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miércoles, 23 de abril de 2025

Excursión 841: Río Aulencia desde Colmenarejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Colmenarejo 
Final: Colmenarejo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,7 Km 
Desnivel [+]: 440 m 
Desnivel [--]: 440 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 31

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Muy a mi pesar llevaba tiempo sin poder disfrutar de las actividades de este “mágico grupo”. Mi reincorporación fue en la ruta 839 “La verde casa de campo”, tuve un recibimiento muy muy caluroso, ¡que ganas de ver a mis queridos amigos!. Pero en esta ocasión al llegar al Lago decidí no forzar y fui estrella fugaz. El Observatorio estadístico fue generoso y me concedió el honor de ser estrella negra (centésima excursión), habían trascurrido 9 meses desde mi ruta 99.

Para este miércoles, Antonio convocaba una “sencilla ruta” por el Cañón del río Aulencia desde Colmenarejo. Y me animé, pero como pude comprobar después, para mi en este momento no era todo “coser y cantar”.

Como al principio no me habían asignado la crónica, pensé ya me he librado, cándida de mi lo hicieron tres días mas tarde. No presté tanta atención a los detalles, ¡con no tropezar y llevar el ritmo tenia suficiente!. Menos mal que el publirreportaje de José María, las fotos de Jorge M y los datos técnicos de Paco Nieto son una buenísima ayuda.

Aunque el grupo ya había recorrido estos parajes en varias ocasiones, siempre hay circunstancias y condiciones que hacen distinta la experiencia.

Después de una buena temporada de lluvias el cielo estaba despejado, con una buena temperatura, pero según fue trascurriendo el día se fue elevando, resultando desagradable para algunos, entre los que me incluyo.

El lugar de encuentro era uno de los campus de la Universidad Carlos III. Hay una amplia zona de aparcamiento, además se puede llegar en el bus interurbano 631 que parte el intercambiador de Moncloa.

Parece ser que hay un proyecto para asfaltar tres vías pecuarias con la carretera M-503 en el termino de Villanueva de la Cañada. Los caminos afectadas serian el Cordel de la Espernada, la Vereda del Madroñal y la Colada de la Venta de San Antonio. Esto perjudicaría muy muy negativamente esta zona del Parque Regional Curso medio del Río Guadarrama.

Después de los saludos nos encaminamos hacia el Cordel de la Espemada, pasando por delante de la Finca Los Quinchos, curioso nombre ya que quincho es un cobertizo . Después tomamos la Colada del Burro que nos conducirá hacia la antigua mina Pilar.

Colmenarejo tuvo un nada desdeñable antepasado minero. Fundamentalmente se extraía cobre (malaquita, azurita, calcopirita) y en menor medida caolinita. Hicimos una paradita para ver las restos de la mina Pilar. Fue explotada desde el siglo XIX hasta 1909, y en 1915 se abandonó definitivamente. 

Actualmente solo tienen acceso los espeleólogos especializados en minas. Hay un edificio principal, bastante deteriorado, y un enrejado que tapa la boca de la mina, también tiene otros pozos secundarios. 

Algunos senderomagos bajaron hasta las escombreras para ver los restos de piedras con colores verdosos y turquesas, había mucha vegetación y no me atreví a acompañarlos, pero no me quedé sin mi regalito de una bonito trocito de roca verde, todo un detalle.

Retomamos la andadura, descendimos por un camino arenoso con surcos profundos por el agua, nos desviamos en busca del arroyo de Picaza, que venia bastante cargadito en comparación con otras ocasiones. Nos encaminamos hacia una pista más amplia, donde comenzaba una de las subiditas.

El calor ya va apretando, o tal vez sea la cuesta la que aprieta. La vegetación va cambiando, comenzamos a ver enebros, encinas y gramíneas.

Nos encaminamos hacia el cerro del Madroñal (846m) donde se encuentra los restos de una edificación con un porche. Como es habitual cuando se pasa por este lugar el grupo aprovecha para tomar el tentempié, hacer las fotos de grupo y contemplar las estupendas vistas.

La sierra de Guadarrama conservaba todavía bastante nieve para la época. Vemos una gran mancha negra que podía parecer quemada, en realidad es una planta solar fotovoltaica.

Hechos los deberes comenzamos a descender campo a través, como no podía faltar. Llegamos a una antigua cantera con una lagunilla invadida de ranúnculos blanquecinos.

La vegetación estaba impresionante. Abundaba las gramíneas con un color verde intenso, brillante, margaritas, pequeñas flores amarillas y violáceas, almortas de monte, matas de cantueso, y aunque hay muy pocas amapolas destacaban por su color rojo. ¡Que época mas bonita!. Claro que los alérgicos al polen no pensaran lo mismo.

