miércoles, 27 de mayo de 2026

Excursión 927: Por el Valle de la Fuenfría

FICHA TÉCNICA
Inicio: Las Dehesas. Cercedilla 
Final: 
Las Dehesas. Cercedilla
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,8 Km 
Desnivel [+]: 475 m 
Desnivel [--]: 475 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 37

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viernes, 22 de mayo de 2026

Excursión 926: Circular Cabo de Ajo. Cantabria

FICHA TÉCNICA
Inicio: Ajo 
Final: Ajo
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,8 Km 
Desnivel [+]: 256 m 
Desnivel [--]: 256 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,8
Participantes: 25

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RESUMEN
Cada vez que los senderomagos asoman por tierras cántabras, no me lo pienso dos veces. Como vecina de Comillas, a punto de cumplir 80 años (pero con las piernas entrenadas, ya que camino casi todos los días más de dos horas), no podía faltar a esta cita. Además, sumaba ya mi sexta marcha con el grupo, así que el estreno oficial de mi título de "senderomaga" merecía una jornada a la altura.

Nos reunimos 25 caminantes en Ajo dispuestos a completar una ruta circular de casi 13 kilómetros que prometía brisa marina, verde infinito y acantilados de postal, aunque al final nos hizo muchísimo calor, impropio de esta época por estas tierras. La mañana empezó con un ritmo alegre y el ambiente festivo de siempre.

Salimos del pueblo ganando altura suavemente entre praderas y senderos costeros, donde el Cantábrico nos regaló preciosas vistas. Muchos del grupo hacían fotos y más fotos para perpetuar el recuerdo. Siguiendo el perfil de los acantilados, nos acercamos hacia la zona de la ría de Ajo y la ensenada.

Descubrimos pequeñas pozas y rincones espectaculares como la cueva de la Ojerada, espectacular cavidad esculpidas por el mar en los acantilados de Ajo y que debe su nombre a dos aberturas naturales de la roca que miran directamente al mar, simulando un par de ojos gigantes. Allí nos tomamos el clásico ángelus, con tertulia animada, frutos secos y el mar de fondo.

Cuando llevábamos más de la mitad de la ruta, vimos la estampa inconfundible del faro de Cabo de Ajo con su colorido traje moderno, un contraste curioso entre tanto verde y azul que dio pie a los típicos debates entre los más puristas y los amantes del arte contemporáneo.

El regreso fue más cómodo pero con mucho calor: terreno sin grandes desniveles. Entre bromas y anécdotas de nuestras anteriores escapadas por Cantabria, fuimos cerrando el círculo hasta entrar de nuevo en Ajo, tras algo más de cuatro horas de marcha que se pasaron volando. Al ser el último días de las excursiones en Cantabria, los compañeros se iban ya marchando a sus destinos.

En resumen, una jornada redonda de mar, acantilados imponentes, risas compartidas y el placer inmenso de caminar en tan buena compañía por mi tierra. Para mí ha sido la mejor manera de celebrar mi sexta marcha y honrar ese título de senderomaga que luzco con tanto orgullo.

Le otorgo una calificación de 4,8 sobre 5 a esta preciosa ruta costera, solo empañada parcialmente por el excesivo calor.
Isabel Izquierdo

jueves, 21 de mayo de 2026

Excursión 925: Marisma de Joyel y litoral de Noja. Cantabria

FICHA TÉCNICA
Inicio: Isla Playa
Final: Noja
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 8,5 Km 
Desnivel [+]: 37 m 
Desnivel [--]: 37 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 45

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RESUMEN
Hay días en los que el mar, la montaña y la magia se alinean para regalar una jornada inolvidable. Eso fue exactamente lo que vivimos el pasado jueves 21 de mayo de 2026. Rompiendo un poco las reglas del calendario con una marcha entre semana, 45 senderomagos —que es como nos gusta denominar a los auténticos miembros de este, nuestro Grupo Mágico de Senderismo Miércoles con Antonio (un tierno recuerdo a nuestros inicios como "miércoles alternos")— nos citamos por la mañana para devorar una ruta preciosa por la imponente cornisa cantábrica, recorriendo la costa entre los pueblos de Isla y Noja.
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Los anfitriones y la logística de los estrategas
​En esta ocasión, los encargados de ejercer como perfectos anfitriones y guiarnos por estas tierras costeras fueron Melchor y Rosa, quienes se lucieron con la organización.

​Como ya es tradición, la jornada comenzó tempranito con esa coreografía automovilística tan necesaria en las rutas lineales. Quedamos todos en el punto de encuentro en Isla.

Allí, el numeroso "comando de conductores" demostró su pericia logística: nos organizamos para llevar varios coches hasta el extremo final de la ruta en Noja y regresar al punto de origen en los coches necesarios para poder trasladar de vuelta a todos los conductores.

Con los deberes hechos y la combinación de vehículos resuelta, nos reunimos con el resto del grupo. ¡La magia podía comenzar!
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Molinos de mareas y el inicio del camino
​Nada más salir de la playa de Isla, nos topamos con la primera joya cultural e histórica del camino: los molinos de mareas.

