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viernes, 7 de noviembre de 2025

Excursión 887: La Raya y El Escalerón de la Laguna de Uña. Cuenca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Uña. Cuenca
Final: Uña. Cuenca
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,9 Km 
Desnivel [+]: 287 m 
Desnivel [--]: 287 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
Con el día nublado y amenazando lluvia, con puntualidad suiza nos reunimos a las diez de la mañana, el grupo de los 17 senderomagos que nos hemos agrupado enfrente del “Zeballos”, institución hostelera de Uña muy conocido desde Cuenca capital, aguas arriba del Júcar, en toda la serranía.

Nos dirigimos en dirección a la Raya y antes de empezar la subida pasamos sobre el aliviadero de la laguna hacia el río Júcar.

Continuamos junto al canal de la Toba, que abastece de agua tanto a la central hidroeléctrica de Villalba de la Sierra como a la propia laguna que, en principio, solo se abastecía del agua del arroyo del Rincón que cubrió las 3 Has de extensión que tuvo hasta que en el primer cuarto del siglo XX , a raíz de la construcción del canal, pasa a quintuplicar su extensión y que desde los años 70 del pasado siglo también aporta agua a la piscifactoría construida en el mismo manantial del arroyo para repoblar de trucha común (no tiene finalidad comercial) los ríos de Castilla la Mancha.

Enseguida el camino se hace más angosto, la cuesta más empinada y los trozos de piedra caliza, que se van desprendiendo de los farallones y la vegetación característica de esta zona, compuesta de boj (buje en lenguaje serrano), endrinos, escaramujos, bastante espesa en algunas zonas, hacen que la estrecha senda tenga su dificultad.

Llegamos a la meseta caliza (la Raya), al pie de los cortados de roca. El día se ha ido abriendo poco a poco durante la subida y el sol empieza a hacerse notar. Tal es así que los 17 nos reagrupamos y nos desprendemos de la ropa de más abrigo.

Una vez se hace recuento, hacemos las fotografías de la postal panorámica que contemplamos desde allí, después de andar por la cornisa llana de la Raya.

Iniciamos la subida por el estrecho y precioso desfiladero, entre dos gigantes de roca plagado de musgo, hiedra, boj y demás arbustos que crecen al abrigo de las dos rocas que hacen que la humedad y la sombra creen una estampa natural que nos deleita por su belleza.

Al final de la subida encontramos, a la izquierda, la senda que nos desvía hacia el puntal de San Roque, estupendo mirador natural a 1300 m. de altitud desde donde contemplamos una impresionante vista panorámica del pueblecillo de Uña (90 habitantes) y de prácticamente toda la laguna.

Con la compañía del vuelo de algunas de las grandes rapaces que hacen su vida en estos cortados, abrimos las mochilas y tomamos el primer refrigerio en ruta con una temperatura agradable y a ratos con sol.

En este punto el grupo se queda con cuatro senderomagos menos que, después de desandar el camino hecho, regresan a sus lugares de origen, el resto vamos a continuar por una pista maderera fácil y prácticamente llana, que bordeando los cortados y con un pinar inmenso a nuestra izquierda y las vistas de Uña, sus alrededores y la laguna a la derecha, nos llevará hacia la bajada por el Escalerón.

Al emprender de nuevo el camino, nos separamos en pequeños grupos que, en función del interés de cada uno, avanza más o menos rápido, vamos contemplando y haciendo fotos de la gran hondonada de donde surge el arroyo del Rincón, de la piscifactoría o del vuelo del los buitres en su hábitat.

En el mirador del Rincón de Uña nos reagrupamos de nuevo. Los(as) más valientes aprovechan para hacer sus fotos al borde del precipicio de piedra lo que hace que el jefe Antonio nos recuerde seriamente que saquemos de la mochila y utilicemos el uso de razón.

Seguimos admirando el estupendo bosque de pinos negrales perfectamente verticales y larguísimos, que vamos dejando a nuestra izquierda, antes de llegar al mirador del Refrentòn que justamente culmina y cierra la depresión que hemos bordeado y desde donde se domina un panorámica fantástica con la laguna y el pueblo al fondo y, más cerca, las instalaciones de la piscifactoría.

Sobre las 13,45 llegamos al rellano rocoso de donde parte la bajada del Escalerón, allí hacemos la segunda parada para comer con temperatura a la baja y amenaza seria de lluvia, esta circunstancia nos hace abreviar el tentempié e iniciar el accidentado y precioso descenso.

