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RESUMEN
El pasado miércoles me dijo Antonio, la semana que viene no voy a estar o sea que saca la ruta que quieras. Y dicho y hecho.
Hoy vamos a subir al pico de Cueva Valiente, pero lo vamos a realizar por una de las rutas menos frecuentadas para hacerlo.
Para ello hemos quedado a la hora de costumbre, en el pequeño aparcamiento que hay junto a las fuentes de la Virgen de las Nieves y la Hiedra, en la carretera rural de La Forestal, que une las localidades de San Rafael y El Espinar. Dentro del monte público conocido como Aguas Vertientes.
Aunque este aparcamiento es de sobra conocido por muchos de nosotros, el GPS nos hace una pequeña jugarreta y lleva a los vehículos al aparcamiento del parque de aventura de Pino a Pino.
¡¡¡¡¡Que no!!!!! ¡¡¡¡¡Que ese no es el punto de encuentro!!!!! Pues a mí es dónde me trae el GPS …
¡¡¡¡¡Que tenéis que coger la pista forestal de el Espinar, por la calle del arroyo Mayor, saliendo hacia el puerto … !!!!! ¡¡¡¡¡Enfrente de la ermita Virgen del Carmen!!!!! Aunque costó convencer a más de uno, al final conseguimos que nuestros compañeros se pusieran en camino hacia el punto de encuentro correcto.
En unos minutos ya estábamos todos junto a la fuente de la Virgen de las Nieves. Como hoy, una parte del grupo iba a realizar una ruta alternativa hacia la cantera de las ruedas de molino, aprovechamos el entorno de la fuente para realizar la foto del grupo.
Nos despedimos de nuestros compañeros, que se van por la pista hacia la fuente de Peña Morena, mientras que nosotros tomamos un desvío que franquea una puerta marrón, dirección este, hacia el arroyo Mayor. Este tramo de ruta hasta el arroyo Mayor es prácticamente llano y se realiza de forma cómoda.
Hoy el arroyo viene con buen caudal, acrecentado por el deshielo de las cumbres que lo rodean, ya que la semana pasada pudimos ver que tanto Cerro Valiente como Cueva Valiente tenían bastante nieve en sus cumbres.
Afortunadamente, hay un pequeño puente de madera con una barandilla que nos permite salvarlo sin mayor contratiempo. Una vez al otro lado, seguimos ascendiendo por el sendero que transcurre paralelo al arroyo.
Atravesamos un pequeño afluente que se incorpora por la izquierda, y aquí abandonamos el sendero que prosigue junto al arroyo Mayor, para tomar otro que ladera arriba y en fuerte pendiente sube hacia el mirador de Peña el Águila.
En pocos minutos estamos en este privilegiado mirador. Desde él se puede contemplar, Cerro y Cueva Valiente, Collado Valiente, Cerro de Cabeza Buey, los edificios de los Ángeles de San Rafael, toda la cuerda de la Sierra de Quintanar, todo el valle del río Moros, con los picos que franquean el mismo: Pinareja, Oso, Pasapán, Montón de Trigo, Peña el Águila y La Peñota.
Tras un breve descanso, atravesamos una puerta giratoria junto a una alambrada, y tomamos la Cañada Real Leonesa que de frente nos dirige de nuevo hacia el curso del arroyo Mayor.
Un poco más adelante se encuentra la línea divisoria entre las provincias de Segovia y Ávila. Sí, en esta parte del monte de Aguas Vertientes, la línea divisoria se encuentra en esta parte de la ladera, muy cerca del mirador de Peña del Águila, y pasa por el Cerro de Cabeza de Buey, al contrario de la lógica que sería que ese límite se encontrara en la parte superior del cordal. Por lo tanto, en esta zona, entre el Collado de la Gargantilla y Cabeza Lijar, el término municipal de Peguerinos se interna en la ladera norte de estos pinares.
Para ubicarnos dónde estamos con referencia a la cuerda, nos encontramos prácticamente debajo de dos collados. Por un lado, bajo el Collado de la Mina, en su cara noroeste y bajo del Collado del Hornillo en su cara norte, y un poco más al este, bajo Cabeza Lijar.
Cuando la pista cruza el arroyo, nosotros giramos a la diestra, abandonando la Cañada Real que se dirige hacia el Collado de El Hornillo.
La pista que tomamos va girando dirección oeste, siguiendo el curso de un pequeño arroyo que nace bajo las cumbres de Cerro y Cueva Valiente.
