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miércoles, 19 de marzo de 2025

Excursión 835: Alcalá la Vieja y Cueva de Malvecino

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alcalá de Henares
Final: Alcalá de Henares
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,7 Km 
Desnivel [+]: 246 m 
Desnivel [--]: 246 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 45

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
La excursión de hoy tenía dos objetivos, por una parte conocer Alcalá la Vieja (llamada así desde el siglo XIII), y por otra, realizar una visita guiada al Convento Cisterciense de San Bernardo, en la Plaza de las Bernardas de Alcalá de Henares.

Fue una bonita jornada organizada por Sagrario y Paco D, para acercarnos a conocer un trocito de su territorio. Después de quince días de lluvia casi sin tregua, no sé si por ser el día del padre, o la magia de nuestro grupo, la meteorología nos hizo nos obsequió, como regalo, un día estupendo e incluso soleado.

Quedamos en el aparcamiento del Parque de los Cerros, en Alcalá de Henares, donde los 45 senderomagos reunidos para esta ruta, comenzamos a caminar por el Monte de los Cerros, en un principio por una pista un poco embarrada pero cómoda.

Al rato, se nos cruzó algún que otro conejo que no le pasó desapercibido a la mascota Kiro, que salió detrás de él, por lo que apuntito estuvimos de poder comer conejo a parte del cocido que teníamos reservado. 

Ya con unas vistas espectaculares pudimos observar el caudal que llevaba el rio Henares, con aguas muy turbias debido a las lluvias tan intensas que hemos tenido en días anteriores, desde este lugar, también divisamos el llamado Cerro del Castillo, con una altitud de 630 metros, a los lejos podíamos contemplar la ciudad actual de Alcalá de Henares y la conocida vista de los Cerros Ecce Homo y Malvecino

A la otra orilla del río se dejaba ver la Ermita de la Virgen del Val, que dejamos a nuestra izquierda.

Parte del grupo, subimos por una pequeña cárcava de barro, muy escurridiza, y la otra parte por un sendero un poco más cómodo, ambos llegamos al Monte del Viso, en donde los romanos construyeron la primitiva ciudad de Alcalá de Henares.

Tras los avatares de la historia, las piedras que habían utilizado los romanos las reutilizaron los árabes, construyendo la Alcazaba o fortaleza andalusí Qalat Abd Al-Salam, conocida como Alcalá Vieja, actualmente se conservan parte de la Torre Albarrana y, a su izquierda, un arco de herradura levantado como entrada a la fortaleza amurallada.

Se trata de una construcción musulmana que data del siglo IX posiblemente fue obra del emir Muhammad I que fortificó las defensas del Estado andalusí en la Comunidad de Madrid

Ya de regreso hacia los coches, nos asomamos a la Cueva e Malvecino, de poca profundidad al abrigo del cerro. Regresamos por un pinar y una zona de taráis, hasta completar los aproximadamente 11 km previstos.

Una vez en los coches nos dirigirnos al restaurante Las Retintas, donde Paco y Sagrario habían reservado un exquisito cocido.

Al llegar nos llevamos una gran alegría al encontrarnos a nuestra compañera Flor después de tanto tiempo ausente, también estaban esperándonos algunos senderomagos más, que por diversos motivos no pudieron venir a la primera parte de la excursión. La comida fue formidable.

Como guinda final del día, después de dar un paseo por la ciudad tan bonita como es Alcalá, comenzamos la excelente visita guiada al convento Cisterciense de San Bernardo, fundado en el 1613 por el Cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, un edificio barroco el arquitecto Juan Gómez de Mora, declarado monumento arquitectónico-artístico en 1924 como bien de interés Cultural. En los últimos años, han vivido monjas de clausura.

Fue una visita muy amena e interesante conocer detalles de las personas que lo ocuparon. Por todo ello, califico a esta excursión con 4,5 sicarias.
Carmen Huertas

miércoles, 26 de octubre de 2016

Excursión 320: Río Henares y barrancos de Alcalá

FICHA TÉCNICA
Inicio: Parque de los Cerros
Final: 
Parque de los Cerros
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14,1 Km 

Desnivel [+]: 283 m 
Desnivel [--]: 283 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No

Ciclable: En parte
Valoración: 3,5
Participantes: 30

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN

De cuando en cuando, nuestros alcalaínos se ofrecen para guiar alguna excursión por los alrededores de su pueblo, y eso aunque no se pueda visitar la fábrica de Mahou. Ya que se esfuerzan tanto en llegar puntuales a las que habitualmente se desarrollan en la sierra, no podemos por menos que dejarles disfrutar un poco más entre las sábanas en estas ocasiones.