Por lo caprichoso de la forma de las rocas que bordean, el sendero es dificultoso de andar y por la cantidad de trozos de roca desprendida que se entremezclan con la vegetación, a veces frondosa con enebros, boj y abundante musgo en las zonas más húmedas, como en los alrededores de la fuente del Tronco, así llamada porque el chorro de agua que baja de la roca cae sobre un tronco hueco de pino que hace de pileta.

Seguimos con el descenso y vamos contemplando en lo alto de los farallones las buitreras en donde las grandes rapaces que las habitan tienen cómodo aposento y lugar seguro para sus crías

Al completar la ruta por este barranco llegamos a la carretera asfaltada que sirve para llegar a la piscifactoría desde el pueblo y después de andar 1 km por la misma llegamos al mirador de la Laguna.

Desde una pasarela que se adentra unos metros en la misma, vemos el panorama de agua, arbustos y árboles de ribera, con los cortados de roca que hemos bordeado en el transcurso de esta ruta, de telón de fondo que componen un tesoro natural altamente protegido y desde donde hacemos las últimas fotografías antes de llegar a Uña, concretamente al “Zaballos” para tomar una apetecible cerveza comentando los avatares de la marcha, a la que le doy un 5, y en donde nos despedimos en la seguridad de volvernos a ver por estas tierras serranas en donde esperamos hayáis encontrado la hospitalidad que merece este magnífico grupo de senderomagos. Hasta pronto.
Luis Muñoz

FOTOS

jueves, 7 de noviembre de 2024

Excursión 816: Alto de la Guarda desde Bárcena Mayor. Parque Natural de Saja-Besaya. Cantabria

FICHA TÉCNICA
Inicio: Bárcena Mayor  
Final: Bárcena Mayor
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,4 Km 
Desnivel [+]: 654 m 
Desnivel [--]: 654 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 36

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
El día amaneció fresco en el parking de Bárcena Mayor, nuestro punto de encuentro, un lugar que nunca decepciona con su encanto rural y el aire puro de los montes cántabros. Nuestro grupo se reunió como estaba previsto a las 10:00 para iniciar la ruta hacia el Alto de la Guarda. Sin embargo, no todos comenzaron puntuales: la furgoneta de Melchor y Rosa, que también transportaba a Ángeles, sufrió una avería en el camino, causando un retraso inesperado. A pesar de este contratiempo, el grupo comenzó la ruta según lo previsto.

Originalmente, se habían planteado dos opciones para la jornada: una ruta sencilla y otra más exigente. Sin embargo, tras evaluar el tiempo disponible y las ganas del grupo y aunque ya se habían hecho los dos grupos, finalmente se decidió apostar por el recorrido más largo y desafiante.

El recorrido transcurre en su totalidad dentro del espacio natural protegido del Parque Natural Saja-Besaya y de las Zonas de Especial Conservación Valles Altos del Nansa y Saja y Alto Campoo y Río Saja dentro de la red ecológica de protección europea Natura 2000.

El sendero comenzó con una subida progresiva, por un sendero con una calzada muy deteriorada y se recorre un camino viejo, ya en desuso, adentrándonos en el paisaje típico del Parque Natural Saja-Besaya: bosques de robles con sotobosque de arándanos y praderas salpicadas de helechos y musgo que cubre rocas y troncos. A medida que ascendíamos, el fresco inicial daba paso a una agradable temperatura que exigía despojarnos de las capas de abrigo.

La ruta en su primera parte es totalmente en ascenso, con mucha piedra, barro y árboles caídos en algunos tramos. Durante la subida pudimos observar varios postes informativos en los que se indicaba que esta ruta pertenece al GR-76 y es parte del recorrido de los 10.000 del soplao. La ruta de los 10.000 tiene su origen en una de las pruebas deportivas más duras y emblemáticas de Cantabria, que tiene lugar cada año a finales del mes de mayo.

Esta ruta se compone principalmente de tres recorridos en las modalidades de BTT, Ultramaratón y ruta a Pie a través de la Mancomunidad Saja Nansa, pasando por singulares parajes naturales, bosques y emblemáticos pueblos. El nombre de 10.000 hace referencia al número de participantes.

Esta ruta que ha sido señalizada por la Mancomunidad Saja Nansa en sus tres modalidades, es considerada una de las más duras, no sólo por la longitud de sus recorridos, ni por la dificultad de los mismos sino también por la variabilidad de las condiciones climáticas en la época del año en la que se realiza.

