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miércoles, 3 de junio de 2026

Excursión 928: Camino Puricelli y Camino del Agua de Cercedilla

FICHA TÉCNICA
Inicio: Cercedilla 
Final: 
Cercedilla
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,1 Km 
Desnivel [+]: 292 m 
Desnivel [--]: 292 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable:
Valoración: 4,5
Participantes: 36

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
La ruta de este miércoles se había diseñado con tres premisas previas muy claras.

La primera premisa que se tenía que cumplir era que en la ruta de hoy no se pasara demasiado calor. Para ello había que buscar un lugar fresco y con sombra en la mayor parte de su recorrido, ya que, aunque este miércoles ya se notaba una tímida bajada de temperaturas, mayo nos había obsequiado en sus últimos 15 días del mes con un calor bastante intenso para la altura de año en la que estamos, con temperaturas cercanas a los 36º, y hoy al sol todavía se dejaba sentir sus efectos.

La segunda premisa era que había que terminar no más allá de las 14h, porque Marcos y Pepa habían preparado luego en Collado Mediano un planazo con picoteo y bailoteo, y no se podía llegar tarde al evento.

Y la tercera y última, era que la ruta no debía ser demasiado exigente para que pudieran realizarla la mayor parte de los participantes que se habían sumado al evento.

Resumiendo, el máximo objetivo del día era no llegar demasiado sudados al evento y poder marcarse luego algún baile “agarrao”, aunque como dice la canción de Sergio Dalma, bailar pegados no es bailar ….. y bailar muy sudados como que no invita mucho …. Ahí lo dejo.

Aunque la semana pasada estuvimos realizando la subida al puerto de la Fuenfría por la calzada romana, y dejamos los coches estacionados en el aparcamiento de Casa Cirilo, hoy como ya hemos comenzado el mes de junio, ha entrado en vigor la obligatoriedad de reservar plaza de aparcamiento en la zona de las Dehesas, previo paso por caja por la cantidad de 8 euros.

Por ello hemos buscado otro sitio para poder dejar los vehículos, que no sea en el aparcamiento público subterráneo del centro del pueblo, porque perderíamos mucho tiempo en cruzar el pueblo a la ida y a la vuelta de la ruta, obligándonos a recortar esta.

Después de darle alguna que otra vuelta, nos decantamos por dejar los coches en la calle Francisco Ruano, intentando molestar lo menos posible a los vecinos de las viviendas aledañas.

Allí nos juntamos 36 senderomagos, y mientras llegaban los últimos rezagados, nos sorprendió gratamente la presencia de Paco C. y de Marcos C.

Paco se acercó a saludarnos y, aunque no participó en la ruta, sí se acercó luego a Collado Mediano para participar en el picoteo. Marcos C. se animó a acompañarnos en los primeros metros de la ruta.

Empezamos a andar bajando por la pista de tierra hasta la carretera de las Dehesas, para luego girar a la izquierda y dirigirnos hacia el albergue juvenil de Villa Castora gestionado por la Comunidad de Madrid. Tanto este albergue como el albergue de las Dehesas, que está situado un poco más arriba en la carretera, pasado el centro de interpretación, disponen de unas instalaciones y servicios muy cuidados que mi hija y sus amigos tuvieron la oportunidad de disfrutar durante unos días el año pasado. Por lo tanto, son altamente recomendables cualquiera de ellos.

Pasado el albergue, cruzamos la carretera, para entrar en un pequeño parking de tierra y proseguir luego por la calle de las Praderas, que se dirige hacia el río de la Venta.

Pasado el puente vemos una caseta en cuyos muros hay pintado el texto “Camino del Pinar” y una flecha que nos dirige a la derecha hacia una pequeña abertura que hay en la valla metálica.

Al otro lado de la valla nace un pequeño sendero que va paralelo al río. Para atravesar esa pequeña abertura muchos nos tuvimos que quitar la mochila, porque el paso de la valla es angosto. Un poco más adelante, se presentan dos opciones, seguir de frente y llegar al camino Puricelli más rápido, pero por un camino un poco mas inclinado (tampoco demasiado), o girar a la izquierda y alcanzar la senda por un camino más tendido, un poco mas largo y retrocediendo unos cuantos metros hacia el pueblo. Nosotros elegimos esta segunda opción por comodidad.

