* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
Estaba yo ‘tumbado en el sofá, frente al ventilador, verano 2026’ (casi casi lo que cantaba Leyre con la Oreja de Van Gogh), viendo como Enric Mas le metía más de medio minutito de propina a Primoz Roglic en La Vuelta Ciclista a España. Cuando me da por mirar un instante el móvil (que raro, yo nunca miro el móvil) pero lo justo para ver que Antonio me encasquetaba esta crónica. Ahora que menciono la Vuelta Ciclista, permitidme meter una cuña que mucho tiene que ver con nuestras excursiones.
El gran favorito para ganarla era Tadej Pogaçar, que venía de ganar su quinto Tour, un crack. Desde la primera etapa comenzó a sacar distancia al resto de corredores. Pero en una etapa tonta y en un momento tonto, cuando más relajado iba en el centro del pelotón, se puso a beber agua. Y en ese momento de relajo, tuvo la desgracia de que su bici tropezara con una minúscula piedrecita que había en el asfalto. El resultado: Fuerte caída, importante lesión, abandono de la Vuelta (por suerte no deseada para Enric Mas), no poder participar en el Mundial de Ciclismo y baja durante unos cuantos meses.
¿Qué tiene esto que ver con nosotros? Pues que la mayoría de nuestras caídas o accidentes suceden cuando más relajados estamos. No nos caemos en una pedrera, en el a veces complejo cruce de un rio o en una bajada peligrosa. No, nos resbalamos, tropezamos y caemos en la zona llana tal vez con arenilla o piñas. En definitiva, cuando más relajados y sin prestar atención estamos. Nunca hay que bajar la guardia.
Tal vez el relajo de esta jornada consistió en no saber interpretar aquello de ‘para evitar el calorazo, 10 km, 500 de desnivel’. Y es que pasamos muchísimo calor, fueron 14 km en vez de 10km y sí, fueron en torno a 500 de desnivel, pero la mayoría de ellos concentrados en una única cuesta de 1,6 km y casi de 400 de desnivel. Y si no hubo más desnivel es porque la dureza de la jornada nos hizo evitar la subida a Cabeza Lijar (inicialmente estaba prevista) lo que hubiera supuesto otros 100 m de desnivel. El caso es que la jornada estuvo llena de incidentes, que no accidentes.
Nos guió Carlos R, y según nos encontramos en el Alto del León nos advirtió: Ojo, que el track que me ha indicado Antonio son 14 km y 600 de desnivel. Muy previsor Carlos, no vaya a ser que luego le echáramos en cara la dureza de la jornada. También nos comenta lo que fué el PRIMER INCIDENTE: Antonio no viene porque le duele un hombro y el brazo, cree que es algo de cervicales’.
Comenzamos a andar por la pista que va hacia Peregrinos. La pista de La Mina, dejamos atrás las instalaciones militares, con su montón de antenas. También con búnkeres y algunas cruces rotas del vía crucis franquista y cuando llevamos 1,7 km aproximadamente, tras pasar por la Fuente de Las Hondillas, abandonamos la pista para descender en dirección a la zona de Los Álamos Blancos.
Muchos de nosotros nos sorprendemos. ¿Pero cómo?, si descendemos luego nos va a tocar subir más, con el calor que hace, etc. Descendemos unos 100 m por esta pista y pasamos por la Fuente de la Berruga. Cuando llevamos algo menos de 4 km abandonamos esta pista y giramos a la derecha, para iniciar la ascensión de unos 70 metros y descender de nuevo unos 110 metros, hasta el que sería el punto más bajo de la excursión, 1380 metros de altitud, tras bordear el Cerro de los Álamos Blancos. Llevamos 5,8 km. Los últimos 300 metros de este segundo descenso son por asfalto, en la pista que rodea la zona de La Jarosa.
En este punto empieza lo que para muchos fue un calvario. Un desvío a la derecha nos mete por la senda que nos va a llevar al Cerro de La Salamanca y a su refugio. Vamos a subir en línea recta, sin zetas ni nada parecido. Ascendiendo 380 metros en 1,6 km, a pleno sol y sin apenas sombras (1750 m y 7,4 km). Incluso al final subimos un pelín más hasta el refugio (1770 metros de altura y 7,6 km). Los que subimos a mayor ritmo llegamos a las 12h25’ al refugio.
