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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Excursión 435: La Granja de San Ildefonso y sus jardines en otoño

FICHA TÉCNICA
Inicio: Granja de San Ildefonso

Final: Granja de San Ildefonso
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  13,6 Km
Desnivel [+]: 272 m
Desnivel [--]: 272 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 3
Participantes: 36

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RESUMEN
Iniciaremos este comentario dando mucho ánimo y fuerza a nuestra querida amiga “SOL…..ETE”, a la que esperan unos días “duretes” pero que la van a dejar mejor de lo que es y está, aunque será difícil que lo consigan.

Le deseamos que pronto vuelva a las rutas con nosotros.

1. INTRODUCCIÓN.

ALELADO me quedé cuando, de nuevo, me cayó el papelón de hacer la crónica de estas jornadas maravillosas.

Estoy convencido que es una venganza de las fuerzas vivas del grupo, una “tirria” que destila por todos sus poros: tarjetas amarillas por doquier, por añadidura, a continuación la roja, y como consecuencia inevitable expulsión por motivos mas que discutibles. 

Marchas imposibles para “abueletes” que sólo de imaginarlas se le caen a uno los “oeufs”, por decirlo finamente. Bajadas “canallas” donde las rodillas, se lamentan a gritos y por amor propio, para quedar a la altura, disimulan heroícamente…, por último, y no por ello menos importante, decir que cada vez se hace más difícil, igualar o superar el listón de los cronistas precedentes, con un ARTE que para mí lo quisiera.

2. AL “LORO”, DIGO AL “LÍO”.

Según los datos trasladados por los “organizadores” de tan magno evento porque yo no me entero de casi naaa, entre otras razones porque no he hecho esos maravillosos “cursillos” para torpes, que han dejado de serlo, jajajaja. 

Nos reunimos en la famosa “Granja”, y no para trabajar la huerta, 36 senderomagos , dispuestos a recorrer los 14 kilometros previstos en un período de tiempo comprendido entre 4 y 5 horas con un desnivel +/- de 272 metros, que visto lo visto, por una vez y sin que sirva de precedente, es catalogada de dificultad BAJA …, (el que suscribe, puede dar fe), pero al finalizar la jornada se nos advierte y el que avisa no es traidor, que los futuros proyectos van a ser considerados “paseos épicos”, marcando tendencia e historia, así pues, “damas” y “caballos, digo caballeros” vamos a bajar los polvorones antes de tomarlos en las fiestas navideñas.

Afirmar que, según los mapas de localización y 3D, la ruta en sus distintas versiones, nos sitúa en La Comunidad Autónoma de Castilla y León, provincia de Segovia, población. “La Granja de San Ildefonso” (como su nombre indica), en sus inicios fue, valga la redundancia, una granja construida en honor al santo antes mencionado, de ahí que todo tenga su explicación/lógica.

Después de este inciso, continuamos nuestro camino atravesando la carretera que une la población con el puerto de Navacerrada, dirección “Campo de Polo,” hasta llegar a los márgenes del río Eresma, afortunadamente, un bello puente, hizo que atravesar “el charco” fuese amable y agradable para deleite de todos.

Nos adentramos en el bosque con la sana intención de buscar algún manjar: setas, de las que no vimos casi ninguna excepto unas grandes, “invertidas”, con cierto sabor metalizado, los jabalíes tampoco daban señales de vida, el “éxito” estaba asegurado, ambas cosas brillaban por su ausencia. …

Ante tal disyuntiva, había que tomar una buena decisión y la mejor fue dar una vuelta, dirección Valsain (zona de las Pesquerías Reales) , con el fin de llegar nuevamente a la Granja., allí teníamos una cita concertada, a la que ya llegábamos por cierto, un poco tarde. Una amiga de José Luis Molero nos esperaba, auténtica experta en la exposición histórica y artística de las distintas fuentes que conforman los bellos jardines del Palacio, tiempo que quedó escaso, ante el elevado nivel de conocimientos de nuestra guía de lujo, que ha prometido volver otro día con más tiempo.

Por último, pudimos disfrutar de una excelente comida de mesa y mantel en uno de los restaurantes de la zona.

Para aquellos que quieran cultivarse todavía más, véanse los excelentes vídeos y reportajes fotográficos que cada miércoles nos hacen llegar: D. José María Mascaraque, el Guitarras; D. José María Pérez, el Estadístico; D. Ángel Vallés, el Segoviano; D. Julián Suela, D. Francisco Nieto, el Censor y la Sra./Srta. Helen Olague, incorporada al grupo recientemente de la que aún no tenemos suficientes referencias, pero todo llegará.