Se elija la opción que se elija, en pocos minutos se alcanza el camino Puricelli, un poco después del cruce de éstr con la senda que sube paralela al arroyo del Helecharón, hacia los antiguos campamentos que allí se instalaban.

El camino Puricelli está marcado con puntos azules oscuros y está recogido en los folletos del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, dentro de los itinerarios marcados que se pueden realizar en el valle de la Fuenfría.

El camino tiene su comienzo cerca de la estación de tren de Cercedilla y se accede a la misma desde el aparcamiento de tierra que hay en el paseo de Ródenas, antes del túnel que cruza la vía del tren. Su trazado discurre por la ladera oeste del Valle, pasa junto al hospital de la Fuenfría y finaliza en el centro de visitantes que hay en la entrada a las Dehesas, después de 4,2 kms de recorrido.

Parte de su trazado coincide con el proyectado en la época de la República de una carretera inconclusa (las obras se paralizaron en 1936) para unir Madrid y Segovia por el Valle de la Fuenfría.

Esa carretera inconclusa es la que conocemos hoy como carretera de la República. En el año 1931, una vez instaurada la Segunda República, el ministro de obras públicas Indalecio Prieto, diseña un plan general para mejorar la red de carreteras del país. Concretamente en la provincia de Madrid se proyectan cinco carreteras, con el objetivo, por un lado de mejorar las comunicaciones entre la capital y sus pueblos, y por otra, con el objetivo de que todos los ciudadanos pudieran tener acceso a los espacios naturales, como parte de una política social y de salud pública, de manera que el disfrute de esos espacios no se circunscribiese solo a clases sociales adineradas, que pudieran contar con segundas residencias en localidades cercanas a la sierra.

Esas cinco carreteras debían atravesar las montañas y conectar con poblaciones al otro lado de la sierra. De esta forma se proyectó la carretera que unía el Puerto de Navacerrada con el Puerto de la Fuenfría, la del Puerto de Cotos con La Morcuera, la de Miraflores con el Valle del Lozoya, otra que unía Madrid con el Monte del Pardo y la más ambiciosa: la que quería conectar Cercedilla, en Madrid, con Valsaín, en Segovia, atravesando de sur a norte el Valle de la Fuenfría, como habían hecho muchos años antes los romanos, primero, y el monarca Felipe V, después, dejando su huella en dos de las vías históricas del Valle de la Fuenfría: la calzada romana y la de los Borbones. (Fuente: Granmadrid periódico el Mundo)

De todas, la única carretera que se concluyó fue la de Miraflores-Morcuera-Rascafría.

El proyecto de la carretera del Valle de la Fuenfría comenzó en 1934, y fue encargado a Piero Puricelli, ingeniero de caminos italiano, que diseñó el proyecto y a la empresa Puricelli Española, que llevó a cabo los trabajos. En 1936, la guerra civil paralizaría las obras y daría al traste con el proyecto de carretera.

Pero aún así después de la contienda, y durante varios años algunos carteles de la constructora permanecieron en su trazado. Por lo tanto, el nombre de esta senda lleva el apellido del ingeniero y de la empresa constructora que se encargó de ejecutar esas obras.

Afortunadamente hoy en día podemos disfrutar de su trazado como camino histórico, para poder recorrerlo a pie y en bicicleta.

Subimos por el camino hasta el puente de Santa Catalina, que salva el arroyo Butrón o conocido también como Matalobos, donde aprovechamos para reagruparnos y realizar la foto de grupo.

Luego decidimos abandonar por un rato el camino Puricelli, y subir por una senda que sube paralela al arroyo Butrón hasta alcanzar el camino de los Campamentos, a la altura de la fuente Butrón en la que aprovechamos para refrescarnos.

Más adelante nos volvimos a cruzar con el camino Puricelli, que también alcanza y se junta con la pista forestal. Nos decidamos por una u otra alternativa, tendremos que salvar entre 40 y 50 metros de desnivel.

