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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Excursión 942: Refugio Cerro de la Salamanca desde el Alto del León

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: 
Alto del León
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,2 Km 
Desnivel [+]: 502 m 
Desnivel [--]: 502 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 3
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Estaba yo ‘tumbado en el sofá, frente al ventilador, verano 2026’ (casi casi lo que cantaba Leyre con la Oreja de Van Gogh), viendo como Enric Mas le metía más de medio minutito de propina a Primoz Roglic en La Vuelta Ciclista a España. Cuando me da por mirar un instante el móvil (que raro, yo nunca miro el móvil) pero lo justo para ver que Antonio me encasquetaba esta crónica. Ahora que menciono la Vuelta Ciclista, permitidme meter una cuña que mucho tiene que ver con nuestras excursiones.

El gran favorito para ganarla era Tadej Pogaçar, que venía de ganar su quinto Tour, un crack. Desde la primera etapa comenzó a sacar distancia al resto de corredores. Pero en una etapa tonta y en un momento tonto, cuando más relajado iba en el centro del pelotón, se puso a beber agua. Y en ese momento de relajo, tuvo la desgracia de que su bici tropezara con una minúscula piedrecita que había en el asfalto. El resultado: Fuerte caída, importante lesión, abandono de la Vuelta (por suerte no deseada para Enric Mas), no poder participar en el Mundial de Ciclismo y baja durante unos cuantos meses.

¿Qué tiene esto que ver con nosotros? Pues que la mayoría de nuestras caídas o accidentes suceden cuando más relajados estamos. No nos caemos en una pedrera, en el a veces complejo cruce de un rio o en una bajada peligrosa. No, nos resbalamos, tropezamos y caemos en la zona llana tal vez con arenilla o piñas. En definitiva, cuando más relajados y sin prestar atención estamos. Nunca hay que bajar la guardia.

Tal vez el relajo de esta jornada consistió en no saber interpretar aquello de ‘para evitar el calorazo, 10 km, 500 de desnivel’. Y es que pasamos muchísimo calor, fueron 14 km en vez de 10km y sí, fueron en torno a 500 de desnivel, pero la mayoría de ellos concentrados en una única cuesta de 1,6 km y casi de 400 de desnivel. Y si no hubo más desnivel es porque la dureza de la jornada nos hizo evitar la subida a Cabeza Lijar (inicialmente estaba prevista) lo que hubiera supuesto otros 100 m de desnivel. El caso es que la jornada estuvo llena de incidentes, que no accidentes.

Nos guió Carlos R, y según nos encontramos en el Alto del León nos advirtió: Ojo, que el track que me ha indicado Antonio son 14 km y 600 de desnivel. Muy previsor Carlos, no vaya a ser que luego le echáramos en cara la dureza de la jornada. También nos comenta lo que fué el PRIMER INCIDENTE: Antonio no viene porque le duele un hombro y el brazo, cree que es algo de cervicales’.

Comenzamos a andar por la pista que va hacia Peregrinos. La pista de La Mina, dejamos atrás las instalaciones militares, con su montón de antenas. También con búnkeres y algunas cruces rotas del vía crucis franquista y cuando llevamos 1,7 km aproximadamente, tras pasar por la Fuente de Las Hondillas, abandonamos la pista para descender en dirección a la zona de Los Álamos Blancos. 

Muchos de nosotros nos sorprendemos. ¿Pero cómo?, si descendemos luego nos va a tocar subir más, con el calor que hace, etc. Descendemos unos 100 m por esta pista y pasamos por la Fuente de la Berruga. Cuando llevamos algo menos de 4 km abandonamos esta pista y giramos a la derecha, para iniciar la ascensión de unos 70 metros y descender de nuevo unos 110 metros, hasta el que sería el punto más bajo de la excursión, 1380 metros de altitud, tras bordear el Cerro de los Álamos Blancos. Llevamos 5,8 km. Los últimos 300 metros de este segundo descenso son por asfalto, en la pista que rodea la zona de La Jarosa.