Para evitar ascender por la pedrera que se descuelga desde la cumbre del Cerro de Cabeza del Buey, seguimos el sendero que asciende cerca del arroyo, para un poco mas adelante, girar a la derecha, y aquí ya sin remedio continuar ascendiendo por una pequeña pedrera menos abrupta que la de abajo, para ir al encuentro de un sendero transversal de buen trazado que proviene desde el cerro.
Aunque luego lo tomaríamos hacia la izquierda, ahora lo vamos a coger en sentido contrario para acercarnos al Cerro de Cabeza Buey y poder ver desde el mismo todo el camino ascendido desde que dejamos el mirador de Peña del Aguila, que vemos ya bastante abajo.
Alguno no se cree que ya hayamos ganado este desnivel. Nos retiramos un poco del risco y buscamos un sitio menos expuesto al aire para realizar el ángelus o tentempié de media mañana.
Finalizado éste, volvemos sobre nuestros pasos para continuar ascendiendo por el arroyo que habíamos dejado anteriormente.
En el punto dónde el sendero cruza el arroyo, se localizan dos fuentes, la de Valen que no buscamos y la de Fernando, ubicada junto al arroyo. Esta fuente fue construida por el pastor Fernando Benito, que tiene varias fuentes por estos montes.
Su construcción es espartana, protegidas a ambos lados por dos losas verticales y encima cubierta por una piedra horizontal, sin caño, quizás por eso mismo este tipo de fuentes sobreviven mejor al paso del tiempo.
De su boca, a ras de suelo, sale gran cantidad de agua que se suma a la que ya baja por el arroyo.
En algunos documentos he visto que se refieren a este tipo de fuentes como gabarreras, pero no sé si es una terminología correcta, o si tienen o no algo que ver con los gabarreros, por eso he preguntado a una de las personas que mas saben de las fuentes de la zona de El Espinar, concretamente a Javier Sanz, autor del libro “Descubriendo nuestras fuentes” que recoge todas o la gran mayoría de las fuentes de estos montes.
Me comenta que también él ha oído referirse a estas fuentes como gabarreras, aunque no le encuentra mucho sentido llamarlas así solo por el hecho de que estén protegidas con piedras y no tengan caño. Pues nada, de ahora en adelante evitaremos utilizar esa terminología.
Para aquellos que no lo sepáis, el termino gabarrero hace referencia a un oficio tradicional, concretamente a aquellas personas que se dedicaban a la recolección de leña seca en el monte, (gabarras), que se bajaban a los pueblos a lomo de las caballerías para su venta. Ya solo conseguir apilar la mayor cantidad de leña a los lomos de las caballerías era todo un arte.
Gabarrero es un término acuñado casi exclusivamente en la Sierra del Guadarrama, de la zona de El Espinar, San Rafael, Valsaín, La Granja, Guadarrama. Hace años dejó de ser un oficio para convertirse en una tradición.
En el mes de marzo en el municipio de El Espinar se celebra la fiesta de los gabarreros como homenaje a este antiguo oficio. En la zona de la fuente de las Barrancas se pueden ver en los árboles las placas con los gabarreros de honor que se eligen cada año. Aquí enlace al Programa de Fiestas de los Gabarreros y aquí información de la fiesta de los Gabarreros.
Volviendo a nuestra ruta, a partir de este punto, entramos en el camino conocido como las Zetas. Una vez salvado un pequeño repecho desde el arroyo, el sendero va trazando varias zetas lo que facilita que el ascenso se realice de forma cómoda.
En uno de los recodos del camino, se ubica otra fuente, la conocida como fuente del Cazo, construida con el mismo sistema que la fuente de Fernando y por la que mana también abundante agua, y llamada así porque tenía un cazo escondido para beber con mayor comodidad.
Comentar en este punto que los montes de El Espinar cuentan con buen número de fuentes que son mantenidas por algunos vecinos de El Espinar y San Rafael, lo que agradecemos todos los aficionados que caminamos por sus sendas y veredas y en algún momento hacemos uso de sus aguas. Eso justifica su buen estado de conservación.
Cuando alcanzamos la cuerda, abandonamos el camino que traíamos, que en ligero descenso se dirige al Collado del Hornillo.
Nosotros giramos a la derecha para seguir ascendiendo por la cuerda, en dirección hacia Cueva Valiente y Cerro Valiente. En este punto el desnivel se hace mas tendido.