Antes de llegar a la barrera que hay próxima al hospital de la Fuenfría, nosotros nos desviamos por un pequeño sendero que se encamina hacia la fuente de la Piñuela en el arroyo del mismo nombre. Tiene buen caño de agua todavía. La senda rodea el hospital por su parte superior y abandona el camino Puricelli que baja hacia el centro de Visitantes.

Aquí ya conectamos con el camino Viejo de Segovia marcado con pintura blanca y amarilla de PR. Pasado el hospital, dejamos a nuestra izquierda la vereda de la Piñuela marcadas con puntos rojos que sube hacia la calle Alta. A la altura de la residencia de Ingenieros de Montes Lucas Olazábal, paramos para realizar el ángelus. Últimamente estas paradas se están convirtiendo en una degustación de bombones y otros dulces…… como invitación de algún cumpleañero, nuevo abuelo, etc.

Finalizado éste, continuamos en ligera ascensión por el PR, buscando un paso hacia la zona de las Dehesas. Obviamos dos pasos de “escalera” , y vamos buscando una alternativa más cómoda para cruzar la valla. Pasado el arroyo de Pinolobero, nos desviamos a la derecha para llegar a una puerta que nos da acceso a la carretera de la República, que sube hacia el abandonado refugio de Peñalara. Cruzamos la carretera, tomando un pequeño sendero que nos deja próximos a la fuente de Majavilán.

Desde la fuente seguimos bajando por la carretera asfaltada para abandonarla donde cruza esta con la carretera que viene de Casa Cirilo, y seguir bajando por una pista ya de tierra, hacia la valla que delimita el área recreativa de las Berceas, con su parque de Aventura Amazonia y sus piscinas naturales tan apreciadas en verano. En este punto dudamos si alargar algo más la excursión para llegar al puente del Descalzo y por el camino Agromán y pasando por el puente del arroyo de la Fuenfría, rodear esas instalaciones para bajar por la otra ladera del río de la Venta, pero vemos que se nos echaría el tiempo encima y llegaríamos mas tarde de las 14h a los coches, por lo que lo desestimamos.

Seguimos paralelos a la valla del área recreativa de las Berceas, hasta alcanzar la entrada al recinto y su aparcamiento. Un poco más adelante abandonamos el aparcamiento tomando un sendero que baja paralelo al río de la Venta, esta vez junto a la valla del edificio del retén contraincendios de las Dehesas. Salimos a una amplia pradera cercana al río y allí ya vemos en algunos pinos, las marcas de círculos azul claro que marca el camino del Agua, que en este lado del río se encamina hacia el centro de interpretación.

Nosotros giramos a la izquierda y descendemos por el sendero que atraviesa la pradera, cerca de la cual se encuentra la fuente del III Retén, para dirigirnos hacia el puente de madera que cruza el río de la Venta. Giramos a nuestra derecha siguiendo el trazado de la vereda del Ángel marcada con puntos amarillos.

Tomamos esta opción para evitar el rodeo que da la el camino del Agua en este punto, ya que se dirige primero hacia la presa de las Berceas antes de girar 180º y por la ladera de las Berceas, retomar dirección hacia el pueblo de Cercedilla.

Nosotros avanzamos por la vereda del Ángel que en ligero ascenso va separándose poco a poco del río y en poco más de 1 km alcanzamos de nuevo el trazado del camino del Agua, que viene por nuestra izquierda a media ladera desde el embalse.

Antes de la construcción del embalse de las Berceas en 1961, para represar las aguas del arroyo de la Venta, el abastecimiento de la población dependía exclusivamente de manantiales, pozos y el ingenio de los zahoríes (personas a las que la leyenda popular atribuía el don de encontrar corrientes subterráneas).

Afamadas y muy valoradas eran entonces las aguas de la Fuente de Matalobos, ubicada en el camino de los Reajos Altos (hoy conocida como calle Alta), en la cabecera del arroyo Matalobos o Butrón. Hoy quizás con ese nombre no seamos capaz de ubicar esa fuente, pero si decimos que esa fuente la conocemos como Las Gatas o más popularmente como fuente del Astillero, ya todos sabemos de qué fuente estamos hablando.

La ruta del Agua era conocida antiguamente como el camino de las Canteras, y tornó su nombre cuando su trazado se utilizó para canalizar el agua desde el embalse de las Berceas hasta los depósitos superiores del pueblo de Cercedilla.