Un ingenio arquitectónico precioso que nos recordó cómo se aprovechaba antiguamente la fuerza del Cantábrico, y que sirvió como el pistoletazo de salida perfecto para lo que nos esperaba por delante.
​
Un ritmo "senderomago": 8,5 km de puro disfrute
​A partir de ahí, nos fundimos con el sendero de la costa. Teníamos por delante una distancia de 8,5 kilómetros con un desnivel prácticamente despreciable de apenas 50 metros. Vamos, un paseo idílico para disfrutar del paisaje sin prisas. Fieles a nuestra filosofía de disfrutar del camino y no de correr, nos lo tomamos con mucha tranquilidad: tardamos unas 3 horas en completar el recorrido, saboreando cada acantilado, cada rincón y cada panorámica que nos regalaba la cornisa.

Anécdotas de ruta: El falso "perdedor" de GPS
​Durante la marcha no faltaron las risas ni los momentos entrañables. Hubo uno especialmente divertido cuando a Melchor le dio por intentar imitar a este cronista... ¡haciendo el amago de perder el GPS! Pero claro, no coló.

Todo el grupo sabe perfectamente que el único, el genuino y el auténtico especialista en perder cosas por el monte es un servidor, Charly.one. ¡Las patentes hay que respetarlas, querido Melchor!

​El "reto del bañador" y los tesoros de la costa
​La norma no escrita de esta excursión playera era clara, casi un mandamiento de obligado cumplimiento para los 47 senderomagos: ¡había que bañarse en todas y cada una de las playas! La costa nos fue abriendo sus puertas en un desfile de arenas a cada cual más bonita, donde cumplimos con los chapuzones de rigor:
​
Playa de la Arena
(el punto de partida en la ría de Joyel).
​Playa de El Sable (en Isla).
​Playa de Los Barcos.
​Playa de Arnadal.
​Playa de Ris (ya abriéndonos las puertas de Noja).
​Playa de Trengandín (con su espectacular paisaje de rocas negras al descubierto).
​
Pero la ruta no solo fue arena y sal. En nuestro caminar nos detuvimos en un par de sitios muy especiales.

Primero, una antigua defensa de hormigón en la costa, un búnker testigo del pasado que nos obligó a hacer una parada contemplativa por sus alrededores.

​Y ya llegando a Noja, el plato fuerte fotográfico de la jornada: la escultura de las gafas gigantes. Se convirtió, sin duda, en el punto donde más se fotografió la gente. ¡Y no era para menos!

Para verlo mejor y retener el recuerdo, nos fuimos colocando estratégicamente: se nos veía espectacular a los senderomagos posando desde dentro de cada óculo de las gafas gigantes. Las risas y los encuadres originales dejaron claro que la perspectiva de este grupo siempre es única.

​El merecido homenaje: Restaurante Las Olas
​Tras las tres horas de marcha tranquila, la sal en la piel, las fotos divertidas y la brisa marina, la recompensa final nos esperaba a la hora de comer. Nos sentamos a la mesa del Restaurante Las Olas. 

Allí, entre platos deliciosos, brindis, agradecimientos a Melchor y Rosa por su hospitalidad, y con el ruido del mar de fondo, los 47 cerramos una jornada redonda.

Porque el senderismo es caminar, sí, pero sobre todo es compartir la vida, las risas y la magia con amigos.

Por la belleza de los paisajes, calidad de las aguas, azules del cielo y el mar, gama de verdes de la vegetación, la compañía y las viandas del restaurante, le otorgo a esta estupenda ruta por la costa cántabra un 4,435/5, un 4 para los amigos.
Carlos Muñoz

miércoles, 20 de mayo de 2026

Excursión 924: Collados del Asón. Cantabria

FICHA TÉCNICA
Inicio: Collado del Asón
Final: Collado del Asón
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,7 Km 
Desnivel [+]: 531 m 
Desnivel [--]: 531 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 32

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RESUMEN
Esta era la 3ª ruta del programa por Cantabria, organizado por nuestros amigos Melchor y Rosa, una ruta circular por los Collados del Asón.

El punto de encuentro era el aparcamiento del Collado del Asón, pero con un día despejado como el que llevamos, nos recomendó Melchor parar primero en el puerto de Alisas y subir andando hasta el mirador del puerto, que está a unos 674 m de altitud y conecta los valles del Miera y del Asón mediante la carretera CA-261.

Tradicionalmente ha sido un paso importante entre la costa y el interior oriental cántabro. Lo más famoso del puerto son sus vistas. En días despejados se puede ver, la bahía de Santander, parte de los valles pasiegos, el macizo central de Picos de Europa y los montes de la Cordillera Cantábrica.

Es un lugar muy apreciado por los ciclistas, la subida tiene curvas cerradas y rampas exigentes, incluso hay un monumento dedicado al ciclismo.

