miércoles, 26 de noviembre de 2025

Excursión 890: Buscando trufas en Cifuentes

FICHA TÉCNICA
Inicio: Cifuentes. Guadalajara
Final: Cifuentes. Guadalajara
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 7,1 Km 
Desnivel [+]: 129 m 
Desnivel [--]: 129 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 28+20

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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RESUMEN
El origen de esta experiencia, se produce en Julio de 2025, cuando tras visitar, los espectaculares campos de lavanda en flor de Brihuega, y comer, en un restaurante de esta localidad, nos ofrecieron alimentos trufados, procedentes de un productor de Cifuentes (Guadalajara).

Allá que nos fuimos a la Plaza Mayor de Cifuentes, en la que el productor TrufaZero, tiene un local en el centro de la plaza. Este establecimiento está repleto de productos trufados, alimentos y bebidas, que han pasado por ese proceso misterioso, que produce sabores y olores muy característicos.

Nos enteramos de que la trufa es el fruto de un hongo subterráneo, y que las especies más valoradas son las del género Túber. Nos informan, que TrufaZero dispone de varias parcelas, en el municipio de Cifuentes desde que, hace más de 10 años, plantaron encinas (Quercus Ilex) y robles (Quercus robur), en cuyas raíces realizaron, un proceso de simbiosis, con el hongo de la trufa.

Existen muchas especies de trufas, pero las más valoradas gastronómicamente en España, son la trufa negra (Tuber Melanosporum) y la trufa blanca (Tuber Magnatum). Hay trufas, con diferentes aromas y momentos de recolección, algunas con sabores terrosos e intensos, y otras con notas a frutos secos o avellanas.

Aquí nos vamos a centrar en la Trufa Negra o Trufa de Invierno, que es la trufa por excelencia en España, y la más utilizada en la cocina. Tiene un marcado sabor a champiñones, cuero, tierra húmeda y un sinfín de matices aromáticos. De maridaje perfecto con pastas, arroces o revueltos, ofrece su máximo potencial laminada y combinada con alimentos grasos y añadida minutos antes de su emplatado final.

Su recogida se realiza durante el invierno, de noviembre a marzo, cuando la trufa negra está madura.

En España se obtiene más de la mitad de la producción mundial, y alcanza un precio de unos 1000 euros/kg. Tradicionalmente se encontraba en montes de encina, y ahora se ha conseguido reproducir en plantaciones.

Bueno, pues tras esta disertación, volvemos al momento de julio de 2025, en la Plaza Mayor de Cifuentes, donde nos informan que TrufaZero realiza visitas guiadas con diferentes tipos de grupos, para mostrar en sus parcelas de encinas, con ayuda de sus perros especialmente entrenados, cómo se recogen los distintos tipos de trufas. Nos explican que, si estamos interesados, la mejor época para realizar esta actividad es entre los meses de noviembre y marzo (para trufa negra).

La experiencia que nos propusieron consistía en lo siguiente:

1. Realización de una marcha de senderismo (unos 6,9 kms ida y vuelta) hasta la plantación trufera.

2. Búsqueda de trufa negra con Lola, preciosa y simpática perra adiestrada para esta misión.

3. Comida con productos trufados, servida en una gran carpa especialmente acondicionada, cerca de la Plaza Mayor de Cifuentes.

Dicho y hecho, se propone el plan al grupo GMSMA, y hay 51 miembros del grupo que se apuntan a la actividad. Se realizan dos grupos uno de 28 participantes para el 26 de noviembre y otro de 23 para el 3 de diciembre.

La experiencia resultó estupenda, ya que la meteorología acompañó en ambos días, con un sol espléndido, aunque un poco frio. Realizamos una marcha de unos 7 kms (ida y vuelta) desde Cifuentes, y su fuente de la Balsa hasta la plantación de encinas.

Al llegar al encinar, una simpática perra llamada Lola, nos indicaba, escarbando la tierra con su pata, el punto exacto donde estaba la trufa. Inmediatamente reclamaba el premio, que su dueño le daba gustosamente.

Con mucho cuidado, había que retirar la tierra alrededor del punto indicado por Lola, para extraer el fruto sin dañarlo.