A la altura del punto de confluencia de la vereda del Ángel, que prosigue su camino en ascenso hacia la zona de Las Eras y hacia el Raso de Pedro Morales, y el camino del Agua, dejamos bajo nosotros un pequeño tesoro escondido, conocido por muy pocos: el puente de la Venta.

Allí donde la carretera de las Dehesas cruza sobre el río de la Venta, se encuentra uno de los puentes originales de la calzada romana, que subía hacia el Puerto de la Fuenfría. Conocido así por estar cercano a la antigua venta de Santa Catalina. Hasta 1910 había dudas sobre su origen, pero ese año apareció un miliario romano junto al puente de la Venta y despejó todas las dudas al respecto.

Nosotros en este punto nos desviamos ya por el camino del Agua, que seguiríamos a partir de ahora hasta el pueblo de Cercedilla.

Cruzamos el arroyo de Cercabarranco y continuamos el trazado de la antigua tubería, que debido a la erosión del terreno va quedando a la vista en varios tramos, donde se pueden apreciar lo que parecen ser reparaciones recientes, lo que nos hace pensar que quizás siga en uso hoy en día.

Más adelante obviamos el desvío que sale a nuestra derecha que baja hacia la casa forestal de la Canaleja, y también el que luego sale a nuestra izquierda en dirección al collado de los Burros. Seguimos el sendero de puntos azules que poco a poco va descendiendo hacia el valle. En un claro tenemos unas buenas vistas del otro lado del valle, La Peñota, el collado del Rey y del cerro del Hornillo o Cerro de Reajos Altos, dónde está ubicado la antena y el puesto contraincendios de la zona de los antiguos campamentos de la Peñota.

Atravesamos una puerta metálica y entramos en las primeras casas de Cercedilla. Un poco más adelante encontramos el depósito del agua y la ETAP de la Paloma, donde termina la tubería del agua. En la puerta varios operarios del ayuntamiento de Cercedilla charlan sobre el trabajo. Aprovechamos para interrumpirles, saciar nuestra curiosidad y preguntamos si todavía la tubería que hemos venido siguiendo, continúa en uso. Amablemente nos atienden y nos corroboran que efectivamente así es, y nos indican que los tramos nuevos de tuberías azules son reparaciones que han realizado este mismo invierno.

Desembocamos de nuevo en la calle Francisco Ruano, y ya solo queda acercarnos a los coches, cambiarnos de calzado y ropa, y encaminarnos a Collado Mediano. Son las 13:45h y hemos cumplido con el horario acordado.

Aún siendo una ruta muy conocida, en la que hemos transitado por el camino Puricelli, el antiguo camino de Segovia, vereda del Ángel y camino del Agua, por todas las historias que atesoran esos caminos, les doy una calificación de 4,5 sicarias. Nos vemos en la siguiente.
Carlos Revilla

FOTOS

miércoles, 13 de abril de 2016

Excursión 290: Cerro Minguete

FICHA TÉCNICA
Inicio: Las Dehesas
Final: Las Dehesas
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  12,2 Km
Desnivel [+]: 649 m
Desnivel [--]: 649 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 34

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
¡Volvemos a la sierra! Tras un par de semanas  alejados de la montaña, en territorio más o menos plano, pelado y civilizado, esta semana nos rencontramos con terreno montañoso.

La jornada resultó maravillosa. Pasear por los pinares de Cercedilla en el lado madrileño o de El Espinar en el segoviano siempre es un placer, pero si además sale un buen día en lo climatológico y repleto de nieve en el suelo pues mejor que mejor.

A priori el tiempo se presentaba muy incierto, ¿Llovería o no? Todo apuntaba a que nos mojaríamos, pero al final las únicas gotas que cayeron fueron las de las ramas de los pinos. Tuvimos el cielo nublado, también algo de niebla en los puntos más elevados e incluso sol que nos calentó durante algún rato. Aprovechamos bien esta jornada en la nieve que tal vez sea la última de la temporada.

En lo anecdótico algunos datos: Una de las contadas ocasiones en que no ha habido mascotas, ni tampoco estrellas fugaces, en la que  además hemos coincidido con un par de grupos amplios, no tanto como el nuestro, de veteranos amantes del monte.

