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miércoles, 2 de julio de 2025

Excursión 861: Azud del Acueducto desde Revenga

FICHA TÉCNICA
Inicio: Revenga
Final: Revenga
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 16,6 Km 
Desnivel [+]: 388 m 
Desnivel [--]: 388 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 15

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Ni siquiera la ola de calor, que este día pronosticaba el tiempo, hizo que 15 senderomagos dejaran de reunirse para hacer esta bonita excursión, la mayoría o casi todos conocedores del Acueducto de Segovia.

Pero habría que preguntarse ¿Cómo y donde los romanos recogían el agua para que llegase a la ciudad de Segovia?

Aunque la previsión era de mucho calor, con un clima de momento muy agradable, empezamos la excursión en la localidad de Revenga, por una pista forestal que discurre paralela al embalse de Puente Alta en cuyas aguas iban reflejándose bonitas imágenes y con las vistas de la Mujer Muerta recortándose en la Sierra.

Siguiendo la pista, encontramos a la izquierda un vestigio de la guerra civil española, un nido de ametralladoras, y al final un panel que nos ilustra sobre el recorrido de la cacera del Acueducto.

Al lado las ruinas del Rancho Marianín, un recordatorio de la trashumancia y pastoreo, usado en otros tiempos para guardar ovejas en primavera y vacas en invierno.

Tomamos el camino de la izquierda, atravesando la Cañada Real Soriana Occidental, que asciende por detrás de la señal, con el sendero del acueducto, todo muy bien señalizado. Tras pasar y cerrar una portera, nos adentramos en un encinar, con un paisaje cada vez más frondoso.

Una señal en la siguiente portera, junto a una pequeña pradera, nos indica que entramos en el Parque Nacional de Guadarrama, con el sonido del rio Frío, también llamado de la Acebeda, de fondo. 

Seguimos por el cauce del rio donde vemos árboles caídos arrancados de sus raíces por el clima de pasado invierno. Nos vamos separando de éste y, atravesando el arroyo de Valdeconejos, comenzamos una subidita corta pero con cierta dureza, que atraviesa la cacera de Revenga.

Un poco más arriba cruzamos la cacera de Hontoria y al final del ascenso, entre pinos llegamos a un cruce donde una señal a la derecha nos indica el camino para llegar al Azud.

El montículo, que contemplamos a nuestra derecha, es la conducción de la cacera, soterrada en 1929, donde podemos ver algunos registros que permitían su mantenimiento.

Siguiendo el sendero poco a poco nos vamos aproximando de nuevo al cauce del rio hasta llegar al decantador, especie de piscina que recibe el agua del canal a través de dos compuertas y muros que hace que éste discurra haciendo zigzag, ralentizando su flujo y actuando como filtro natural, limpiando el agua y asegurando su calidad antes de llegar a la ciudad.

El caudal de entrada de este canal era controlado, hasta hace pocos años, mediante una trampilla situada junto al Azud. El Azud es fundamental para entender el funcionamiento del Acueducto.

Su función principal era represar el agua del rio Frío, permitiendo que fluyera hacia el Acueducto y abastecer a la ciudad. Aquí la leyenda que rodea su construcción. 


A la orilla del rio de la Acebeda, a la altura de 1250 m hay un monumento de hierro compuesto por un dado donde podemos leer “Captación del Acueducto de Rio Frio” y tres pilares con el símbolo del Acueducto.

El agua llega canalizada a una especie de presa con una pequeña cascada y entra en el Azud. Tras el salto de agua, éste se encauza en un canal más estrecho, donde existe una compuerta metálica, actualmente cerrada, para que el agua no discurra por este canal, sino por el cauce original del rio.

Tras esto llega al decantador en cuyo final hay un desagüe que devuelve el agua que no se emplea al caudal original y dos compuertas que llevan el agua que se desee a la canalización.

Al principio de la acequia tomamos la foto de grupo, pues aquí se quedaban las “estrellas fugaces”.

De la mano de Carlos, el resto seguimos el cauce del rio hasta llegar a la Fuente Fría, y tras una subidita, a la altura de la Carmorquilla, ya iba siendo hora de parar para hacer el “ángelus”. Tras este, seguimos caminando y a mano derecha dejamos el arroyo de la Acebeda, cruzamos un puente para llegar a la fuente del Agujero, que estaba bastante escondida y poco señalizada (aquí llenamos nuestras botellas de agua).

Continuamos cuesta abajo, hasta llegar a una pista asfaltada que tomamos a nuestra izquierda.

El tiempo estaba ya bastante revuelto y barruntaba lluvia, por lo que, con algo de prisa, seguimos caminando hasta encontrar una puerta y poder seguir el sendero que nos llevaría de nuevo a la Cañada Real Soriana Occidental.

Una vez aquí, cruzamos un puente y, tras caminar un poco, volvimos a ver el Rancho de Tío Marianin. Desde allí, ya se oían ruidos de tormenta procedentes de Segovia. La amenaza de lluvia se iba acercando hasta que por fin llegó.

El camino que nos quedaba hasta volver a Revenga se convirtió en un baño de naturaleza, un chapuzón refrescante pero agradable, que no fue obstáculo para disfrutar de una buena cerveza.