En este punto empieza lo que para muchos fue un calvario. Un desvío a la derecha nos mete por la senda que nos va a llevar al Cerro de La Salamanca y a su refugio. Vamos a subir en línea recta, sin zetas ni nada parecido. Ascendiendo 380 metros en 1,6 km, a pleno sol y sin apenas sombras (1750 m y 7,4 km). Incluso al final subimos un pelín más hasta el refugio (1770 metros de altura y 7,6 km). Los que subimos a mayor ritmo llegamos a las 12h25’ al refugio. 

Y aquí hacemos el ángelus. Y en este momento recibo un mensaje de lo que sería el SEGUNDO INCIDENTE: Raquel se ha parado un instante a descansar y beber agua y nos ha perdido. Se da la vuelta. Posteriormente me informaría de que ya estaba en el coche. Habíamos decidido que el ángelus lo haríamos en el refugio, para no tener que parar a mitad de subida, lo que haría más difícil el arranque.

Mejor subir del tirón. Estando arriba nos parece extraño que el resto tardara demasiado en aparecer, incluso pensamos que igual se habían ido por otro lado. Conseguimos hablar por teléfono y nos informan del TERCER INCIDENTE: Iban muy lentos ya que había habido varias pájaras o algo parecido. Casi tres cuartos de hora después de nuestra llegada al refugio aparecen los demás, bueno, una parte.

Algunos decidieron parar unos 200 metros antes, ya que volveríamos a pasar por allí. La mayoría del grupo estaba ‘pelín tocada’. Los que llegamos primero ya hacia rato que habíamos tomado algo a modo de ángelus, aunque fuera a las 12h30’. Pero los recién llegados lo iban a hacer en ese momento, pasada la una de la tarde. Iniciamos el descenso hacia el Collado de la Mina, nos unimos con los que se habían parado un poco antes.

Es un suave descenso con buenas sombras. Paramos en una de ellas y CUARTO INCIDENTE, el más grave: Esteban se queja de un fuerte dolor en el pecho. Dice que es a raíz de la empanada que comió un rato antes en el refugio y que seguramente sea porque se ha movido una hernia que tiene cerquita. Descansamos todos un rato, con la expectativa de que a Esteban se le pase el dolor, como al rato así nos indica.

Aprovechamos este rato para comer (aunque acabábamos de hacer el ángelus). En este punto, los que hasta este momento si pensábamos subir a Cabeza Lijar, decidimos que no lo haríamos. Ya era tarde, con muchos incidentes. No vaya a ser que provoquemos otro. Seguimos bajando hasta el Collado de La Mina. Y muy cerquita, en la Fuente de La Mina, nos esta esperando José María desde hace rato.

Había hecho una excursión alternativa, simplemente siguiendo la pista inicial (y sin incidentes). Aquí definitivamente abandonamos la idea de subir a Cabeza Lijar, hubieran sido 100 metros más de desnivel y de nuevo al sol. Volvemos al Alto del León por la misma pista, del que nos separan 5,5 km. Un poco más adelante paramos a hacer la foto de grupo en el Collado de La Gasca.

Al finalizar, nos tomamos algo en el bar del Alto del León. Incluso Esteban, un Trinaranjus de limón. Y nos comenta que sigue con el dolor, y que ‘si mañana me sigue doliendo iré al médico’. Y se acabó la excursión. Añadiré que hubo un par de microanecdotas, que incluso podrían ser divertidas, la primera es que yo me senté en una piedra, que, tras tocarme el culo, comprobé que me llenó el pantalón de resina. Afortunadamente lo he podido limpiar más o menos bien. Y la otra es que un senderomago se encontró la cartera de otro senderomago y mucho después se la devuelve sin que ni siquiera se hubiera dado cuenta de la pérdida. Microanécdotas que añaden una nota de humor a los incidentes nada divertidos.

Bien, pero ¿QUÉ PASÓ CON ANTONIO Y ESTEBAN?