Nuestra intención era subir al cerro Minguete por el valle de la Fuenfría.

Además del extraordinario entorno y el bonito día, lo que caracterizó esta excursión 
fue el tema del momento: ¿los papeles de Panamá? ¡Nooo!, ¿la implicación de algún ministro?  ¡Noooo!, ¿Si habrá pacto para gobernar o el suplicio de unas nuevas elecciones? ¡Tampoco!. ¿Qué podrá ser un miércoles en esta época del año? Efectivamente, ¡la jornada de fútbol europeo!, tanto que esta excursión bien podrá llamarse  ‘LA ENTREPARTIDOS’. 

Como otras tantas, la gran pandilla de amigos que somos los gmsmanianos se puede clasificar en dos grandes grupos: ‘madridistas’ y ‘atléticos’, además de algún componente extraño de los de ‘a mi no me gusta el 
fútbol’ e incluso alguno aún más extraño, yo, al que sólo se le ocurre ser seguidor de otro equipo de tierras lejanas que ni le van ni le vienen. 

Los primeros, los merengues, habían conseguido unas horas antes superar una dificilísima eliminatoria con un ajustado marcador global ante uno de los grades de Europa de todos los tiempos, estaban exultantes, sus comentarios eran relativos a lo bien que tira las faltas no se quien, o si no se cual se quedó grogui de un golpe, o de la clara superioridad de su equipo, etc. 

Y los segundos, colchoneros ellos, estaban preocupados ante la expectativa de doblegar al actual campeón europeo (el de tierras lejanas), de lo injusto del arbitraje en la ida (ejem), etc. El caso es que horas después, los atléticos lograron su objetivo y superaron la eliminatoria de forma muy merecida. Aprovecho este espacio literario para felicitar sinceramente tanto a ‘merengues’ como a ‘colchoneros’, y manifestar mi deseo de que sea un equipo madrileño el que gane el campeonato. Otros, a lo sumo, nos tendremos que conformar con algún título local.

Bueno, disculpadme esta licencia futbolera que espero no moleste a nadie, y vuelvo ya a la montaña. En esta ocasión nos reunimos 34 senderomagos. Comenzamos a caminar desde donde el asfalto nos permitió dejar los coches, al final de Las Dehesas de Cercedilla, de momento sin nieve, guiados por un supersónico Melchor, que atacó con rapidez los casi 700 metros de desnivel que teníamos como objetivo.

Pronto empezamos a pisar nieve, la capa no era muy gruesa, pero sí un tanto resbaladiza, por lo que algunos optamos por colocarnos crampones (o algo parecido). Pronto cruzamos el arroyo de Majavilán, y más adelante el de La Barranca y el de La Peña, y fue aquí donde nos encontramos con el primer grupo de senderistas veteranos, con los que cruzamos los habituales comentarios de ‘a donde vais’, ‘pero si sois un montón’, ‘pero que suerte si lleváis chicas y todo’, etc.

Continuamos, la pendiente aumenta y la nieve también. Tocamos los restos de esa ruta creada por los romanos hace más de 2000 años, y pronto llegamos al Puerto de la Fuenfría, cruce de varios caminos, entre ellos el de Santiago (ánimo peregrinos, ya sólo os quedan menos de 700 km). Hace poquito que estuvimos por aquí, camino de la Casa Eraso, también había nieve pero mucha menos. Hacemos parada para ‘el bocata del Ángelus’ y reponer fuerzas, algunos sentados, otros  de pie, según la nieve nos lo permitía ¿Dónde estaba la fila de piedras que nos sirvió de acomodo en la anterior ocasión? ¿Bajo la nieve?. 


Algunos comentamos sobre los nombres montañeros de alguna calle en que vivimos o hemos vivido: La del propio Cerro Minguete, la de la Cuerda Larga, la de El Ventisquero de la Condesa, etc. Nos disponíamos a continuar la marcha cuando aparece el segundo y más numeroso grupo de veteranos con que nos encontramos, llegaban por la vertiente segoviana: ‘Bueno, ir a Cerro Minguete no es nada, al menos tenéis que subir al Montón de Trigo, será posible, venga que lo veamos …’.

