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miércoles, 14 de diciembre de 2022

Excursión 672: Dehesa de la Golondrina y Embalse de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Las Postas. Navacerrada 
Final: Las Postas. Navacerrada
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 12.1 Km 
Desnivel [+]: 158 m 
Desnivel [--]: 158 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 48

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
El día 14 de Diciembre ha sido un día entrañable e importante, es el día que nos hemos reunido una gran parte del Gmsma para celebrar la Navidad, normalmente la ruta se realiza cerca de donde se ha reservado para comer y en esta ocasión, como en muchas otras, era en el restaurante ¨las Postas¨, en Navacerrada.

Este sitio, con unas preciosas vistas de la Maliciosa, nos permite que después de comer nuestros grandes actores, músicos y poetas nos den muestras de sus habilidades, además se entregan estrellas, regalos… en definitiva, día en el que pasamos un rato muy agradable.

Antonio decidió que la ruta sería por el Cerro de la Golondrina y vuelta al embalse de Navacerrada.

Con el cielo algo encapotado, iniciamos la marcha caminando hacia el cerro de la Golondrina, un legendario y poético lugar en el que pudimos disfrutar de las mejores panorámicas de la sierra de Guadarrama, desde la Pedriza hasta los montes del Escorial.

Cruzamos el arroyo de la Golondrina, completamente seco y enseguida llegamos a la fuente de los Cabreros, también sin agua. Disfrutamos de la belleza otoñal de los frondosos bosques de robles melojos, del pino de Valsaín, de las jaras y los escaramujos.

Por momentos, una fina niebla le daba a los robles un aspecto fantasmal. Al llegar a una pista giramos hacia la Ermita de San Antonio, donde nos hicimos la foto de grupo.

Cuentan los lugareños la leyenda de este cerro de La Golondrina, según la cual una de las golondrinas que arrancó las espinas a Cristo en la cruz fue a parar a esta majestuosa colina en las inmediaciones de Navacerrada.

Desde este legendario cerro pudimos disfrutar de una de las mejores panorámicas de esta sierra con vistas del macizo de Siete Picos, Montón de Trigo, Peña del Oso, la Maliciosa, la Barranca, la Bola del Mundo, valle de Cuelgamuros y el embalse de Navacerrada, Luis Rosales, poeta y amante de ésta sierra, no pudo evitar dedicar una de sus composiciones a este bello lugar en el que escribía: «sentí en tu mano un desfile de golondrinas que vuelven»

Por un desdibujado sendero pasamos junto a una bonita zona encharcada, bajamos a la urbanización del Reajo del Roble, por la que cruzamos para alcanzar una pista,  que nos llevó a la pradera de Roblepoyo, donde hicimos una parada para tomarnos un tentempié y después continuar por un camino que nos lleva a “La Cobañera”, monumento natural perteneciente a la sierra del Castillo, donde pudimos apreciar el desastre ocurrido el 13 de julio de este año, cuando se quemaron 83 hectáreas de nuestro monte.

Por la Hontanilla estaban en pleno proceso de recogida de árboles medio calcinados, apilados junto a la pista, que con las cenizas negruzcas que los recubría y la niebla que de nuevo nos rodeaba, entristecían el alma.

Atravesamos la urbanización Serranía de la Paloma, la carretera de Navacerrada M-601 para a continuación llegar al embalse de Navacerrada, rodeado de las cumbres mas destacables del parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, que recorrimos por su orilla oeste.

Al llegar a su parte norte, ya con una ligera llovizna, giramos a la izquierda alejándonos del embalse por una pasarelas de madera, cruzamos el arroyo de la Golondrina y después la urbanización Mata del Rosal hasta llegar a la parte baja de la gasolinera que hay en las Postas, subimos por unas escaleras de ingrato recuerdo y así llegamos al restaurante donde nos esperaban los compañeros que no habían podido realizar la ruta. 

Después de los abrazos precedimos a dar cuenta del cocido, cervecitas y vinitos, con un final estupendo, por lo que le pongo la máxima nota a esta entrañable jornada, un 5.

Muy feliz año, con muchas rutas para todos. Un fuerte abrazo.
Pepa Santos

miércoles, 28 de febrero de 2018

Excursión 390: Embalse de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Las Postas. Navacerrada
Final: 
Las Postas. Navacerrada
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia:  9,8 Km
Desnivel [+]: 218 m
Desnivel [--]: 218 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: 
Valoración: 4
Participantes: 44

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Día emblemático este 28 de febrero de 2018. El grupo conmemoraba exactamente el 10º aniversario de su primera marcha, cuando seis amigos se reunieron para comer en Navacerrada y decidieron dar un paseo previamente para estirar las piernas, dando origen así, de forma imprevista, a la creación de lo que con el paso del tiempo se denominaría el GMSMA. ¡Cuánto hay que agradecer a estos pioneros después de casi 400 excursiones! Tres de ellos siguen acompañándonos cada miércoles en las caminatas y el resto nos hacen los honores andando con nosotros de cuando en cuando y, sobre todo, compartiendo mesa en fechas señaladas como ésta. Especial mención hay que hacer de Antonio, nuestro querido “boss”, fundador del grupo, quien, con una tenacidad de hierro, una paciencia digna de Job y, sobre todo, un espíritu lúdico, nos regala cada miércoles nuestro recreo semanal.