Un fuerte abrazo y saludos, “condenados”. Ah, y para cumplir con el protocolo, le pongo 3 sicarias a esta excursión tan otoñal.
Marcelo González 

FOTO REPORTAJES

VÍDEOS

FOTOS

miércoles, 3 de agosto de 2016

Excursión 311: Boca del Asno - La Chorranca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Boca del Asno
Final: 
Boca del Asno
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  17,5 Km
Desnivel [+]: 523 m
Desnivel [--]: 524 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 14

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ya había oído yo hablar de La Chorranca como lugar idílico para la vista e idóneo para el verano, así que empecé la marcha todo animoso para satisfacer la curiosidad y disfrutar de lo prometido. Unos cuantos más tenían esta misma disposición, entre ellos Marta y Cesar, que compartían por primera vez con nosotros estos andares. El resto ya conocían el destino, aunque no el trayecto que íbamos a hacer esta vez.

Guiaba el grupo Paco, pero, ¡ojo!, Antonio hizo acto de presencia tras su veraneo parisino, lo que auguraba, ya casi desde el principio, alguna sorpresa que, como es habitual, tiene su doble faceta: Interesantes lugares que descubrir “de paso” y prolongación casi garantizada de la excursión.

Salimos de la Boca del Asno, río Eresma abajo, hasta las primeras casas de antiguos trabajadores de las serrerías de “La Pradera”, denominación que aquí dan a la parte de Valsaín por la que pasa la carretera.

En el camino encontramos un burro estacado que a grandes rebuznos nos pedía “algo”; y debía ser una foto, porque sólo tras hacérsela con Enrique quedó tranquilo. Hasta aquí nos acompañó Angel V., que se volvió para esperarnos al regreso en el punto de partida.

Después de cruzar la carretera, hicimos un alto en la fuente que hay junto al Centro de Educación Ambiental y proseguimos por una senda que conocía Antonio y que recorre las trincheras y otras defensas que utilizó el bando rebelde en la tristemente famosa batalla de La Granja de la Guerra Civil. Las trincheras están restauradas en gran parte y la verdad es que merece la pena conocerlas; más aún si uno recibe las explicaciones históricas que los compañeros más conocedores siempre comparten.

Seguimos subiendo la ladera y pronto llegamos a una acequia umbría por la que corría un reguero de agua fresca, según parece procedente del arroyo de Peñalara y con destino Valsaín. Se agradecía de verdad este sendero y daban ganas de quedarse allí; quizá por ello, se decidió hacer a su vera la paradita para el tentempié.

Andando un poco más, en un claro del bosque destacan unos grandes bolos de granito que forman una cubierta de piedra a la que llaman “La Cueva del Monje”.

Hay una leyenda sobre dicho monje (¡cómo no!) y también hay una pequeña cruz de hierro en lo más alto, a la que se accede por una tosca escalera de mano. Se hizo una pausa para que los más osados accediéramos y enseguida se continuó por un caminito que pino a pino ya se iba empinando.

Pero aún no habíamos hecho méritos suficientes para llegar a la Chorrera: Al desviarse del camino, la senda que seguimos, por la margen derecha del arroyo, no hacía más que encaramarse con pendientes cada vez más acusadas, tanto que algunos llegaron cuando los primeros ya se habían bañado y comido el bocata.

Ahora bien, hay que decir que merece la pena llegar: El salto, que se divide en dos tramos, cada cual con su poza, el hermoso de verdad. En la chorrera superior, que debe tener unos 20 ó 25 metros, el agua se desliza por la piedra formando un tobogán de espuma que finaliza en una pequeña cola de caballo sobre la que uno puede tenderse mientras se remoja.

Tristemente ya tocaba volver, pero, por supuesto, no lo íbamos a hacer por caminos ya trillados. Antonio nos condujo por terreno inexplorado hasta alcanzar la carretera por una puerta próxima al paso del arroyo de Peñalara. Ya sólo era cuestión de llegar al Eresma y remontarlo hasta el punto de partida. Esto lo hicimos por la otra margen del río, siguiendo la Senda de las Pesquerías Reales y aguantando las ganas de bañarnos como unos jabatos.

En La Boca del Asno nos estaba esperando Ángel V. con mesas reservadas junto al bar para tomarnos las merecidas cervezas, muchas de las cuales fueron a cargo de Rosa B. y José Ramón I., que festejaba así su excursión número 100 y su cumpleaños, respectivamente. Y, tras las cervezas, ¿qué mejor que un remojón para volver fresquitos a casa.

Pues nada, allá que fuimos unos cuantos; fue prodigioso sobre todo el baño en la poza de la cascada, del cual creo que no me olvidaré en mucho tiempo…Menos mal que Paco me cuidó con mimo para que no me tragaran las aguas.

Si la chorrera hubiera estado un poquito más abajo, no tengo duda de que Madi hubiera calificado con 5 sicarias esta excursión, pero nos tendremos que conformar con 4’5.
Melchor

FOTO REPORTAJES

FOTOS