasos, volvimos a cruzar el arroyo de Prados de la Maesa para enseguida desviamos a la izquierda e iniciar el ascenso a la cresta de la Sierra Escalba.

Como la temperatura era magnífica, sin una pizca de viento con la subida todos empezamos a despojarnos de la ropa de abrigo, por supuesto unos más que otros🤪. 

Nada más dejar el Camino de la Maesa, donde unas vacas campaban a sus anchas, comenzó a empinarse el camino, por un sendero mal dibujado y lleno de zarzas, que cruza el Prado de la Maesa y al poco pasa junto a un chozo de piedra. 

Nos costó llegar al Cerro de los Coteruelos (1.552m), donde paramos a comer y recuperar las fuerzas que la subida nos había agotado, no en vano habíamos subido más de 300 metros en menos de 2 Km.

Teníamos unas bonitas vistas, al norte el Cerro Cerezo (1.636m), la cumbre más alta de la Sierra Escalba y a lo lejos, el Cerrón, el Pico del Lobo, el Santuy y el Ocejón, entre otros. Lugar ideal para tomarnos los bocadillos.

Ya más entonados, buscamos el sendero de bajada que conduce a los Pallejones, empinado descenso, de nuevo entre matorral hasta alcanzar un muro de piedra junto al que continuamos la bajada en agradable paseo hasta conectar con un camino, que tomamos a la derecha, que se interna en un robledal centenario.

Tras cruzar un portón, enseguida nos desviamos a la derecha para seguir el sendero que, pasando junto a un pilón, nos lleva a contemplar las cuatro lagunas o estanques de Montejo de la Sierra, disfrutando de unos reflejos increíbles de los robles que las rodean en el agua.

Estas pequeñas lagunas son en realidad unas balsas creadas para abastecer de agua a los huertos de la zona. Se alimentan de la Reguera de la Tejerilla, que  nace en el Lomo de la Tejera, cerca del Hayedo de Montejo. Con los años se han naturalizado completamente y están repletas de fauna y flora propia de las zonas lacustres, especialmente de anfibios.

Ya solo nos quedaba cruzar unos prados y llegar a Horcajuelo de la Sierra por la parte sur para recoger los coches y, a falta de bar, irnos al pueblo de Prádena del Rincón a tomar unas cervecitas y algún vinito para celebrar el fin de una ruta estupenda con un día precioso, y el cumpleaños de nuestros compañeros y amigos Enrique y Carlos y mis 300 rutas.

Por todo ello, a esta excursión le doy un 4. Muchas gracias a todos por vuestra compañía y vuestra amistad, un lujo.
Pepa Santos

miércoles, 8 de enero de 2025

Excursión 825: Molinos del río Perales desde Navalagamella

FICHA TÉCNICA
Inicio: Navalagamella 
Final: Navalagamella
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,6 Km 
Desnivel [+]: 221 m 
Desnivel [--]: 221 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 35

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Este domingo Antonio, por fin, nos convocó para hacer una excursión. El anterior mail nos lo envió antes de Navidades para decirnos que el día de Navidad y Año Nuevo no haríamos excursión , y que tendríamos unas largas vacaciones, ¿Alguien se hubiese apuntado el 25 y el 1?.

El caso es que hoy es 8 de enero y estamos un nutrido grupo de senderomagos en el aparcamiento de la Iglesia de Navalagamella, las app del tiempo nos dicen que va a llover y unas dan frío y otras menos frío, de momento no lo hace y la lluvia ya se verá.

Nos felicitamos el año, preguntamos por las navidades y los Reyes Magos, comentamos que menudo parón hemos tenido, que si hemos comido mucho, que hay que quitarse un par de kilos, etc, etc y a las 10.30, mochila a la espalda, empezamos nuestra caminata.

Nuestra primera parada fue en el mirador del Hondillo, desde donde pudimos contemplar nuestras cumbres de la Sierra de Guadarrama (Siete Picos, La Maliciosa, Cabezas de Hierro,…) aunque realmente donde se ve bien es en el cartel que está en el mirador.

Al salir del mirador caminamos por la vía pecuaria Cañada Real Leonesa Oriental, antiguamente utilizada por la ganadería trashumante.

Rápidamente nos desviamos a la derecha por un sendero y, más adelante, a la izquierda nos encontramos restos de una edificación fortificada.

Seguimos por el sendero, junto a una alambrada hasta alcanzar el arroyo del Molino del Hondillo, donde nos desviamos a la derecha y seguimos el curso del arroyo. El paisaje es precioso, y el sendero es sencillo y entretenido de caminar. Llegamos a unas edificaciones y seguimos recto llegando al río Perales. El paisaje sigue siendo encantador, el río, el verde, las piedras, que más se puede pedir para empezar el año.

Unos pasos más adelante, llegamos al Molino Baltasar, con su cubo a presión y su canal y un poco más adelante, alcanzamos el Molino del Altillo, con una acequia que llega al cubo por un puente. Es un buen sitio para hacernos la foto de grupo.

Tras caminar un poco y, viendo que son las 12.00, paramos para hacer el Ángelus. Aprovecho este momento para repartir unos bombones, ya que hoy hago 150 excursiones y estoy muy contento y agradecido por todos estos días compartidos con vosotros.

Es en este momento, cuando Antonio me mira y hace algo raro con la mano, como si escribiese, y me ofrece la oportunidad de poder hacer esta crónica. !!! Cómo puede ser que algunos se nieguen a escribir unas pocas líneas!!!

Una vez hemos recogido la mochila, nos ponemos de nuevo a la tarea, y seguimos caminando hasta llegar de nuevo a la vía pecuaria, hasta que nos desviamos por un sendero a la izquierda, otra vez el camino se hace más interesante, este sendero nos va a volver a llevar a las edificaciones anteriores, Villa Cruz se llama. La ruta de hoy tiene forma de ocho y acabamos de volver al punto de cierre del primer lazo.

Continuamos por el sendero unos 500 metros, hasta que tenemos que cruzar con mucho cuidado la carretera. . Ahora empieza la parte más complicada y divertida de la ruta, con algunos pasos un poco más difícil.

Las piedras están húmedas y no agarran demasiado bien, tenemos que ir con cuidado. Nos encontramos un paso un poco más complicado, hay que subir unas piedras y no hay mucho sitio para sujetarse. Los primeros que subimos hacemos una cadena para que el resto del grupo se pueda ir agarrando en nosotros y subir fácilmente.

El camino sigue siendo espectacular, verde, piedras, agua, !!!No necesitamos nada más!!! Al poco rato llegamos a la cola del embalse del Cerro de Alarcón donde paramos para hacer el almuerzo y reagruparnos con los que han quedado más rezagados.

Tras el almuerzo avanzamos por el embalse hasta la presa, vemos el pequeño puerto y la estructura que tienen montada para hacer saltos de esquí, una vez en la presa, como si fuese un photocall, empezaron las fotos, tipo Titanic, o poses similares.

Ya emprendemos la vuelta a los coches siguiendo caminos de tierra. Poco a poco empieza a chispear, cada vez más fuerte, hasta que empieza a llover. Qué suerte hemos tenido, que el tiempo nos ha acompañado y la lluvia no ha hecho acto de presencia hasta los últimos minutos.

Valoro la ruta con 5 Sicarias, a esta ruta no se le puede poner ningún pero, sin duda no se me olvidará mi centésima quincuagésima ruta con el Gmsma.
Fernando Ramos