* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
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RESUMEN
Tuve la suerte de ir por primera vez a una ruta de senderismo con el GMSMA. Llegué por una amiga mía de la Republica Dominicana, quien en su país conoció a Sol y a Antonio y sabiendo mi interés por caminar, me recomendó que le escribiera a Antonio y éste, muy amablemente, me invitó y me hizo saber, cuando le pregunté si iban a hacer la ruta, a pesar de la posibilidad de lluvia, y me contestó que el grupo iba hiciera el tiempo que hiciera y que yo podía no ir. Me asusté pero me dije: ¡Ni modo, ya te metiste en ésta y ahora vas contra viento y marea!
Antonio me recogió en la parada de autobús y de ahí fuimos a recoger a Sol y a Cristal, su mascota. Me sorprendió cuando llegamos al parking de San Lorenzo de El Escorial ver ¡taaanta gente! No me lo esperaba.
En un principio me puse nerviosa por el hecho de no conocer a nadie, sin embargo me puse en modo “confía Josy”
Al poco tiempo comprobé cómo muchos se acercaban a saludar, muy amigablemente, y eso me alegró y me tranquilizó. Muy inclusivo el grupo.
Antonio me dijo que tenía que hacer la crónica, lo que me asustó un poco porque no tenía ni idea de la ruta, pero Paco Nieto me tranquilizó al decirme que él añadiría los nombres de los sitios por los que pasáramos.
Empezamos la caminata y, después de vadear el arroyo del Romeral, tuvimos una primera parte en la que todo fue cuesta arriba, que no sé cuanto duró. Yo no estoy acostumbrada y pensé: ¡Que “fit” están todos y qué animados!.
Yo era la última todo el tiempo y agradecí que siempre viniese alguien conmigo de los que “nos cuidan” a los que vamos atrás.
Descubrí las laderas del Monte Abantos, gracias a que Carlos R organizó esta maravillosa ruta por su cara oriental y sur.
Durante el camino pasamos por varios miradores (Mirador de la Arista de Abantos, Mirador de la Barranquilla, Mirador de la Penosilla) desde donde se veía bastante cerca el Monasterio de El Escorial.
Este gran sitio me asombra, ya que lo considero mágico y enigmático en el sentido de que tiene toda una aura de misterio alrededor de su arquitectura y su emplazamiento A los interesados en el tema les recomiendo el artículo escrito por Paco Nieto en una revista con la que colaboró: Los misterios de San Lorenzo de El Escorial. Aquí enlace a él.
Aclaro que yo soy amante de todo lo que no se ve pero que se siente y que es tan real como lo otro. Decidí que no era casualidad que la vida me llevará a ver El Escorial, una vez más.
Me fijé en los distintos pinos que nos rodeaban. Me llamaron la atención unos que tenían el tronco rojo. Antonio me dijo que se llamaban pinos albares o bermejos. Otros tenían un tronco como el adjunto y Antonio me dijo que eran pinos negros y otros que se llaman abetos, que se parecen al pino de navidad. Me gusta la variedad dentro de la misma familia y si hubiera tenido tiempo, hubiera abrazado a algunos.
También pasamos por varios caminitos rodeados de jaras y retamas. Cuando rozan mis piernas imagino que me están limpiando de cualquier negatividad que tenga pegada en mi campo energético. Sé que las plantas tienen el poder de absorber la negatividad igual que los gatos y los perros.
Pasamos por muchos arroyos (Arroyo del Barrancón, Arroyo de la Cebadillas, Arroyo de la Barranquilla, entre otros), donde el agua corría y fue un privilegio escuchar su sonido distinto en cada lugar y por supuesto verla caer, en algún caso, formando unas bonitas chorreras al deslizarse por las rocas.
Antonio me cuidó, ya que cuando vio que en la tarde mi energía flaqueaba, me dio en dos momentos distintos unos geles de glucosa que me devolvieron a la vida.
Después fuimos a un bar a tomar unas cervezas donde nos reímos y tres mujeres muy generosas: Sol, Sagrario y Mariola pagaron la cuenta de todos por celebrar sus cumpleaños.
Por todo ello, a esta estupenda ruta le otorgo un 4 sobre 5.
Josy Avellano










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