A Antonio le hicieron una resonancia y una radiografía para ver que tiene. De momento se ha perdido las excursiones posteriores. En cuanto a Esteban, la cosa es mas compleja. Afortunadamente fue al médico directamente al volver de la excursión y de tomarse el Trinaranjus. Le dijeron que había sido un pequeño infarto. De allí al Hospital en que ha estado varios días ingresado en observación. Ya está en casa. Descartaron que se tratara de infarto, achacando el dolor más bien a un exceso de tensión y esfuerzo por la dura jornada. Su corazón ya está completamente recuperado. Esperamos verte pronto Esteban. Un abrazote.

En fin, dura jornada. Aunque a mi me gustó, estuvo plagada de feos incidentes y alguna divertida anécdota. La calificaré con 3 sicarias.
Jorge Montero

miércoles, 28 de mayo de 2025

Excursión 852: De Ermita de Hontanares a Martín Muñoz de Ayllón y vuelta

FICHA TÉCNICA
Inicio: Ermita de Hontanares 
Final: 
Ermita de Hontanares
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 10,4 Km 
Desnivel [+]: 313 m 
Desnivel [--]: 313 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 21

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Con una mañana estupenda para caminar, 21 senderomagos nos reunimos en la Ermita de Hontanares para hacer una excursión corta, fácil y muy resultona, de esas que parecen modestas sobre el papel, pero que luego dejan una jornada completísima: algo más de diez kilómetros, poco desnivel y una mezcla muy agradecida de monte, pueblo, agua y miradores.

Empezar junto a la ermita ya era, de por sí, un acierto. El templo actual se levantó en 1606 en la ladera del Cerro Merino, sobre el recuerdo de la antigua aldea de Hontanares, y sigue siendo hoy uno de esos lugares con poso, muy vinculados a la devoción popular y a las romerías de la zona.

Aunque el punto de encuentro era la Ermita de Hontanares, fuimos en algunos coches hasta el aparcamiento cercano al mirador de Piedras Llanas y así nos evitamos la subida. También pudimos aparcar fácilmente aquí y ahorrarnos 2,2 Km de ida y vuelta. Y muy cerca, además, se encuentra el mirador, situado a 1.440 metros de altitud, con unas vistas amplísimas sobre la llanura segoviana y los límites con varias provincias. Aquí nos hicimos la foto de grupo.

Tiene una placa descriptiva que es muy novedosa pero difícil de leer (y menos de fotografiar).

Una vez que bajamos del mirador pasamos por una abertura de la valla y comenzamos una agradable andadura entre la vegetación.

Tras recrearnos con el paisaje, nos internamos en el robledal y fuimos perdiendo altura por pistas y desvíos cómodos hasta alcanzar los Prados del Espinar. Ese primer tramo tuvo que ser de los que se disfrutan sin esfuerzo, con el grupo todavía fresco, el monte verde y el camino invitando a charlar mientras se avanza sin prisas.

Terminado el robledal y la cuesta afrontamos esta pista de tierra. La alta temperatura era más propia de verano que de fin de primavera.

Empezamos la bajada, empinada a veces, hasta que nos topamos con un cortafuego donde otro indicador nos dice la dirección del pueblo (a la derecha). Todo el recorrido de ida hasta él está perfectamente indicado con postes y carteles muy bien conservados, así que nos sobrará el track si queremos.

La llegada a Martín Muñoz de Ayllón, un pueblo con sólo siete vecinos censados, pondría el contrapunto humano y arquitectónico a la ruta. Es uno de esos pueblos de la sierra segoviana en los que los colores de la tierra parecen haberse quedado pegados a las casas: rojizos, negros y amarillos, mezclados en muros y tejados, lo que le da una personalidad muy marcada y muy agradable de pasear.