Ya habíamos estado anteriormente en los cerros de Alcalá, justo al otro lado del río de donde se encuentra la ciudad, pero esta vez teníamos el aliciente de incluir en el recorrido un tramo por la orilla del Henares. Así pues, desde el aparcamiento frente a la “Gran Pulpería de Alcalá”, donde luego comeríamos, partimos por el Parque de los Cerros en dirección al río. Antes, Paco D. nos había trasmitido el saludo de Leonor, con la que se había encontrado. ¡Ánimo, Leonor, queremos verte pronto andando con nosotros!

El camino al poco se hizo senda y empezó a zigzaguear por entre la maleza, adaptándose a las constantes curvas de las laderas. Enseguida nos acercamos a la vegetación de ribera y, entre las copas de los árboles, pudimos ver a intervalos el agua del Henares muy abajo, ya que el río había comido el terreno de tal forma que había dejado una pared vertical por cuya cornisa discurría la senda. Si además tenemos en cuenta que en los últimos días había llovido y el terreno es arcilloso, la experiencia valía como prueba para verificar que ningún senderomago sufre de vértigo.

Continuamos ascendiendo por las laderas, bordeando profundos barrancos como cicatrices abiertas en la montaña. No es de extrañar que al cerro más alto del lugar le llamen Ecce Homo, pues como a un Ecce Homo han dejado las lluvias de los siglos a la masa de rocas arcillosas que componen su estructura. Era curioso observar las caprichosas formas de las cárcavas o como, en ocasiones, algún hoyo en la ladera actúa de sumidero ocasional que asoma decenas de metros más abajo, en las paredes de los barrancos. También se podía observar cómo los vencejos habían colonizado algunas de estas paredes inaccesibles.

Y así, en fila india todo el rato, alcanzamos los restos de una torre que veníamos atisbando desde lejos y que pertenece al castillo de Alcalá. Ahí nos encontramos con los restos de algunas construcciones más, que habían sido excavadas por arqueólogos y estaban valladas. Según nos informaron los anfitriones, se trataba de Alcalá la Vieja, poblamiento de origen musulmán que estuvo habitado hasta el siglo XVI, al que llamaban Qal'at'Abd al-Salam, y que explica el cambió del nombre de la ciudad desde la Complutum romana a la actual Alcalá.

Subiendo un poco más, llegamos a un punto desde donde una empinada senda nos llevaría hasta lo alto del cerro del Ecce Homo. Antes de iniciar el ascenso nos tomamos el tentempié, en parte porque ya era la hora y en parte porque el ascenso se auguraba muy trabajoso, pues se había anunciado que íbamos a ponernos de barro hasta la coronilla.

Es verdad que la senda tenía pendiente, pero las suelas de las botas se agarraban bien y de barro, nada de nada. Total, que enseguida coronamos el cerro. Las vistas se habían ido ampliando según subíamos y, ya en la cumbre, eran magníficas. Ahí me enteré yo de que una hermosa iglesia en la margen derecha del Henares era la ermita de Santa María del Val y de que por eso abundan las Marival en Alcalá.

El plan inicial era bajar del cerro por otro sendero hacia el oeste pero se ve que los guías se habían quedado con ganas de hacernos andar un poco más, digo yo que por ver si al fin nos embadurnábamos bien (ellos pusieron la disculpa de que bajar por el sendero era jugarse el tipo). En resumidas cuentas, que nos llevaron por el camino ya recorrido en otras ocasiones, el Barranco de la Zarza y el Barranco Salobre. Incluso nos hicieron andar por lo profundo de las garganta, por donde había discurrido el agua durante varios días. Hasta nos metieron por una tubería…Pero ni por esas, llegamos a la zona de los tarais indemnes de barro, aunque con un calor casi de verano. Y ya de ahí, a la pulpería…Ya se nos iba haciendo la boca agua.