El sendero que seguimos ahora se dirige hacia Collado Valiente, rodeando el cerro del mismo nombre, pero nosotros vamos a buscar un pequeño sendero que se desliga del que llevamos, para poder ascender a Cerro valiente. La subida al cerro es corta.
En este cerro se localizan varios restos de posiciones de la Guerra Civil. Las vistas desde el mismo son espectaculares, toda la Sierra del Quintanar, la Mujer Muerta, Valle del río Moros, Peñalara, Bola del Mundo, Cabezas de Hierro, La Maliciosa, Pedriza, La Peñota, Puerto de Guadarrama, Cabeza Lijar, detrás el Cerro de San Pedro, el embalse de Santillana, el Collado de la Mina, la cumbre de La Salamanca, Collado del Hornillo, La cuerda de Cuelgamuros, donde asomaba tímidamente la parte superior de la cruz, Abantos, San Benito, el embalse del Tobar, etc.….
Atravesamos el cerro, y algunos aprovechan para encaramarse a un promontorio rocoso que alberga más restos de la Guerra Civil, estos más ocultos. Descendemos ahora hacia Collado Valiente, y en este descenso sí encontramos algunos neveros con bastante nieve todavía, reminiscencias de la nevada caída el fin de semana.
Una vez en el collado, en lugar de continuar por la antigua carretera asfaltada que sube a la cumbre de Cueva Valiente, buscamos un pequeño sendero que asciende al mismo por su ladera este.
Cerca del refugio, y debajo del vértice geodésico se une el abominable sendero que sube a Cueva Valiente por su lado noreste, que nunca se me olvidará por su interminable subida, a mi juicio la forma más dura de subir a Cueva Valiente.
Ya arriba, unos suben al vértice geodésico a realizarse fotos, otros entramos a comprobar el estado en que se encuentra el refugio…. Sus paredes ennegrecidas hacen sospechar que el tiro de la chimenea no debe tirar demasiado bien …..
Desde aquí ampliamos las vistas que ya teníamos en Cerro Valiente, con las lagunas de Poyales o Peguerinos, repletas de agua en la distancia. También se ve toda la cuerda de los Calocos, o con las cumbres nevadas del pico Zapatero, Serrota, y más al fondo todos los picos de la Sierra de Gredos.
Al abrigo del promontorio donde se encuentra el vértice geodésico, realizamos el almuerzo. Tras el descanso, bajamos por la vertiente norte, hacia el Collado de las Yeguas, pero antes nos desviamos a visitar la cueva, que se encuentra a los pies de una gran roca granítica en la ladera.
Desde la cumbre hay varios senderos que bajan hasta el collado. Desestimamos bajar por el que se encuentra más a la izquierda y que es el que baja mas cerca de la zona de la cueva, por ser más incómodo y mas inclinado.
Tampoco bajamos por el situado más a la derecha que es el más cómodo. Al final optamos por uno de los senderos intermedios, y vamos bajando con cuidado.
Un poco antes de llegar al collado, enlazamos con el sendero que se dirige en dirección oeste por la ladera de Cueva Valiente, hacia la cueva. Es un sendero más o menos claro, que no es complicado de seguir, si se sabe a dónde se quiere llegar, ya que la cueva no es visible prácticamente hasta que estas en ella.
Cuando llegamos bajo esa gran pared granítica, el sendero gira a la izquierda y se dirige hacia la pequeña cornisa que da acceso a la boca de la cueva.
Poco a poco vamos subiendo todos y algunos nos introducimos en su interior. Fotos y mas fotos dentro, en la boca de la cueva, etc…. Para mi sorpresa, muchos de mis compañeros no la conocían.
Se trata de una oquedad situada a 1.780 mts de altura y que tiene unos 25 mts de fondo. Algunos de los vecinos más antiguos de El Espinar dicen que antes era más profunda, que gateaban hasta su interior hasta donde no llegaban los rayos de luz. Parece ser que con el paso de los años la cueva se ha ido cegando y reduciendo su longitud.
Su historia sigue siendo un misterio. Refugio de cazadores, bandoleros, proscritos, quién sabe. Muchas son las leyendas que existen sobre este lugar, una de ellas dice que había dos cuevas, que había dos entradas, pero nosotros hoy solo conocemos una …
El nombre de Cueva Valiente, proviene probablemente de una derivación de Prueba Valiente. Históricamente, se cuenta que era un ritual iniciático donde los jóvenes debían ascender hasta allí para demostrar su valor y pasar de la adolescencia a la edad adulta.