Excursión bonita e interesante, pero por lo larga que se hizo le doy 4,5 sicarias.
Begoña Gómez

miércoles, 19 de enero de 2022

Excursión 601: Puerto de Malagosto y Pico Negro

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrecaballeros
Final: Torrecaballeros
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 21,3 Km 
Desnivel [+]: 923 m 
Desnivel [--]: 923 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 43

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Estupenda ruta de subida al Puerto de Malagosto y Pico Negro, con una distancia de 21,3 km y un desnivel de 923 metros.

El punto de encuentro era un camino forestal pasado el pueblo de Torrecaballeros y la ruta fue circular. En mi caso, solo realicé una parte de la misma, hasta el Puerto; una bonita ruta con un día no muy frío, y por una pista ascendente en su primera parte sin mucha dificultad, pero en gran parte de la misma con placas de hielo y nieve, por lo cual había que tener mucha precaución para no resbalar y caminar en algunos tramos por el borde de dicha senda, bordeada por bellísimos pinos y con un brillante sol todo el tiempo.

Al cabo de hora, hora y media aproximadamente, llegamos a un claro donde hicimos la primera parada para descansar un poco y allí disfrutamos de un bocadillo o una frutita, así como de una charla amigable con los compañeros de este estupendo grupo.

Una vez hecho el descanso traspasamos una verja y continuamos ascendiendo por un tramo con una pendiente algo más pronunciada, con nieve también en dicho recorrido.

Dejamos a la izquierda un chozo en el que había un belén, que supongo, sería refugio de pastores y poco más arriba cruzamos el arroyo del Merendero, un pequeño riachuelo que apenas llevaba agua.

En este tramo nos quedamos sin árboles, debido a la altura que habíamos alcanzado, al poco tiempo alcanzamos el Puerto de Malagosto, desde donde pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares; hicimos otra parada así como unas pocas fotografías. 

En este punto con un poco de retraso, llegaron los más rezagados, a los que les había costado un poco más subir.

No dejábamos de mirar las amplias y espectaculares vistas que desde allí se tienen, intentando identificar cada una de las cumbre y pueblos que la vista alcanzaba. También aprovechamos para hacernos la foto de grupo con todos.

El Arcipreste de Hita, en su Libro del Buen Amor, narra el encuentro que tuvo aquí con la Chata de Malangosto, que es como se llamaba antes este Puerto. 

Pasando yo una mañana
el puerto de Malangosto
asaltóme una serrana
tan pronto asomé mi rostro.
-“Desgraciado, ¿dónde andas?
¿Qué buscas o qué demandas
por aqueste puerto angosto?”
Contesté yo a sus preguntas:
-“Me voy para Sotos Albos”
Dijo: -“¡El pecado barruntas
con esos aires tan bravos!
Por aquesta encrucijada
que yo tengo bien guardada,
no pasan los hombres salvos.”

El relato completo lo podéis ver aquí, con un interesante prólogo sobre aquella época.

A partir de este punto, un pequeño grupo emprendió el camino de regreso y el resto continuó la subida hasta el Pico Negro.

Como yo iba con mi querida amiga Leonor, y ella tenía un poco de prisa, ambas en solitario iniciamos la vuelta, dado que ese pequeño grupo que también quería volver, pero sin tanta prisa, se entretuvo hablando y parando de vez en cuando.

Volvimos las dos, tranquilamente charlando de nuestras cosas, con cuidado para no resbalar y, al llegar a la verja que he citado anteriormente, a punto estuvimos de equivocarnos de camino; seguíamos andando recto hasta que dudamos, retrocedimos y finalmente traspasamos dicha verja que era lo correcto y sin más problemas llegamos al coche.

Después me contaron que el grupo que continuó subiendo desde el Puerto, se detuvo en el altar rocoso que hay un poco más arriba, donde se celebra. el primer domingo de agosto. la romería a mayor altitud (2.002 metros) de Europa. Aquí los habitantes de Rascafría, Torrecaballeros, Valsaín, San Ildefonso, Sotosalbos, Oteruelo del Valle, Alameda del Valle..., se reúnen para la misa y disfrutar de una comida campera en compañía.

Después llegaron a Hoyo Borrascoso, un promontorio colgado hacia el Valle del Lozoya, donde pararon a comer los bocadillos. Al echar mano de la navaja que llevaba, Lucio se percató que se la había dejado junto al chozo y se bajó con Marcos C. a buscarla.

El resto continuó hasta el Pico Negro, uno de los dosmiles de los Montes Carpetanos por los que no había pasado aún el grupo y que en este enlace podéis ver al completo. Después bajaron por la Majada del Roble al embalse del Pirón t de allí a los coches. Por cierto, la navaja fue encontrada por casualidad por Rosa y posteriormente devuelta a su dueño, terminando así felizmente esta excursión que bien se merece un 4 sobre 5.

Como colofón decir que estoy encantada de estar en este grupo, del que tenía ganas de formar parte, y poder disfrutar de estas rutas y senderos, que me parecen, a la vez, un poco duros pero preciosos y gratificantes y las cervecitas que bien nos ganamos después de tantas subidas y bajadas.

Gracias a todos por acogerme tan bien y por vuestra ayuda.
Margarita Balbontin