Curiosamente el nombre de “Alisas” viene probablemente de los alisos, unos árboles muy abundantes antiguamente en la zona, gran parte de esos bosques desaparecieron por la tala para abastecer la histórica fábrica de artillería de la Cavada. Por la misma carretera podemos ver la cascada de Asón, también llamada “cailagua”, es el nacimiento del río Asón. El agua cae desde una pared rocosa en forma de cola de caballo, con una altura aproximada de entre 50 y 70 m.

Según recomendaciones dadas por Melchor, dado el desnivel de 670 m la ruta presenta serias dificultades para personas no acostumbradas a andar por zonas problemáticas, barrizales, encharcamientos, árboles caídos y tramos escabrosos, laderas con pendiente… algunos de los 50 convocados decidieron otras actividades, sauna, visita a Santander, etc. En total fuimos 32 participantes.

A las 11h empezamos la ruta desde el Collado del Asón (682m), por el Camino Brenavinto, coincidente aquí con el GR-74, llamado Corredor Oriental de Cantabria, que une Ramales de la Victoria con Reinosa. Tiene una longitud aproximada de 135 km.

El Parque Natural Los Collados del Asón se encuentra dentro de lo que fue el amplio conjunto glaciado de la montaña oriental de Cantabria.

Su relieve se deriva de la acción glaciar durante la Era Cuaternaria, la dinámica fluvial y los procesos kársticos que se desarrollan sobre los materiales calcáreos, destacando por su espectacularidad el Circo de Hondojón.

Desde el parking subimos por la pista del GR en el valle de Brenavinto. Este primer tramo es muy cómodo, praderas verdes, cabañas pasiegas, vistas al circo glaciar y grandes paredes calizas alrededor del antiguo poljé glaciar-kárstico, una gran depresión cerrada modelada por el hielo y el agua.

Pasamos junto a la fuente Bezón tras avanzar poco menos de 2 km,  y superar el Alto de la Posadía, abandonamos el Camino Brenavinto por un desvío a la derecha que asciende. por el GR-74, hacia Brenolagua, Concinchao y los senderos altos del canal Honda, por donde volveremos.

Mientras que nosotros, al poco nos desviamos a la izquierda para luego recuperar, pasada una casa, el Camino Brenavinto.

Avanzamos alternando verdes praderas con bosques, en el llamado Llano de Brenavinto. Pasamos junto a otra casa y nos internamos en el hayedo del Monte Llusías.

Su masa forestal destaca principalmente por ser un espectacular hayedo que incluye abedules en la parte inferior, junto a manchas de acebos y otras especies caducifolias, la subida es progresiva, muy bonita y llevadera.

En la cota más alta de la ruta de hoy, salimos del bosque y entramos en una zona más abierta conocida como el Valle.

Bordeamos el impresionante Monte Llusías hasta alcanzar el Collado de los Lobos.

Aparecen dolinas, grietas calizas, pequeños corredores y terreno kárstico muy erosionado que nos lleva al Canal Honda, un corredor natural encajado entre murallones verticales, una espectacular brecha o grieta rectilínea de unos 600-700 metros de longitud, con altas paredes de roca caliza que alcanzan los 20-25 metros de anchura y hasta 30-100 metros de profundidad, estrecho, húmedo, sombrío, lleno de hayas y musgo. Muchos lo llaman “la cañada del silencio” porque el sonido queda amortiguado entre las paredes.

Salimos del Canal Honda y enlazamos con el PR-74 que baja por el bosque hacia la Cabaña de Concinchao, un bonito refugio que queda a nuestra izquierda.

La bajada atraviesa grandes hayas, abedules y zonas cubiertas de musgo, con estupendas vistas.

Aunque las alturas no son enormes, el relieve hace que el paisaje parezca mucho más salvaje. Finalmente conectamos con el Camino Brenavinto por el que inicialmente subimos y regresamos tranquilamente al aparcamiento del Collado del Asón.

Terminada esta bonita ruta nos fuimos a casa de Isaac y Montse, una espectacular casa con una pradera de ensueño, donde nos reunimos con el resto de compañeros y donde nos recibieron con una merienda estupenda que, junto con el resto de la familia Muñoz, dimos buena cuenta de ella.

Nuestro compañero Marcos, un encantador de serpientes, en su acepción de persona astuta y con gran labia, capaz de convencer a los demás con su encanto, jajaja, nos hizo bailar hasta terminar reventados con su buena música.

Dia estupendo, por la ruta, la merienda y el baile, pero marcado tristemente por Cristal, la perrita de Sol, que se quitó el arnés y decidió vagar libre por los prados santanderinos, no la han conseguido recuperar por más esfuerzos que hicieron Sol, Antonio, junto con Montse e Isaac, veremos qué le depara el destino a Cristal.

Un viaje fantástico, muy agradecidos a Melchor y Rosa por tanta dedicación. Un abrazo a todos. Sicarias le concedo 5 por la ruta, la compañía, la comida y el baile.
Pepa Santos