Terminada la visita, desandamos nuestros pasos y bajamos hasta el Collado de las Yeguas, pasando por la fuente de Cueva Valiente, de la que hoy no mana agua. Aquí podríamos bajar a derecha o a izquierda por dos de los senderos más habituales, pero nosotros nos dirigimos de frente hacia una puerta que hay en la alambrada, la franqueamos y nos dirigimos hacia el Peñoncillo. Al principio no se ve un sendero evidente, pero si lo rodeamos por el norte al otro lado aparece un pequeño sendero que nosotros tomamos en dirección descendente.
El sendero baja zigzagueando por la ladera, de forma cómoda, menos en el último tramo, dónde baja de forma más directa, antes de alcanzar el sendero que rodea a media ladera la cumbre del pico de Cueva Valiente por su cara norte entre el arroyo de Gargantilla y la fuente del Cura.
Por encima de este sendero y muy cerca del desvío al Peñón de Juan Plaza, se encuentra la fuente del Caño Cuadrado a la cual se dirigió Ángel para reponer agua.
Una vez alcanzado el sendero transversal, giramos a diestra y continuamos por el durante unos 800 metros. En una pradera inclinada bastante evidente, nos desviamos para bajar a visitar el Peñón de Juan Plaza.
Este debe su nombre al mítico bandolero, Juan Plaza, figura entre la historia y la leyenda, que tal vez encontrara refugio en la famosa Cueva Valiente que hemos visitado hace unos instantes.
No hay muchas referencias a su figura en escritos ni en documentación, lo que hace sembrar muchas dudas sobre su existencia real, o si solo se trata de un mito más de estas sierras. Aquí más información.
En el libro “Caminos del Espinar” se narra la siguiente historia sobre su vida, cierta o no: Cuenta la leyenda, que su familia de origen extremeño migró hacia tierras de las Navas del Marqués.
Allí vivían de la construcción de arados con la madera que conseguían de los pinares. Un día fueron sorprendidos Juan y su padre cortando un árbol por los guardas del señor y dueño de esos pinares y fueron conducidos ante él a Salamanca, y allí fueron encarcelados.
Mientras, el Señor y sus amigos aprovecharon ese encierro para abusar, ultrajar y asesinar a la madre y hermanas de Juan, y quemar su casa. Cuando dieron la noticia a Juan y a su padre, les dijeron que las muertes habían sido debidas al asalto de unos bandidos.
Su padre falleció tras recibir la noticia. Más tarde un vecino contó a Juan la verdad sobre esos hechos, y unos días mas tarde el señor y varios de sus empleados forestales aparecieron muertos.
Juan abandonó el pueblo y se refugió en el monte, donde se juntó con unos bandoleros.
Poco a poco fue ganando jerarquía entre ellos hasta llegar a ser su jefe. Y desde este peñón dónde nos encontramos, se cuenta que catalejo en mano vigilaba el paso de carruajes y diligencias hacia el Puerto del León, y con astucia los abordaba en el momento oportuno. Fue perseguido y se ocultó en las laderas del río Moros. Cuando los franceses invadieron la península, y estalló la guerra de la independencia, Juan Plaza pasó a formar parte de las guerrillas que lucharon contra los franceses, lo que le permitió que, al terminar la guerra, quedarán resarcidos sus delitos y se estableció como pastor cerca de El Espinar. Bonita historia, pero sin fundamento histórico.
Nos dirigimos a un extremo del peñón, donde realizando una pequeña trepada, nos podemos aupar a su parte alta. Desde allí, Se tienen unas estupendas vistas de San Rafael, Cabeza Reina y la Sierra del Quintanar. Al principio parece que muchos no estaban convencidos de subir, pero luego poco a poco muchos se fueron animando a hacerlo.
Cuando bajamos todos de la cima del Peñón, y nos reagrupamos, casi desde el mismo peñón, se toma un sendero que desciende hacia el Camino del Ingeniero.
Al principio este sendero es prácticamente una torrentera o pedrera muy inestable. Nosotros la salvamos por su izquierda siguiendo unas rodadas realizadas por motos por dentro del pinar.
En pocos metros, hemos salvado la peor parte del camino, y este sigue descendiendo entre el pinar. No esperemos una autopista, pero el sendero es bastante evidente y menos el último tramo, a nosotros nos resultó bastante cómodo.