Vamos bajando, subiendo, atravesando los barrancos de Valdellido y de Fuente de la Plata con pequeños arroyos. Y nos tocaba subir un desnivel mas pronunciado hasta Cabeza Aguda. Y aquí, a la sombra, comimos tranquilamente.

Después volvimos sobre nuestros pasos hasta desviarnos al Cañón del Rio Aulencia. Hay alguna bajadita mas pronunciada con un firme en muy mal estado. Por esta zona, unos años antes, vi bajar a unos ciclistas, hay que ser valiente o inconsciente.

El rio Aulencia nace en el termino municipal de Santa María de la Alameda, atraviesa El Escorial. Llega al embalse de Valmayor, prosigue su curso 2 km más hasta el embalse de Valmenor o de Aulencia, y desemboca en el rio Guadarrama a la altura de Villafranca del Castillo.

El cañón es muy bonito, pero el rio lleva unas aguas muy oscuras, con mucha ramas muerta y las orillas muy deterioradas.

En esta zona tuvimos un contratiempo, uno de los integrante comenzó a sentirse indispuesto, necesitaba parar, un grupito se quedo con él y el resto proseguimos.

Llegamos al muro de la presa, caía bastante agua por los aliviaderos. Se construyó en 1945 y dejo de utilizarse en 1975. Constituye un importante problema ecológico, sus aguas están contaminadas por sulfato de aluminio, limos, arcillas con alto contenido en materia orgánica procedentes de la potabilizadora del embalse de Valmayor. En el año 2006 cesó el vertido, pero los materiales tóxicos siguen en el fondo. Limpiarlo es bastante difícil. Un cartel indica que son aguas cenagosas y está estrictamente prohibido el baño, no creo que nadie tenga esa ocurrencia, solo pensarlo da asco.

Ahora tocaba subir por el Camino de Sopas. ¡Madre mía que tramo mas incomodo!, es arenoso con surcos provocados por el agua. A ambos lados hay dehesas de monte bajo y encinas.

Hacia mucho calor. El grupo se iba alargando, algunos nos íbamos quedando rezagados, junto con un compañero tuve que parar en varias ocasiones, yo me mareé y a él se le sobrecargo la rodilla. En uno de estos descansos a la sombra, vimos que venia nuestro amigo que se había indispuesto en el cañón. 

Reposamos algo más. Habíamos intentado contactar con los que iban en cabeza pero no había cobertura. Antonio lo hizo con los walkie talkie, ¡qué importante es llevar estos aparatos!. 

Teníamos que llegar al cruce con el cordal de la Espemada. Aunque no está permitido circular a los vehículos no autorizados por las vías pecuarias, debido a nuestra indisposición Carlos R fue a buscarnos. Vaya alivio, nos quitó un buen trecho. Después comunicó al ayuntamiento de Colmerarejo este incidente para evitar que le multasen.

En la cafetería de la universidad repusimos energía. Alguno brujulearon por las aulas bajo la mirada asombrada de algunos estudiantes. ¡Quien pudiese volver a la edad juvenil y sentarse en estos bancos!. Aunque ¿volveríamos a elegir los mismos estudios?, tal vez no.

La época primaveral es un buen momento para hacer esta ruta, la vegetación está exuberante, a lo lejos se pueden ver montañas nevadas, pero las condiciones climáticas pueden cambiar una ruta teóricamente sencilla.

Qué difícil es poner una nota a la ruta, hay que valorar muchos factores. En general le daré una puntuación de 4.
Flor Valverde


miércoles, 23 de abril de 2014

Excursión 183: Pico del Nevero por las Lagunillas - Alameda del Valle

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navafría
Final: Alameda del Valle
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 18,5 Km 
Desnivel [+]: 595 m 
Desnivel [--]: 1256 m 
Tipo: Sólo ida

Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 26


MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Cuando pasen muchos años, estoy seguro de que recordaré el día en que Juan nos llevó a conocer El Nevero y también en el que todos teníamos ganas de darle un gran abrazo.

Es posible que también me acuerde de cómo los 12 kilómetros de Antonio cundieron más que nunca o de que a Leonor le fue concedido su deseo de contar con una “bajadita”.

Los cielos eran propicios cuando nos reunimos en  Alameda del Valle para subir en coche casi hasta el puerto de Navafría y ahí empezar el camino hacia Las Lagunillas. 

Agradecer desde aquí a Ana Ch. su paciencia y destreza para evitar mareos en las curvas de la carretera, aún a costa de llevar detrás en caravana a todo el acompañamiento.

En suave ascenso, superamos el pinar y nos fuimos recreando con las vistas cada vez más amplias del valle de Lozoya.

Pronto comenzó el ya tradicional concurso, en cada ruta,  de “Buscad la tapa de la cámara de Fernando S.”, que esta vez ganó Marcos.