Posteriormente, degustamos una serie de platos (quesos, embutidos, pates, humus, huevos fritos, migas, etc.) que habían sido previamente trufados, y a los que se les añadía la trufa negra rayada, que habíamos recolectado.

Bueno, pues ha sido una actividad muy interesante, en la que hemos aprendido muchas cosas sobre este exclusivo y misterioso producto. Aunque eso sí, un poco caro para nuestros bolsillos.

Esta novedosa, original y divertida experiencia la califico con 5 sicarias
Nicolás Pizarro


miércoles, 19 de noviembre de 2025

Excursión 889: Ladera sur de Peñalara desde el Mirador de los Robledos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Mirador de los Robledos. Rascafría
Final: 
 Mirador de los Robledos. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14,3 Km 
Desnivel [+]: 478 m 
Desnivel [--]: 478 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

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RESUMEN
A las 10.30 horas de un frío día de otoño –la temperatura a nuestro paso en coche por el puerto de Navacerrada era de -3º grados- pero despejado, lo que garantizaba que los rayos del sol ayudarían a mitigar el frío, nos dimos cita 28 “senderomagos” en el parking de Los Robledos (Rascafría) para dar cuenta de los 14,19km de distancia y los 468m de desnivel con que nos retaba la excursión.

Antes de la partida, Carlos R nos obsequió con una deliciosa tarta de manzana de elaboración propia y casera; nadie podía sospechar en ese momento que aquello se trataba de un acto de chantaje emocional enfocado a evitar el posterior linchamiento del repostero; hablaré más adelante del porqué de este ajusticiamiento fallido gracias a la pericia culinaria.

Nuestros primeros pasos nos llevaron al Mirador de los Robledos. Este es uno de esos lugares privilegiados de la Sierra de Guadarrama que está situado bajo el Macizo de Peñalara y con el Valle de Lozoya a sus pies.

Con unas vistas excepcionales, es uno de los lugares más adecuados para contemplar los colores del otoño.

Gobernando la pradera del Mirador de los Robledos se encuentra el Monumento a los Guardas Forestales, un monolito de granito con una inscripción que homenajea el primer centenario de la guardería forestal, fue levantado en 1977. Justo en frente se puede ver una brújula orientadora que permite conocer los nombres de los lugares de interés que se pueden ver desde este fantástico mirador del Valle Alto del Lozoya.

Este fue el lugar elegido para la hacer la tradicional foto de grupo y para su toma contamos con la colaboración de una persona ajena al grupo, que dicho sea de paso no era muy ducho en el uso de las cámaras fotográficas porque cuando inició el encuadre con la cámara de José María, no se sintió confortable y pedía un móvil con vehemencia.

Vengo observando, y no quiero dejar pasar la oportunidad de compartirlo, que la foto de grupo se hace cada vez más cerca del punto de partida, pudiendo darse el caso, si siguiera esta tendencia, de hacérsela cada uno en su domicilio, y gracias al Photoshop y al trabajo de nuestro experto Paco D, conseguir el resultado perseguido.

Iniciamos la marcha por una amplia pista, donde se observaban restos recientes de la tala de pinos, hacia el suroeste. A lado de los troncos cortados una trampa de ranuras captó la atención del redactor de esta crónica; este artificio está diseñado para capturar plagas de insectos forestales como los escolítidos (pequeños escarabajos barrenillos), utilizando feromonas como atrayente, y evitando que éstos perforen la corteza y la madera, creando galerías que debilitan y pueden matar los pinos.

Aproximadamente 1,2 km después llegamos a una intersección de caminos donde nos detuvimos para reagruparnos y proseguir tomando el camino de la derecha.

A escasos metros del citado cruce el grupo se detuvo para adentrarnos en la vegetación y conocer la lagunilla de Matalascuevas.

Cumplida la visita a la lagunilla, retomamos nuestros pasos; el recorrido continúa en dirección sureste hasta alcanzar el puente del Arroyo de la Umbría, situado en el kilómetro 3,5.

En este tramo se transita por un sendero con vegetación cerrada y ligera pendiente, donde el microclima húmedo generado por el arroyo favorece la presencia de especies ribereñas. El puente facilita un cruce seguro del cauce y constituye un hito estructural del recorrido.