Y aquí hacemos el ángelus. Y en este momento recibo un mensaje de lo que sería el SEGUNDO INCIDENTE: Raquel se ha parado un instante a descansar y beber agua y nos ha perdido. Se da la vuelta. Posteriormente me informaría de que ya estaba en el coche. Habíamos decidido que el ángelus lo haríamos en el refugio, para no tener que parar a mitad de subida, lo que haría más difícil el arranque.
Mejor subir del tirón. Estando arriba nos parece extraño que el resto tardara demasiado en aparecer, incluso pensamos que igual se habían ido por otro lado. Conseguimos hablar por teléfono y nos informan del TERCER INCIDENTE: Iban muy lentos ya que había habido varias pájaras o algo parecido. Casi tres cuartos de hora después de nuestra llegada al refugio aparecen los demás, bueno, una parte.
Algunos decidieron parar unos 200 metros antes, ya que volveríamos a pasar por allí. La mayoría del grupo estaba ‘pelín tocada’. Los que llegamos primero ya hacia rato que habíamos tomado algo a modo de ángelus, aunque fuera a las 12h30’. Pero los recién llegados lo iban a hacer en ese momento, pasada la una de la tarde. Iniciamos el descenso hacia el Collado de la Mina, nos unimos con los que se habían parado un poco antes.
Es un suave descenso con buenas sombras. Paramos en una de ellas y CUARTO INCIDENTE, el más grave: Esteban se queja de un fuerte dolor en el pecho. Dice que es a raíz de la empanada que comió un rato antes en el refugio y que seguramente sea porque se ha movido una hernia que tiene cerquita. Descansamos todos un rato, con la expectativa de que a Esteban se le pase el dolor, como al rato así nos indica.
Aprovechamos este rato para comer (aunque acabábamos de hacer el ángelus). En este punto, los que hasta este momento si pensábamos subir a Cabeza Lijar, decidimos que no lo haríamos. Ya era tarde, con muchos incidentes. No vaya a ser que provoquemos otro. Seguimos bajando hasta el Collado de La Mina. Y muy cerquita, en la Fuente de La Mina, nos esta esperando José María desde hace rato.
Había hecho una excursión alternativa, simplemente siguiendo la pista inicial (y sin incidentes). Aquí definitivamente abandonamos la idea de subir a Cabeza Lijar, hubieran sido 100 metros más de desnivel y de nuevo al sol. Volvemos al Alto del León por la misma pista, del que nos separan 5,5 km. Un poco más adelante paramos a hacer la foto de grupo en el Collado de La Gasca.
Al finalizar, nos tomamos algo en el bar del Alto del León. Incluso Esteban, un Trinaranjus de limón. Y nos comenta que sigue con el dolor, y que ‘si mañana me sigue doliendo iré al médico’. Y se acabó la excursión. Añadiré que hubo un par de microanecdotas, que incluso podrían ser divertidas, la primera es que yo me senté en una piedra, que, tras tocarme el culo, comprobé que me llenó el pantalón de resina. Afortunadamente lo he podido limpiar más o menos bien. Y la otra es que un senderomago se encontró la cartera de otro senderomago y mucho después se la devuelve sin que ni siquiera se hubiera dado cuenta de la pérdida. Microanécdotas que añaden una nota de humor a los incidentes nada divertidos.
A Antonio le hicieron una resonancia y una radiografía para ver que tiene. De momento se ha perdido las excursiones posteriores. En cuanto a Esteban, la cosa es mas compleja. Afortunadamente fue al médico directamente al volver de la excursión y de tomarse el Trinaranjus. Le dijeron que había sido un pequeño infarto. De allí al Hospital en que ha estado varios días ingresado en observación. Ya está en casa. Descartaron que se tratara de infarto, achacando el dolor más bien a un exceso de tensión y esfuerzo por la dura jornada. Su corazón ya está completamente recuperado. Esperamos verte pronto Esteban. Un abrazote.
En fin, dura jornada. Aunque a mi me gustó, estuvo plagada de feos incidentes y alguna divertida anécdota. La calificaré con 3 sicarias.
Jorge Montero


