Allí estaba además la iglesia de San Martín, del siglo XII, que aparece como uno de los hitos del recorrido y que daría a la excursión ese punto de paseo con alma de pueblo, del que es su patrono. Ha sido reconstruida recientemente gracias al esfuerzo de sus vecinos (los censados y los veraneantes).

Siguiendo pues las indicaciones llegamos a la iglesia sin pasar por el pueblo, y aquí tomamos un desvío a la derecha (señalado con un cartel que indica a “La Chorrera de Pico Jarro”) y empezaremos un descenso por prados y robledal. Al cabo de unos seiscientos metros llegamos a un tosco puente de madera que salva el arroyo del Espinar.

Remontamos la ladera y llegamos a un punto donde se esperaba algún problema por el cruce de un riachuelo, pero apenas era un hilillo de agua y el resto iba medio enterrado. 

Seguimos el camino por una pradera (El Maillar) que depara unas vistas preciosas, y llegamos hasta un caudaloso arroyo que es tributario del que forma la cascada unos metros más abajo; recorremos unos metros la orilla y a la altura de un cartel donde pone “La Chorrera” vimos un vado que, con un salto y algo de precaución, nos deja en el otro lado por donde ya casi inmediatamente divisaremos la cascada, estaba impresionante por el gran caudal del arroyo. Si queremos podremos trepar por su lado derecho para verla desde arriba.

Y hubo también tiempo para dejar constancia del buen ánimo del grupo con un selfie de Ricardo y Luis en la Chorrera de Pico Jarro, sonrientes y bien plantados delante de la caída del agua, como si el estruendo de la chorrera pusiera música al momento. Es una de esas fotos que resumen muy bien la excursión: paisaje bonito, agua viva y caras de estar disfrutando de verdad 

El regreso fue a través del barbecho (muy incómodo) y luego por la misma pista que la ida, pero con el aliciente que era cuesta arriba.

La vuelta hacia Hontanares, ya con el trabajo hecho y la excursión bien saboreada, seguramente se hizo de lo más agradable.

En rutas así suele pasar que, cuando uno regresa, ya no mira solo el paisaje: mira también con más calma los árboles, los prados, los arroyos y hasta las conversaciones del grupo, que a esas alturas ya van tan sueltas como las piernas.

Terminamos llegando a donde habíamos dejado los coches. Ricardo F. llegó arriba después de más de 10 km. de caminata y decidió bajar andando hasta la ermita.

Ahora nos correspondía comida en el restaurante Mala Pata en el camping de Riaza.

En conjunto, una excursión muy bonita, amable y completa, con ese equilibrio tan difícil entre patrimonio, paisaje, pueblo serrano, agua y caminos cómodos. De las que no agotan, pero sí reconcilian con el miércoles y dejan con ganas de volver por la Sierra de Ayllón con más calma.

Yo a esta le pondría 4 sacarías.
Ricardo Tardón

miércoles, 20 de marzo de 2019

Excursión 452: Paseo por La Jarosa

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Jarosa
Final: La Jarosa
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 18,5 Km
Desnivel [+]: 563 m
Desnivel [--]: 563 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 3,5
Participantes: 19

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Para realizar una ruta tranquila, sin grandes esfuerzos y bonitas vistas, nada mejor que el entorno de la Jarosa, donde nos dirigimos en busca de un plácido por sus pinares y embalse.

Quedamos en al Área Recreativa La Jarosa I, en el aparcamiento del chiringuito existente a los pies de la Ermita de Nuestra Señora de La Jarosa, construida en 1956, por voluntarios del pueblo de Guadarrama. En agosto se efectúa una romería en su nombre.

Iniciamos la marcha, cruzando la carretera y la puerta de acceso de pescadores al embalse, prosiguiendo junto a su orilla, dado su bajo caudal, hasta alcanzar las inmediaciones del extremo izquierdo del muro de contención de su lado noreste. Nos acompañan por primera vez Teresa y Mayte.

A nuestra izquierda dejamos los restos de una espadaña, perteneciente a la antigua Ermita de San Macario, que formaba parte de la aldea de La Herrería, desaparecida en el siglo XVII.