La unión entre el deporte, la naturaleza y el patrimonio cultural, hace que sea una ruta imprescindible para disfrutar de los grandes valores que nos ofrece este territorio.

Abandonamos el camino por el bosque y llegamos al Collado Domesmes, una zona de pastizales y praderas donde predominan gramíneas y plantas de alta montaña como el brezo y la genciana.

Las estacas que aparecían en el horizonte nos jugaban una mala pasada, creando la ilusión de que ya habíamos alcanzado la cima. 

Después de tres falsas alarmas, finalmente llegamos al auténtico Alto de la Guarda (1086m), donde la recompensa fue inmediata: unas vistas espectaculares que abarcaban los valles y montañas de Cantabria alcanzando a ver Picos de Europa.

En el Alto, nos reunimos para celebrar el "Ángelus", una parada para almorzar, descansar y compartir anécdotas. Santiago nos sorprendió al ofrecer un chorizo casero de su tierra leonesa que degustamos encantados.

También aprovechamos este momento para inmortalizar la jornada con la foto de grupo, aunque lamentamos la ausencia de quienes habían optado por no subir hasta la cumbre.

Con el ánimo renovado tras las vistas y el descanso en la cima, nos preparamos para iniciar la segunda parte de la ruta, que consistió en un descenso rápido y continuo con espectaculares vistas al valle del río Lodar y al valle del río Queriendo.

Avanzamos rápidamente desde la zona de pastos a un robledal. En esta zona, aunque no tuvimos la fortuna de verlos, es posible avistar corzos, jabalíes y ciervos.

A las 14:45, ya en Bárcena Mayor, nos dirigimos al Restaurante Río Argoza, donde nos esperaba el colofón perfecto para la jornada: un sabroso cocido montañés. Este plato típico, acompañado de vino y postres, fue el broche de oro a un día lleno de esfuerzo, risas y buena compañía.

Después de la comida hubo ocasión de pasear por el precioso pueblo de Bárcena Mayor, único núcleo de población incluido en el Parque Natural Saja-Besaya, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1979.

Se trata de un encantador pueblo ubicado en el municipio de los Tojos en el valle de Cabuérniga, es un conjunto de casas de piedra con balcones de madera repletos de macetas de coloridas flores, teja roja y calles empedradas, siendo el más antiguo de Cantabria. En la Edad Media fue un punto estratégico entre la meseta y el norte de España a través de sus cañadas reales desarrollándose como un punto de comercio agrícola y ganadero. Además de las edificaciones merece la pena destacar el puente sobre el rio Argoza de aguas cristalinas.

En definitiva, Miguel Ángel y Esther nos prepararon un magnifico y completísimo día, con una estupenda ruta, una suculenta comida y una bonita visita a Bárcena Mayor que sin duda, calificaría con la máxima puntuación del GMSMA: UN CINCO.
Juan Antonio Llorente

lunes, 7 de noviembre de 2022

Excursión 662: Ibón y Barranco de Acherito

FICHA TÉCNICA
Inicio: Guarrinza-La Mina
Final: Guarrinza-La Mina
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 12,1 Km 
Desnivel [+]: 914 m 
Desnivel [--]: 914 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Por aquí bajaban los judíos que huían de la persecución nazi cuando Hitler se hizo con Francia. Pocos años antes, por aquí subían los españoles que huían de la persecución franquista cuando Franco se hizo con España.

Esto es lo primero que ves (y adivinas), cuando te bajas del coche en Guarrinza, que así se llama el fondo del Valle de Hecho (Val d'Echo, para los lugareños), y ves la cartelería instalada al comienzo del Chemin de la Liberté, llamado así por los franceses.

Ahora, nosotros vemos montañas. Vemos objetivos y nos ponemos a ello remontando el barranco de Las Foyas, que así le dicen por las hoyas (hoyos) que existen arriba del todo, donde los picos, junto a la frontera que aquí ya no se da.

Nueve ilusionados compañeros se ponen en marcha dispuestos a pasar el terrible frío que se anunciaba. Algunos ya hicieron hace pocos años este mismo camino, pero con niebla, de modo que nadie, excepto uno, tenía ni idea de lo que íbamos a ver. Los Pirineos, como la vida, te dan sorpresas.