Aunque el tiempo meteorológico no era de lo más propicio, 44 de nosotros nos habíamos apuntado para caminar un poco antes del tradicional cocido en Las Postas, sobre todo porque la ocasión lo merecía. Llovía débilmente y se preveía agua durante todo el día.

En este punto debería comenzar la descripción del camino que íbamos a seguir, pero lo cierto es que, apenas a 50 metros de comenzar la marcha se iba a producir el accidente más importante que nunca habíamos sufrido. Y, como pasa muchas veces con estas cosas, de la manera más tonta. No estábamos trepando por las rocas, ni atravesando obstáculos dificultosos, ni siguiendo senderos irreconocibles… Sólo estábamos descendiendo por unos escalones, a la salida del aparcamiento, para bajar a una calle del pueblo. Seguramente por la existencia de barro en torno al último peldaño, Juan dio un traspiés y quedo tendido en el suelo rabiando de dolor; era su rodilla, que había sufrido las consecuencias del resbalón. Tuvo que acudir una ambulancia para llevarle al hospital y someterse al día siguiente a cirugía; la avería, con ser importante, es de las que se solucionan con el paso del tiempo. Juan, como nos tiene acostumbrados por su carácter, la está afrontando con entereza, paciencia y optimismo. ¡Qué fácil es decirlo y qué difícil hacerlo! Es como si el destino nos hubiera querido dar un aviso, justo al cumplir los 10 años, cebándose con la persona más experimentada del grupo y más pendiente de la seguridad. Así son las cosas.

Después de haber esperado la llegada de la ambulancia, unos cuantos amigos acompañaron a Juan y el resto reiniciamos el camino. Los parajes por donde anduvimos son harto conocidos y por eso mismo reconfortantes en cierta medida, si bien la fina lluvia y algo de neblina les daba un aspecto difuminado y un tanto irreal. Traspasamos enseguida el portillo de pescadores que da paso al embalse y anduvimos por sus orillas. El nivel del embalse es por ahora escaso, por lo que caminábamos por zonas habitualmente cubiertas por el agua.

No podía faltar la corta subida al cerro de Las Cabezas, desde donde hoy el panorama era un poco tristón. Nos encaminamos a continuación a la presa y, dejándola atrás, bajamos de nuevo a la orilla del embalse y cruzamos la carretera de Madrid para, en un suave ascenso, llegar hasta la ermita de San Antonio, que está en lo más alto. Por último, siguiendo el vallejo del arroyo de La Golondrina, cerramos el círculo en el aparcamiento del restaurante.

Allí nos esperaban un montón de compañeros: Unos cuantos, a los que les asusta la lluvia; otros que, no pudiendo dar el paseo previo, no querían desaprovechar esta ocasión tan señalada. Los prolegómenos de la comida se alargaron bastante debido a la cantidad de saludos y parabienes entre unos y otros. Dio tiempo incluso a que algunos de los que habían acompañado a Juan pudieran regresar a la hora de empezar a comer.

El cocido estaba bastante rico, pero, como siempre, lo mejor vino después. Se le hizo entrega a Antonio de un pequeño recuerdo, trabajado con esmero por Paco D., consistente en una foto “virtual” enmarcada donde aparecen los 6 pioneros del grupo. Con Rosa D. y Antonio de maestros de ceremonias, se repartieron un montón de estrellas atrasadas de todos los colores (avisados quedaron los agraciados de que esperamos celebrarlas con muchas cañas durante semanas y semanas). Esta vez costó que Joaquín se arrancara con “El niño de las monjas”, pero finalmente cedió a las presiones; y es que sin nuestro himno extraoficial no somos nadie; vamos a tener que afiliar a Joaquín al régimen de artistas.

Destacar que los iniciadores del grupo presentes se llevaron una ovación y, por supuesto, hubo un recuerdo para Juan que recibió a distancia unos sentidos aplausos.

Me habría gustado que Madi otorgara 5 sicarias en este día, pero, sintiéndolo de verás, es imposible por lo que ocurrió. Lo dejaremos en 4 pues siempre es reconfortante el calor de los amigos como para poder superar una mala nota.
Melchor