Partimos en dirección noroeste, pronto nos metemos en la nube y tenemos algo de niebla, el pelotón se estira y se hace trocitos, apenas nos vemos unos grupos a otros. A pesar de ello no hay problema en seguir el rastro, el camino marcado en la nieve por el guía Melchor no da opción a dudas, nos lleva a buen ritmo, parece tener un motorcito extra camuflado, como alguna bicicleta moderna.  Por fin llegamos a la cumbre de Cerro Minguete, que junto a Peña Bercial, Peña El Águila y la Peñota conforman las cumbres occidentales del valle de La Fuenfría.

La niebla se abre por momentos y nos deja disfrutar de espectaculares vistas del Montón de Trigo, que más bien parece de harina blanca, muy blanca. Poco a poco vamos llegando todos los del grupo y se escuchan algunos piropos hacia el rey Melchor (como le llama Marcelo) relativos al ritmo de la marcha, de difícil reproducción, lo más suave era del tipo ‘te vamos a romper las piernas’. Hace viento un tanto molesto, por lo que nos hacemos un montón de fotos y nos largamos pronto.

Bajamos un tramo por la frontera, pronto giramos a la derecha y descendemos bruscamente por la vertiente segoviana, algunos andando, otros corriendo e incluso casi rodando. Por supuesto hubo alguna caída pero sin importancia. Pronto llegamos al segundo hito de la jornada: Los Ojos de Río Moros, que en esta ocasión están bien abiertos y con abundante agua. Nos acordamos de las anteriores ocasiones en que hemos pasado por aquí en que apenas unos hilillos manaban entre sus pestañas.

Parada para comer el bocata, las habituales botas de vino y probamos también las estupendas tortillas que Leonor ha preparado con los espárragos  cogidos un par de semanas atrás en la excursión de La Marañosa.

Seguimos la marcha a media ladera, de forma circular, rodeando Peña Bercial, alejándonos del río Moros que corre monte abajo.

La belleza de estos pinares se ve potenciada por la mucha nieve acumulada. A la derecha dejamos a una desconocida Mujer Muerta, de la que por este lado apenas podemos identificar las manos cruzadas sobre su vientre, y que tan espectacular resulta al observarla desde la llanura segoviana. Dejamos también a la derecha el diminuto primer embalse del 
río Moros, que suelta su agua sobre el algo mayor de El Tejo, en el que también vierte el arroyo al que debe su nombre y que así mismo cruzamos.

Una ligera subida y ya estamos en el Collado de Marichiva, en el que una valla de piedra sirve de frontera con el lado madrileño. Junto a ella, aprovechamos para hacer la foto de grupo. El disparo de José María se retrasa unos segundos, lo suficiente para disfrutar un poco más de la nieve y vuelan algunas inocentes bolas. Presagio de lo que sucedería instantes después. Tras la foto, las tímidas bolas se trasforman en una infantil y divertida pequeña batalla entre los que estamos a uno y otro lado de la valla, que pronto finaliza sin incidentes, ni vencedores ni vencidos.

Desde Marichiva tan solo nos queda descender a las dehesas a lo Rambo, a tumba abierta. La pendiente es grande y la nieve sigue siendo muy abundante, por lo que hubo alguna caída más de nula transcendencia. De nuevo cruzamos el arroyo de Majavilán y minutos después llegamos a los coches.

Podríamos haber cerrado la jornada en el cercano ‘Cirilo’, pero optamos por algún otro sitio en que seguro seriamos mejor recibidos y atendidos.

Así que nos fuimos al centro de Cercedilla, al bar La Curva, donde disfrutamos de la cerveza y de buenas tapas a la salud de Javier M., Fernando D-H., Fernando L. y Pepe A., que nos invitaron, celebrando así sus respectivos cumpleaños, unos ya cumplidos y otros muy cercanos.

En conclusión, una fantástica jornada, muy bonita, nieve con la dureza justa y en abundancia, lo que hizo que fuese especialmente placentero andar por ella, probablemente por última vez esta temporada. Un día para disfrutar de verdad. A mi me ha encantado y por eso la hago merecedora de 5 sicarias.
Jorge Montero

FOTO REPORTAJES