Tras superar este punto, el itinerario, en dirección norte, ascendía progresivamente y a unos 400 m encontramos una nueva intersección, nada más cruzar el Regajo Malo por un puente, donde nos detuvimos para reagruparnos. José María aprovechó este hito para separarse del grupo y continuar el camino en solitario; no en vano es perro viejo y supo olfatear el peligro, que en forma de empinada subida (pendiente del 44% dicen las malas lenguas), sobrevolaba al grupo.

Nuevamente en marcha, a escasos metros del punto de “despedida” el grupo se topó con el Arroyo de la Pedriza, que puso a prueba las habilidades de los senderomagos, adquiridas marcha tras marcha, para salvar obstáculos en forma de corriente de agua. 

Nada más salvar el obstáculo, en la otra orilla surgió la sorpresa en forma de boletus; éste fue “cazado” de forma instantánea y colegiada entre Carmen M y Lucio, aunque fue este último quien le dio cobijo en su mochila.

Contentos por el hallazgo, uno más que otros, seguimos caminando hasta que a aproximadamente 500 m nos detuvimos, en una curva cerrada del camino, a “celebrar” el Ángelus para recuperar fuerzas….las íbamos a necesitar.

Una vez dado cuenta del refrigerio nos dirigimos, en dirección noroeste, hacia el principal reto de la jornada, la subida antes anticipada. Después de darle muchas vueltas no me he puesto de acuerdo conmigo mismo, cosa que no es difícil, en qué calificativo darle.

En mi calidad de senderista, grupo muy dado a poner nombre a todo lo que encuentra, dudo entre llamarla subida “Esencia” por su alta concentración (210 metros de desnivel en 600 m lineales) o subida “Excitación” por la cantidad de improperios que provocó en el grupo y que iban siempre dirigidos a la misma persona y allegados: Carlos R el “Pastelero”. Gracias a la ración de tarta ingerida al inicio de la ruta y al socorrido argumento de “si hubiésemos ido por otro lado la cosa hubiese sido mucho peor”, se evitó la tragedia.

Desde el final de la subida, situado justamente en el límite del Parque Nacional, y olvidado el mal trago, nuestros pasos se dirigieron hacia el norte, campo a través, hasta alcanzar el Arroyo del Brezal, donde encontramos una senda que nos llevaría hasta el Arroyo de la Laguna de los Pájaros.

El camino nos conducía hacía el "Pino de Hoyo Claveles", que es un punto de referencia natural y un destino popular de senderismo en la zona de Rascafría, ubicado aproximadamente en el kilómetro 7,6 de esta ruta.

Este ejemplar (Árbol Singular Nº 307 de la Comunidad de Madrid) destaca por su majestuoso porte y representa un elemento botánico de interés. La zona circundante está caracterizada por un bosque maduro de pinar y sotobosque bien desarrollado.

Iniciamos la segunda mitad del trazado, que cruza el Arroyo de Hoyo Claveles y desciende de manera suave hacia el puente sobre el Arroyo de la Umbría, situado en el kilómetro 13,5. Antes de llegar a este punto la senda cruza, en dos ocasiones cada uno de ellos, los Arroyos de la Nevera y de la Cantera y posteriormente el Arroyo del Pedrosillo, un poco después de conectar con la pista del GR-10

Lugar donde un veterano senderomago, acostumbrado a perder cosas, casi se pierde por seguir la pista en sentido contrario.

Este segundo cruce del cauce del Arroyo de la Umbria confirma la transición hacia una zona más abierta y de menor desnivel, lo que facilita un avance más uniforme en la fase final y que nos permitió reintegrar al grupo al fugado José María. Desde este punto, el sendero retorna al área de aparcamiento completando así el circuito.

Por lo bonito del recorrido le daría 5 sicarias a esta ruta, pero la endemoniada cuesta le resta puntos, así es que se queda en 4.
José Luis Benavente

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Excursión 888: El bosque de la Herrería y Zarzalejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo de El Escorial
Final: 
San Lorenzo de El Escorial
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,6 Km 
Desnivel [+]: 423 m 
Desnivel [--]: 423 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 34

MAPAS 
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PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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RESUMEN
Convocados un miércoles más, para hacer una preciosa ruta por el bosque de la Herrería hasta Zarzalejo Estación y vuelta por el Collado de Entrecabezas.