Enseguida avistamos la peculiar Peña del Cuervo, que dejamos a un lado. Así, tras haber atravesado dos arroyos y dos neveros, con Juan de guardián protector, enfilamos la subida, ya más acusada, hasta el circo glaciar de Las Lagunillas, justo bajo El Nevero, llamadas Hoyos de Pinilla.

Están las tres lagunas posadas bajo una enorme pared redondeada casi vertical donde la nieve se acumula hasta la cima formando una cornisa que amenaza con derrumbarse en cualquier momento.

Las vistas desde aquí son espectaculares y se está al abrigo de los vientos; qué mejor lugar que éste para tomar un respiro, merodear un rato, picotear algo y hacer la foto de grupo.

Había que acometer la subida al pico a través del nevero formado a poniente, el último que nos tocaba pasar y también el más extenso y empinado.

Ya las nubes, que antes se veían a lo lejos, estaban sobre nosotros amenazantes. Nuestras zancadas sobre la nieve y los girones de nubes grises han hecho lucirse mucho a nuestros cronistas fotógrafos.

En lo alto del Nevero no hacía tanto viento como cabía esperar y pudimos entretenernos en contemplar cómo avanzaban los nubarrones casi rozando nuestras cabezas, ocultando las cumbres en la lejanía y dejándonos entrever las torres de Madrid por encima del puerto de La Morcuera.

Tomando la cuerda de Los Carpetanos hacia el oeste, avanzamos deprisa vislumbrando en ocasiones Peñalara como faro.

Así traspasamos el pico Porrinoso y Peñacabra, asomándonos de cuando en cuando a los barrancos para apreciar los neveros desde arriba.

Llegamos al Hoyo Borrascoso, donde, a pesar del nombre, decidimos comer; sería por su hipnótico atractivo, pues una enorme grieta dividía la inmensa masa de nieve amontonada a nuestros pies.

Durante la comida, muchos echaron de menos a Santiago y a José Luis F. (¿por qué será?). No creo que fuera el caso de Paco N., ya que estaba muy concentrado en buscar su bocadillo revolviendo el contenido de su mochila una y otra vez; no hizo falta que lo encontrara, ya que unos cuantos generosos le surtieron de viandas suficientes para el resto del día, eso sin contar con el rico tomatito con sal y la sabrosa empanada casera con que Leonor e Isabel nos obsequiaron a todos.

Justo nada más acabar de comer, la niebla se abatió sobre nosotros, amenazando lluvia, y tuvimos que salir por pies para ir entrando en calor mientras nos librábamos de ella en la bajada al puerto de Malagosto; eso sí, Carlos iba tan a gusto con sus pantalones cortos como cuando iba al colegio con ellos.

Lo más fácil desde el puerto es tomar un camino que baja directo hasta Alameda, teniendo la precaución de coger el ramal que va a la izquierda en una bifurcación a media ladera.

Pero en el GMSMA se ve que le tenemos afición a atrochar entre piedras y matojos, y así lo hicimos para acabar finalmente en el camino.

La bajada no tenía fin y era cada vez más exigente. Para colmo, la lluvia arreció y las vistas del valle y de las cumbres se perdieron. Penamos un poquillo en este trayecto, pero, como lo habíamos pasado bien, lo llevábamos con buen humor.

Al llegar al llano tuvimos el premio de ver despejarse totalmente el cielo, secarnos al sol, y conmovernos con los colores de la primavera y las cimas refulgentes, donde destacaba el bello porte de Peñalara.

A la entrada del pueblo, un buen chopo ofrecía en su base un abundante surtido de setas. Paco N. fue quien se dio cuenta y avisó a Ángel, ¡cómo no!, que asesorado por Antonio V., decidió llevarse las que parecían más exquisitas, si bien con el propósito de consultar fehacientemente sus propiedades antes de ingerirlas. Ya nos contará...

Acabamos tomando las cañas en el único bar del pueblo que parecía estar abierto (“El Mirador de Alameda”), donde nos trataron muy bien.

Por haber cumplido años recientemente, pagaron las consumiciones Nicolás y Carlos, aunque se tuvieron que ausentar antes de tiempo, ya que José Mª estaba algo nerviosos por si no llegaba a ver jugar al Madrid de sus amores.

Por su parte, Enrique C. quería celebrar su nominación como senderomago y nos ofreció un montón de saladitos para acompañar la bebida.

Como conclusión, una marcha estupenda en un gran día, pero que no pudo ser redonda del todo, quizá por las excesivas expectativas. ¡Lástima! Quién no se quejó de las rodillas, lo hizo de la lluvia o de que las vistas, aunque magníficas, podían haber sido mejores, o de que no había bota de vino...

Total, que Madi no ha podido otorgar 5 sicarias y nos tenemos que conformar con 4’5.
Melchor