Esta zona era conocida como Berrueco de la Herrería o Berrueco de San Macario. El embalse fue construido en el año 1968.

Aún hoy en día, cuando el nivel del agua lo permite, se puede pasear entre los restos de las antiguas casas de la aldea que quedaron bajo las aguas del embalse.

Salimos del embalse por otra puerta de pescadores, dejando sus espléndidas panorámicas con el azul del agua contrastando con el verde de los pinares y la colosal cruz del Valle de los Caídos destacando en el horizonte. Cruzamos la carretera y proseguimos por una senda que poco a poco se va cerrando entre zarzas que nos van envolviendo, lo que nos obliga a agacharnos en varias ocasiones, saliendo al fin a una pista semiasfaltada que bordea el Cerro de la Viña, por la que continuamos.

Seguimos las marcas verdes y blancas del sendero local y un círculo rojo sobre los árboles, indicativas de la senda temática SL-M-44005 “por las trincheras”. Pasada la barrera, dejamos de andar por pista para transitar por una vereda, que recorre paralela el pinar. Poco antes de un kilómetro, atravesamos la pista, dejando a la izquierda una bifurcación de caminos.

Continuamos de frente por la senda, que se separa de la pista momentáneamente para volver a casi juntarse poco más adelante. Ya comenzamos a ver restos de trincheras, que pasan casi desapercibidas ocultas por la vegetación. Giramos a la izquierda, para ascender a un altozano en el cual quedan restos del puesto de guardia de las tropas nacionales que cubría las trincheras enclavadas en sus laderas y que desde aquí dominaban posibles ataques desde el valle.

Regresamos al camino y cruzamos la pista, prosiguiendo por otro ramal que asciende con dirección norte. En breve estamos en otra bifurcación, las indicaciones nos guían a la derecha para encontrar restos de un refugio y nidos de ametralladora, que defendían este alto. Son los restos del puesto de mando del ejército nacional, utilizado por la Columna Iruretagoyena que controlaba la ladera de la Solana de fuente la Teja, un entramando de trincheras y barracones. Este cuerpo del ejército se adueñó más tarde de Villafranca del Castillo y Villanueva del Pardillo.

Retornamos a la pista, andamos unos metros y torcemos a izquierda, donde hay una gran profusión de trincheras y otro puesto de guardia, así como un búnker muy deteriorado.

La senda nos lleva en bajada hasta una pista, justo en el cruce con el arroyo de la Chorrera, donde está la fuente del Horcajo.

Seguimos aguas abajo el arroyo por la llamada Vereda del Agua, antiguo trazado de una canalización de agua, en la que de vez en cuando se pueden ver alcantarillas con la inscripción de "Regiones devastadas. Año 1954".

Caminamos asombrados por el cañón por el que discurre el arroyo de la Jarosa, que recoge en este punto el caudal del arroyo de la Chorrera y del arroyo de los Álamos Blancos.

Escuchamos el torrente de agua que se despeña por una catarata impresionante que vemos a lo lejos, poco después de pasar junto a las ruinas de una edificación que nos queda a la derecha.

La vereda remonta el cañón ofreciendo sus bonitas panorámicas. Poco antes de un kilómetro, nos devuelve al cruce de pistas por el que pasamos anteriormente, giramos a derecha sin llegar a él, para continuar por otra pista, que baja hasta el arroyo de la Jarosa, donde aprovechando unas mesas de madera paramos a tomarnos el tentempié de mediodía y en su explanada hacernos la foto de grupo.

Tras el descanso, proseguimos para enseguida cruzar el arroyo de la Jarosa y por una pista remontar un cerrillo para volver a bajar y alcanzar un área recreativa en la que algunos nos dejan por tener prisa, haciendo así solo la mitad del 8 del trazado de esta ruta.

Continuamos la segunda parte de la ruta, que nos llevará a conocer los pinos plateados que este bosque esconde.