Una concurrida asistencia de 34 senderomagos, atraída por su cercanía, la oportunidad de disfrutar de los colores otoñales, buen tiempo y sin demasiada dificultad.

Iniciamos la ruta en la Calleja Larga, un camino asfaltado junto al muro del Monasterio de El Escorial, que nos queda a la derecha. Al llegar junto al campo de fútbol, giramos a la derecha y seguimos por un sendero que nos lleva por unas praderas, muy cómodo para andar, donde enseguida paramos en una zona muy bonita para hacer la foto de grupo, como siempre se hace en todas las rutas.

Un banco bajo la sombra de un arce y un roble, ya casi desnudos, nos proporcionó la oportunidad de hacer unas bonitas fotos, además de poder contemplar toda la plenitud de la pradera que estábamos cruzando y de la imponente silueta de las dos Machotas al fondo, en las que destacaba, a lo alto, el collado por el que luego pasaríamos, que desde aquí parecía muy lejano.

Cruzamos la carretera que sube al Puerto de la Cruz Verde y dejando un cruceiro a la derecha, nos internamos en la Herrería.

Al poco llegamos a una fuente llamada Prosperidad, en la que de nuevo nos hicimos otra foto de grupo, aprovechando la amplia bancada de granito que la rodea.

Desde aquí, continuamos andando por el camino de tierra, que nos va ofreciendo unas espectaculares vistas de fresnos, robles y pequeñas praderas entre rocas musgosas, en dirección a las vías de ferrocarril, que limitan el bosque. Paralelos a ellas, pronto alcanzamos la entrada a una de las fincas, donde paramos a desayunar, ya que eran cerca de las 12.

Teresa, la nuera de Carlos y Bea trajo bombones para invitarnos y celebrar su sexta ruta con el GMSMA, que le da derecho a ser una senderomaga más, con todos los derechos, sean estos los que fueren, como dice José María.

A partir de aquí, algunos fueron estrellas fugaces y nos dejaron para regresar al Monasterio. Continuamos y pronto alcanzamos los vestigios de la Calzada Romana, de unos 2 Km, que une El Escorial con Zarzalejo.

Aún tiene algunos tramos bastante bien conservados, aunque hoy día tiene el firme poco igualado, irregular y presenta entre las piedras algunas zonas muy descarnadas. 

Otros dos compañeros nos dejan antes de llegar a las primeras casas de los alrededores de Zarzalejo Estación. Pasamos junto a unas canteras abandonadas y al alcanzar un depósito de agua, dejamos la pista para seguir, a la derecha, por un bonito sendero que se dirige directo entre las dos Machotas, dejando Zarzalejo atrás.

La temperatura iba aumentando, parecía más verano que otoño, nadie esperaba tanto calor, lo que sin duda debió pasar factura a una de nuestras compañeras, pero que finalmente pudo recuperarse.

Tras pasar bajo unos preciosos castaños, que habían desparramado sus frutos por el suelo hasta alfombra por completo el sendero, llegamos a la fuente que hay poco antes del Collado de Entrecabezas, donde se juntan las dos Machotas y allí nos comimos los bocadillos tan a gusto.

Como había sido el domingo el cumpleaños de Paco, trajo bombones para invitarnos, que me encargué de repartir, y hasta le contamos el cumpleaños feliz.

De nuevo en ruta, fue todo bajada, muy cómodo y con un paisaje precioso, entre el que destacaba imponente el Monasterio y detrás Abantos.

Después del pronunciado descenso, llegamos a la Silla de Felipe II, donde nos hicimos fotos con esas maravillosas vistas al Monasterio que tanto sedujeron al rey. Continuamos bajando entre robles y rocas con musgo. Nos desviamos a la derecha para acercarnos a un mirador de excelentes vistas, pasamos de nuevo junto a la fuente Prosperidad, y ya seguimos por pista hasta el aparcamiento donde estaban los coches.

Por lo bonita que fue la ruta y sus estupendas vistas, le doy 4 sicarias.
Vicky Colás