No me enteré muy bien de si en “La Gran Pulpería” sirven pulpo. Sólo sé que, tras casi una hora de espera, abrimos boca con unos mejillones al natural que estaban estupendos. Luego ya venía el menú del día, cuyo plato estrella de primero era la fabada. Muchos tuvimos suerte de poder probarla; hubo quien se tuvo que conformar con un sucedáneo de caldo gallego. Pero, en fin, como siempre hay buen ambiente y mucho de qué hablar, lo pasamos bien como es habitual. El boss decidió dejar las condecoraciones para otra ocasión.

Madi, siempre atenta a los más mínimos detalles de las marchas, ha decidido que ésta se merece 3’5 sicarias.
Melchor

miércoles, 24 de octubre de 2012

Excursión 109: Cerros de Alcalá de Henares

FICHA TÉCNICA
Inicio: Parque de los Cerros. Alcalá de Henares
Final:
Parque de los Cerros. Alcalá de Henares
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17 Km 

Desnivel [+]: 628 m 
Desnivel [--]: 615 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No

Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 21

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx) 


PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN

Esta marcha ha sido propuesta y organizada por Paco Cantos, vecino de Alcalá de Henares y gran conocedor de la zona. Nos ha llevado por el parque de Los Cerros y las tierras que sobrevuelan esta bella ciudad, que llegó a ser, bajo el Arzobispado del Cardenal Cisneros, confesor de la Reina Isabel la Católica y fundador de la Universidad en 1499, el foco intelectual más importante de la época.

Paco dio el pistoletazo de salida desde las riberas del río Henares para conducirnos, entre impresionantes cortados de arcilla, hasta las ruinas del castillo árabe Qal’at Abd-al Salam que pasó a manos cristianas el 3 de mayo de 1118.

Luego ascendimos al cerro Malvecino (698 m), que por obra de la erosión, debería rebautizarse como la “punta” Malvecino pues apenas cabíamos todos en su cima. Pero mereció la pena apretarse un poco para contemplar desde este inmejorable mirador las preciosas vistas sobre el parque de Los Cerros y Alcalá de Henares.

Desde allí iniciamos, por una autentica montaña rusa y entre profundos barrancos, el ascenso a la cima de la meseta del Ecce-Homo (836 m), cima que daba nombre a esta bella excursión.

Allí dimos buena cuenta de los bocatas, sin que faltase el “saludo” de un avión de combate de las fuerzas aéreas… ¿o era que nuestro grupo tan numeroso hiciera saltar las alarmas en la base de Torrejón de Ardoz?

Se hacía tarde y tocaba volver. Rosa e Isabel tenían prisa por regresar y los dos caballeros Antonio “the Boss”y José Luis “Wally” se ofrecieron galantemente a acompañarlas hasta la llegada (¿O fue escaqueo?).

El resto, después de una bajada muy pronunciada, dimos un rodeo para ascender al Cerro de la Virgen y pasar luego a una vasta zona de sembrados que nos sorprendió a todos.

Desde allí, iniciamos de verdad el regreso y después de bajar una pendiente vertiginosa, nos adentramos en el último tramo de la marcha, posiblemente el más bonito y más llamativo: una serie de cárcavas y barrancos cada vez más profundos y estrechos que podía haber sido una trampa peligrosa de habernos alcanzado la lluvia allí metidos.

Menos mal que Paco lo tenía todo bien cronometrado y cuando empezó el diluvio, ya estábamos al abrigo en la “Marisquería de Alcalá” saboreando las cervezas de rigor (Pero, sin mariscos… que somos “paraos”…).

Desde aquí dar las gracias a Paco Cantos por habernos enseñado estos bellos y poco  conocidos rincones de esta parte limítrofe de la Comunidad de Madrid, de habernos contado desde las alturas una parte de la historia de Alcalá y de haber clavado nuestra hora de llegada minutos antes de que empezase a diluviar.

La agencia Madi Senderismo, directamente y sin vacilación, ha otorgado a esta bonita excursión cultural su nota máxima de 5 Sicarias.
Antolín