A nuestra espalda se yergue el Castillo de Acher (d'Achert, para los de aquí) majestuoso. Frente a él, la impresionante proa del Chipeta Alto. Ambas montañas están separadas por el Valle que acoge al río Aragón Subordán.

Las hayas, a pesar de la rareza de este otoño, tapizan de amarillo y ocre las laderas. Frente a nosotros tenemos el pendiente Camino de la Libertad, del que paso a paso y sin darnos cuenta, nos vamos haciendo dueños alejándolo de sus tristes connotaciones históricas.

Poco más de una hora desde que arrancamos, tomamos la senda que nos llevará al Lago de Acherito (Ibón d'Acherito para los locales y ya, para nosotros también). Para quien no lo sepa, ibón es el nombre que en el Alto Aragón, se le da a un lago de montaña. Cuando llevas mucho tiempo viniendo a estos sitios, la palabra lago te resulta como extranjera.

Es ibón, como suena y, personalmente, creo que suena bien: Ibón, I-bón. Y mientras escribo este párrafo, nos acercamos al primer objetivo.

Es como en las pelis, la escena progresa a un ritmo pausado, los cambios del entorno son casi imperceptibles, una curva de la senda, un cambio de rasante, un giro de guion y aparece uno de los conjuntos más delicados y elegantes que ofrece el Parque Natural de los Valles Occidentales.

El ibón, casi redondo, con sus aguas cristalinas, te invita a recorrer con la vista su superficie hasta topar, al fondo, con un conjunto de escarpes faldeados de grandes bloques de roca caída por efecto de los hielos.

Estos picachos, que son los Picos del Ibón, se nos presentan como un telón de fondo, que da al paisaje el aspecto de un escenario donde nos hemos subido para hacer fotos y dar rienda suelta a las emociones, que no fueron poca cosa.

Tras un descanso bien abrigados en el que hemos tomado el tentempié, nos ponemos de nuevo en marcha a por el siguiente objetivo: alcanzar la divisoria fronteriza.

El viento se hace fuerte pero, afortunadamente, no hace tanto frío como decían las previsiones. El cielo se alió con nosotros y nos tendió un suave velo de nube que nos acompañó para todo el día, dándole una intensidad especial a la luz.

Poco a poco nos vamos despidiendo del ibón, que queda a nuestros pies, a la derecha, hasta alcanzar la cresta. La senda es empinada pero cómoda. El viento arrecia y tenemos que extremar las precauciones. 

Difícil no distraerse con lo que se presenta ante nuestra vista: El Pico Petrechema, El Sobarcal, El Mallo d'Acherito, el Valle de Lescún, el Circo y las Agujas de Ansabère... No hay ninguna marca que indique que esto es la frontera, dice alguno, extrañado. Pero es que, es El Pirineo. Aquí ya no hay fronteras.

Seguimos la marcha. Un nevero que hay que cruzar con cuidadín, una senda por todo lo alto, el Barranco d'Acherito a la izquierda, el Valle de Lescun a la derecha, un poco de sube, otro poco de baja. Nos reímos del frío y casi del viento. Nos reímos. Este ha sido un poco el viaje de la risa.

Y llegamos a un collado sin nombre y con una pequeña cabaña donde nos preparamos los bastones y las botas para iniciar la bajada que se prometía abominable.

No lo fue tanto. Al rato, dimos con un sendero bien marcado que nos llevó hasta la cabaña d'Acherito. En el centro del valle. Rodeados de montañas por todas partes menos por una. Casi nos dolía el cuello de mirar para arriba y aun lado, y a otro.

'Bocata y pabajo'. Una fácil y encantadora senda nos lleva de la mano por pastizales, barrancos, vacas que se resisten a dormir en casa y hayedos.

Vemos la fina cascada que forman las aguas que vierte nuestro ibón, que ya nunca será un lago. Adivinamos, allá arriba, la senda por la que caminamos esta mañana. Fotos. ¡Cuántas fotos! Y llegamos a Guarrinza-La Mina, donde nos esperaban los coches. Son las cinco y cuarto, hemos cumplido con el reloj. La luz empieza a decaer. Brilla la tarde.

Siete horas después de que alguno hubiera dado su primer paso en Pirineos, llegamos al coche. Alguna con los pies hechos polvo, alguno, con las rodillas mosqueadas, pero todos con la misma sonrisa con la que partimos. O mayor, si cabe.

No se se pueden otorgar más de cinco estrellas?
Juan.