Cruzamos para ello el arroyo del Picazuelo y enseguida el de la Calle de los Álamos, enlazando con el Camino de la Carrasqueta, por ser la pista que sube hacia el cerro de este mismo nombre.

En el primer cruce nos abandonan otro grupo de estrellas fugaces que se vuelven hacia el embalse, el resto proseguimos por la pista hasta llegar a las proximidades del Barranco del Tomillar, donde nos desviamos a la derecha para seguir una supuesta senda que remonta la orilla izquierda de este arroyo, y digo "supuesta" porque de la bien señalizada senda que viene en los mapas no queda casi nada.

Tras luchar contra la maleza, al fin alcanzamos una pista, que cogiéndola hacia la derecha nos hubiese llevado enseguida a los pinos plateados, pero alguien se empeñó en ir a ver la cruz del Valle de los Caídos desde cerca del muro que rodea el recinto, por lo que cogemos la pista a mano izquierda alcanzando a los 1,2 km el mencionado muro, con una perspectiva de la cruz en la que solo se veía su enorme mástil.

Para no desandar el camino, decidimos ir al encuentro de los pinos plateados campo a través, lo que le dio un aire de aventura e improvisación de por dónde seguir a la ruta que en contrapartida dificultó, por las jaras y matorral, el recorrido.

Poco antes de alcanzar de nuevo la pista, en el Barranco del Tomillar, paramos a tomarnos los bocadillos y descansar de tan costoso trayecto.

Agradecimos sobremanera el volver a caminar por tierra despejada, al alcanzar la pista, que enseguida dejamos para continuar por otra que sube hacia el Alto de la Sacristía, donde comenzamos a ver con mayor frecuencia extensiones de pino plateado.

Este pino es también conocido como: pino salgareño, pino gargallo, pino pudio, pino maderero o pino nasarro.

Su nombre específico actual, nigra (pinus nigra Arnold), alude al color oscuro de sus hojas en contraste con el blanco de su corteza. Es un pino de gran talla que puede alcanzar los 50 metros, su copa es irregular y tiene raíces secundarias superficiales, que le permite adherirse a las rocas. Florece en primavera produciendo abundantes piñas cada 4 o 5 años, madurando en el siguiente otoño y esparciendo los piñones en la posterior primavera.

A pesar de una regeneración difícil, puede superar los 500 años. Resistente a la sequía y fríos invernales, prefiere los suelos calizos, frescos y profundos. Su hábitat está situado entre los 800 y 1.600 m.

Alcanzado el cortafuegos que corona el cerro, lo dejamos a la derecha para descender por la Calle de los Álamos hacia el Bosque Plateado, lugar de mayor concentración de estos pinos.

Antes de llegar a un arroyo, disfrutamos de las espectaculares vistas que un recodo del camino proporciona de la Sierra de Guadarrama, desde el Montón de Trigo a Cuerda Larga, pasando por Siete Picos, la Maliciosa, Bola del Mundo y la Pedriza.

Dando una cerrada curva, cruzamos por un puente el Barranco de los Lobos y al poco el arroyo del Bercial para descender paralelos al arroyo de la Calle de los Álamos por la senda temática SL-M-44006, conocida como la del Bosque Plateado, señalizada con franjas verde y blanca más un circulo gris.

En cómodo y atractivo paseo, descendimos el arroyo de la Calle de los Álamos que sin cruzarlo nos llevó al Área Recreativa La Jarosa II. Pasado el chiringuito, giramos a la derecha para seguir por la carretera bordeando el embalse, cruzar el arroyo del Picazuelo, para enseguida alcanzar el aparcamiento del Área Recreativa La Jarosa I, donde habíamos dejado los coches, dando así por finalizada la ruta.

Las cañas para celebrar todo lo visto y disfrutado en esta excursión, que se merece 3,5 sicarias nos las tomamos en la terraza del restaurante La Brisa de la Plaza de España de Guadarrama.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de Francisco Nieto