Eso sí, como os digo a falta de unos cuantos metros de desnivel para conectar con una senda paralela al Camino del Ingeniero, el sendero desciende de forma más abrupta y vuelve a aparecer la pedrera, que nosotros salvamos por el lateral del pinar, hasta ya alcanzar el sendero, que tomamos a nuestra derecha.
Ya solo resta seguir el mismo durante unos 700 mts, hasta la fuente de los Acebos, pasada la cual, se toma un ramal que sale a la izquierda y baja directamente, cruzando el Camino del Ingeniero, hasta la fuente de la Yedra, dando por terminada esta magnífica ruta, a la que, como no podía ser de otro modo, le otorgo 5 sicarias.
Carlos Revilla
Ruta alternativa
Nada más recibir, el domingo, la convocatoria de Antonio para la excursión 905 que consistía en subir a Cueva Valiente, me puse a buscar una alternativa que redujera los 700 metros de desnivel planificado. Recordé también que en la excursión 858 del 11 de Junio de 2025 (en la que no pude participar) se había visitado, por la zona, una cantera abandonada de piedras de molino cerca de El Espinar. Me quedé con ganas de conocerla algún día.
Pues con todo ello diseñé un track de disidentes con salida y llegada en el punto indicado por Antonio. Allí acudí el miércoles y allí nos juntamos 30 senderomagos. Lo primero fue hacer la foto de grupo en la fuente de la Virgen de las Nieves. Después despedir a los 23 valientes que iban a subir a Cueva Valiente. Nos quedamos siete “disidentes” que lo primero que hicimos fue subir a encontrar el Camino del Ingeniero en dirección oeste.
El clima de hoy, algo nublado pero sin frío ni viento, era buenísimo para caminar por los pinares respirando su estupendo olor.
Ahora tenemos que encontrar el objetivo de la excursión. Unos metros más por la carretera y tras un paso canadiense giramos a la izquierda. Pasamos una puerta y subimos por la pista hasta llegar a un cruce de caminos. Importante para el que lo quiera repetir: en ese cruce de cinco caminos hay que tomar el segundo de la derecha. Nosotros no lo hicimos así y fuimos un poco a ciegas pero con ayuda del plano conseguimos llegar a la zona que ya tiene unos postes indicadores amarillos.
Es lo que buscábamos: La Cantera de La Mata de San Blas. Esta cantera abandonada se redescubrió en 2019, fruto de la investigación y el trabajo tenaz de tres vecinos de El Espinar.
Ese trabajo permitió localizar en este lugar varios vestigios de lo que en otro tiempo fue una cantera de extracción de ruedas de molino, y de las más grandes y mejores de la provincia. El tipo de granito existente aquí era el más adecuado por su estructura para la “molienda”.
Pudimos apreciar piedras en sus distintos estados de extracción, marcadas, con el surco rebajado con varios niveles de profundidad, así como huecos resultantes o alveolos circulares resultado de la extracción de las ruedas. Existe un cartel informativo en el que se explica cómo se realizaba el trabajo.
Primero se trazaba una circunferencia de entre un metro y metro y medio sobre la superficie granítica y alrededor de ella se iba tallando un surco que había que ir rebajando hasta alcanzar el grosor deseado de la muela
Después se picaban varias entalladuras en V por la base perimetral del surco realizado y se ponían cuñas de madera solapadas por dos pletinas de hierro que permitían su deslizamiento.
Estas muescas se llamaban “buratos”. La última fase del trabajo y la más sensible, era la extracción a golpe de maza, puntero, palanca y maceta hasta que el bloque se desgajaba.
Durante los trabajos de extracción muchas veces las piedras se partían y quedaban inservibles, para disgusto de los canteros, como también se pude apreciar en algunos de los restos. El cantero y su cliente el molinero cargaban las piedras en carros para llevarlas a terminar y colocar en su destino final.
Aprovechamos una muela que se recuperó en La Panera y se trajo hasta aquí como muestra terminada para realizar otra foto del grupo. Tras realizar tan interesante visita tocaba ya regresar.
Tras la comida y esta vez sí por la carretera anduvimos unos kilómetros repetidos para volver a los coches y reunirnos allí con el resto del grupo.
Muy bonita, agradable y recreativa excursión a la que, esta vez, no tengo que calificar.
José María Pérez
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